Pedro Frías Alejandro

Autor de la escultura “Paz”

Por Mª Dolores Barreda Pérez

 

FRIAS ALEJANDRO, Pedro      E      1921     1900        PALENCIA        MADRID

 

Pedro Frías Alejandro nació en Palencia, el 19 de diciembre de 1899, hijo de Juan y Catalina, con residencia en la calle Santa Marina, 10.

Con 14 años obtiene Diploma en Dibujo lineal en la Academia de Dibujo de Melilla, en donde seguramente viviría por aquel entonces motivado por los desplazamientos de su familia, de la que nada se puede determinar.

Sobrino de Alfonso Alejandro Prádanos, que ocupaba el cargo de delineante del Ayuntamiento de Valladolid, profesor en la Escuela Municipal de Dibujo en 1891 y en 1921 en la nueva Escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos de Palencia, Por “Real Orden de 14 de noviembre de 1921 obtuvo la plaza de ayudante de profesor de entrada de Dibujo y Modelado, tomando posesión el 1 de diciembre como profesor auxiliar interino.

Poeta, 1928

En los escasos perfiles también se lee que “al poco de nacer, su familia  se  trasladó  a  Valladolid donde el padre fue profesor en la Escuela de Artes y Oficios. En ella el futuro artista iniciaría su formación académica que continuaría como discípulo del escultor González Sola”.

Nada hemos podido tampoco confirmar sobre esta afirmación, puesto que ni hay referencias respecto a la profesión de su padre y por tanto, a su docencia en dicha escuela, ni a la de escultor alguno que con los apellidos “González Sola”, coincida en la época y geografía con el escultor.

Busto de Julián Besteiro, 1935

 

Con toda seguridad, se trataría del escultor ovetense Julio González Pola, que fuera Socio Fundador (con el número 28) de la Asociación de Pintores y Escultores y Vicetesorero de su Junta Directiva de 1916 al 1918, además de Vocal en 1928.

Se afirma además que sentía gran atracción por la obra de su paisano Alonso Berruguete, lo que le llevó a estudiarla de los restantes escultores conservados en el entonces Museo provincial de Bellas Artes.

Esta afirmación estará sin duda fundamentada en la iniciativa que llevó a cabo Pedro Frías Alejandro, quien a través de una instancia dirigida al Ayuntamiento de Valladolid, proponía que se construyera un monumento en esa ciudad al genial imaginero Berruguete y de la que se hacía eco el Día de Palencia en 1925.

Dolorosa, 1931

 

En la información se detalla que el escultor ofreció su trabajo gratuitamente al Ayuntamiento y se recuerda también que la misma iniciativa la abordó el escultor Victorio Macho, sin que finalmente se llevara a cabo a pesar de conservar la ciudad el anteproyecto de la obra.

Ángel Lera de Isla, escritor y periodista vallisoletano, amigo del escultor Pedro Frías Alejandro, recordaba su juventud en las reuniones artísticas que se celebraban en el Campo Grande, un gran parque público situado en pleno dentro de la ciudad de Valladolid, y a las que asistían todos los personajes con inquietudes de todo tipo como la poesía, el periodismo, la pintura, escultura y música y por el que ya paseaba Miguel Delibes.

En su biografía “oficial” se afirma que “la primera oportunidad que tuvo para exponer una obra suya fue en el III Salón de Otoño, celebrado el 5 de octubre de 1922 en el Palacio de Exposiciones del Retiro, en Madrid y, en aquella ocasión su escultura titulada Invocación obtuvo un merecido premio”.

Sin embargo, al indagar en este dato, podemos afirmar que las fechas son erróneas, puesto que no concurrió al III Salón de Otoño de 1922, sino al II Salón de Otoño de 1921, al que presentó dos obras, y que la escultura titulada Invocación la presentó al IV Salón de Otoño de 1923.

En cualquier caso, nos consta que expuso una obra en el V Salón de Humoristas celebrado en marzo de 1919 en el Círculo de Bellas Artes de Madrid.

Clausura de su exposición en la Casa de Palencia de Madrid

 

Hacia 1923 conoce a Francisco de Cossio, periodista y académico que con el tiempo fuera Director del Museo Nacional de Escultura, que visita el estudio del escultor y le anima y aconseja respecto a la profesión. Allí puede el escritor contemplar “un busto de hombre, labrado en piedra,  titulado Marino,  que  surge  de  la tosquedad de un bloque” y, además, ofrecía “fuerza,  inspiración  y técnica  segura”.

En  enero  de 1925 el  artista finaliza una cabeza de San Francisco de Asís, “primorosamente modelada,  de  gran  inspiración  y  plena de misticismo”, que exhibe en el escaparate de un comercio de la Calle de Santiago.

En febrero de ese mismo año exhibe otra escultura titulada El Norte  de  Castilla, que  representa  a “un vendedor de periódico dando el pregón”, de tamaño  académico y en  yeso  patinizado, en otro escaparate de un comercio de la Calle Santander, que la crítica avaló como “inspirada en Berruguete”.

Finalmente, en marzo de 1925 celebró una exposición de catorce obras en el Ateneo de Valladolid, citando la prensa de la época que la muestra fue “interesante y valiosa, visitadísima y muy elogiada por la crítica y los concurrentes” y, en definitiva, un nuevo éxito del joven escultor.

En su exposición en el Círculo de Bellas Artes de Madrid

 

La exposición permaneció abierta ocho días, reflejando la diversidad de los temas que lleva a cabo el artista: retrato,  religioso, literario y decorativo, así como la variedad de os distintos materiales en los que trabajaba, como son la madera, el barro y la piedra.

Trasladado a Madrid, aunque sin perder su vinculación con Valladolid, sus simpatías políticas le llevan a realizar un busto de Julián Besteiro, recién elegido Presidente de las Cortes y otro del periodista Antonio Lezama, vinculado a la izquierda radical y fundador del periódico La   Libertad, retratos que fueron calificados como “magníficas tallas en madera”.

En esa épica realizó además otro busto que le encargó el Ayuntamiento de Madrid del periodista y cronista de la Villa, Pedro de Répide, quien no dudó en considerarlo como un “notabilísimo escultor”, así como el de Antonio García Gutiérrez, el autor de “El Trovador”, a iniciativa del Sindicato de Viticultores de Chiclana, Cádiz, y que se ubica en la Plaza de Patiño de aquella ciudad.

En noviembre de 1934 realizó una exposición de catorce obras en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, en donde la prensa de la época admitió que el autor tenía un “gran dominio de la técnica”.

Invocación, presentada al Salón de Otoño de 1923

 

El  crítico Luis Gil  Fillol reconoció  que  sus tallas  en  madera  “acusan  un  dominio absoluto”, denotan     seguridad en su ejecución  y  admite conocer “pocos tallistas tan  diestros  como  Frías… En él oficio y sensibilidad corren parejas. Trata la forma con cariño, cuida  el  claroscuro  del modelado, estiliza inteligentemente y huye del amaneramiento”. Le califica como escultor  destacado, muy impersonal  pero sin encuadrarse  en  una modalidad  concreta que “daría a su tecnicismo estilo definido, con perjuicio, naturalmente, de la sinceridad y variedad de su obra”.

En el XV Salón de Otoño de 1935 se le otorgó la distinción de Socio de Mérito, realizando también una exposición de esculturas en la Casa de Palencia de Madrid, en la que mostró diez obras.

Estudio cabeza, 1935

 

Los estragos de la guerra, que vivió en el taller de la calle Zabaleta de Madrid, truncaron muchas de las obras que estaba preparando y cuyos trabajos reemprendió al finalizar la contienda. En las Asociación Española de Pintores y Escultores se conserva un busto datado en el año 1936 y titulado “Paz”, que será de los pocos que pudieron recuperarse de este periodo.

A la Exposición  Nacional de Bellas Artes de 1941 concurrió con dos obras que fueron calificadas de “muy recias, con seco estilo castellano”, presentando también trabajos a la Exposición  Nacional de Artes Decorativas de 1949 y a la Exposición Internacional  de  Artesanía de 1953, donde  consiguió un galardón.

En 1954 realizó una exposición en el salón de la Asociación de Escritores y Artistas Españoles, situada en la madrileña Calle Rollo, en la que exhibió 26 obras trabajadas directamente en madera de nogal y caoba y otras en yeso y piedra.

Busto de García-Gutiérrez

 

Pedro Frías Alejandro fue el escultor que talló el famoso Crucifijo de la película “Marcelino, pan y vino” de Ladislao Vajda, con la cual conversa el protagonista (Pablito Calvo) y que se estrenó en 1954. En la actualidad, la talla se conserva en el Convento de carmelitas de Don Benito, como una donación de los Estudios Cinematográficos Chamartín, gracias a Miguel López Cabrera, quien fuera el ingeniero de sonido de la película y cuya hermana residía en este convento.

En 1957 la  Real Academia de la Purísima Concepción de Valladolid le nombró académico correspondiente.

Fernando Allué escribió sobre el artista cuyo “estilo no es sereno, sino apasionado, denso de dramatismo…. Las tallas gritan de dolor o se consumen por una intensa y callada pasión”…

Ángel Lera de Isla, uno de sus más entrañables amigos, recordaba que Pedro Frías Alejandro era un “ser entrañable, un hombre sencillo, callado… No daba importancia a  la meritísima obra   que día a día estaba realizando. Y, sin embargo, se  le  veía siempre  tan  gozosamente  entregado  a  su tarea, que no parecía sino que estaba entretenido, pasando el rato”.

En la exposición que bajo el título de EScultura, celebró la Asociación Española de Pintores y Escultores en Toledo en el año 2018, se exhibió la obra titulada La Paz, y en el dossier de la muestra se lee: “Pedro Frías Alejandro es otro imaginero palentino de estilo bastante característico que se encuentra a caballo entre el clasicismo, movimiento cultural, estético e intelectual, inspirado en los patrones estéticos y filosóficos de la antigüedad clásica, caracterizada por una incansable búsqueda de la perfección del hombre en sus aspectos físicos y la vanguardia, tendencia artística, cultural, política, filosófica y literaria que se refiere a las personas o las obras que son experimentales o innovadoras. Su especialidad es la creación de imágenes y cuerpos modelados y definidos de forma rígida y simétrica”.

Busto del cronista de la Villa de Madrid, Pedro de Répide

 

Pedro Frías Alejandro y la AEPE

II Salón de Otoño de 1921. Inscrito como Frías Alejandro, D. Pedro, natural de Palencia; vive en Madrid, Villalar, 3.

288.- La Santa Faz, mármol; 0,70 x 0,70

289.- Retrato, busto en yeso

IV Salón de Otoño de 1923. Inscrito como Frías Alejandro, D. Pedro, natural de Palencia; reside en Madrid, Brigada Topográfica de E.M.

322.- Invocación, escayola

VIII Salón de Otoño de 1928. Inscrito como Frías Alejandro, D. Pedro, natural de Palencia. Vive en Madrid, Zabaleta, 40.

311.- Poeta, yeso

312.- Hermana del autor, yeso

XIII Salón de Otoño de 1933. Frías Alejandro, D. Pedro, natural de Palencia. Vive en Madrid, Zabaleta, 13. Sala I números 3 y 7.

3.- D. Roberto Molina, talla en madera

7. Don Antonio de Lezama, talla en madera

XIV Salón de Otoño de 1934.

5.- Busto en madera de nogal

XV Salón de Otoño de 1935. Frías Alejandro, D. Pedro, natural de Palencia. Reside en Madrid, Zabaleta, 13.

361.- Cabeza de estudio, piedra.

382.- Consumatum est, talla en madera

421.- Un estuche para abanicos (sección de arte decorativo)

 

Fotograma de la película “Marcelino, pan y vino”, en la que aparece el Crucifijo obra de Pedro Frías y detalle de la cabeza

 

Bibliografía y Webgrafía

Jesús Urrea https://docplayer.es/110788999-Galeria-de-artistas-olvidados-pedro-frias-alejandro-palencia-h-1900-madrid-d-1963.html

Mª Dolores Barreda Pérez: http://www.apintoresyescultores.es/wp-content/uploads/2018/04/Dossier-de-la-exposici%C3%B3n-EScultura.pdf

Itziar Zabalza Murillo,  http://www.apintoresyescultores.es/criticas-de-arte/

http://manuelblasdos.blogspot.com/2018/09/madrid-vista-de-pajaro-1873.html

https://www.dechiclana.com/personajes/antonio-garcia-gutierrez/

Mª Carmen Trapote Sinovas, “La Escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos de Palencia: etapa fundacional,  1921-1924”, PITTM,  1994,

BOE-10-XII-1925.

Diario Regional,  25-II-1954.

El Norte: 30-IV-1924, 2-I-1925, 26-II-1925, 12 y 13-III-1925, 19-III-1925, 1-IX-1925, 13-XI-1925, 14-I-1932, 17-II-1954, 30-XI-1958, 21-I-1962, 4-II-1986

La Voz, 21-IV-1928.

La Libertad, 19-VII-1931, 22-XI-1933, 15-VII-1934, 10-VIII-1934, 7-XI-1934

Diario de Cádiz, 16-X-2016.

ABC,  26-X-1934, 13-VI-1935, 8-XI-1935, 27-XI-1935, 5-XII-1941, 17-II-1954, 28-IV-1963

Ahora, 7-XI-1934,

El  siglo  futuro, 7-XI-1935,

El heraldo  de Madrid, 8-XI-1935

La Vanguardia: 19/8/1949

El Diario Palentino: 19/12/1899; 28/11/1935

El Telegrama del Rif: 3/9/1913

La Correspondencia de España: 10/3/1919

El Día de Palencia: 20/3/1925; 13/11/1925; 14/11/1925

Hoja Oficial del lunes: 15/2/1954

Archivo Histórico “Bernardino de Pantorba” de la Asociación Española de Pintores y Escultores

www.gacetadebellasartes.es

www.salondeotoño.es

Restauración de la escultura «Paz», de Pedro Frías Alejandro

Por Marta Nieto Perea

Se ha llevado a cabo una intervención en la escultura del artista y socio Pedro Frías Alejandro (1900- 1963), denominada “Paz”.

Pedro Frías Alejandro es un escultor palentino con una gran trayectoria artística quien participó en certámenes organizados por la AEPE como son XIII y XV Salón de Otoño en 1933 y 1935, entregándole en este último la distinción de Socio de Mérito, lo que conllevó su unión con la institución (Docplayer.es (2019)).

“Paz”, la escultura a la que se ha realizado el tratamiento de restauración, posee unas medidas de 23 x 24 x 45 cm, está realizada en escayola, datándose en el año 1936, y parece romper con su anterior estilo metaforiza, por medio de la dulce expresión femenina, la esperanza oculta (Docplayer.es (2019)).

La escultura “Paz”, preparada para su restauración

 

La escultura a tratar se encontraba cubierta de una suciedad superficial ennegrecida que impedía la lectura correcta de la obra, puesto que ocultaba su dulzura, así como, un elemento de color marrón, que, tras una exhaustiva investigación, descubrimos que se trataba de cinta adhesiva, que había sido pegada a la obra, por una mala manipulación a la hora de realizar el embalaje procedente para su traslado desde el lugar donde fue expuesta.

Fig.  1: Proceso de limpieza de la faz de la escultura, mitad izquierda sin limpiar, mitad derecha limpia

 

Primeramente, se le realizó una labor de documentación de las pegatinas o siglajes que encontramos en ella y, posteriormente, se comenzó con la labor de pruebas de limpieza tanto físicas como químicas que nos depararan en el mejor sistema de retirada. Este procedimiento fue complejo ya que al tratarse de una escultura en escayola nos limitaba la utilización de dichos elementos tanto químicos como mecánicos teniendo en cuenta la necesidad de eludir sistemas acuosos o que aportaran calor innecesario, así como que pusieran en peligro su estabilidad material.

Tanto la cinta adhesiva como la suciedad fueron retiradas por medio de disolvente mediante el sistema de limpieza con hisopo. Una vez encontramos la obra sin la capa ennegrecida pudimos observar cómo, bajo esta, se encontraban manchas amarillentas. Tras otro proceso de testado de limpiezas nos decantamos por la utilización de papetas en papel con una duración limitada y controlada que retiraba, en algunas zonas total, o parcialmente, dichas manchas.

Dado por finalizado el proceso de restauración de la pieza se especificaron unas medidas necesarias para su conservación como es la necesidad de colocarla en un lugar estable o evitar que se encuentre en un ambiente húmedo.

Fig.  2: Mancha amarilla antes de tratar

 

Fig.  3: Mancha amarilla tratada

Antes de la intervención

 

 

Tras la intervención

 

Bibliografía

Docplayer.es. (2019). GALERIA DE ARTISTAS OLVIDADOS. PEDRO FRÍAS ALEJANDRO (Palencia, h.1900 Madrid, d. 1963) – PDF. [online] https://docplayer.es/110788999-Galeria-de-artistas-olvidados-pedro-frias-alejan   dro-palencia-h-1900-madrid-d-1963.html [7 Jul. 2019].

Las Medallas de la AEPE: Ángel Ferrant y Vázquez

Por Mª Dolores Barreda Pérez

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Después de ver cómo y cuándo nació la Medalla de la Asociación de Pintores y Escultores, vamos a seguir conociendo más acerca de los galardones en los que se otorga actualmente, con sus correspondientes denominaciones.

 

Medalla de Escultura “Ángel Ferrant y Vázquez”

del Salón de Arte Abstracto

     En el año 2015, la Junta Directiva de la Asociación Española de Pintores y Escultores creó el Salón de Arte Abstracto, que se ha convertido ya en una de las más esperadas convocatorias de la centenaria entidad, nacido para hacer de este arte una continua experiencia creadora que aporta todo tipo de conocimientos y la belleza de otra realidad, que sólo está en las manos de los artistas.

En 2017 y gracias a la propuesta que realizara el Presidente de la AEPE, José Gabriel Astudillo, bajo el título de “La plenitud de los nombres”, se acordaba la reorganización de los premios y galardones que otorgaba la institución en los distintos certámenes y concursos habituales. En el caso del Salón de Arte Abstracto, y como en el resto de las ocasiones con el ánimo de honrar la memoria de los fundadores de la AEPE, se instituyeron los premios: Medalla de Pintura José María López Mezquita y Medalla de Escultura Ángel Ferrant y Vázquez.

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ANGEL FERRANT Y VAZQUEZ

 

FERRANT VAZQUEZ, Angel   E     1910(F176)       1.dic.1890   MADRID       MADRID      24.jun.1961

El escultor  de arte cinético, relacionado también con el surrealismo, Ángel Ferrant Vázquez fue uno de los socios fundadores (Número 176), al igual que lo era su padre, el relevante pintor Alejandro Ferrant Fishermans (Número 116).

Nació el 1 de diciembre de 1890 en Madrid y estudió escultura en la Escuela de Artes y Oficios de Madrid, en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y en el taller del escultor Aniceto Marinas.

Con un realismo academicista propio del cambio de siglos, en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1910 obtiene una Segunda Medalla por la obra “La cuesta de la vida” y a partir de entonces, comienza a viajar por Bélgica, Italia y Francia, donde vivirá algunos años.

En París entra en contacto con el movimiento vanguardista artístico del futurismo, fundado por Filippo Tommaso Marinetti, cuya influencia pesó durante algún tiempo en sus obras y con quien mantuvo una relación epistolar, pese a no centrarse en aquella corriente.

En el año 1918 realiza una oposición a la plaza de profesor de modelado y vaciado en la Escuela de Artes y Oficios, siendo destinado a La Coruña, donde pasará dos años. En 1920 traslada su plaza de profesor a la Escuela de la Lonja de Barcelona, que se hallaba en plena agitación artística, y se aproxima así al novecentismo y a las vanguardias que se advierten en sus obras, obteniendo además el Primer Premio del Concurso Nacional de Escultura de 1926.

El escultor trabajando en su estudio y abajo, dando clases

 

En 1927 viajó a Viena buscando la renovación de los métodos pedagógicos de la enseñanza de la escultura.

También expuso en galerías de la ciudad condal como la Sala Parés (1928) y las Galerías Syra (1931) y participó en muestras como la I Exposición de la Sociedad de Artistas Ibéricos, el Salón de los Evolucionistas, el Círculo de Sant Lluc, la Asociación de Escultores y los Amigos de las Artes Nuevas… iniciando también su faceta de escritor.

Su estética evoluciona influida por las esculturas clásicas griegas y egipcias, con un acercamiento a sus modelos y a las capacidades expresivas de algunos materiales.

En 1934 regresa a Madrid como profesor de la Escuela de Artes y Oficios de Carabanchel.

En 1935 crea para la Asociación Auxiliar del Niño un Taller de Arte Infantil en donde pone en práctica sus ideas de renovación de la pedagogía artística y participa en la organización de la exposición de Picasso en el Centro de la Construcción de Madrid.

En 1936 firmó el «Manifiesto de la Alianza de Intelectuales Antifascistas para la Defensa de la Cultura» del diario La voz del 30 de julio de 1936. Un año más tarde se incorpora a la Junta Delegada de Incautación, Protección y Salvamento del Tesoro Artístico, presidida por Roberto Fernández Balbuena (también socio de la AEPE) y como vocal a su hermano, el arquitecto Alejandro Ferrant.

Nombrado director accidental del Museo de Arte Moderno, al trasladarse a Valencia el crítico de arte y museólogo Ricardo Gutiérrez Abascal, conocido por el seudónimo de Juan de la Encina.

El 27 de mayo fue detenido en las dependencias de la Junta por agentes del Servicio de Investigación Militar del Ejército del Centro que la noche anterior habían detenido al arquitecto Francisco Ordeig, responsable del depósito que la Junta de Incautación a quienes se acusaba de connivencia con el enemigo.

El 30 de mayo los hermanos Ferrant fueron liberados, tras la intervención de Fernández Balbuena y los compañeros de la Junta, quienes advertían en las acusaciones de los agentes de la brigada de información exageraciones e interpretaciones forzadas.

El 1 de julio fue nombrado vocal de la Junta Delegada, encargado de las visitas e incautaciones por los pueblos de la región centro. En enero de 1938, tras el nombramiento de Fernández Balbuena como delegado en Madrid de la Dirección General de Bellas Artes y subdirector del Museo del Prado, Ángel Ferrant fue encargado de la presidencia de la Junta Delegada del Tesoro Artístico en Madrid.

Sus reticencias ante algunas peticiones de los responsables del ministerio y de la dirección de Bellas Artes fueron motivo de continuos choques. En marzo presentó su dimisión tras negarse a enviar a Valencia El descendimiento de la cruz de Rogier van der Weyden.

En abril de 1938 fue llamado a Barcelona donde permaneció hasta el mes de junio, dejando como responsable de la Junta a Matilde López Serrano, agente del SIPM franquista. El 6 de septiembre los responsables del Ministerio de Hacienda, al que habían sido transferidas las competencias sobre el Tesoro Artístico, procedieron a remodelar las Juntas Delegadas, a cuyo frente se colocaron los gobernadores civiles y Ferrant quedó como auxiliar técnico sin funciones ejecutivas.

Terminada la guerra, fue denunciado junto con su hermano por el duque de Valencia, cuyas propiedades se habían salvado gracias a la Junta Delegada de Madrid.Sometido a expediente disciplinario, en abril presentó un escrito exculpatorio detallando sus actuaciones al frente de la Junta Delegada.

En julio, Pedro Muguruza, comisario general del Servicio de Defensa del Patrimonio Artístico Nacional, presentó un informe ante el Tribunal Militar de Funcionarios en el que reconocía el papel jugado por la Junta Delegada en Madrid, en orden a la conservación del patrimonio.

Finalizada la contienda recuperó la creación artística que había abandonado en tiempos de guerra con una serie de relieves en barro cocido de la Tauromaquia (Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía), fechada en 1939, en la que retorna al arte figurativo desde presupuestos ajenos al academicismo.

Su primera exposición individual tras la guerra tiene lugar en la Galería Argos de Barcelona en 1942, donde muestra las cabezas de La Comedia Humana, la Tauromaquia y varios dibujos.

Participa en el I Salón de los Once (Galería Biosca, Madrid), apoya la labor de Eugenio d’Ors y su Academia Breve de Crítica del Arte, en su intento de dotar de nuevos aires al panorama artístico madrileño.

En 1943 recibió el encargo de los arquitectos Durán de Cottes y López Izquierdo para colaborar con un conjunto escultórico destinado a la fachada del Teatro Albéniz de Madrid, con la realización de once autómatas de madera que mediante un simple mecanismo movían las partes articuladas (tocando una guitarra, abanicándose, balanceando el torso…) que se conservaron en la fachada hasta 1983.

Autor de parte de los relieves de la columna del Descubrimiento en La Rábida, ​en 1948 realiza y expone en la Galería Clan las denominadas por él Esculturas ciclópeas y participa en algunas exposiciones colectivas (Buchholz, III Antológica de la Academia Breve).

En 1948 conoció al pintor alemán Mathias Goeritz y su Escuela de Altamira, que va a potenciar el trabajo con objetos de piedra o barro en los que se insinúan figuras humanas. En 1949 expuso sus móviles, cercanos a Calder, y su contrapunto, la serie de esculturas Estáticas.

Fruto de sus estudios sobre el juego y la combinación de piezas invariables surge el Maniquí estereotómico, pequeño muñeco compuesto por el ensamblaje de distintas piezas, que le permite adoptar numerosas posturas. A lo largo de su trayectoria Ferrant realizó otros cinco muñecos articulados.

A partir de 1959 las obras de Ferrant empiezan a verse con regularidad en los circuitos internacionales, siempre en colectivas junto con las de los más jóvenes. Este año expone en Pittsburg y Amsterdam.

En 1960 obtuvo el premio especial de escultura en la XXX Bienal de Venecia y el Premio Especial de la Fundación David E. Bright de Los Angeles, realizando exposiciones en Barcelona (Museo de Arte Contemporáneo), Madrid (Galería Neblí) y Bilbao (Museo de Bellas Artes) y en Londres (New London Gallery).

En 1961 los escultores catalanes brindaron un homenaje a su figura con una exposición celebrada en el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona.

Ángel Ferrant y Vázquez falleció en Madrid el 24 de junio de 1961. Tenía fijada su residencia en el Paseo de Recoletos, 7 de Madrid.

Socio Fundador de la Asociación de Pintores y Escultores

Formó parte del Comité ejecutivo del I Congreso Nacional de Bellas Artes  en 1918.

Fue Vocal de la Junta Directiva en 1914. Donó obra para el festival que la AEPE realizó en 1915.

 

 

Bibliografía y Webgrafía

Alix, Josefina (1985). Escultura Española 1900/1936. Madrid, Ed. El Viso. ISBN 84-7483-412-0.

Álvarez Lopera, José, «Ángel Ferrant en la Guerra Civil», Anales de Historia del Arte, vol. extraordinario (2008), pp. 335-355

Arte protegido: memoria de la Junta del Tesoro Artístico durante la Guerra Civil, [exposición], catálogo coord. Isabel Argerich Fernández y Judith Ara Lázaro, 2009, ISBN 978-84-8181-387-6

www.buscabiografias.com

www.angelferrant.com

www.biografiasyvidas.com

web.educastur.princast.es

https://museoph.org/pagina/perfil-biografico-de-angel-ferrant

Archivo Histórico “Bernardino de Pantorba” de la Asociación Española de Pintores y Escultores

www.gacetadebellasartes.es

www.salondeotoño.es

Avelina Tomé Hidalgo

Por Mª Dolores Barreda Pérez

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LAS PRIMERAS ARTISTAS DE LA

ASOCIACION ESPAÑOLA DE PINTORES Y ESCULTORES

Desde su fundación en 1910, y después de haber tratado en anteriores números a las Socias Fundadoras de la entidad, y las participantes en el primer Salón de Otoño, vamos a ir recuperando de la memoria colectiva, el nombre de las primeras socias que vinieron a formar parte de la Asociación de Pintores y Escultores.

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TOME, Avelina   P   1950

 

Gracias a los constantes llamamientos que desde la Gaceta de Bellas Artes realizamos para que todos aquellos que tengan información acerca de nuestros socios, nos la hagan llegar y así entre todos, salvaguardar la memoria colectiva de los artistas en España, la familia de Avelina Tomé nos hizo llegar un ligero apunte acerca de esta pintora, que nos complace sobremanera poder ofrecer ampliado y recuperar de esta forma del olvido.

Avelina Tomé Hidalgo (1896 – 1974)

De familia humilde, Avelina Tomé Hidalgo nació en Toñanes (Alfoz de Lloredo, Cantabria) en 1896.

Era la hija menor de un carabinero destinado en dicha localidad, y fue única superviviente de seis hermanos.

La familia Tomé regresó a Argujillo (Zamora), de donde sus progenitores eran originarios.

Allí pasará parte de su infancia, pero la muerte prematura de su padre, obliga a la dispersión de la familia.

Avelina Tomé en su adolescencia

 

Avelina es enviada a Madrid, al Asilo de San Diego y San Nicolás [1] que era un colegio para niñas huérfanas y pobres, fundado en 1906 por los Marqueses de Vallejo y encomendado a las Hijas de la Caridad, labor educativa que sólo se interrumpió en los tiempos de la república y que continúa hasta la actualidad.

Asilo de San Diego y San Nicolás de Madrid

 

Desde muy joven se interesó por los estudios superiores de arte y 1913, contando con diez y siete años de edad, solicita permiso para presentarse a los exámenes de ingreso de la Escuela Especial de Pintura, Dibujo y Grabado [2].

La Escuela Especial tuvo varios nombres desde que se fundara como Real Academia de Bellas Artes de San Fernando en 1752, hasta la actualidad, que es la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense [3].

Es de destacar que Avelina, además de carecer de medios económicos, provenía de un medio rural donde en aquellos tiempos la mayoría de la población era analfabeta, lo cual hacía más notable su decisión.

Avelina Tomé en los años 20

 

Por el Heraldo de Zamora del 15 de julio de 1914 sabemos que la Comisión Provincial “ha acordado pasar a informe del negociado respectivo, una instancia de Avelina Tomé Hidalgo de diecisiete años de edad, natural de Argujillo, exponiendo que dedicándose al arte de la pintura y no habiendo cursado en la Escuela de San Fernando de Madrid, presenta dos obras copias de otros cuadros del Museo de pinturas, para que juzgando por ellos vea si es posible que la Diputación zamorana, acuerde se proteja a la exponente, que por falta material de recursos no puede ampliar sus estudios”.

Los exámenes de ingreso a la Escuela Especial eran muy exigentes y los aspirantes solían prepararse en el estudio de algún pintor reconocido, pero no nos consta que Avelina tuviera esa oportunidad.

También por el Heraldo de Zamora del 1 de diciembre de 1916 conocemos que con fecha del día anterior, se hacen ejecutivos los acuerdos tomados por la Diputación provincial, “otorgando por una sola vez subvención de 1.000 pesetas respectivamente a los naturales de esta provincia don Jerónimo Seisdedos y doña Avelina Tomé, para que prosigan sus estudios de arte pictórico”.

En el Boletín Oficial de Zamora de esa misma fecha se añade que “los aspirantes tienen demostradas aptitudes para la pintura, según lo comprueban los cuadros que han presentado”.

Finalmente, en 1918 Avelina aprobó con el cuarto puesto las oposiciones de ingreso a la Escuela Especial, y como todavía sigue asilada en el Colegio de San Diego y San Nicolás se le concede matrícula gratuita [2].

En la Escuela estudiará Anatomía, Perspectiva, Paisaje, Ropaje y Teoría e Historia del Arte, obteniendo unas calificaciones extraordinarias que le valieron en 1919 una Matrícula de Honor en la asignatura de Dibujo del Antiguo [2].

Gracias a esta educación artística, pudo conseguir un medio de vida estable, abriendo su propio estudio donde impartir clases de pintura y realizar encargos particulares.

Avelina Tomé, primera por la derecha, impartiendo clases en su estudio

 

En 1926 se relaciona con los círculos artísticos de la capital, asistiendo a actos como la inauguración de la exposición de las obras del pintor argentino Enrique de Larrañaga, que tuvo lugar en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, quedando así recogido en medios como el diario El Sol del 4 de enero de 1926.

En 1929 aparece por primera vez en los registros de copistas del Museo del Prado copiando una “Dolorosa” (433) de Tiziano  [6].

Esta independencia económica también le permite continuar con su formación en la Escuela Especial y en el curso de 1931-32 se inscribe como alumna libre y cursa las últimas asignaturas del programa de Bellas Artes [2].

Los Alfareros de Coca(1950), retrato de Guillermo Murciego y su hijo Gabriel

 

Según observamos en La Nación del 14 de marzo de 1933, Avelina Tomé se presentó a la VI Exposición de Arte Estudiantil, organizada por la Federación de Estudiantes Católicos de Madrid, y resultó premiada en la sección de pintura (aunque no especifica cuál era el premio ni en qué consistía), otorgándole el mismo un jurado compuesto por Marisa Roesset, el arquitecto Sr. Anasagasti y el escultor Juan Adsuara.

En 1935 participa por primera vez en el XV Salón de Otoño [7] organizado por la Asociación Española de Pintores y Escultores (AEPE) con dos obras: Holandesita, y Cabeza de viejo (estudio).

“Bodegón del botijo”

 

Según averiguamos por el BOE Gaceta de Madrid del 11 de mayo de 1936, en el apartado de la Dirección General de Bellas Artes, Avelina Tomé Hidalgo quedó excluida de las oposiciones por no haber presentado a tiempo la certificación de penales o por haber prescrito el plazo de vigencia del presentado.

“Marina”

 

En 1936 Avelina da a luz en Madrid a su único hijo casi al tiempo en que estalla la guerra civil española. Este hecho interrumpirá su carrera artística, que retomará tras la contienda.

En 1947 expone en la Sala Marabini de Madrid, hecho que fue recogido de forma excepcional en el NODO (noticiero semanal que a partir de 1942 se proyectaba en los cines españoles antes de la proyección de la película) del 2 de junio de 1947: Exposición de Pinturas de Avelina Tomé en la Sala Marabini de Madrid. Edición sin audio, debido a que el audio original está deteriorado o se ha perdido.

“Anunciación” Tercera Medalla del Salón de Otoño de 1950

 

En febrero de 1952 inauguró una exposición de óleos en la Sala Vilches de Madrid, cuya nota recogió el diario ABC.

“Claveles”

 

Manteniendo su actividad docente y su producción artística, se presentó a distintos certámenes y exposiciones.

“Inmaculada”

 

Pintora de sólida formación técnica, las obras de Avelina Tomé tienen un estilo realista sobrio y giran en torno a temas costumbristas, paisajes y bodegones muy al gusto social de los clientes de la época.

«Caza”

 

Mujer independiente y ejemplo de superación personal, consiguió ganarse la vida a través de la pintura bajo unas circunstancias poco favorables al desarrollo profesional femenino.

“Bodegón con manzanas”

 

Pintó hasta los últimos días de su vida y falleció en Madrid en el año 1974.

“Cosiendo redes”

 

Avelina Tomé y la AEPE

Participó en los Salones de Otoño de los años 1935, 1949, 1950, 1952 y 1954, destacando la Tercera Medalla de Pintura que obtuvo en 1950 con la obra La Anunciación [7].

Al XV Salón de Otoño de 1935 presentó las obras “Holandesita” (óleo), 0,88 x 0,74, y “Cabeza de viejo” (estudio), 0,72 x 0,56

Al XXIII Salón de Otoño de 1949, y aunque figuraba erróneamente como “Hevelina Tomé Hidalgo”, presentó una única pieza: “Pescadores de Ondarroa”.

En el XXIV Salón de Otoño de 1950 exhibió dos obras: “Muchachas cosiendo” y “La Anunciación”, por la que consiguió la Tercera Medalla de pintura.

Al XXV Salón de Otoño de 1952 presentó las pinturas “Muchacha segoviana” y “Marina”.

Al XXVI Salón de Otoño de 1954 concurrió con una única obra titulada “Flores”.

Acerca de Avelina Tomé Hidalgo

Su nieta Maria del Mar Sánchez-Vega, residente en EEUU, nos hace llegar sus impresiones acerca de la artista, que no puedo dejar de aportar y transcribo literalmente:

“Me piden una nota personal sobre ella y me ponen en un aprieto porque apenas la conocí ya que murió cuando yo era muy pequeña. He crecido rodeada de cuadros y pensaba que en casa de los otros niños era lo mismo. Para mí el tener una abuela pintora era lo más normal del mundo. Mi padre cuenta que la abuela era muy reservada y hablaba poco sobre su vida probablemente porque pasó por etapas muy difíciles que pensó que no valía la pena compartir.

Quiero agradecer a todas las personas que llevan los archivos históricos de diferentes instituciones empezando por ustedes, la Asociación Española de Pintores y Escultores (AEPE), el Museo del Prado, la Biblioteca de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense y la Escuela de Arte de la Palma (antigua Artes y Oficios), que fueron siempre muy amables y contestaron de inmediato a nuestros requerimientos… Está claro que hay un gran interés en conocer a nuestras pintoras del siglo XX.

Ha sido muy emocionante obtener copias de las cartas que mi abuela escribió de su puño y letra a la Escuela Especial ya en 1913. Aprendimos que no cejó en su empeño de procurarse una educación superior desde muy joven, algo muy loable por las circunstancias de su vida, ya que estaba asilada en un colegio para huérfanas pobres. El hecho de que no sólo estudiara Bellas Artes sino que hiciera del arte su profesión en unos tiempos tan difíciles para las españolas, ha hecho que vea con gran admiración a mi abuela y me dé cuenta de la persona tan especial que debió ser. Qué lástima no tenerla con nosotros para que me pueda contar más cosas sobre su vida y sus inquietudes”.

AvelinaTomé Hidalgo con su nieta Mª del Mar Sánchez Vega

 

Distintas imágenes de NODO (noticiero semanal que a partir de 1942 se proyectaba en los cines españoles antes de la proyección de la película) del 2 de junio de 1947, que recoge la Exposición de Pinturas de AvelinaTomé en la Sala Marabinide Madrid

 

 

Referencias, Bibliografía y Webgrafía

[1] sandiegoysanvicente.com/historia/

[2] Archivo Histórico de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense, Madrid.

[3] https://www.ucm.es/historia_ucm_facultad_bellas_artes

[4] www.residencia.csic.es/expomujeres/en/cronologia.htm

[5] www.escueladeartelapalma.org/origen

[6]https://www.museodelprado.es/aprende/biblioteca/biblioteca-digital/buscador? efrbrer:p3009_has_form_of_manifestation=libros de copistas

[7] gacetadebellasartes.es/archivo-historico/

[8] http://artampl-dc.blogspot.com/2008/05/un-siglo-modelando-el-barro-esta.html

[9] https://www.descubrecoca.com/2011/05/acto-de-entrega-de-la-medalla-de-plata.html

BOE Gaceta de Madrid. Número 132. 11 de mayo de 1936 Dirección General de Bellas Artes.

El Sol, 4 enero 1926

La Nación, 14 marzo 1933

Heraldo de Zamora, 15 julio 1914

Heraldo de Zamora, 1 diciembre 1916

Boletín Oficial de Zamora, 1 diciembre 1916

NODO del 2 de junio de 1947. Exposición de Pinturas de Avelina Tomé en la Sala Marabini de Madrid. Edición sin audio: el audio original está deteriorado o se ha perdido. http://www.rtve.es/filmoteca/no-do/not-230/1467349/

ABC, 11 febrero 1952

Archivo Histórico “Bernardino de Pantorba” de la Asociación Española de Pintores y Escultores

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Acerca del erróneamente titulado «Autorretrato de José Mª López Mezquita»

Por Mª Dolores Barreda Pérez

 

Acerca del erróneamente titulado «Autorretrato de José Mª López Mezquita»

 

Mediante el proyecto de digitalización del Archivo Histórico Bernardino de Pantorba, de la Asociación Española de Pintores y Escultores, comenzamos a recopilar datos e informaciones acerca de nuestros socios y su historia, paralela a la de la institución.

Desde el principio, me llamó mucho la atención un retrato del que fuera Presidente de la AEPE, José María López Mezquita, en el que aparece con un sombrero de copa y frac, al más puro estilo romántico, con un cigarrillo en la mano enguantada y una mirada entre serena y humilde, en calma y tranquila, que termina siendo inquietante y al cabo de unos minutos mirándola, torna a resignada, pero lejos de vanaglorias y orgullos, fruto de un estrecho conocimiento de su personalidad.

En los libros, manuales y textos e imágenes consultados, este cuadro aparece como un “Autorretrato”, óleo s/lienzo h. 1930. Col. Familiar del artista.

Sin embargo, nada más lejos de la realidad, puesto que no es un autorretrato, sino el retrato de uno de sus discípulos, que debía conocer muy bien la personalidad y el genio del reputado artista, para lograr transmitir tan fielmente su imagen templada y tranquila.

El cuadro es obra de Antoine Schulte, que la presentó al XI Salón de Otoño de 1931, inscrita como “Retrato de José María López Mezquita” (óleo), con número de inscripción 61.

En el catálogo de dicho Salón, aparece la obra con su autor en tres ocasiones:

La primera, relacionada en la Sala III, como:  SCHULTE (D. Antornelle).

La segunda, en el índice de expositores y salas donde figuran sus obras, aparece en la sección de pintura como: SCHULTE (D. Antornelle), natural de New York City, donde reside, 50, Central Park South. Sala 3, número 61.

Y por último, la tercera, que reproduce una fotografía de la obra y bajo la cual se lee: RETRATO DE JOSE MARIA LOPEZ MEZQUITA Por Mis Schulter.

Es evidente que la inscripción no concuerda exactamente con la autoría, ya que la “D.” se refiere al tratamiento de varón, y tratándose de un nombre extranjero, quien así lo reflejara no supo exactamente si se estaba refiriendo a un hombre o a una mujer.

El cuadro incluye en la esquina superior derecha la siguiente dedicatoria:

“A mi querido maestro López Mezquita de su discípula Antoinette Schult. New York, 1930”.

«Retrato de José Mª López Mezquita», obra original de Antoinette Schulte, 1930

 

Del catálogo del XI Salón de Otoño de 1931

 

Y es evidente que el cuadro pertenece a la colección particular / familiar del artista, puesto que sería un recuerdo de la alumna que el gran pintor tendría en estima.

Como vemos, y en realidad, estamos hablando de la pintora Antoinette Schulte, (o Antoine e incluso Antoinet, y Schult o Schulte, puesto que de todas esas formas he encontrado referencia a la misma) nacida en Nueva York en 1897 y discípula del taller de José María López Mezquita en Madrid.

 

Cursó sus primeros estudios artísticos con el pintor figurativo canadiense-estadounidense George Brant Bridgman, quien enseñaba a los artistas en la Liga de Estudiantes de Arte de Nueva York, la escuela de Bellas Artes situada en la Calle West 57th de Manhattan.

También estudió con Homer Boss, conocido artista y filósofo que dominó el expresionismo y gustaba trabajar la pintura del “plen air”, transmitiendo a sus alumnos el oficio en contacto con la naturaleza en las costas de Maine.

En Nueva York conoció al ya afamado José María López Mezquita, consiguiendo ser admitida por él como su discípula y con quien pasaría cinco largos años acompañándole en sus continuos viajes, como el que juntos realizaron a la ciudad de Elche, y que hicieron que ambos llevaran la magia de sus palmerales por el mundo.

Amplió después su aprendizaje en París, en donde trabó gran amistad con el pintor, grabador, escultor y decorador Georges-Charles Dufresne y con el también artista gráfico francés André Dunoyer de Segonzac, creadores del Neorrealismo, el movimiento que se manifestó en las décadas de los años 20 y 30 como reacción al Surrealismo y Cubismo imperantes en la época.

Con ellos celebró una importante exposición en París, pero además expuso sus obras en distintas ciudades de Estados Unidos.

Participó en los Salones de América de 1924, 1929, 1931 a 1935

Estuvo presente en la Bienal de 1932 del Corcoran Gallery of Art de Washington D.C.

En 1936 expuso en la Marie Sterner Gallery.

En 1942 en la sucursal de la Galería Bignou de Manhattan, y luego en su sede central de París.

En los años 1932, 1933, 1948 y 1952 expuso en el Salon d’Automne y en el Salon des Tuileries de París.

En 1950 expuso de forma individual en la Calerie Charpentier de París.

Miembro de la Audubon Artists Inc., grupo al que pertenecieron artistas como Walt Disney o Dalí.

En 1955 realizó una exposición individual en Bruselas (Bélgica) y un año más tarde en la Galerie Andre Weil de París.

Su obra está presente en museos y colecciones como el Museo de Art Montclair de Nueva Jersey, en el Benjamin Wet Museum de New York, en el Newark Museum de Essex de Nueva Jersey, en la Colección de la Universidad del Gobierno Francés, en el Museo de Aix-en-Provence, en el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York, en el Museo de Arte Moderno, en la Institución Smithsonian, el Museo de Toronto,…

En el New York Times del 4 de junio de 1981, apareció su obituario en el que se podía leer:

Antoinette E. Schulte, artista, murió de cáncer en su apartamento de Manhattan el 26 de mayo.Tenía 84 años. Las pinturas de Miss Schulte, que incluyen bodegones, retratos, paisajes y vistas de París, se encuentran en colecciones y museos de todo el mundo. Comenzó a pintar cuando era joven y continuó en París y luego estudió con el retratista español López Mezquita. Su padre fue Anthony Schulte, quien fundó una cadena de tiendas de cigarros en Nueva York. Le sobreviven una hermana, Lucille S. Bassett, de Manhattan”.

En el diario Detroit, del estado de Michigan, apareció sobre la pintora la siguiente reseña el día 24 de noviembre de 1931:

“Antoinette Schulte aclamada en N.Y. después de un largo estudio en España. Las más aclamadas obras para los amantes del arte contemporáneo, colgaban de las paredes de las Galerías Ferragil, de una muchacha de la alta sociedad a quien no le gustaba tejer suéteres en tiempos de guerra.

Antoinette Schulte, hija de Anthony Schulte, quien fundara la cadena de tiendas de cigarros que lleva su nombre, ha alcanzado, después de varios años de difícil aplicación, esa etapa de éxito que le permite exhibir una exposición como si fuera un hombre.

En 1918 se esperaba que hiciera «Lo de ella», por lo que diseñó tarjetas de cena para las tiendas de regalos, productos para el tabaco y otras cosas para los más pequeños.

Una vez terminada la guerra, se encontró incapaz de resistir el impulso de crear. Visitó Madrid y se apresuró a elegir al maestro español, López Mezquita, bajo cuya instrucción pasó cinco años asimilando la escena española.

La reputación que ella quería comenzó a tomar forma. El Salón Otoño de Madrid eligió una de sus pinturas. Lo mismo hizo el Salón de París. Luego fue a Sudamérica y pintó en todos los países, excepto en Bolivia y Paraguay.

No hace mucho, una de sus fotografías, identificada solo por un número, ganó una gran popularidad en una gran galería de Nueva York.

«La sobriedad y la honestidad de los sentimientos son consideraciones muy importantes para ella como pintora, de forma que los solemnes, extravagantes o que se detienen de inmediato en el arte, hacen de ella un atractivo insignificante», dice Frank Crowninshied en un prólogo al catálogo de su exposición. Su meta estética, en resumen, es más de equilibrio y moderación que de bravura, agitación o sorpresa. Su capacidad de sentir, incluso de evocar, un estado de ánimo poético; La profundidad y la sinceridad de su temperamento y el amplio horizonte de sus gustos deberían hacer de su desarrollo como pintora un tema de interés para los amantes del arte contemporáneo en Estados Unidos”.

 

 

 

 

Bibliografía y webgrafía

Colección Mujeres en la Memoria

http://diazdemiranda.com/es/noticias/coleccion-mujeres-la-memoria/

Social Security death index, viewed May 12, 2010. – (Antoinett Schulte; b. Feb. 28, 1897; d. May 1981, New York, N.Y.) 

New York Times june 4 1981

https://www.diarioinformacion.com/secciones/noticiaOpinion.jsp?pRef=2154_8_667023__Opinion-pintor-Lopez-Mezquita-yPere-Ibarra
“Anticuarios, expertos, coleccionistas y museos. El comercio, el estudio y la salvaguarda de del arte en la Cataluña del siglo XX”, de Bonaventura Bassegoda y Ignasi Domènech. Memoria Artium, 15. Universidad de Barcelona, 2012

https://www.artprice.com/artist/135871/antoinette-schulte/biography

Archives of American Art Journal

The University of Chicago Press 

The Archives of American Art, Smithsonian Institution

Archivo Histórico “Bernardino de Pantorba” de la Asociación Española de Pintores y Escultores

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Pilar, Mª Carmen, Rosario y Mª Josefa Álvarez de Sotomayor

Por Mª Dolores Barreda Pérez

 

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LAS PRIMERAS ARTISTAS DE LA

 

ASOCIACION ESPAÑOLA DE PINTORES Y ESCULTORES

 

Desde su fundación en 1910, y después de haber tratado en anteriores números a las Socias Fundadoras de la entidad, y las participantes en el primer Salón de Otoño, vamos a ir recuperando de la memoria colectiva, el nombre de las primeras socias que vinieron a formar parte de la Asociación de Pintores y Escultores.

 

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PILAR, Mª CARMEN, ROSARIO Y Mª JOSEFA ALVAREZ DE SOTOMAYOR

 

ALVAREZ DE SOTOMAYOR, Pilar                                   P.D             1930      1908         LA CORUÑA     MADRID

ALVAREZ DE SOTOMAYOR, Mª. Carmen                   P                 1930      1910               SANTIAGO CHILE     MADRID  1993

ALVZ.SOTOMAYOR CASTRO, Mª Rosario                  P                 30.jun.1921                OLEIROS (Coruña)      MADRID

 

Pilar, María del Carmen, Rosario y María Josefa Álvarez de Sotomayor, hijas del famoso pintor y retratista de la alta sociedad, que fuera además Presidente de la Asociación Española de Pintores y Escultores en 1929, eran también pintoras. Excepto Mª Josefa, todas fueron además socias de la AEPE y expusieron sus obras en distintos momentos.

Hijas de Fernando Álvarez de Sotomayor (Ferrol, 1875-Madrid, 17-3-1960) y Pilar de Castro Gómez (San Juan de Jornes, La Coruña, 1882-Madrid, 6-9-1970), que contrajeron matrimonio el 11 de julio de 1907 en la iglesia de La Coruña y de cuya unión nacerían siete hijos: Pilar (religiosa Adoratriz); Mª del Carmen, Ana Mª, José María, Mª Rosario, Mª Josefa y Fernando (fallecido en 1937).

Junto a “la dulce compañera de mi vida”, como definía Fernando a su esposa, visitaban las propiedades familiares de su esposa como el Pazo de Mende, edificado en 1666, situado cerca del Camino a As Corredoiras, un lugar de belleza extraordinaria cuya capilla y fuente son dignas de mención, y el Pazo de Sergude.

Una vez que el matrimonio regresa de Chile, donde Fernando ejerció de Director de la Escuela de Bellas Artes de Chile, fijó su residencia en Madrid, en la calle Villanueva, 29, para trasladarse después a un ático en la plaza de Cánovas, al lado del hotel Palace, donde terminaron de criarse los hijos del matrimonio cuando no residían en Galicia, debido a las largas estancias que también allí pasaban.

En 1919 Fernando es nombrado Director del Museo del Prado, y la proximidad con su estudio y residencia harán que sus hijos sean asiduos visitantes de la pinacoteca, lo que también influiría en su desarrollo artístico y cultural.

Retrato de Pilar de Castro Gómez en su juventud y abajo, en plenitud en la casa de Sergude

 

A Pilar, Carmen, Rosario y Josefa les apasionó el mundo de la pintura con el que convivían en casa. Las escenas gallegas y los retratos consiguieron llenar toda su atención y recibieron formación artística, si bien no de su padre, que decía que no sabía enseñar.

Los veraneos familiares en Sergude, que dieron los cuadros más etnográficos y coloristas de Fernando Sotomayor, propiciaron el desarrollo artístico de sus hijas.

A la izquierda, el pintor junto a sus hijos Pilar, María del Carmen, María Josefa, Ana María, Fernando y José María y sobre estas líneas pasados los años, juntos a sus hijos, nietos e hijo político

 

La casa, hoy de sus descendientes, conserva el estudio tal como él lo dejó: un cuadro inacabado en el caballete, los pinceles y la mesa que usaba de paleta. Ese era el ambiente en el que crecieron las pintoras Sotomayor. Ese, y el de las visitas de los retratados que acudían al estudio de Madrid a posar.

Al proclamarse la Segunda República, Fernando Álvarez de Sotomayor es cesado, trasladándose la familia a Inglaterra. De viaje, a su paso por Lisboa, tuvieron oportunidad de exponer el padre con dos de sus hijas, Pilar y María del Carmen.

Abuela y nietos en donde se ven reflejados los hijos del pintor con su abuela y el ambiente que les rodeó en su niñez

 

Pilar Álvarez de Sotomayor y Castro

(A Coruña, 1908 –Torrente, Valencia, 25 octubre 1993).

En 1927 expone por primera vez en el escaparate del comercio Casa Tizón (Muebles Tizón) de La Coruña, un retrato de una princesa eslava. Un diario de la época lo refería así: “Desde hace pocos días se exhibe en el escaparate de la Casa Tizón un precioso óleo pintado por la bellísima señorita Pilar Álvarez de Sotomayor, hija del ilustre director del Museo del Prado, que con esta nueva obra demuestra una vez más cómo ha heredado las portentosas facultades artísticas de su progenitor. Pilar, artista por temperamento, y tan bella como modesta, ha ofrecido esta obra primorosa…a la “Acción católica de la mujer”, institución de carácter nacional”…

En 1932 perfecciona sus estudios en París.

Pilar en 1930

 

Participó en la Asociación de Artistas de La Coruña en 1934, una iniciativa impulsada por su padre, en donde ese mismo año expuso en una muestra de mujeres artistas, en la que también participaron sus hermanas Pilar y Rosario.

Las tres pintoras volvieron a coincidir en 1960, al cumplirse el XXV aniversario de la sala, que se conmemoró con una exposición similar.

En 1936 expuso en la Sociedad Nacional de Bellas Artes de Lisboa.

Pilar fue una lúcida pintora con enorme talento que retrató a sus amigas en innumerables ocasiones con un estilo que recordaba a la mejor Mary Cassatt o a los prerrafaelitas.

En el año 1947 se organizó una exposición de arte llevada a cabo por la Delegación Nacional de la Sección Femenina de FET y JONS en el Círculo Cultural Medina- que permaneció abierto entre los días 2 y 16 de abril-. Entre las artistas que figuraron encontramos a las cuatro hermanas: María Del Carmen Álvarez de Sotomayor, María Josefa Álvarez de Sotomayor , María del Rosario Álvarez de Sotomayor, Pilar Álvarez de Sotomayor, …….

Iglesia de Montealegre del Castillo pintada por Pilar

 

En sus últimos años ingresa en la orden de las Religiosas Adoratrices, donde continuará llevando a cabo numerosas pinturas para los conventos de la orden, así como restauraciones, como la realizada para la Ermita de Nuestra Señora de los Reyes de Las Palmas de Gran Canaria.

Realizó un gigantesco tríptico para el presbiterio de la Iglesia de Santiago Apóstol de Montealegre del Castillo, en Albacete, con motivos alusivos a Santiago Apóstol y junto a la pintora María Teresa Peña.

Según lo publicado en el diario coruñés El Orzán, “Pilar era culta, refinada, sabía siete idiomas: francés, inglés, alemán, ruso, italiano y portugués;  y en la pintura tenía una técnica muy parecida a la de su padre, lo que hizo que los cuadros que pintara para los conventos de las Adoratrices fueran cuadros verdaderamente magníficos”.

Distintas obras de Pilar y su firma autógrafa

 

Josefa Álvarez de Sotomayor y Castro

Hizo la primera comunión junto a su hermana Pilar.

El único dato conocido acerca de ella se refiere a la misma exposición de arte en la que coincidió con sus hermanas realizada en 1947 en el Círculo Cultural Medina reseñado anteriormente.

A través de las páginas de la revista “Gran Mundo” del 23 de febrero de 1930 o del ABC del 18 de febrero del mismo año, sabemos de su boda en Madrid con Héctor Rodríguez Bauzá.

Recordatorio de Primera Comunión de las hermanas Pilar y Josefa, y la ceremonia de matrimonio de Josefa celebrada en la Iglesia de los Jerónimos de Madrid

 

María del Carmen Álvarez de Sotomayor y Castro

Nacida en Chile en 1910,

En 1936 expuso junto a su hermana Pilar y a su padre, en la Sociedad Nacional de Bellas Artes de Lisboa.

En 1936, contrajo matrimonio con Maximino Rodríguez Feijóo Borrell. Max Borrell -así lo llamaban-, coruñés, era amigo de Francisco Franco y solía acompañarle a pescar atunes en el yate Azor y también en la pesca de salmones en los ríos de Galicia y de Asturias.

Carmen retratada por su padre

 

Max Borrell, hermano de Herminia Borrell, famosa por su belleza y su legendaria vida -se casó con Gulbenkian, el hijo del magnate armenio del petróleo- fue quien inició a Franco en la pesca cuando era gobernador civil de A Coruña y Franco veraneaba en el Pazo de Meirás. Lo llevó en un bote de pescar y vio su entusiasmo: al día siguiente Franco le llamó para repetir: «Yo le diré a Carmen que nos prepare unas tortillas y unos filetes: así podremos estar más tiempo en la mar». De ese modo nació la afición del Caudillo al anzuelo.

Carmen en 1930

 

Expuso en una individual en 1944 en los salones Macarrón de Madrid, donde mostró 17 obras, de los que una crítica firmada por A. de las Heras, reseñó (Hoja Oficial del lunes del 1 de mayo de 1944)… “tiene en su trabajo una unidad emanada de su temperamento que la concede un lugar aparte entre los jóvenes pintores… María del Carmen tiene, además de las condiciones que se necesitan para ser catalogada como artista de destacado rango, esas otras dotes de laboriosidad, amor al oficio y trabajo sin descanso que se adquieren con el tiempo y con una vocación sin desmayo. Sólo así se puede llegar a la depuración pictórica que plantea en ese cuadro que titula “Lección de música”, ni a ese otro “Un estudio de mujer”, donde por reducción en la materia y por acumulación de sentimiento artístico llega a hacer una pequeña obra maestra. Buena base de su oficio de pintar son sus dibujos hechos con lápiz sutil y penetrante, con ojo cierto y reglas exactas que le permite una ordenación de los valores que deben ser tenido en cuenta cuando del dibujo se trata.

Mª Carmen retratada por su padre

 

Para María del Carmen hay un lugar en la pintura contemporánea debido a sus propios méritos y a su gran talento. Independientemente de la noble herencia, de la que puede enorgullecerse muy legítimamente”.

Participó en la “Exposición de Arte Español Contemporáneo” de Buenos Aires de 1947 y en la exposición en la que coincidió con sus hermanas realizada ese mismo año en el Círculo Cultural Medina, de la que ya hemos hablado refiriéndonos a su hermana Pilar.

Gansos

 

Rosario Álvarez de Sotomayor y Castro

Nacida en Liñas, Oleiros (La Coruña), en 1921.

La primera muestra de Rosario (A Coruña, 1921) fue en la mencionada exposición de la Asociación de Artistas, en 1960, donde también se estrenó María Josefa, la vocación más tardía de las hermanas Sotomayor. En esa ocasión, en la Exposición de Artistas Gallegas, coincide con obras de sus hermanas Pilar y María Josefa.

Rosario retratada por su padre bajo el título de “Armonia”

 

Rosario dirigió una galería de arte en Madrid y tuvo ocasión de exponer su obra en Pontevedra, Pamplona y Londres.

En 1947 participó en la exposición en la que coincidió con sus hermanas en el Círculo Cultural Medina, ya reseñada.

Es autora del retrato de su padre que cuelga en la galería de retratos de alcaldes del Ayuntamiento de A Coruña.

Participó en el 51 Salón de Otoño de 1984 con dos obras: “Cartuja de Talamanca del Jarama” y “Restauradoras del tapiz (Real Fábrica)”.

«Mi padre no sabía enseñar, pintaba delante de nosotros y así aprendíamos», contaba Rosario en 2001, en La Coruña, con motivo de una retrospectiva de su obra, y hacía toda una declaración de principios: «Pintaré hasta el día en que me muera, como mi padre, que el día que falleció había estado pintando».

Distintas obras de Rosario como La Modelo, Bodegón, Muchacha  y dos interpretaciones de obras de su padre

 

 

Bibliografía y webgrafía

Clara HERNÁNDEZ “Una exposicion reivindica la obra de 24 artistas condenadas al silencio”. 20 minutos.es, 19 enero 1910

«La hija del pintor Sotomayor, que es adoratriz, es también una excelente artista, a quien se deben los óleos de muchos conventos de la orden» Hoja del Lunes, 4 mayo 1964

Marisa OROPESA Creadoras olvidadas. Valladolid, 2010 

“Un hermoso regalo” El Orzán, 11 agosto 1927.

Abc, 28 octubre 1993

https://www.laopinioncoruna.es/contraportada/2015/12/20/sotomayor-femenino-plural/1025153.html

https://www.20minutos.es/noticia/610145/0/creadoras/olvidadas/exposicion/

https://www.20minutos.es/noticia/610145/0/creadoras/olvidadas/exposicion/#xtor=AD-15&xts=467263

Revista aracelitana: publicación bimensual ilustrada: Año V Número 85 – 1914 enero 22

http://www.pintoresgallegos.com/bibliografia/mariadelrosarioalvarezdesotomayor.html

https://idus.us.es/xmlui/bitstream/handle/11441/39433/Pages%20from%20Investigacion_Genero_12-13-408-2.pdf?sequence=1

https://www.elcorreogallego.es/vida-social/ecg-h/escena-venatoria-oleo-retrato-fernando-alvarez-sotomayor/idEdicion-2008-03-30/idNoticia-281247

“Exposición María del Carmen Álvarez de Sotomayor” Hoja del lunes, 24 abril 1944

de las HERAS “Exposición María del Carmen Álvarez Sotomayor” Hoja del lunes, 1 mayo 1944

ABC (Madrid) – 04/03/1936

La Época (Madrid. 1849). 3/3/1936

La Nación (Madrid). 3/3/1936

El Siglo futuro. 4/3/1936

El Orzán: diario independiente: Año X Número 2710 – 1927 febrero 15

Hoja Oficial del Lunes: Año XIX Número 705 – 1960 diciembre 26

Hoja Oficial del lunes: editada por la Asociación de la Prensa: Epoca Tercera Número 1310 – 1964 mayo 4

ABC (Madrid) 18/02/1930

Hoja Oficial del lunes: editada por la Asociación de la Prensa: Epoca Tercera Número 267 – 1944 mayo 1

ABC Madrid, 10 deJulio de 1983

ABC 19 de mayo de 1934

Museo del Prado

Archivo Histórico “Bernardino de Pantorba” de la Asociación Española de Pintores y Escultores

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Las Medallas de la AEPE: José María López Mezquita

Por Mª Dolores Barreda Pérez

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Después de ver cómo y cuándo nació la Medalla de la Asociación de Pintores y Escultores, vamos a seguir conociendo más acerca de los galardones en los que se otorga actualmente, con sus correspondientes denominaciones.

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Medalla de Pintura “José Mª López Mezquita”

del Salón de Arte Abstracto

 

En el año 2015, la Junta Directiva de la Asociación Española de Pintores y Escultores creó el Salón de Arte Abstracto, que se ha convertido ya en una de las más esperadas convocatorias de la centenaria entidad, nacido para hacer de este arte una continua experiencia creadora que aporta todo tipo de conocimientos y la belleza de otra realidad, que sólo está en las manos de los artistas.

En 2017 y gracias a la propuesta que realizara el Presidente de la AEPE, José Gabriel Astudillo, bajo el título de “La plenitud de los nombres”, se acordaba la reorganización de los premios y galardones que otorgaba la institución en los distintos certámenes y concursos habituales. En el caso del Salón de Arte Abstracto, y como en el resto de las ocasiones con el ánimo de honrar la memoria de los fundadores de la AEPE, se instituyeron los premios: Medalla de Pintura José María López Mezquita y Medalla de Escultura Ángel Ferrant y Vázquez.

 

JOSE Mª LOPEZ MEZQUITA

 

LOPEZ MEZQUITA, José Mª    P    1910(F040)   25.abr.1883 GRANADA    GRANADA/MADRID 6.dic.1954

 

En el seno de una familia de comerciantes, José Mª López Mezquita nació un 25 de abril de 1883 en Granada.

Destacaron sus dotes artísticas desde muy niño, iniciando sus clases de arte con tan solo nueve años, en el taller de José Larrocha, pintor de escenas, paisajes y costumbres de su Granada natal.

Con once años, retrató a su abuelo en una obra que ya sorprendió por su calidad y presagiaba un brillante futuro.

Al cumplir los catorce años, la familia se traslada a Madrid, lo que facilita su ingreso en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, matriculándose en la sección de Pintura y Grabado.

Además, asiste como alumno al estudio de Cecilio Plá, de quien recoge la pincelada impresionista y las escenas cotidianas de la época, el ambiente, su gente y la nueva burguesía de principios de siglo.

Con sólo 18 años asombró al mundo del arte, presentando varios cuadros a la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1901, y obteniendo la deseada por cualquier artista, Medalla de Oro con la obra titulada “Cuerda de Presos”, en la que unió su Granada natal con una gran ciudad como la de Madrid, confrontando personajes dispares de distintas clases sociales con detalles que no podían escapar a la crítica de la época.

Fue esta una etapa en la que se descubría en su obra la influencia en su pintura de otros autores como Ramón Casas, Sorolla, McNeill Whistler y Singer Sargent.

Fotografiado en 1904

 

Aquella Exposición Nacional supuso el despegue del pintor, que fue reconocido además con una Mención Especial por otras dos obras debido a su gran calidad y llamó la atención de mecenas como la Infanta Isabel de Borbón, cuya ayuda le permitieron viajar por Europa (Inglaterra, Francia, Bélgica, Holanda…) durante cuatro años, hasta que fija su residencia en París.

Allí recogerá la influencia de la pintura impresionista del momento, que está en pleno esplendor gracias a Van Gogh y Gaugin, si bien utiliza en sus obras los claroscuros típicos de los grandes del Siglo de Oro español, sobre todo de Velázquez y Goya.

«Autorretrato»

En 1905 regresa a su Granada natal, consagrándose a la técnica del retrato, con la que triunfaría en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1910, consiguiendo otra Medalla de Oro por el “Retrato de los señores B. e hijos”, que presenta claros guiños hacia otros artistas del momento como Julio Romero de Torres.

En 1910 contrae matrimonio con Fernanda Morales Díaz, que retratará con mucha frecuencia y con la que tendrá a su único hijo Julio.

El 2 de noviembre de 1914, es nombrado Presidente de la Asociación de Pintores y Escultores de la que fuera miembro fundador, cargo que ocuparía hasta 1917.

Posando en su estudio

 

En 1916, con treinta y tres años, ingresó como académico de Bellas Artes de San Fernando y realizó además una exposición patrocinada por el propio Alfonso XIII, cuyo catálogo incluía textos de Unamuno, Pérez de Ayala y Blasco Ibáñez, que se celebró en Nueva York y que se exhibirá después en otras ciudades de Estados Unidos como Boston o Chicago.

Sus viajes por América le granjearon fama y renombre, llegando a retratar a intelectuales y políticos de la época y recibiendo multitud de encargos con los que logró una gran fortuna, sobre todo en Estados Unidos.

De regreso a España, se instaló en los magníficos estudios que se construyó en Elche y Ávila, siendo definitivamente reconocido, admirado y recibiendo honores, nombramientos y designaciones varias.

En 1926 es convocado por la Hispanic Society de Nueva York, para continuar la obra que iniciara en esa institución el fallecido Joaquín Sorolla y de la que será nombrado miembro en 1930.

Pintando al rey Alfonso XIII en 1926

 

En 1937 marchó a EEUU, donde tenía multitud de encargos y tras perder todo lo que poseía en Madrid, en 1944 marchó a La Habana, retratando a las principales familias cubanas y atendiendo después a las peticiones de la Hispanic Society, pasó a Portugal.

En 1946 fallece su esposa Fernanda, que jamás viajaba junto a él porque prefería quedarse en Granada, y al poco tiempo, el pintor contrajo nuevamente matrimonio con Elnora Gruber, alternando continuos viajes a Estados Unidos, México y Portugal hasta que en 1954 se instala en Madrid, donde fallece el 6 de diciembre de ese mismo año en un Hotel, hecho que propició que se trasladaran sus restos a la Biblioteca de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, donde le rindieron el homenaje que merecía.

«Autorretratos»

 

José Mª López Mezquita asombró al mundo de su tiempo: precoz, atrevido, fecundo, inspirado, uno de esos pocos artistas que fueron tan tempranamente cubierto de laureles, que con 11 años sorprendió a Cecilio Plá y con 18 ya tenía un Medalla de Oro en una Exposición Nacional. Logró una sólida y gloriosa reputación en el mundo del arte contemporáneo dentro y fuera de España y levantó pasiones y repulsas por igual. Retratista iluminado, sus obras están dotadas de nervio y de vida.

López Mezquita en el estudio con su esposa Fernanda, ante el cuadro en el que aparecen los dos retratados en 1915

El artista fotografiado y en el estudio en sus últimos años

 

José Francés escribió sobre él que era un autor “absolutamente moderno en punto a sensibilidad, en el modo como llena de luz y aire sus cuadros y ciñe de ambiente a sus figuras… cuyos detalles permiten reconocer en él a un descendiente de Velázquez y Goya”…

 

José Mª López Mezquita y la AEPE

* Fue uno de los socios fundadores de la Asociación Española de Pintores y Escultores

* Vivió en calle Ayala 28, en Goya 36 y en Cánovas 4

* Recibió el Gran Premio de Honor en la Exposición Internacional de Panamá en 1916, a la que viajó representando a la Asociación de Pintores y Escultores

* Para el festival que la Asociación de Pintores y Escultores realizó en 1915, donó una de sus obras

* Presidente de la Asociación de Pintores y Escultores desde el 2 de noviembre de 1914 hasta el 29 de enero de 1917

* Socio de Honor en el XI Salón de Otoño de 1931, en el que se inscribió como residente en Madrid, en la calle Goya, 36 y al que presentó dos obras:

  1. “Retrato”, (óleo) 0,87 x 0,75
  2.  “Retrato del guitarrista Segovia” (óleo) 1,54 x 1,20

* Al XV Salón de Otoño de 1935 presentó también las obras:

  1. Nocturno (Calle 59, New-York) (óleo) 0,82 x 0,71
  2. Nocturno (Central Park, New-York), 0,76 x 0,91
  3. “Nevada” (Central Park, New-York) (óleo), 0,82 x 0,71

* Al XXIV Salón de Otoño de 1950 concurrió con:

29 “Retrato del pintor Francisco Posada”

32 “Retrato de José Francés”

* En el 50 Salón de Otoño de 1983, y como homenaje a los artistas que hicieron posible el I Salón de Otoño de 1920, se exhibió en la Sala Homenaje su óleo “Pertiquero de la catedral”.

Entre sus discípulos, se puede citar al pintor granadino Francisco Soria Aedo, que también fuera miembro de la Asociación de Pintores y Escultores y cuyo nieto, Alejandro Aguilar Soria, es además Socio de Honor de la centenaria institución, además de multitud de artistas americanos como A. Schulte.

 

Bibliografía y webgrafía

Revilla, Miguel Ángel, en AA.VV. (2014) Museo Carmen Thyssen Málaga Colección, Málaga., p.376 ISBN 978-84-941565-0-2

http://www.culturandalucia.com/Jos%C3%A9%20Mar%C3%ADa%20L%C3%B3pez%20Mezquita.Biograf%C3%ADa.principal.htm

López Mezquita, su personalidad en la pintura española. Antonio Nogales y Marquez de Prado. 

López Mezquita. Francisco Javier Pérez Rojas, Catedrático de Historia Univesal de la Generalitat Valenciana.

http://www.jmlopezmezquita.es/bibliografia.htm

http://www.culturandalucia.com/Jos%C3%A9%20Mar%C3%ADa%20L%C3%B3pez%20Mezquita.Biograf%C3%ADa.principal.htm

https://dbe.rah.es/biografias/12334/jose-maria-lopez-mezquita

https://www.museodelprado.es/aprende/enciclopedia/voz/lopez-mezquita-jose-maria/483f2a01-a66f-40c8-9f05-5549f2eba9ca

http://www.arte.sbhac.net/Plasticos/Mezquita/Mezquita.htm

Necrológica de don José María López Mezquita por José Francés

Archivo Histórico “Bernardino de Pantorba” de la Asociación Española de Pintores y Escultores

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Las Medallas de la AEPE: Fructuoso Orduña

Por Mª Dolores Barreda Pérez

 

Después de ver cómo y cuándo nació la Medalla de la Asociación de Pintores y Escultores, vamos a seguir conociendo más acerca de su creador y en qué galardones se otorga actualmente, con sus correspondientes denominaciones.

 

FRUCTUOSO ORDUÑA LAFUENTE

ORDUNA LAFUENTE, Fructuoso    E    1922   23.ene.1893    RONCAL(Na)    MADRID    27.ago.1973

 

El escultor Fructuoso Orduña era el séptimo de ocho hermanos, y ya desde muy temprana edad manifestó su habilidad para trabajos de carpintería y afines.

Tras pasar su infancia en su localidad natal de El Roncal, en 1906 emprendió su carrera en Zaragoza primero en un taller marmolista que abandonó a los pocos días por el estudio del también escultor Dionisio Lasuén, quien fuera director de la Escuela de Artes e Industrias de Zaragoza, publicista de temas artísticos y que implantara en Zaragoza la fascinante arquitectura modernista.

El Sol, 10 de junio de 1922

Con Lasuén aprende los rudimentos artísticos del oficio, compaginando su labor de aprendiz con estudios, primero en la Escuela Elemental de Artes Industriales y más tarde, en la Escuela Superior.

En 1914, con veintiún años, se trasladó a Madrid para proseguir su formación en la Escuela de Artes y Oficios, entrando a trabajar en el estudio de Mariano Benlliure, con quien permanecería durante tres años.

Montó su estudio en la calle Atocha de Madrid, consiguiendo en mayo de 1917 de la Diputación de Navarra, una pensión de cuatrocientos duros con la que comenzó a realizar bocetos y estudios previos.

En la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1920 logró una de las medallas de tercera clase por el bronce “Busto de Roncalés”, un retrato de su padre, con el que la Diputación de Navarra amplió su ayuda, logrando trasladarse a Italia y establecerse en Roma.

Busto de Roncalés

Allí modeló el grupo Post nubila Phoebus, con el que logró en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1922, una primera medalla.

Post nubila Phoebus

Establecido definitivamente en España, al finalizar 1923 expuso individualmente en el Palacio de Bibliotecas y Museos, Salón del Museo Moderno, una muestra de su labor, con carácter de auténtica selección y estenográficamente concebida por Mariano Benlliure, con la que obtuvo una gran acogida por parte de la crítica.

En 1924 contrajo matrimonio con Carmen Ballestero, momento que fue todo un acontecimiento en la Asociación, y con quien tuvo a Pilar, su única hija, aunque desgraciadamente quedó viudo muy pronto.

Monumento funerario de la familia Fierro

En los años treinta, dosificó su presencia en exposiciones celebradas dentro y fuera de España y recibió multitud de encargos de esculturas urbanas y algunas piezas de imaginería popular en distintas ciudades repartidas por toda España.

Busto de Julián Gayarre

Fotografía del Busto de Julián Gayarre con dedicatoria de Fructuoso Orduna a su amigo Valerio Labari. Roncal 1917

Monumento a Julián Gayarre

 

Cuando en diciembre de 1935 Orduña realizó una exposición en su propio estudio, era ya un maestro pleno, no ajeno a lo moderno, pero firmemente vinculado al clasicismo aprendido en Roma.

Relieves del Instituto Ramón y Cajal donde se puede apreciar el parecido en cuanto a posturas y poses del personaje femenino con el de la Medalla de la AEPE

Aunque aún participó en algunas muestras, se dedicó a atender encargos y asumir honores, formando parte de jurados en certámenes y exposiciones.

Busto del Doctor Medinaveitia

 

Antes de 1936 se había presentado a las oposiciones de profesor numerario de figuras de la Escuela de Cerámica. En 1939 reunió los nombramientos de vocal del Patronato de la Criptoteca y Museo de Reproducciones Artísticas, Presidente de la Junta Directiva de la Asociación de Pintores y Escultores y vocal del Patronato del Museo Nacional de Arte Moderno. Desde 1940 fue profesor de la Escuela Superior de Pintura, Escultura y Grabado, de Madrid. En 1942 el Círculo de Bellas Artes de Madrid le distinguió como Socio de Honor y fue nombrado Académico de Número de la Real Academia Española de Bellas Artes de San Fernando en mayo de 1962.

Retrato de mi esposa

En los años 40 fueron muchos los encargos oficiales de estatuas ecuestres y otros bustos para distintos organismos oficiales así como una ecuestre de Alfonso XIII para la Ciudad Universitaria de Madrid que no llegó a realizarse o como el encargo de labrar seis estatuas en piedra para el campo de deportes del Instituto “Ramiro de Maeztu” de Madrid, que representan respectivamente al Pelotari, Arquero, Discóbolo, Remero, Hondero y Corredor. También en 1947 repetiría el tema del Discóbolo para el estadio del Real Madrid, a la vez que estampó en lámina de bronce el perfil de su presidente, Santiago Bernabéu.

Después llegarían el monumento a Julián Gayarre, la imagen de Jesús Nazareno de la Catedral de Huesca, una Inmaculada, otra de San Fermín de los Navarros, San Francisco Javier…

Su producción final, situada en la década de los sesenta, se centró en bustos de bronce, como el de Sarasate, el de José María de Huarte, o el del Duque de Ahumada, realizado en 1969, que es su última obra y se conserva en Pamplona.

Cabeza de niña

Fructuoso Orduña fue un escultor tenaz, laborioso y perfeccionista. Abordó todos los temas y no desdeñó ningún material, piedra o madera, bronce o mármol.

Busto de Guillermo Schultz

En sus retratos practicó una marcada fidelidad al personaje. Fue un realista expresivo, aunque con perfectible evolución, que va desde la minuciosidad y detallismo de sus primeros trabajos hasta una integrada suavidad formal.

Parco en el movimiento, se mostró especialmente preocupado por la corporeidad y la arquitectura constructiva de las figuras. La acentuación de músculos, tendones y huesos, y en general de las formas, especialmente en los años veinte y aún treinta, se puede atribuir a su formación en el clasicismo italiano, pero sin olvidar su tierra de origen, ya que en Navarra es muy acusada la huella que en las postrimerías del siglo XVI y buena parte del XVII, dejó el romanismo miguelangelesco.

A su muerte, la RABASF dedicó un homenaje que protagonizó Juan Luis Vassallo, quien dijo de él que: “Fue Orduna un hombre de llana sencillez y verdadera modestia, sin que ello debilitara su recio temperamento, que le hacía expresarse rotunda y claramente y siempre con absoluta fidelidad a su sentir. En su obra ha quedado bien patente la impronta de su carácter, tesón y honradez profesional. Su ecuanimidad y rectitud inspiraban a todos la mayor confianza. No es extraño, por tanto, que entre nosotros gozase de general simpatía, que él supo ganarse con su amor a la Corporación y respetuoso afecto a sus compañeros Académicos”.

Cristo de la Hermandad de la Pasión de Pamplona

De él también habló Enrique Pérez Comendador, Director de la Escuela Española de Bellas Artes de Roma, en estos términos: …”irrumpe Orduna con su navarra contextura física y moral, sólida, noble y fuerte como todos lo habéis conocido…pese a su carácter entero, reacio a la sumisión, al halago y a la intriga… Ante el modelo vivo estudiaba la forma humana con fidelidad y buscaba una sumaria concisión característica del todo y las partes. Ponderaba y equilibraba las masas, percibiéndose en todo un dibujo afirmativo, tanto que a veces las formas quedaron como desposeídas de esa envoltura vital que las da morbidez y tibieza. En esta línea ardua llegó Orduna a un academicismo con voluntad de equilibrio en la composición, de nobleza y estatismo en las actitudes…A través de la diversidad técnica y temática civil o religiosa, monumental, imaginera o de retratista, ya trátese de la materia pétrea o de la dúctil arcilla que la pericia artesana y el fuego metamorfosean en broncínea presencia tensando y revivificando las formas, podemos percibir, si abarcamos en conjunto la obra de Orduna, unidad en el concepto, continuidad en la técnica y la inalterable serenidad que la anima desde su primera obra laureada  hasta sus últimas producciones”…

Fructuoso Orduña vestido de gala en su ingreso en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando

 

Fructuoso Orduña y la AEPE

Tercera Medalla en la Exposición Nacional de 1920.

Primera Medalla en la de 1922 con la obra Post Nubila Phoebus.

En enero de 1924 recibió un banquete homenaje en el Palace Hotel.

Designado Jurado en la Exposición Nacional por la Asociación de Pintores y Escultores en 1924, 1930 y 1940. También en el Concurso para la Medalla de Madrid convocado por el Ayuntamiento en 1935.

Jurado en la Exposición de la Asociación en 1930, y en mayo de 1935.

Socio de Honor en el Salón de Otoño de 1925.

En 1926 modeló la Medalla de la Asociación para la Exposición Nacional.

Vocal de la Junta directiva en 1926 y 1927, 1934 y 1935.

Tesorero en 1939.

Presidente de 1940 a 1943. Bajo su presidencia se trató con el Gobierno un sistema de pensiones que resolviera el problema de muchos artistas y entre otros proyectos estaba el pedir una pensión para los artistas galardonados en las exposiciones nacionales, proyecto bastante laborioso para el que la junta se entrevistó repetidas veces con el Ministro y el Director General, para subsanar la injusticia que suponen la indigencia de muchos artistas en los últimos años de sus vidas y desveló la necesidad de que todos los artistas medallados al cumplir los sesenta y cinco años cobraran del Estado una pensión y formando un comité que diera patente de profesionalidad a los artistas no medallados que soliciten las pensiones citadas.

En 1932 formó parte del comité de estudio de la Federación de Artistas promovida por la Asociación.

Participó en dos ediciones del Salón de Otoño:

En el VI Salón de Otoño de 1925, su inscripción rezaba: “narutal de Roncal (Navarra); reside en Madrid, Modesto Lafuente, 39”, y presentó dos obras, un mármol bajo el título de “Retrato” y un bronce titulado “Cabeza (Juez de Roncal).

En el XI Salón de Otoño de 1931 figuraba su domicilio en la calle Ríos Rosas, 31, y se hacía constar que era Socio de Honor de Salones anteriores. Para éste, participó presentando un “Relieve dedicado al Instituto Ramón y Cajal”, un “Retrato del escritor Ezequiel Endériz” y otro “Relieve dedicado al Instituto Ramón y Cajal”.

 

El grupo escultórico «Los Atletas» 

En la plataforma de acceso al polideportivo Antonio Magariños, proyectado por los arquitectos Antonio Vázquez de Castro y José Luis Íñiguez de Onzoño en 1957 y acabado de construir en 1965, se colocaron en esta última fecha –agrupados sobre un pedestal único– los “Atletas” que Fructuoso Orduna Lafuente había labrado hacia 1942 para puntuar el perímetro del campo de baloncesto del Instituto Ramiro de Maeztu, obra de Carlos Arniches y Martín Domínguez realizada entre 1926 y 1933 para la Institución Libre de Enseñanza, y reconvertida en «instituto modelo» tras la Guerra Civil.

Estas seis esculturas (1,80 x 2,60 x 1,70) responden a las influencias de la estatuaria fascista italiana, inspirándose especialmente en las figuras de sesenta atletas que rodean el llamado Estadio de Mármol del Foro Mussolini, construido en Roma entre 1927 y 1932 según un proyecto del arquitecto Enrico del Debbio.

Grupo de atletas del Instituto “Ramiro de Maeztu” de Madrid

El grupo es una agrupación de seis esculturas independientes sobre un pedestal prismático común, que estaba situado a la derecha de la rampa escalonada de acceso al polideportivo Antonio Magariños. Las figuras, de piedra arenisca blanca, representan a seis atletas ejerciendo seis modalidades deportivas diferentes, y en distintas posturas.

En la cara frontal, de izquierda a derecha, se representaban: un lanzador de piedra con honda, un remero y un saltador de pértiga, mientras que en la cara posterior, y en el mismo orden parecen hallarse representados un lanzador de peso, un lanzador de martillo, y un jugador de pelota.

Todas las figuras se representaban desnudas y en posturas que armonizan el movimiento con cierta serenidad clásica, estando talladas con un modelado realista pero idealizado, que delata su época de ejecución en las expresiones de los rostros y cortes de pelo, que recuerdan a los atletas que inmortalizó la cineasta del régimen nazi, Leni Riefenstahl, en su película Olympia sobre las olimpiadas de Berlín de 1936.

Las estatuas se encontraban ya muy deterioradas a principios del siglo XXI por la calidad deleznable de la piedra arenisca, pero sobre todo, por las agresiones vandálicas, que produjeron múltiples roturas y desperfectos en todas las figuras. En el plinto de una de ellas aún se apreciaba casi borrada la firma del escultor en letra romana incisa: ORDVNA.

El grupo escultórico fue destruido el 17 de julio de 2013, al parecer de forma accidental, durante la realización de unas obras, quedando cuatro de las seis estatuas originales seccionadas en varios trozos.

En la Gaceta de Bellas Artes de marzo de 2015, en la biografía que sobre los Presidentes de la AEPE hiciera su director, Juan de la Cruz Pallarés, ya se hablaba del grupo escultórico Los atletas y de su destrucción parcial accidental, pero nada más se supo del mismo hasta que hace pocos días, y tras mantener una conversación con José Asensio Laguna, Director General del Club Estudiantes de Baloncesto en donde su ubicaba el grupo, nos confirmó que el mismo fue retirado hace un par de años por el Departamento de Patrimonio de la Comunidad de Madrid para su restauración, puesto que la propiedad del conjunto corresponde a esta administración.

Sólo esperamos que dichos trabajos culminen lo antes posible y devuelvan a su emplazamiento original al menos las cuatro esculturas sobrevivientes del grupo.

 

Estatua de Papiniano

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Proyecto de banco decorativo

Boceto del monumento irrealizado a Fray Diego de Estella

Cristo en la Cruz

Desnudo, «Sorprendida»

Obras de Fructuoso Orduña en la ciudad de Madrid

Además del grupo Los Atletas, en Madrid se conservan otras esculturas del autor como la Estatua a Alfonso XIII, situada en la Avda Complutense de la Ciudad Universitaria, como homenaje del Ministerio de Educación Nacional y la Junta de la Ciudad Universitaria al rey en agradecimiento al esfuerzo e interés del monarca en la creación de la misma.

Con este fin en 1943 fue encargada la realización de la estatua al escultor Fructuoso Orduña, quien entregó dos originales en yeso tres años más tarde, uno de los cuales fue rápidamente descartado por sus descomunales dimensiones y destruido poco después por las dificultades que presentaba para su almacenaje; el otro original entregado corresponde a la estatua que existe actualmente, que durante muchos años permaneció almacenado por la paralización del proyecto hasta que, en 1988, el rector de la Universidad Complutense, Gustavo Villapalos, retomó la propuesta y, gracias a una subvención, consiguió que se realizara el vaciado en bronce de la estatua.

Su inauguración tuvo lugar el 28 de septiembre de ese mismo año, y a la misma acudieron, entre otros, los Condes de Barcelona, quienes presidieron el acto con sus hijas Dª Pilar y Dª Margarita, la hija del ya fallecido escultor, Pilar Orduña, el rector de la Universidad Complutense, que leyó un pequeño discurso, y otras personalidades universitarias.

La escultura está realizada al más puro estilo clásico y reproduce la figura completa del rey Alfonso XIII, de pie, con la cabeza erguida mirando al frente, el rostro serio, la mano derecha abierta con un ademán de ofrenda y la izquierda sobre el torso sosteniendo un cetro rematado con una flor de Lis y vestido con una túnica y una capa larga que se pliega sobre los brazos y en la parte trasera, abierta en la parte frontal y cerrada sobre el pecho con una cinta ornamentada.

En el cinturón que frunce la túnica, se lee la inscripción: AXIII, y en el suelo, y frente a la estatua, una pequeña placa metálica incluye la inscripción: FRUCTUOSO ORDUNA / S.M. El Alfonso XIII. La pieza central del pedestal contiene en su cara frontal una inscripción grabada, apenas perceptible, en la que se lee: LA UNIVERSIDAD COMPLUTENSE / A DON ALFONSO XIII / MCMLXXXVIII.

Como propietario de la obra, figura la Comunidad de Madrid, igual que la escultura Escosura, situada en la Escuela de Ingenieros de Minas de la Calle Rios Rosas, 21 (obra del arquitecto Ricardo Velázquez Bosco, que data de 1925 y fue erigida al ingeniero de minas madrileño Luis de la Escosura Morrogh (1821–1904).

Sobre un pedestal cúbico de granito con el apellido ESCOSURA inscrito en el frente –seguido por una placa metálica moderna, grabada con la siguiente leyenda; LUIS DE LA ESCOSURA (1821–1904) / Ingeniero de Minas y Profesor de Química Analítica. / Director de la Escuela de Minas de Madrid (1882–1900), / periodo en el que construyó este edificio / del que fue su principal artífice.– y coronado por una cornisa moldurada de piedra caliza, aparece la figura en bronce del homenajeado vestido con camisa, chaleco y corbata de lazo, y cubierto con una bata de laboratorio desabrochada, sentado con las piernas cruzadas sobre un banco de granito en el que apoya la mano derecha, mientras que con la opuesta sostiene un libro que descansa en su pierna izquierda, con el título QUÍMICA / ANALÍTICA escrito en relieve en la portada; pudiendo leerse la firma del escultor F.Orduna / 1925, incisa en el extremo inferior derecho de la bata.

  

En el mismo emplazamiento pero a la izquierda de la puerta principal, se ubica la escultura erigida en 1925 al ingeniero de minas alemán Luis Guillermo Schultz Schreizer (1800–1877), también sobre un pedestal cúbico de granito con el apellido SCHULTZ inscrito en el frente –seguido por una placa metálica moderna, grabada con la siguiente leyenda; LUIS GUILLERMO SCHULTZ (1800–1870) / Ingeniero de Minas que contribuyó al conocimiento geológico / de Asturias y Galicia. / Impulsó la reforma de las Escuelas de Minas / de Almadén y Madrid, de las que fue Director (1853–1857) / y la creación de la Escuela de Minas de Mieres (1854)– y coronado por una cornisa moldurada de piedra caliza, descansa la figura en bronce del homenajeado, vestido con traje y corbata de lazo, sentado sobre un banco de granito, mirando al frente, y sosteniendo una piedra en la mano izquierda, y el martillo con que va a golpearla en la diestra; pudiendo leerse la firma del escultor: F.Orduna / 1925, incisa en el borde inferior de la chaqueta.

Y ya por último, y esta vez de propiedad municipal, encontramos una lápida situada en la Calle Pavía 2, en los Jardines del Cabo Noval.

En diciembre de 1953, una asociación denominada “Tertulia Navarra” encargó a Fructuoso Orduña, la realización de una lápida a Gayarre para instalarla en la casa donde murió en la plaza de Oriente, número 6. La dueña del inmueble no permitió su instalación, y fue el Ayuntamiento de Madrid quien propuso su instalación en los jardines del Cabo Noval, cerca de la casa donde nació, adosada a un monolito.

En el año 1990, se instaló una lápida al mencionado músico en la casa donde nació, patrocinada por el pueblo de Navarra.

Se trata de un monolito de granito con una lápida adosada en bronce, termina por la parte central superior en semicírculo donde aparece el busto en perfil del tenor en bajo relieve y en un tondo,  en la parte inferior lleva la inscripción tallada en la que se lee: JULIAN GAYARRE / NACIO EN RONCAL – NAVARRA / Y / MURIO EN ESTA VILLA / MDCCCXC / HOMENAJE DEL / EXCELENTISIMO / AYUNTAMIENTO DE MADRID, se remata por los laterales con pilastras que sujetan los escudos de El Roncal  a la izquierda y el de Madrid antiguo, a la derecha. Está firmada y fechada en el ángulo inferior derecho: Orduña / 1954.

 

 

Bibliografía y webgrafía

Arahuetes, El escultor Fructuoso Orduna, (Pamplona, 1986). F. Orduna Lafuente, La necesidad de las Bellas Artes en la vida humana. Discurso leído en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando en la recepción pública de don…, (Madrid, 1963).

A. Gaya Nuno, Arte del siglo XX, “Ars Hispaniae” Vol XXII, (Madrid 1977), p. 85-88.

http://dbe.rah.es/biografias/7306/fructuoso-orduna-lafuente

https://www.museodelprado.es/aprende/enciclopedia/voz/orduna-y-la-fuente-fructuoso/05be23f2-b81f-4390-bd0e-a4daa53dbc59

Roncalés (el padre del artista), mármol, 50 x 20 x 24 cm (en dep. en el Consulado de España en Tánger, adscrito al MNCARS) [E895]

http://aunamendi.eusko-ikaskuntza.eus/en/orduna-lafuente-fructuoso/ar-111310/

ANTOLÍN PAZ, Mario. Diccionario de pintores y escultores españoles del siglo XX. Madrid: Forum Artis, 1994.

AZANZA LÓPEZ, José Javier … [et al.]. Guía de escultura urbana en Pamplona. Pamplona: Ayuntamiento de Pamplona. 2010.

PRECKLER, Ana María. Historia del arte universal de los siglos XIX y XX. Madrid: Complutense, 2003.

http://www.esculturaurbana.com/paginas/ord.htm

Boletín de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, núm. 37, segundo semestre (1973), pp. 25-29. Edición digital de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes por cortesía del editor

Gaceta de Bellas Artes

Inventario del Ayuntamiento de Madrid

Mundo gráfico

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El Heraldo de Madrid

La Acción

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Revista de bellas artes

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La Esfera

La Voz

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Blanco y Negro…

Ángeles Santos Torroella

Por Mª Dolores Barreda Pérez

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LAS PRIMERAS ARTISTAS DE LA

ASOCIACION ESPAÑOLA DE PINTORES Y ESCULTORES

Desde su fundación en 1910, y después de haber tratado en anteriores números a las Socias Fundadoras de la entidad, y las participantes en el primer Salón de Otoño, vamos a ir recuperando de la memoria colectiva, el nombre de las primeras socias que vinieron a formar parte de la Asociación de Pintores y Escultores.

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SANTOS TORROELLA, Angeles   P    7.nov.1911    PORT BOU     S.SEBASTIAN/VALLADOLID MADRID 3.oct.2013

Ángeles Santos Torroella nació en la localidad gerundense de Portbou, el 7 de noviembre de 1911. Hija de Julián Santos Estévez, funcionario de aduanas y de Aurelia Torroella y Rodeja, es la mayor de ocho hermanos (de los que sobrevivieron seis) entre los que destaca Rafael, el gran intelectual, poeta, historiador y crítico especialista en Dalí. El cambio de residencia familiar es contante, llevándoles a vivir en Ripio, La Jonquera, Le Perthús, Fregeneda (Salamanca), Valladolid y Andalucía.

Internada en el colegio de las Esclavas Concepcionistas de Sevilla, se inicia así en dibujo y la pintura, afición que continúa en Valladolid (Calle Alonso Pesquera, 11), en donde recibirá clases del pintor italiano Cellino Perotti, un experto en el arte de la restauración.

Ángeles Santos en su adolescencia
Calle Alonso Pesquera, de Valladolid, que pintaba desde su ventana

En octubre de 1929 la artista participó en el IX Salón de Otoño, celebrado en el Palacio de Exposiciones del Retiro en Madrid, con tres obras: Autorretrato, Niñas y Un mundo, su obra más conocida que representa un extraño planeta surrealista (expuesto en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía) y que causó sensación entre las élites de intelectuales del momento en autores como Jorge Guillén, Ramón Gómez de la Serna, Juan Ramón Jiménez, Federico García Lorca, o Guillermo Díaz-Plaja entre otros, con quienes mantuvo desde entonces correspondencia, y finalmente acudieron a Valladolid a conocer en persona a la artista. 

Ángeles Santos en su juventud

Ramón Gómez de la Serna le dedicó estas palabras:

En el Salón de Otoño, que es como submarino del Retiro, náufrago de hojas y barro, ha surgido una revelación: la de una niña de diez y siete años. Ángeles Santos, que aparece como Santa Teresa de la pintura, oyendo palomas y estrellas que le dictan el tacto que han de tener sus pinceles”.

Ángeles Santos en la inauguración de su exposición en el Ateneo de Valladolid en 1929

El surrealismo autodidacta de Ángeles Santos reflejado en Un Mundo era poco menos que un milagro, teniendo en cuenta la temprana edad de la artista y el poco contacto con las nuevas tendencias artísticas y culturales que vivía en Valladolid. Un surrealismo que murió con ese cuadro, pues Ángeles no volvió a pintar ya nada parecido.

Un Mundo

Tras el éxito obtenido la artista fue invitada a exponer en el Lyceum Club y, en febrero de 1930, en una exposición celebrada en el Círculo de Bellas Artes.

En esta época ya se aprecia su giro al arte expresionista, con obras donde la pincelada adquiere textura y pierde concisión, alejándola de los sueños de sus primeras obras y con un mayor interés por la expresión y la realidad.

El Mundo

En el X Salón de Otoño de 1930, y cuando contaba con 19 años, fue honrada con una sala propia en la que presentó 34 obras realizadas tan solo en dos años.

Posiblemente debido a un proceso depresivo, Ángeles empezó a adoptar una perspectiva pictórica radicalmente distinta, produjo un tipo de obra llena de personajes fantasmagóricos, una pintura tenebrosa e inquietante pero de magnífica fractura y en ese contexto su carrera, posiblemente suspensa en la obsesión, se interrumpió dramáticamente.

Abatida, enferma y ante las presiones familiares, huyó de su casa pero unos agricultores la encontraron y la devolvieron a su casa; como consecuencia de aquella escapada, su padre la internó en un manicomio de Madrid y muchos de sus cuadros fueron destruidos como pago por su rebeldía.

La reclusión duró dos años gracias a que Ramón Gómez de la Serna protestó públicamente en un artículo. Desde ese momento algo se rompió en su interior y ni Ángeles ni su pintura volvieron a ser las mismas.

En 1931 se establece con su familia en San Sebastián, donde expuso en el Salón de Té Yacaré y preparó una individual para la Galerie Charles-August Girard de París.

A partir de ese momento, participa en exposiciones como la de la Sociedad de Artistas Ibéricos, en San Sebastián, Copenhague, París, en el Carnegie Institute de Pittsburgh (EEUU)…

La Tertulia

En 1933 se traslada a Portbou en un periodo fructífero a título personal, pero en el que su faceta artística pasa a un segundo plano.

En 1935 expone en las Galeries d’Art Syra, una muestra que tenía una estética alejada del novecentismo catalán imperante en el momento.

En 1936 contrae matrimonio con el también pintor e ilustrador catalán Emilio Grau Sala, pero al estallar la Guerra Civil el matrimonio se separa, exiliándose él en París y trasladándose ella a Huesca, con sus padres, ciudad en la que nacerá su hijo Julián y en la que dará clases de dibujo en un colegio de religiosas.

Niña

En 1941 expone en la Sala Libros de Zaragoza y un año más tarde presenta su obra como artista invitada en la Exposición Nacional de Bellas Artes realizada en Barcelona.

En 1945 lleva a cabo dos muestras en Madrid, una en la Galería Estilo y otra en el Colegio Mayor de Santa Teresa de Jesús de la Universidad Complutense.

En 1955 es invitada a exponer en la III Bienal Hispanoamericana celebrada en Barcelona.

A partir de 1969, fecha en la que se reconcilia con su esposo, la artista se interesa por la temática de paisaje, pintando ciudades como París, Barcelona, Cadaqués, Sitges… que llegó a exponer en la Sala Parés en 1974.

Habitación. 1930

En 1975 Ángeles conoció el éxito de su obra gracias a las exposiciones en la Sala Nonell, en la Galería Dau al Set y en la Galería Multitud, lo que la llevó a realizar en el Museo de Ampurdán una exposición antológica y otras muestras más o menos importantes que conformaron su importancia en el mundo de las artes plásticas.

En los años 90 publicó junto a su hijo Julián Grau Santos y su sobrino Antonio Santos, una soberbia carpeta de serigrafías y en el año 2003 realizó una exposición homenaje en Valladolid, en el Museo de Arte Contemporáneo Español Patio Herreriano, donde se exhibió una selección importante de sus obras.

Posando junto a su Autorretrato, realizado en 1946

En el año 2003 se la distinguió con la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes.

Con 101 años, falleció en su casa de Madrid, el 3 de octubre de 2013.

Aunque reconocida como pintora, su vida es discreta y sus sucesivos cambios de estilo han difuminado su trayectoria. Tras los resplandores de su obra inicial, marcada por furia surrealista, le sobrevino una crisis espiritual que le llevó a cuestionarlo todo y a adoptar una perspectiva pictórica radicalmente distinta. El viraje no cuajó del todo y entre 1931 y 1932 abandonó la creación, aunque sus obras estuvieran presentes en exposiciones colectivas.

Su historia personal y su recorrido pictórico parecen fundirse de forma fascinante: su producción pareció apagarse en la posguerra y renació en las postrimerías del franquismo y la transición. Su carrera se inició con el surrealismo y el cubismo y vivió con intensidad el esplendor de ser una promesa de la vanguardia. Luego evolucionó hacia la dirección opuesta en la segunda parte de su vida, convertida ya en una corredora de fondo. De la ruptura inicial pasó, sencillamente, a resistir. Con obras como Un mundo, tiene asegurado un hueco en la historia de la pintora.

Con La Tertulia anticipa que su vocación por la vanguardia no fue un sueño. Ahí está condensado un tiempo de cambios y anhelos, una bandera de rebeldía y libertad que coincidió plenamente con su juventud.

Ángeles Santos pintando en su residencia madrileña en el año 2008

Ángeles Santos Torroella y la AEPE

Participó en el IX Salón de Otoño de 1929, en el que aparece inscrita como “Santos (Srta. Angeles), natural de Port-Bou. Reside en Valladolid, Alonso Pesquera, 11”. Como hemos visto, presentó tres obras:

179. “Autorretrato” (óleo), 0,51 x 0,44.

Autorretrato

180. “Niñas” (óleo), 1,39 x 1,10

181. “Un mundo” (óleo), 3,20 x 3,40

Un Mundo
Lilas y calavera
Niñas haciendo música
Niños y plantas
Nita y las muñecas
Un muerto
Catálogo del X Salón de Otoño

En el X Salón de Otoño de 1930 la pintora contó con una sala propia que exhibió 34 obras: Habitación (óleo), Un muerto (óleo), Niñas haciendo música (óleo), Habitación (óleo), Cuerpos desechos (óleo), Vaso (óleo), Familia cenando (óleo), Amanecer (óleo), Bodegón con flores (óleo), Bodegón con naranjas, Un sueño, Naturaleza muerta, Niña, Niña comiendo, Niñas jugando, Niñas cantando, Niña, Mujeres, Seres de una misma especie, Persona abierta, La Gloria, Niñas, De paseo, El cabaret, Niños bañándose, Niña durmiendo, Habitación, Niñas, Cabeza de niña, Cabeza de niño, Niña, Bodegón, Niña y Niña.

Era la primera vez que el Salón de Otoño dedicaba una sala a una pintora y la octava ocasión en la que se rendía homenaje a un artista en solitario.

Al XIII Salón de Otoño de 1933 concurrió inscrita como “Santos (Srta. Ángeles). Residen en San Sebastián, Prim, 39”. Presentó cuatro obras que se exhibieron en la Sala IX: Niño de las muñecas, Retrato de señora, Niña dormida y Bodegón.

BIBLIOGRAFÍA Y WEBGRAFÍA

www.gacetadebellasartes.es

www.salondeotoño.es

“Historia de la Asociación Española de Pintores y Escultores. 1910 – 1993. Fernando de Marta Sebastián”

Agenjo, Rosa (1986). La pintora Ángeles Santos y su obra anterior a la guerra civil española. Catalogación y estudio. Tesi doctoral dirigida per Rafael Santos Torroella. Barcelona: Universitat de Barcelona, Facultat de Belles Arts

Bonet, Juan Manuel (1995). «Santos, Ángeles o Angelita». Diccionario de las vanguardias en España (1907-1936). Madrid: Alianza Editorial.

Capella, Anna (2011). Ángeles Santos, entre la vida i la pintura. Dones il·lustres de les comarques gironines, núm. 3 (en catalán). Bellcaire d’Empordà: Edicions

Casamartina i Parassols, Josep (2003). Ángeles Santos, un mundo insólito en Valladolid. Valladolid: Patio Herreriano Museo de Arte Contemporáneo Español. 

VV.AA. (1987). Santos, Ángeles o Angelita. Cuadernos Guadalimar, núm. 28. Madrid.

Huici, Fernando; de Diego, Estrella (1999). Fuera del orden. Mujeres de la Vanguardia española. Madrid: Fundación Cultural Mapfre Vida.

Prado, Mercedes; Gómez de la Serna, Ramón (2003). Ángeles Santos. Bilbao: Fundación Bilbao Bizkaia Kutxa. 

Rivas, F. (1987). Ángeles Santos. Madrid: Cuadernos Guadalimar. 

Wikimedia Commons alberga una categoría multimedia sobre Ángeles Santos Torroella.

Obras de Ángeles Santos en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía

Las Medallas de la Asociación Española de Pintores y Escultores

La Medalla de Fructuoso Orduña

Por Mª Dolores Barreda Pérez

La Junta Directiva de la Asociación de Pintores y Escultores celebrada el 10 de febrero de 2017, aprobó la propuesta planteada por el Presidente de la centenaria entidad, José Gabriel Astudillo López, relativa a la reorganización de los premios y galardones que otorga la institución en los distintos certámenes y concursos habituales.

     Los análisis realizados por la Junta Directiva sobre el más que positivo aumento del número de esculturas que se presentan en cada convocatoria, hacían necesario distinguir definitivamente las secciones de pintura y escultura, dotándolas con premios bien diferenciados, de forma que no compitan entre sí dos elementos tan distintos y cuyo contenido da nombre a la Asociación Española de Pintores y Escultores.

     Ante esta situación, se hizo imprescindible revisar y reformar las bases de las distintas convocatorias que lleva a cabo la AEPE, y teniendo en cuenta que algunas de ellas tenían medalla propia, aunque sin especificar si era de pintura o de escultura, se hacía del todo necesario analizar los premios y distinciones que hasta la fecha otorgaba la institución, planteando una propuesta justificada del por qué y del cómo hacer bien las cosas.

     Es triste y descorazonador pensar que las distinciones y los premios, más allá de la pura anotación que nos queda en la actualidad, no tienen ningún tipo de soporte documental ni histórico. Más descorazonador aún pensar que hay medallas con reglamento específico del que no sabemos nada pese a haber visto la luz en nuestra entidad.

     El extravío de la documentación que se custodia en la institución, en el transcurso de los años, de forma cotidiana y habitual, nos priva de archivos históricos más completos en los que apoyarnos y poder entender mejor el cómo y por qué de cada acción.

     Partiendo del documento base de la Asociación Española de Pintores y Escultores que nos proporciona un mínimo soporte histórico como es el libro de la Historia elaborado por el Bibliotecario, Fernando de Marta y Sebastián, vamos a tratar de saber cómo y cuándo nacieron los premios y distinciones, y sobre todo, por qué y con qué fin, nacen los nuevos para cubrir la necesidad planteada de distinguir entre disciplinas artísticas.

Pero antes de nada, debemos saber más acerca de la Medalla de la Asociación Española de Pintores y Escultores.

Fructuoso Orduña, Presidente de la Asociación de Pintores y Escultores y autor de la Medalla de la AEPE

Creación de la Medalla

Bajo la presidencia de Pedro Poggio y siendo Secretario General Pedro García Camio, se reúne la Junta Directiva, informándose de ello en la Gaceta del 15 de junio de 1926, en donde aparece publicado textualmente, bajo el título de “Una Medalla de Oro”: “La Asociación de Pintores y Escultores, y por acuerdo de la Junta Directiva, ha creado una “Medalla de Oro” que, al igual que la del Círculo de Bellas Artes de Madrid, será otorgada en las Exposiciones Nacionales, y por primera vez en la actual Nacional que se celebra en el Retiro. Ha movido a ello, no sólo el deseo justificadísimo de que nuestra Asociación, a este respecto, no fuera menos que cualquier otra entidad, sino, además, el afán de acuciar la creación de premios especiales, de que tan faltas están nuestras Exposiciones. Da grima, en verdad, comparar cómo se estimula a los artistas, por los particulares, en otros países y lo muy poco que en España se hace en este aspecto. Esta nueva “Medalla de oro” será obra del escultor Fructuoso Orduña, que se ha ofrecido a modelarla gratuitamente».

«Su valor no será inferior a 500 pesetas, cantidad que se recaudará por suscripción, agradeciendo mucho que los que deseen suscribirse lo hagan rápidamente, pudiendo dirigirse para ello a esta Secretaría, Jovellanos, 8, Madrid. (La tan repetida Medalla será otorgada en las mismas condiciones que la de Honor, y firmando el votante la candidatura)».

El día 12 de junio se celebró la votación de la Medalla de Oro de la Asociación de Pintores y Escultores en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1926, otorgándose a Martínez Vázquez por su cuadro “La Rondeña”. La Gaceta de Bellas Artes del 1 de junio de 1927 (Año XVIII, Núm. 313) publicó en su portada una fotografía original de Moreno, (Pl. de las Cortes, 8), del Anverso de la Medalla de Oro creada por la Asociación de Pintores y Escultores, para ser concedida en las Exposiciones Nacionales, obra del escultor Fructuoso Orduña.

Medalla de la AEPE obra original de Fructuoso Orduña

La Medalla en el Salón de Otoño


Portada de la Gaceta de Bellas Artes del 1 de junio de 1927 (Año XVIII, Núm. 313)

El I Salón de Otoño de 1920 nació …“Sin recompensas, sin presiones, sin apasionamientos, sin envidias ni prejuicios, el próximo Salón Otoñal ha de ser, no el campo de batalla de odiosas comparaciones, sino el santuario en el cual cada manifestación, cada destello tenga su propio altar, su merecido respeto y sus creyentes, todo en un ambiente de paz, de dulzura y compañerismo, que haga de ella en los años sucesivos el lugar consagrado a la libertad, a la igualdad y a la fraternidad de los artistas y sus admiradores”…”Íntegro, sin prejuicios, en apretado haz, los artistas españoles inaugurarán, entregando al juicio público, al de la Prensa y a los altos poderes de toda clase, de quienes esperarán tranquilos el fallo”…

Como vemos, el Salón de Otoño nació con la idea de exhibir solo las obras, pero no otorgar ningún tipo de recompensa ni distinciones.

Sin embargo, en el III Salón de Otoño de 1922, y con la aprobación de la Junta General de 25 de mayo de ese mismo año, ya se hicieron propuestas de socio para los que no lo eran, propuestas que incluían la exención de la cuota de entrada, y para los que ya eran asociados se proponía que se les pudiera nombrar Socio de Mérito o Socio de Honor.

De esta forma, las primeras recompensas en un Salón de Otoño se otorgaron en el III Salón de 1922 y fueron el nombramiento de Socios de Honor, que según resaltaba el Reglamento, se acordaron por mayoría de votos, y que recayeron en José Moreno Carbonero, Julio Moisés, Jaldón, José Gutiérrez Solana y Miguel de la Cruz.

Así transcurrieron los salones hasta el año 1936, en que la actividad de la Asociación de Pintores y Escultores se vio interrumpida por la contienda civil.

En mayo de 1939, el Secretario de la entidad, José Prados López, envió una carta a los socios, que se difundió en los distintos medios de comunicación de la época, en la que rogaba a los artistas que poseían la Medalla de Oro de las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes, para que la entregasen en un acto altruista que ayudara a la reconstrucción de la España de la posguerra.

Toda la prensa recogió esta solicitud y la generosidad de los artistas que finalmente la entregaron, insistiendo en la voluntariedad del acto, y a quienes se les ofreció recibir otras medallas fundidas en inferior metal, para recuerdo.  

El plazo inicial fue hasta el 31 de mayo, pensando poder entregarlas al Vicepresidente del Gobierno el día 2 de junio, pero esta audiencia no tuvo lugar hasta el día 17, cuando el Conde de Jordana recibió en Burgos a la Junta Directiva de la Asociación y aceptó para el Tesoro Nacional las primeras 15 Medallas recibidas.

Entre quienes desinteresadamente las aportaron, y cabe recordar que dichas Medallas eran ciertamente de oro, figuran Mariano Benlliure, Aniceto Marinas, José Garnelo y Alda, Fructuoso Orduña, Daniel Vázquez Díaz, José Gutierrez Solana, Julio Prieto Nespereira, José Bueno Gimeno, Jacinto Higueras Cátedra, Eugenio Hermoso, Eduardo Chicharro Chicharro, José Ortells…

En la Junta Directiva del 15 de marzo de 1940, bajo la presidencia de Fructuoso Orduña y siendo Secretario José Prados López, se decidió que la leyenda de las medallas de bronce que sustituían a las medallas de oro entregadas por los artistas fuera: «España, por tu oro, te devuelve este honor -1940», y de ellas se hicieron cincuenta ejemplares, aunque en una Junta anterior se habían aprobado 30, que fueron hechas por la Casa Teu, sobre el modelo realizado por José Ortells. Dichas medallas fueron entregadas por Juan de Contreras y López de Ayala, más conocido como el Marqués de Lozoya, que ocupaba el cargo de Director General de Bellas Artes, en su despacho oficial el 17 de junio de 1940.

Como veíamos anteriormente, hasta este momento, las recompensas del Salón de Otoño se limitaban a los nombramientos honoríficos de Socios de Honor y de Mérito.

En 1942, para el XVI Salón de Otoño, se establecen por primera vez premios económicos, que conviven con los honoríficos: el Ministerio de Educación Nacional aportó 10.000 pesetas, y 1.000 pesetas el Ayuntamiento de Madrid y la Diputación Provincial de Madrid otras 1.000.

Para el XIX Salón de Otoño de 1945 la Dirección General de Bellas Artes concedió 10.000 pesetas para premios-adquisición de obras con destino al Museo de Arte Moderno.

También hubo premios de 5.000 pts del Banco de España, de 2.500 del Duque de Alba y del Marqués de Aledo, así como los ofrecidos por el Ayuntamiento y la Diputación de Madrid.

En principio, los premios del Salón los votaban los mismos expositores, pero en Asamblea Extraordinaria del 14 de enero de 1946 se llegó al acuerdo de nombrar un jurado que quedó formado por Daniel Martínez Vázquez y José Prados López, en representación de la directiva y por los pintores Joaquín Valverde y Gregorio Toledo, y el escultor Juan Adsuara, designados por la Asamblea General. Finalmente Adsuara fue sustituído por José Ortells.

Los premios a otorgar fueron, además de los de la Dirección General de Bellas Artes, otros dos de 2.500 pesetas del Marqués de Aledo y del Duque de Alba, y se había establecido que los primeras medallas presentados al salón no obtasen a premios.

El hijo de Martínez Vázquez pidió ser considerado fuera de concurso al haber sido designado su padre como jurado, y Planes decidió no aceptar el cargo para el que, al parecer, fue votado, por la misma razón de que se presentaba su hijo.

Para el XXII Salón de Otoño de 1948, y por acuerdos de la Asamblea General, se establecían por primera vez medallas de primera, segunda y tercera clase, para pintura, escultura, grabado y dibujo y arte decorativo en general, distinguiéndose en pintura entre figura y paisaje. La acuarela estaba incluida en la pintura.

El número de medallas para pintura fue de dos, cuatro y seis respectivamente para primera, segunda y tercera clase y fueron concedidas por voto escrito y firmado de los expositores y, posteriormente, los premios en metálico asignados por el mismo procedimiento de voto entre los medallados, recayendo entre ellos mismos.

Las medallas así establecidas se dejaron de adjudicar a principios del siglo XXI, siendo retomadas en el año 2014 por el Presidente de la AEPE José Gabriel Astudillo López, si bien no de la misma forma.

Simultáneamente, continuaban los nombramientos de Socio de Honor y de Socio de Mérito entre 1942 y 1963, a artistas dentro del Salón de Otoño, pero sin tener acreditada su participación en ellos.

A partir de 1963 y para su concesión exclusiva en el Salón de Otoño y fuera de las bases, se creó la Medalla de Honor, formándose para ello expresamente un jurado especial. La última otorgada de esta manera lo fue en el Salón de 1978.

Coincidiendo con la celebración de la última Exposición Nacional de Bellas Artes, la Medalla de Oro que concedía la Asociación de Pintores y Escultores deja de tener sentido, por lo que es muy probable que se decidiera hacer de la Medalla creada por Fructuoso Orduña la pieza “estrella” de los Salones de Otoño, quedando ya para siempre unida a la centenaria entidad y a su más prestigioso galardón.




El Heraldo de Zamora 4 mayo 1939
Anverso de la Medalla de José Ortells para quienes entregaron su Medalla de Oro al Tesoro Nacional

Reverso de la Medalla de José Ortells

Lo que encierra la Medalla

Más allá de lo que formalmente representa, la Medalla de la AEPE constituye la seña de identidad de la centenaria institución. En ella se muestra claramente la capacidad del autor para el estudio anatómico y su excelencia como retratista, con simbología simplificada y líneas en las que las figuras sobresalen con una fuerza y energía acentuadas siempre por su excelente complexión física. Una obra que muestra rotundidad en la composición y un modelado de gran potencia y maestría.

Antes que la recompensa en metálico, que bien es verdad que a nadie le amarga un dulce, obtener la Medalla de la AEPE significaba lograr el reconocimiento del artista, pero no un reconocimiento cualquiera, sino la aprobación y afirmación de otros artistas, y entre iguales, esa hazaña alcanzaba aún más importancia y repercusión.

Que quienes se dedican a la pintura y la escultura, con conocimientos propios de la materia y experiencia personal acerca del mundo de las bellas artes, del difícil mundo del arte, de sus penas y alegrías, sinsabores y vanaglorias, sean quienes reconozcan que el trabajo realizado es digno de una medalla, va más allá de cualquier otro tipo de distinción, puesto que dice mucho a favor de quienes hacen de la creatividad y la calidad, el oficio de los artistas con todos los valores que ello encierra. Por todo ello, lograr la Medalla de la AEPE es un gran honor que quizás pocos artistas puedan aún comprender, pero por el que merece la pena intentar conseguirla.

Sujetamedallas de la AEPE, obra de José Gabriel Astudillo López, Presidente de la AEPE