Mariana López Cancio

Por Mª Dolores Barreda Pérez

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LAS PRIMERAS ARTISTAS DE LA

ASOCIACION ESPAÑOLA DE PINTORES Y ESCULTORES

Desde su fundación en 1910, y después de haber tratado en anteriores números a las Socias Fundadoras de la entidad, y las participantes en el primer Salón de Otoño, vamos a ir recuperando de la memoria colectiva, el nombre de las primeras socias que vinieron a formar parte de la Asociación de Pintores y Escultores.

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MARIANA LOPEZ CANCIO

 

LOPEZ CANCIO, Mariana     P       1932      19.oct.1909        GIJON   MADRID     16.jun.1996

 

Domiciliada en Madrid: Claudio Coello, 22

Nace en Gijón el 19 de octubre de 1909, aunque desde que tenía seis años la familia se traslada a Madrid, donde residió toda su vida.

En 1928 comienza su formación con Manuel García Romero y más tarde con el pintor Julio Moisés, que entre 1930 y 1936 presidió la Asociación de Pintores y Escultores.

 

 

Además, asistió a las clases de dibujo que Julio Moisés impartía en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando.

En 1932 se presentó a la Exposición Nacional de Bellas Artes con el cuadro titulado “Naturaleza muerta”. Y a partir de entonces, estaría presente en sucesivas convocatorias.

Su primera exposición la realizó en 1940.

El 20 de diciembre de 1943 apareció una reseña en la Hoja Oficial del lunes relativa a la exposición de la artista en Madrid, en la Sala Macarrón, que se inauguró el 18 de diciembre y permaneció abierta hasta el 2 de enero de 1944, y firmada por A. de las Heras:

“Exposición López Cancio. En pocas exposiciones siente el visitante como en esta de Mariana López Cancio, una tan grata impresión de poesía, y a medida que pasa el tiempo contemplando las treinta obras de que consta el catálogo, la sensación que se adquiere es la de respirar un vivo perfume que llega a embriagar los sentidos… Hay demasiada claridad en los lienzos para que no se vea rápidamente, y en realidad no es otro sino un oficio bien adquirido, donde nada se ignora como técnica y al que se le presenta ese auxiliar que es todo en arte y que comúnmente se conoce por sensibilidad.  Con estos dos elementos, Mariana López Cancio pinta sus flores, que se iluminan y se hacen más sutiles y fragantes por el milagro de un temperamento…. la obra que expone esta pintora… que huye de grandilocuencias para concentrarse más en su propio espíritu, y en su propia vida interior. Porque sólo así se comprende que hayan sido producidas esas “rosas blancas”… con las flores y los bodegones ha entrado en la sala donde expone luz a raudales, tamizada por una exquisita sensibilidad y ha entrado también una buena lección de cómo se deben pintar cosas poco importantes para la vida material y tan imprescindibles para la vida del espíritu, como son las flores. Esta exhibición que marca un triunfo decisivo en la carrera de esta pintora es al mismo tiempo una gran promesa, dado el talento y la juventud que posee Mariana López Cancio, pintora sutil de cosas ilusionadas. Todas y cada una de las obras colgadas llevan en sí una gran fuerza como de ensueño. Pero hay un cuadro titulado “Ventana murciana” de un tan poderoso atractivo y de una luz tan apasionante, que su título debería ser “Nostalgia del Sur” porque en realidad no es otra cosa que una luz mediterránea conseguida  a través  de un sentimiento nostálgico en que la realidad pasa a segundo término dejando el campo a la fantasía”…

Bodegón de crisantemos

 

En enero de 1944 realizó una exposición en los Salones Macarrón, que recogió Imperio: Diario de Zamora, en un artículo titulado: El escultor Mateo Inurria y las pintoras Mariana López Cancio y Aurora Lezcano. Por J. Navarro Cruz.

En los Salones “Macarrón” expone Mariana López Cancio una apretada manifestación a base de bodegones y sobre todo de floreros, de su exquisito arte pictórico, en el que tan claramente queda patente su fina sensibilidad femenil…. sutil pintora de bellos cuadros… que hace con tanta soltura y delicadeza… sacrificando otras orientaciones que pudieran extraer de sus amplios conocimientos artísticos. Su técnica, dulce y ligera, con vaga fórmula impresionista muchas veces… el gusto secundario que pone la artista en los trastos accesorios… que lo consigue con armonía y fineza… claramente su firmeza de ejecución y ensamblaje… en otras obras se nos presenta muy resuelta y dura en la plasmación, vigorizando su mundo poético…. a base de tintas levantadas de tonalidad y marcadamente limitadas, como ocurre con –a nuestro juicio la mejor obra del conjunto expuesto- “Cacharros y telas”. La exquisita pintora se consagra con esta Exposición como una agraz intérprete del mundo botánico, endulzándolo con sumo gusto y no menos divina inspiración, consagrándola como una relevante artista que hay que tener en cuenta en adelante”

Bodegón con frutas

 

En marzo de ese mismo año expuso también en las Galerías Atenea de Barcelona.

En 1945 la Revista Aragón de marzo-abril 1945, en la sección Notas de arte, comentaba así la “Exposición de Mariana López Cancio: La pintura de floreros y bodegones ejercitada por manos femeninas no tiene para nosotros un crédito ilimitado; nos fundamos en que generalmente hay en su ejecución un virtuosismo que resulta molesto porque no alcanza la calidad que tienen los floreros de escuela flamenca, por ejemplo. Pero en este caso nos presentó en la Sala Macoy Mariana López Cancio veinte lienzos de una técnica briosa y resuelta en la que toda minuciosidad está sacrificada en aras de lograr un acorde de color o un efecto de luz. Esta artista, con una juventud de la que cabe esperar muchísimo y en la que su temperamento dulcemente femenino parece anunciar una pintura tranquila y recoleta, nos sorprende cómo simplifica los detalles y de la forma en que logra los mayores efectos cromáticos y luminosos con una pincelada amplia y llena de intención que sólo vemos en los grandes maestros. Mariana López Cancio no es una pintora cerebral en que cada línea o cada mancha de color va llena de prejuicios y que hacen que la obra carezca de espontaneidad; el suyo es arte logrado sin violencia, grato a la vista y que al decorar una estancia la llena de esa fác i l alegría tan lejana de las elucubraciones con que nos vienen torturando tantos «genios» actuales. El arte de Mariana López Cancio es pintura sana, bien orientada, alegre y distinguida, en la que los problemas de la técnica están resueltos con esa difícil facilidad que sólo vemos en los maestros de la pasada generación, tan denigrados por la juventud alegre y despreocupada. Como digno colofón al éxito de esta pintora se le dedicó un homenaje en el Centro Mercantil, al que asistieron gran número de artistas y distinguidas personalidades zaragozanas”.

Bodegón con perdiz

 

En noviembre de 1946 participó en la Primera Exposición Femenina, celebrada en los salones de Publitecsa, en Madrid.

En 1947 obtuvo el Premio Banco de España.

De la huerta

 

En 1947 fue seleccionada para la exposición de artistas de Europa organizada por el Women´s International Art Club de Londres.

También en 1947 y para la Exposición de Arte Español de Buenos Aires, de un total de ciento cuarenta y ocho artistas presentes en la exposición, sólo diez mujeres fueron seleccionadas por las autoridades con competencias en el ámbito artístico tanto por su enraizamiento con la tradición más conservadora como por su adscripción a las posiciones de la nueva figuración de la modernidad: M.ª del Carmen Álvarez de Sotomayor, María Gutiérrez Blanchard, Teresa Condeminas, Menchu Gal, Carmen de Legísima, Magdalena Leroux de Pérez Comendador, Mariana López Cancio, Julia Minguillón, Marisa Röesset y Delhy Tejero.

En 1948 consiguió la Segunda Medalla del Círculo de Bellas Artes de Palma de Mallorca y la Segunda Medalla de Pintura del XXII Salón de Otoño de 1948.

A la Exposición Nacional de Bellas Artes 1952, celebrada en mayo-Junio en los Palacios del Retiro, presentó las obras: “Reflejos en el agua” y “Dalias”.

Hortensias

 

En el ABC del 22 de marzo de 1953 y firmado por José Camón Aznar, aparece la reseña: “La exposición de Mariana López Cancio, en la Sala Macarrón, los temas de flores no presentan una definida personalidad. Hay, sí, delicadezas de luz de un grato timbre. Pero donde esta pintora nos ofrece las muestras mejores de su sensibilidad es en esos cuadros que están entre el florero y el paisaje. Un fresco encanto vegetal emanan estos lienzos, donde las hierbas más menudas están pintadas con ingenuidad y recorridas por la libre savia de los campos”.

En 1954 participó en la Exposición de Artistas Asturianos en homenaje a Evaristo Valle.

Crisantemos

 

En octubre de 1957 realizó una exposición en el Museo Zea de Medellín, actual Museo de Antioquía y segundo en importancia en Colombia.

En noviembre de 1960 expuso en París, en la avenida Matignon, resaltando el diario ABC que “Al “vernissage” de la Exposición de pinturas de Mariana López Cancio, concurría lo más destacado de la crítica de arte de París. Mariana López Cancio es a estas alturas un valor internacional. Sus flores y jardines dan la suprema claridad y contienen la emoción de su amor por la Naturaleza. En 1950 sus obras eran admitidas por la Royal Academy, de Londres, y aquel honor le abrió las puertas de muchos certámenes y museos. Ha expuesto en Italia también, y en la Argentina, y en otros países hispanoamericanos. Sus petunias, dalias, geranios y rosas azules de Aranjuez figuran en innumerables colecciones particulares. Las 26 obras que expone ahora son como una primavera fragmentada, con verdes tan jugosos como fondo, y matices tan puros, que hasta su delicado oficio parece derrotado por la atmósfera vegetal que crea. La Exposición de Mariana López Cancio es uno de los acontecimientos artísticos más finos de París: el remanso de la batalla entre lo clásico y lo abstracto a que asiste París todos los días; entre la Academia y el penúltimo “ismo”.

Flores

 

En 1961 recibe el Premio Marqués de Aledo del XXXII Salón de Otoño y en 1962 obtiene el Diploma de Primera Clase (Dibujo) del XXXIII Salón de Otoño.

En 1967 y posteriormente en 1970 y 1972 expuso en la Sala Cailuzán, situada en la Calle Don Jaime I, de Zaragoza.

Pintó bodegones y paisajes, siendo su estilo de marcado carácter tradicionalista.

Magnolias

 

Su obra está presente en colecciones particulares de toda Europa y América.

Prados López, Secretario de la Asociación de Pintores y Escultores, realizó un artículo sobre la obra de la pintora Mariana López Cancio con motivo de la presentación de treinta cuadros, la mayoría con temática de flores, en la Sala Macarrón de Madrid: “…son otras tantas expresiones de feminidad y delicadeza en lo que a los temas se refiere, porque si hablamos de su técnica tendríamos que decir que tiene la fortaleza, el empuje y la concepción amplia de un pintor que pintara muy bien…Esto de la feminidad en el arte no es cosa que deba atañer al sexo…Pero basta que sea una mujer quien pinta para que se hable en seguida de pintura femenina, con ese desdén que tiene mucho de preocupación mortificante…No hay pintura femenina ni masculina, sino pintura buena o mala…

Rosas y celindas

 

 

Mariana López Cancio y la AEPE

Al XIV Salón de Otoño de 1935 presentó una pintura inscrita con el número 136, titulada “De la huerta”, óleo de 1,25 x 1,12

Al XVI Salón de Otoño de 1942 presentó tres pinturas tituladas “Magnolias”, “Gladiolos y azucenas” y “Bodegón”

Al XVII Salón de Otoño de 1943 presentó una pintura titulada “Tulipanes”

Al XVIII Salón de Otoño de 1944 presentó tres pinturas tituladas “Bodegón con perdiz”, “Composición” y “Rosas”

Al XIX Salón de Otoño de 1945 presentó tres pinturas tituladas “Ventana” y “Flores y “Flores”

Al XX Salón de Otoño de 1946 presentó una pintura titulada “Rosas y celindas”

Al XXI Salón de Otoño de 1947 presentó una pintura titulada “Flores y frutas”

Al XXII Salón de Otoño de 1948 presentó tres pinturas tituladas “Flores”, “En el bosque” y “Flores”

Al XXIII Salón de Otoño de 1949 presentó una pintura titulada “A la sombra”

Al XXXII Salón de Otoño de 1961 presentó una pintura titulada “Contraluz”

Catálogo de la exposición de 1943 en la Sala Macarrón

Tulipanes

Ventana

 

 

Bibliografía y webgrafía

http://tematico.asturias.es/imujer/upload/documentos/MUJERES_ASTURIANAS_DESTACADAS_Base_de_datos.pdf

http://www.elistas.net/lista/tekhne/archivo/indice/331/msg/347/

Y (Madrid). 1/1/1942. La obra de la mujer en la Exposición Nacional de Bellas Artes.

ABC 28 noviembre de 1942; 22 de marzo de 1953; 19 de noviembre de 1960

Hoja Oficial del lunes: editada por la Asociación de la Prensa: Época Tercera Número 248 – 1943 diciembre 20

Imperio : Diario de Zamora de Falange Española de las J.O.N.S.: Año IX Número 2187 – 1944 Enero 14 Zamora : FET, JONS, 14/01/1944

Rosa Tristán. “El arte y los artistas. Las exposiciones actuales”. Nº 24193, 17 Marzo 1944.

Hoja oficial de la provincia de Barcelona: Época Tercera Número 263 – 1944 Marzo 13

La Vanguardia 12 de marzo de 1944.

Revista Aragón. Nº 193. Zaragoza, marzo-abril 1945. Notas de arte.

Exposición de Floreros y Bodegones de Artistas Españoles Contemporáneos del Museo Nacional de Arte Moderno. Abril de 1945.

Madariaga, Luis de. Plástica en Madrid. Pintura femenina N9 10, 1 Noviembre 1946, p. 9.

Noticias del extraniero. N2 15 1 Abril 1947.

Vida artística. Artes plásticas. Conferencies. Nº 14. 1 Marzo 1947.

Vida artística. Artes plásticas. Conferencias. Nº 12, 31 Diciembre 1948.

La Exposición Nacional de Bellas Artes, por Manuel Prados López. 1950

Exposición Nacional de Bellas Artes 1952. Mayo-Junio Palacios del Retiro

“Escritores y artistas asturianos”, de Constantino Suárez. Madrid, 1936, Oviedo, 1959.

Diario Ofensiva. Cuenca. 10 de junio de 1960

“La pintora Mariana López Cancio”. Víctor Alperi. 1989 – 15 páginas

Tesis doctoral. Matilde Torres López: “La mujer en la docencia y la práctica artística en Andalucía durante el siglo XIX”. Dirigida por la Dra. Rosario Camacho Martínez. Universidad de Málaga. Facultad de Filosofía y Letras Departamento de Historia del Arte Málaga, 2007

Tesis doctoral. Ana Isabel Álvarez Casado: “Bibliografía artística del franquismo: publicaciones periódicas, 1936 1948”. Tomo III Universidad Complutense de Madrid. Facultad de Geografía e Historia. Historia del Arte III (Contemporáneo). Bajo la dirección de: José Álvarez Lopera. Madrid. 2003

Serie VII Historia del Arte. Revista de la Facultad de Geografía e Historia. Espacio, tiempo y forma. 3 Año 2015. Nueva época. Pilar Muñoz López.

La Estafeta Literaria Nº 64

Revista Javierana. Revista católica de cultura general número extraordinario dedicado a la cultura española contemporánea. Octubre 1957

Fotos (San Sebastián). 24/10/1942; 18/12/1943

Falange (Las Palmas de Gran Canaria). 16/12/1944

La Nueva España. 11/3/1949; 15/6/1955; 18/6/1955; 25/3/1961; 29/9/1989; 5/1/1993; 17/1/1993;  23/5/1998; 12/3/1999

La Nueva España de Gijón. 10/4/1999; 26/4/2004;  8/5/2004

La Voz de Avilés. 23/5/2003

La Voz de Asturias. 23/12/2003; 18/2/2008

El País 18/6/1996: Falleció a los 86 años; 10/11/1998; 12/11/1998

Elvira Medina de Castro

Por Mª Dolores Barreda Pérez

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LAS PRIMERAS ARTISTAS DE LA

ASOCIACION ESPAÑOLA DE PINTORES Y ESCULTORES

Desde su fundación en 1910, y después de haber tratado en anteriores números a las Socias Fundadoras de la entidad, y las participantes en el primer Salón de Otoño, vamos a ir recuperando de la memoria colectiva, el nombre de las primeras socias que vinieron a formar parte de la Asociación de Pintores y Escultores.

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ELVIRA MEDINA DE CASTRO

MEDINA CASTRO, Elvira   E.P               1968     1911                 SERRADA (Va)            MADRID

Elvira de Medina de Castro, retratista y paisajista.

Hija de César de Medina Bocos, Académico de Honor de la Real Academia de Bellas Artes de la Purísima Concepción de Valladolid, y de Ulpiana de Castro Rueda, hermana del también Académico de Honor y de Número, el escultor José Luis de Medina, del Teniente de Artillería Antonio de Medina Castro, que murió heroicamente en el Desastre de Anual, de los poetas Ernesto y José Luis de Medina Castro y de la también pintora Fuensanta.

Nacida en Valladolid en 1912, en el seno de una familia culta y sensible a las Bellas Artes, formada por el matrimonio y los trece hijos.

Autorretrato de Elvira Medina presentado al Salón de Otoño de 1968

Desde su infancia mantuvo el contacto íntimo con la tierra castellana, escenario preferente de su obra. El paisaje se convierte en un tema con el que estudiar y aprender mientras practica incansablemente el dibujo, con sanguinas y lápices como base de su técnica.

De forma autodidacta, gracias a la dirección y consejos de su padre, el autor de “Espigas y racimos”, acude al Museo de Escultura de Valladolid y realiza cursos de modelado, influida sin duda por la obra del gran escultor José Luis de Medina, su hermano.

En 1942 será premiada como escultora, con Medalla de Plata y beca de viaje de estudios por Italia.

Concurre a concursos y certámenes de pintura y escultura, siendo seleccionada en la Primera Exposición Bienal Hispanoamericana de Arte, celebrada en el Museo de Arte Moderno de Madrid en 1951.

En 1956 celebra su primera exposición de pintura en el Rincón de Arte de la Librería Meseta de Valladolid, con interesantes retratos, género por el que siente especial predilección.

Elvira Medina en una imagen de La Estafeta Literaria

Con este motivo, Francisco de Cossío escribió en El Norte de Castilla “…Demuestra unas condiciones personales relevantes, puesto que lo que pinta y modela no responde a ningún prejuicio de escuela, sino a pura espontaneidad. Esta casualidad presta a sus producciones un valor personal indiscutible, ya que recogiendo los efluvios de las tendencias modernas, no aparecen sus obras encasilladas en una fórmula definida, sino que se deja llevar por lo espontáneo y fluido, sin que en sus lienzos veamos esfuerzo ninguno de realización…”

Como Cossío, el crítico Alfredo Marqueríe afirmaba que “…Elvira es una gran artista que ha sabido poner en sus esculturas y en sus lienzos la mejor virtud de la artista que es la sinceridad…”

Participó en la Exposición Nacional de 1966, donde seleccionaron una de sus obras, y en la 1968, la última que se realizó, en donde obtuvo muy buenas críticas por un bello cuadro de una niña, verdadero prodigio de encanto y sencillez.

En abril de 1967 participó en una exposición en la galería de la Editora Nacional, en plena Gran Vía, colgando treinta y dos óleos en los que destacaban los retratos, paisajes y bodegones, recibiendo una inmejorable acogida por el público y la crítica.

Ese mismo año repitió el éxito de Madrid en Valladolid, en la Galería Castilla, donde llamaron la atención sus delicadas y franciscanas interpretaciones de los animales de granja y los admirables bodegones, repletos de armónicos colores y gran riqueza espatular.

Casona de los Medina en Serrada

Dos años después expuso en el Club de Arte Norteamericano de Madrid, pintando numerosos retratos de encargo, entre ellos el del Conde Albert Thuill, actualmente en el Museo de Filadelfia.

En 1967 fija su residencia en Madrid, acudiendo a dibujar asiduamente al Círculo de Bellas Artes, en la especialidad de “desnudos del natural”, mientras continúa realizando exposiciones individuales y participando en colectivas.

En noviembre de 1978 expuso sus obras en la Art-Galery de Madrid, con un juicio muy favorable de la crítica de la época. Para esta muestra contó con el prólogo del Marqués de Lozoya, quien dedicó a la pintora varios comentarios en los que decía que “… Elvira es pintora y no puede ser otra cosa. Y el ambiente no altera su personalidad, pero la perfila y la adapta al sentir de un determinado mundo. Elvira puso su nota de un arte personal y bello en el ambiente vallisoletano. Contaba además para enriquecer su estilo con su herencia rural, que le permitía un contacto directo con la tierra castellana y con sus abnegados y heroicos cultivadores, y que engendró en la artista un amor franciscano hacia nuestros hermanos inferiores, que se había de reflejar en su Arte. Esta vocación, esta herencia, este ambiente explican la calidad artística admirable de su obra…”

En 1975 es nombrada Académica de Honor de la Real Academia de Bellas Artes de la Purísima Concepción de Valladolid.

Bodegón

A partir de entonces despliega una gran actividad en el campo del retrato, que se convierte en su dedicación preferente cuando en 1987 decide regresar a su Valladolid natal junto a su hermana Fuensanta o “Santica”, como solían llamarla, trasladando su estudio y el piso de la calle del General Mola a un luminoso apartamento de la vallisoletana calle del Duque de la Victoria.

Los veranos sigue acudiendo a la casa familiar de Serrada, donde se reencuentra con los paisajes castellanos de su infancia, que tan felices la hacen.

De su amplia producción son testimonio las numerosas obras que se conservan en colecciones particulares de Norteamérica, Cuba, Italia y por innumerables poblaciones y capitales de España.


Esculturas de Elvira Medina de Castro

Desde el inicio de su vida artística, Elvira quiso ante todo ser una pintora de retratos, género al que mayor atención dedicó y el que cultivó con más fidelidad y agrado. En ellos vuelca el sensible humanismo con el que recrea a quienes la rodeaban. Son retratos trabajados con pulcritud, estudiados a conciencia, surgidos de poderosas dotes de observación, fieles al parecido, etéreos, vaporosos, poéticos, evanescentes, repletos de serenidad y delicadeza. Obras de fuerza expresiva que logra con pinceladas seguras, diestras, desflecadas y transparentes.

De ellos se ha dicho que son reflejos del ama, llenos de sensibilidad y naturalidad con los que no pretende alagar, sino que buscan la sinceridad y la intimidad del retratado.

En los retratos de Elvira predominan el color, armonioso de tintas y delicadas transparencias, con un cromatismo sutil y refinado, fieles al dibujo de trazo flexible y definidor.

Retrató a numerosas personalidades de la época, pero de entre todos ellos, destacaron especialmente los que realizó a personas entrañables y muy queridas para ella y las gentes sencillas del pueblo de Serrada, en los que capta el encanto y la magia infantil y la agudeza intuitiva de sus ingenuos y asustados rostros.

Distintos retratos realizados por Elvira Medina

El paisaje fue otro de sus principales motivos pictóricos, sobre todo el de los campos castellanos de su Serrada natal, en los que las lejanías infinitas abren la amplitud de las escenas, alejándose de los tópicos de aridez y aspereza que se convierten en color y poesía con sugestivas pinceladas de color y tonalidades armoniosas aplicadas con calidades nacaradas.

Es una pintura empastada, de factura casi abstracta, aplicada con espátula, pero sin llegar a ser desgarrada ni expresionista, sino con transparencias logradas con la superposición de ligeros toques.

Pero lo más original y personal de la pintura de Elvira de Medina son los deliciosos óleos de animales, llenos de amor a los habitantes de la granja familiar, que trata de una manera sensible en escenas inquietas y pacientes repletos de una sensación de viveza y ternura infinitas. La agilidad de ejecución está presente en los pequeños lienzos concebidos con el encanto y la magia de los cuentos infantiles.

Familia de leones

Los bodegones acercan la obra de Elvira a la abstracción, con un trazo vigoroso, casi expresionista, de toques líricos colmados de juegos de formas, planos y volúmenes en los que la sencillez refleja la espontaneidad y soltura de la autora.

La obra de Elvira es moderna, clásica, íntima, poética, sincera y natural. Pero más allá de su obra, la propia artista es una excelente persona de una excepcional calidad humana que marcaron su vida y la de quienes la rodearon.

Niña con perro

Consagró su vida a la pintura sin sentirse vinculada a escuela alguna, ya que siempre quiso seguir su propio camino, buscando su libertad y estilo propios, pero que trascienden la sinceridad y amor con el que están realizadas todas sus obras.

Falleció en 1998.

Elvira Medina y la AEPE

* En el XXXVIII Salón de Otoño de 1967 participó con dos obras tituladas “Niño” y “Naturaleza”.

* Al XXXIX Salón de Otoño de 1968 presentó también dos obras, un “Autorretrato” y “Naturaleza”. Tercera Medalla de Pintura.

* Al XLIII Salón de Otoño de 1973 concurrió con las obras “Retrato” y “Llanura”.

* En el XLVII Salón de Otoño de 1979 estuvo presente con tres obras, “Naturaleza viva”, “En el bar” y “Desnudo de niña”. Tercera Medalla de Escultura.

* El 51 Salón de Otoño de 1984 fue el último al que presentó obra, que en esta ocasión tituló “Una niña con perro”.

Paisaje

Vino

BIBLIOGRAFÍA:

Brasas Egido, J.C., Catálogo de la II exposición de pintores y escultores de la Real Academia de BB. AA de la Purísima Concepción.Valladolid, 1993; Brasas Egido, J.C.,

Contestación en nombre de la corporación La recepción pública como académica de Honor de la pintura de Doña Elvira de Medina de Castro. Real Academia de BB. AA. de la Purísima Concepción. Valladolid, 1993

http://www.pedrajas.net/pedrajas/NOTICIAS/2002/INVIERNO/cesarmedina.htm

La Estafeta Literaria: Nº 564 – 15 mayo 1975. Elvira Medina con Castilla al fondo

La Estafeta Literaria: Nº 637 – 1 junio 1978

SERRADA: UN PASEO POR EL ARTE

Leonardo da Vinci y su relación con la Iglesia

Por Marta Nieto Perea

Por su quinto centenario hemos decidido dedicar unas líneas a este artista tan importante a lo largo de la historia para el cual hemos realizado una búsqueda de misterios encontrados en algunos de sus cuadros siendo el más destacado su relación con la Iglesia.

Es bien sabido que Da Vinci no era un gran seguidor de la Iglesia, aunque si creara obras de ámbito religioso. No sin razón, a mi parecer, puesto que, sin socavar mucho en la información sobre da Vinci, de las primeras curiosidades que conocemos es que fue acusado y perseguido por sodomía, incluso se le acusaba de escoger a sus alumnos según lo atractivos que le resultaran. Es por esto que en numerosas obras religiosas encontramos detalles que nos muestran la falta de fe de Da Vinci.

La última cena

 

En cuanto a su obra La última cena, encontraremos varias de estas:

Lo primero que destacamos está relacionado con las figuras: Si observamos con atención veremos a Judas con su cuerpo inclinado hacia atrás provocando la caída de un salero hecho asociado con la mala suerte; tras él, Pedro, destrozado y con un cuchillo en la mano derecha pudiendo hacer referencia a la frase que cita el evangelio “Pedro sacó la espada en defensa de Jesús contra el enemigo quien en ese momento entregaba a dios con un beso” a lo que su hermano Tomás reacciona con sorpresa; y Juan, del cual se sospecha que su femineidad sea debido a que su verdadera identidad sea la de María Magdalena.

 

Otro hecho curioso de dicha obra es que no hay copas de vino en la mesa contradiciendo la creencia del consumo del pan y el vino para simbolizar el cuerpo y la sangre de Cristo en la última cena.

Como vemos, la sutil repulsión de Leonardo por la iglesia, es bastante evidente, pero en esta obra aún nos quedan dos detalles más: Leonardo omite los halos sobre la cabeza de los personajes, lo cual es inusual en la época y la tradición de los pintores de su tiempo; esto nos informa de que el pintor consideraba a Jesús y sus discípulos como personas comunes, no divinas.

Por último, de esta obra, destacamos una teoría no comprobada que nos dice que Da Vinci encontró a su Jesús en el coro de la iglesia. Años después, el maestro no encontraba una persona que le sirviera para hacer de Judas hasta que vio a un hombre borracho con rastros de una vida decadente y deteriorada y le pidió ayuda. Cuando hubo terminado, el modelo se dio cuenta de que conocía esa pintura ya que hacía cuatro años (la obra tardo siete años en acabarse) había trabajado como modelo para la imagen de Cristo.

En la obra la virgen de las rocas también encontramos una referencia de la crítica de Leonardo a la Iglesia puesto que coloca un perro en lo alto del árbol que hace referencia a la corrupción de dicha institución.

La Virgen de las Rocas

 

La virgen de las Rocas: alusión a la corrupción de la iglesia con un perro

 

https://aweita.larepublica.pe/magazine/8002-mas-mensajes-ocultos-descubre-un-nuevo-secreto-en-una-pintura-de-leonardo-da-vinci

https://genial.guru/admiracion-curiosidades/5-secretos-de-las-famosas-pinturas-de-leonardo-da-vinci-608760/

https://www.laprensa.hn/mundo/noticiasinsolitas/985512-410/revelan-el-secreto-oculto-en-la-%C3%BAltima-cena-de-da-vinci

http://milenigmas.com/?load=enigmas&enigma=la_ultima_cena_la_mano_con_el_cuchillo

 

Restauración de la escultura «Retrato de José Prados López»

Por Marta Nieto Perea

 

Busto original en el estado que se encontraba, previo a la intervención y conservación

Busto original en el estado final tras su intervención

La pieza sobre la que se llevó a cabo la restauración está creada en piedra caliza con unos acabados perfectamente pulidos y unas medidas de 20×24’5x34cm. Se trata de un busto realizado por el artista Francisco González Macías datado a finales de los años 40 titulado José Prados López.

Francisco González Macías (1901- 1982) fue un escultor procedente de Béjar (Salamanca) quien amplió sus estudios de escultura tanto en la Escuela de Artes y oficios como en la escuela de Bellas Artes de San Fernando; ambas en Madrid, lugar donde pasó la mayor parte de su vida. Durante este periodo conoció al personaje que decide plasmar en su obra llegando a entablar una relación de amistad por la cual considera oportuno retratarle dotándole de una sensación de vida impactante.

Su relación de amistad no fue la única causa que llevo al escultor a realizar dicha escultura sino también la devoción de José Prados López por AEPE, lugar donde estuvo trabajando como secretario de la asociación desde la guerra civil hasta su fallecimiento en 1972[1].

Como publica María Dolores Barreda (Secretaria General de AEPE) en su artículo sobre Belleza serena en la revista Descubrir el Arte, número 234; la pieza preside el despacho del presidente de esta asociación estando colocada en lugar seguro y óptimo para su conservación; sin embargo, esto no evita la total aparición de los deterioros.

Nos encontramos la obra con una suciedad superficial evidente que no permite apreciar los detalles de la pieza y con la aparición de algunas manchas de pintura; a su vez, destaca una grieta que nos aporta información referente a una intervención anterior posiblemente debida a una caída o golpe que provocara la rotura del cuello de esta. En lo que a soporte se refiere encontramos salpicaduras y restos de cinta adhesiva en la zona inferior de la parte frontal de la base y en la superficie sobre la que está colocado el busto.

Muestra del proceso de limpieza

 

A la hora de comenzar con el tratamiento realizamos pruebas tanto físicas, utilizando únicamente una goma, como químico-físicas utilizando agua en cantidades minúsculas de forma que evitáramos al máximo la absorción de la pieza de este material, pero dándonos la posibilidad de retirar la suciedad superficial para, posteriormente, utilizar una goma retirando la suciedad mecánicamente. Nos decantamos por la limpieza químico-física puesto que realizando la limpieza de forma física no se nos retiraba la suciedad superficial. Las manchas de pintura serán retiradas mecánicamente con bisturí.

Una vez tenemos retirada toda la suciedad superficial del busto procedemos al soporte. Para este aplicaremos acetona sobre la superficie de los restos de cinta adhesiva facilitándonos la desadhesión de esta y permitiéndonos una retirada posterior con bisturí mucho menos dañina. Una vez extirpada toda la cinta adhesiva procedemos a la retirada de las salpicaduras ubicadas en la cara frontal y lateral derecha mecánicamente con bisturí.

Retirada del adhesivo mecánicamente

 

Finalizada la restauración dejamos unas pautas que indican que, a la hora de la conservación, la obra debe encontrarse en unas condiciones óptimas no expuesta a un calor extremo ni tampoco a factores ambientales externos como lluvia, sino que se aconseja que sea resguardada en un lugar aislado de estos agentes ambientales. En caso de limpiarla se recomienda que únicamente se pase un paño, totalmente seco, para retirar la suciedad posada sobre la obra.

La piedra, al ser un elemento bastante resistente no requiere medidas de conservación exhaustivas más que las ya mencionadas además del cuidado en su manipulación y la colocación de la pieza en un lugar estable que evite su rotura o fragmentación por caída o roce.

En el caso de seguirse estas indicaciones la obra quedará en un estado óptimo que permitirá su completa legibilidad y el alcance de su visualización a futuras generaciones.

Busto original previa intervención por el reverso

Busto original tras la realización de la intervención por el reverso

 

 

[1] Para más información sobre la historia de la fundación visitar: http://www.apintoresyescultores.es/historia/

Adelina Labrador González

Por Mª Dolores Barreda Pérez

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LAS PRIMERAS ARTISTAS DE LA

ASOCIACION ESPAÑOLA DE PINTORES Y ESCULTORES

Desde su fundación en 1910, y después de haber tratado en anteriores números a las Socias Fundadoras de la entidad, y las participantes en el primer Salón de Otoño, vamos a ir recuperando de la memoria colectiva, el nombre de las primeras socias que vinieron a formar parte de la Asociación de Pintores y Escultores.

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ADELINA LABRADOR GONZALEZ

LABRADOR GONZALEZ, Adelina   P.G         1948          1910 MADRID              MADRID

 

Pintora, restauradora, miembro de la Asociación Española de Pintores y Escultores.

Adelina Labrador González nació en Madrid en 1910. Abulense de corazón, mantuvo una estrecha vinculación con Ávila y con Zorita de los Molinos.

Hija del militar José María Labrador Santos (Ávila), nieta del general Enrique Labrador y de la Fuente (Málaga), y de Adelina Santos Pérez. Su madre, María de la Concepción González Rodríguez-Arce (Ávila) era hija de Claudio González Llorente (Ávila), farmacéutico y político y de Juana Rodríguez-Arce Blanco (Villacastín). Esa rama de la familia emparentaba además con el político abulense Celedonio Sastre, que llegara a ser alcalde de Ávila y a quien se debe la creación de una comisión que llevó a la Santa Sede la petición de nombrar a Santa Teresa de Jesús Doctora de la Iglesia.

Estudió en el madrileño Colegio de monjas de San José de Cluny antes de pasar a la Academia de Bellas Artes de San Fernando.

Amplió sus estudios en el Instituto Superior de Bellas Artes de París, donde fue la primera mujer que obtuvo la categoría de «Muy Excelente».

Pasó la Guerra Civil en Barcelona, junto a su madre, en donde realizó distintas colaboraciones meteorológicas, dibujando mapas del tiempo junto al también abulense, Arturo Duperier.

Tras la contienda, y ya en Madrid, ingresó en la Asociación de Pintores y Escultores, donde fue reconocida como Socia de Mérito.

Adelina Labrador, que se autodefinía como «impresionista simplemente», fue discípula, entre otros grandes maestros, del abulense Eduardo Martínez Vázquez.

Desarrolló su obra pictórica por numerosos países europeos, como Austria, Italia, Francia, Bélgica, Escocia y Holanda.

Realizó distintas exposiciones a lo largo de su vida, como la que presentó en la Sala Caja de Ahorros de Vitoria en abril de 1946; en la Sala Vilches de Madrid en febrero de 1947 y en las Galerías de Arte Macoy de Zaragoza en abril de 1948.

El Diario de Burgos publicaba el 2 de mayo de 1948 un artículo bajo el título de “Dos cuadros de Burgos expuestos por Adelina Labrador”, en el que se hablaba así de la pintora: “Adelina Labrador, la joven pintora madrileña, ha expuesto sus obras este mes en Zaragoza y el éxito artístico y de venta ha sido extraordinario, esplendoroso. La Prensa local ha hablado encomiásticamente de los lienzos y de su autora que, al regresar a Madrid, ha reunido en su domicilio a un grupo de amigos, críticos, artistas y escritores. La reunión fue acogedora, familiar, y los allí presentes han sido obsequiados exquisitamente, las atenciones …. Si el cronista no pudo acudir a la ciudad del Pilar para deleitarse en la contemplación de los cuadros expuestos por Adelina Labrador, ha visto, la otra tarde, parte del envío efectuado a Zaragoza, pues bastantes obras pasaron a ser propiedad de los amantes de la estética aragonesa…. y la visita ha encerrado además la sorpresa de que había allí dos paisajes de nuestro amado Burgos, que resplandecen como un viril sobre patinados oros cincelados por Arte: “Monasterio de las Huelgas” dice la robustez de la torre emergiendo sobre un mar de trigales, bajo transparente cielo azul y “Santa Clara” nuestros silenciosos claustros en una tarde plácida, llena de encanto callado, su gerente, en esas horas en que las sombras son dulces y la paz indeciblemente fascinadora. Las dos pinturas, que también figuraron en la capital que baña el Ebro, tienen firmeza de dibujo y de ejecución, captación de calidades cromáticas inherentes a Castilla –que no es sólo la parda y desabrida del tópico inventado por la generación del noventa y ocho- y la seguridad de pincelada muestra a una notabilísima artista, cuya originalidad y técnica no son, por fortuna, relamidas y buscadas, como en ciertas pinturas femeninas que vimos últimamente, donde todo era blando, vulgar, débil, sin atractivos de ninguna clase. Hay unos bodegones de colorido discreto, sin estridencias, de composición acabadísima y fortaleza de ejecución, plenos de calidades y claroscuro perfecto. Acaso exista alguna influencia de Solana en la joven artista y ello es su mejor elogio. Y la ponderación de su estética equilibrada y serena, fundidas las pinceladas en un todo armónica, indica una vida dedicada íntegramente al arte y a desentrañar los misterios de la técnica, pues no rehúye los problemas, sino que se los plantea para resolverlos valientemente. … Paisajes de Segovia, de Ávila, de Bilbao, armonías de luz y color junto a las piedras de sus monumentos. Y una cabeza de mujer donde la profundidad psicológica corre parejas con la corrección de dibujo, los difíciles escorzos y las calidades conseguidas sin aparente esfuerzo… José María Zugazaga.

Obtuvo la Segunda Medalla del Salón de Otoño de 1948, como así lo recoge la Hoja Oficial del lunes del 15 de noviembre de ese año.

Concurrió a la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1950, tal y como detalla Manuel Prados López en su obra así titulada, en la que comenta:  …”Ya se comprende que en un comentario general a una Exposición como esta es forzoso omitir nombres y títulos. Pero por muy obligado que ello sea, no queremos dejar sin cita obras que justifican esencialmente el prestigio del certamen. Así, recordamos:…. «Tierras doradas», de Adelina Labrador” …

En la Hoja Oficial del lunes del 19 de febrero de 1951, encontramos una reseña firmada por Sánchez-Camargo, en la que se lee: “Adelina Labrador….esta pintora traduce en muchos de sus lienzos lo que le impone el sexo: sensibilidad”…

En los siguientes años, presentó su obra en las exposiciones que tuvieron lugar en el Salón Cano de la capital en los años 1954, 1956 y 1958.

En 1960 publicó el libro titulado “Ávila: fuente de inspiración para todos los artistas”, publicado por la Fundación Gran Duque de Ávila y realizó las pinturas murales al fresco de la cúpula de la Iglesia de San Antonio de Ávila, así como los sótanos del Torreón del Palacio del Marqués de Velada.

Realizó además distintas labores de conservación y restauración en el Monasterio de El Escorial y en la Catedral de Santiago de Compostela, además de la Catedral de Ávila, la Basílica de San Vicente y otras muchas iglesias de aquella ciudad.

Como conservadora, cabe destacar especialmente su trabajo en el Museo del Marqués de Cerralbo, el Museo Sorolla y en El Prado de Madrid, donde intervino distintas obras religiosas.

Así lo corrobora la Revista de archivos, bibliotecas y museos de 1958: …”Mención especial merece la restauración de los lienzos murales del denominado Salón Chaflán, uno de los más expresivos del gusto decimonónico, decorado todo él por los artistas Juderías Caballero y Soriano Fort. La parte más afectada, no sólo por la metralla, sino por constantes filtraciones de agua, fue el ángulo sudeste, decorado con el lienzo de Máximo Juderías, titulado «Invierno», el cual requirió una delicada y paciente labor de restauración, escrupulosamente llevada a cabo por la pintora Adelina Labrador, entonces alumna de la clase de restauración de la Academia de Bellas Artes de San Fernando, dirigida por el profesor de dicha clase Sr. Núñez Losada (véase fotos núms. 7 a 10)”…

En la revista Casas Reales en Monasterios y Conventos Españoles, escrito por Fernando Chueca también leemos: “Clara y sucintamente traza Quadrado la historia del convento de Santo Tomás. Adelina Labrador González, la completa así: “En Ávila hicieron los Reyes Católicos para los Dominicos un convento, que fue también residencia real. En él platicaron largamente con Torquemada, y se fraguó, tras lo del niño de la Guardia, la expulsión de los judíos de España”…

En los años sesenta, estudia enfermería en la capital y se vincula al Instituto Católico de París en Madrid, donde impartirá clases de francés, así como en el Colegio San José de Cluny de Pozuelo de Alarcón, en Madrid, en las que compaginará con las de dibujo.

Una de sus últimas muestras fue la que tuvo lugar en la Sala de Exposiciones de la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Segovia, en el Torreón de Lozoya, junto a Rosario de Novales Mantilla de los Ríos, en agosto de 1980.

 

Tras su jubilación estableció su residencia en Ávila, ciudad en la que falleció el 7 de septiembre de 1999.

Gran admiradora de Velázquez, El Greco y los grandes pintores españoles, siempre los tuvo presentes en su obra, que destaca por su costumbrismo y el paisaje, especialmente de Ávila en sus últimos años.

Sus obras están expuestas en edificios y entidades oficiales, así como en colecciones privadas de Estados Unidos, y Alemania.

Adelina Labrador y la AEPE

* Al XVI Salón de Otoño de 1942 presentó dos óleos titulados “La Maliciosa” y “Pinos del Guadarrama”.

* En el XVII Salón de otoño de 1943 participó con las obras que tituló “Oriental”, “Lectura” y “Otoño”.

* Al XVIII Salón de otoño de 1944 sólo llevó un óleo titulado “Bazar”

* En el XIX Salón de Otoño de 1945 concurrió con las obras tituladas “Día gris”, “Atrio de las Descalzas”, “Hoz del Júcar”, “Nocturno” y “Labrador castellano”.

* En el XX Salón de Otoño de 1946 encontramos también una obra suya titulada “Virgen”.

* Al XXI Salón de Otoño de 1947 presentó un único óleo titulado “Bodegón Serrano”.

* Presente también en el XXII Salón de Otoño de 1948, al que lleva tres obras: “Puerta de Alfonso VI (Toledo)”, “Claustro de San Juan de los Reyes” y “Barrio de Toledo”.

* Al XXIII Salón de Otoño de 1949presentó una única obra titulada “Bodegón”.

* Con el óleo titulado “Barrio de la Sinagoga” concurrió al XXIV Salón de Otoño de 1950.

* En el XXV Salón de Otoño de 1952 presentó la obra titulada “Ávila”.

* Tras un paréntesis, presentó el óleo “Plaza de la Alberca” al XXXI Salón de Otoño de 1960.

* Al XXXIII Salón de Otoño de 1962 llevó dos óleos: “Estío” y “Desnudo”.

* El XXXIV Salón de Otoño de 1963 fue el último en el que participó, con el lienzo “La antigua fragua”.

 

Exposiciones:

Sala Caja de Ahorros de Vitoria. (2 de abril de 1946).

Sala Vilches, Avda. José Antonio, nº 22, Madrid. (Del 31 de enero al 15 de febrero de 1947): Bodegones: Serrano (Ávila); Música antigua; Libros y candelabro; Romántico; De la verbena (Madrid); Frutas; Manzanas; Bazar; Oriental; Luz de velón; Rosas blancas; Gladiolos; Contraluz; Queso de Urbia; Florero; Retablo. Paisajes: Castilla (Ávila); Calle de la Muerte y la Vida (Ávila); Fuente del Teso (Ávila); Sta. María de Gracia (Ávila); Los Cuatro Postes (Ávila); Santa Clara (Burgos); Recogiendo la mies (Burgos); San Lesmes (Burgos); Santa María (Vitoria); Armentia (Vitoria).

Galerías de Arte Macoy, D. Alfonso I Nº 1, Zaragoza. (Del 6 al 16 de abril de 1948): Paisajes: Pinares de Gredos; Contraluz; Santa María (Vitoria); Camino de Lacua (Vitoria); Santa Ana (Ávila); Plazuela castellana; Paseo de Ronda; La Catedral; Murallas; El Júcar (Cuenca); Lluvia en el Júcar (Cuenca); El Cristo del Amparo (Cuenca); Día Gris (Cuenca); Las Huelgas (Burgos); Atardecer (Burgos); Somo (Santander); Alrededores de Madrid; Ría de Bilbao; Arrechavaleta (Álava) Bodegones: Romántico; Frutas; Azulón (pato); Manzanas; Castañuelas y abanicos; Rosas; Margaritas; Crisantemos; Libros y candelabro; Vino; Oriental; Cabeza de mujer.

Salón Cano, Carrera de San Jerónimo nº 38, Madrid. (Del 22 de diciembre al 2 de enero de 1954): Puente de San Martín (Toledo); Ciudad Amurallada (Ávila); Contraluz; Otoño en el Acueducto (Segovia); Paisaje; Arco de San Andrés (Segovia); Río chico; El Alcázar (Segovia); Luz de mañana (Ávila); Desde los Cigarrales (Toledo); Rincón Teresiano (Ávila); Mirando a la Sierra (El Pardo); Puerta de San Juan (Segovia); Arco de San Vicente (Ávila); Majuelo en otoño; Niebla en El Pardo; San Justo (Segovia); Barbechos; La viña.

Salón Cano, Calle San Jerónimo nº 38, Madrid. (Del 30 de abril al 12 de mayo de 1956): Barbechos y rastrojeras; Campos de trigo; Cigüeñales en el valle; El espantapájaros; Era castellana; Niños en la era; “Tinás” Plazuela del pueblo; Horno (Pedro Bernardo); Pueblo serrano (Pedro Bernardo); Casa del correo (Serranillos); El covacho (Serranillos); Casas (Serranillos); La Pedriza; Por tierras de Santa Teresa; Cigüeñas en la torre; Invierno; Arco de San Vicente; Calle de los Telares; Arroyo Vacas; Cubos y árboles; Murallas; Arco de la Santa; Cabreras; Perdices.

Salón Cano, Carrera de San Jerónimo nº 38, Madrid. (Del 21 de abril al 3 de mayo de 1958): Plaza de La Alberca; Las Espeñitas; Peña de Francia; Peña del Huevo; Desde mi huerto; Barrio Nuevo; Entrada el pueblo; Hórreos Combarros; Tierra de morenas; Jardín en otoño; Campo de Castilla; Atardecer en la fuente; Lejanía en las murallas; Siembra; Campo de amapolas; Crucero castellano; Amanecer; Encinas.

Sala de Exposiciones de la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Segovia, Torreón de Lozoya, junto a Rosario de Novales Mantilla de los Ríos (Del 12 al 14 de agosto de 1980).

 

Encinas

Árboles

Bodegón con sombrero abulense

Bodegón con motivos abulenses

Boceto del Convento de Gracia

Ávila. Vista de la ciudad

Ávila. Convento de Santa Ana

Fuente del Teso

Las murallas

Molino de la Losa

Molino del Adaja

San Pedro de madrugada

Sierra del zapatero

Vista de las murallas desde el norte

Vista de Ávila

Bibliografía y webgrafía

Labrador González, Adelina. “ÁVILA: fuente de inspiración para todos los artistas. Diputación Provincial e Institución “Gran Duque de Alba”, Ávila, 1964. Col. Temas abulenses.

Pensamiento Alavés. 3 de abril de 1946 

Prados López, José. Revista Mujer, nº 134. Año 1948 – Adelina Labrador.

Ruiz-Ayúcar, Juan. Diario de Ávila. Octubre de 1999.

Diario de Burgos de avisos y noticias: 31 de marzo de 1948; 2 de mayo de 1948

Hoja Oficial del lunes: 1948 noviembre 15  22 enero de 1951, 19 de febrero de 1951, 4 de enero de 1954

www.flickr.com/photos/avilas/5071852427 

Eduardo Duque en internet

José Luis Pajares http://www.avilas.es/ 

https://www.facebook.com/Adelina-Labrador-168331229928081/

https://esacademic.com/dic.nsf/eswiki/37465

https://www.flickr.com/search/?text=%22Adelina%20Labrador%22

Francisco González Macías

Autor de la escultura “Retrato de José Prados López”

Por Mª Dolores Barreda Pérez

 

GONZALEZ MACIAS, Francisco    P.E          1952    1901         BEJAR(Sa)  MADRID/SALAMANCA

 

Escultor e imaginero, socio de la Asociación Española de Pintores y Escultores.

Nació en Béjar, Salamanca, el 19 de diciembre de 1901.

De sus padres heredó el pequeño Francisco su sensibilidad artística. Su padre –Emilio González Gosálvez–, tejedor de pañería fina, pensionado por el Gobierno con una beca para ampliar estudios en París, y su madre –Josefa Macías–, que había asistido en su juventud a la clase de dibujo en la Escuela de Artes y Oficios, estaba considerada como una de las mejores modistas de Béjar.

Siendo Francisco muy niño, comenzó a sentir vocación por el dibujo y la escultura y a los 9 años inicia su aprendizaje en la Escuela de Artes y Oficios de Béjar, con Ángel Nevado.

Trabajando como ebanista, su vocación le llevan a tallar esculturas que expone en los escaparates de Béjar y que son muy bien recibidos por el público y autoridades.

En 1924 contrajo matrimonio con Florencia Hernández Calvo.

 

La Diputación Provincial le otorgar una modesta pensión con la que marcha a Madrid, en donde frecuenta el estudio de Victorio Macho, asiste a la Escuela de Artes y Oficios y tiene a José Capuz como profesor en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando.

Fascinado por los clásicos, admirador de Victorio Macho y Juan Cristóbal, en él dejan huella otros artistas como Clará, Planes, José Capuz, Ivan Mestrovic y Antoine Bourdelle.

En 1930 se presentó por primera vez a las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes de Madrid e ingresa como ayudante del escultor Juan Cristóbal, en donde se ocupa de reproducir en piedra las obras modeladas en barro por el escultor almeriense. Además, comienza a realizar trabajos escultóricos originales en la Casa “Santa Bárbara y Vila”, dedicada a la industria decorativa.

En enero de 1933 celebró su primera exposición en la Casa Charra de Madrid. Los críticos no dejaban de reconocer sus cualidades, llamando la atención su proyecto de mausoleo funerario en madera de caoba, obra de clara inspiración Art Déco.

El 4 de noviembre de 1933 se inauguró su segunda muestra en el Círculo de Bellas Artes, que le dio a conocer definitivamente en el panorama artístico madrileño y supuso la consolidación del artista como “uno de los positivos valores jóvenes del arte nacional”.

En la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1934 obtuvo una Tercera Medalla.

En enero de 1935 expuso en la prestigiosa Sociedad de Amigos del Arte, en el Palacio de la Biblioteca Nacional y la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas le concede una beca para ir a París y completar su formación.

En febrero de 1936 participa en la Exposición de Arte Ibérico al lado de otros escultores españoles de prestigio como Capuz, Clará, Adsuara, Casanova, Rebull, Apeles Fenosa, Granyer, Llauradó, Pérez Mateo, Viladomat y Eva Aggerholm, y en el Salón de los Artistas Independientes, en Toulouse, y en la exposición “L’Art Espagnol Contemporaine”.

El 23 de julio de 1936 aún en Madrid, en su estudio de la barriada de la Prosperidad, parte a París, en donde permanece durante la contienda hasta que el inicio de la Segunda Guerra Mundial lo anima a abandonar la capital francesa y regresar a España.

De vuelta en su estudio de Madrid, acuciado por la maltrecha economía, inició su actividad de imaginero.

En 1941 ganó una pensión de la Fundación Conde de Cartagena que le concedió la Academia de Bellas Artes de San Fernando, beca que él mismo pidió que fuese para Salamanca donde pensaba dedicarse a estudiar el arte del Renacimiento, con el fin de adentrarse en la escultura en madera policromada y poder así trabajar obras de imaginería religiosa. Poco después obtuvo por oposición el título oficial de profesor de Dibujo expedido por la Escuela Central de Bellas Artes de San Fernando, dedicación a la enseñanza que también constituía por esos duros años de la posguerra otra de sus aspiraciones.

Trasladado a Salamanca, en su estudio trabajaban también su sobrino Agustín, con otros operarios que sacaban de puntos los vaciados de escayola del maestro. Juanita, su hija mayor, que siempre merodeaba por el estudio, le servía en algunas ocasiones como modelo, como sus otras hijas, Asunción (“Chon”), Pepita y Flori.

Su principal ocupación se centra en la imaginería, que le llevará a desarrollar un intenso trabajo por muchas localidades españolas, si bien continúa también por entonces cultivando el retrato.

A comienzos de los años 50 el escultor decidió regresar definitivamente a su domicilio de Madrid y a su taller de la Carretera de Aragón, entregándose a la labor del retrato y a la ejecución de esculturas decorativas.

Numerosos trabajos le hicieron marchar durante dos años a Bilbao, manteniendo su estudio de Madrid, y a Gijón, donde recibe muchos encargos y en la que deja huella su notable virtuosismo en su casi decena de obras públicas y abundante obra privada. Afincado en Gijón, el Ayuntamiento le compra distintas obras que deposita en el Parque de Isabel la Católica. También para la villa, y dando prueba de su polifacético trabajo, realiza una maqueta de Gijón, hoy en el Museo Casa Natal de Jovellanos.

El 6 de octubre de 1982, a los ochenta años de edad, falleció el escultor en su domicilio de Madrid rodeado del cariño de sus hijas. Su último deseo fue que algunas de sus más características esculturas fuesen a parar a Béjar, lo que cumplieron sus hijas donando al Museo Municipal “Mateo Hernández” un importante conjunto de sus obras.

En el mes de octubre de 1984, se inauguró una completa muestra antológica de sus esculturas y dibujos en la Galería Varrón, en Salamanca, exposición que quiso ser, sobre todo, un recuerdo y un homenaje póstumo a la vida y la creación artística del inolvidable escultor bejarano.

Francisco González Macías y la AEPE

* En el XII Salón de Otoño de 1932, aparece inscrito como Francisco González Maciás, natural de Béjar (Salamanca). Reside en Madrid, Agustín Durán, 7, y presentó la obra en escayola “Desnudo de niña”.

* Al XV Salón de Otoño de 1935 concurrió con la escultura en escayola titulada “Niña dibujando”.

* Al XX Salón de Otoño de 1946 presentó las obras tituladas “Lechuza” (piedra) y ”Juani” (escayola).

* Al 24 Salón de Otoño de 1950 llevó las esculturas “Pío Baroja” (barro cocido) y “El Maestro Bretón” (escayola).

* Al 25 Salón de Otoño de 1952 concurrió con dos: obras “Niña” (piedra, con número de inscripción 11), y con otra “Niña” (piedra y número de inscripción 13).

* Al 26 Salón de Otoño de 1954 presentó la obra “Retrato de José Prados López” (“piedra de Escobedo”, nombre que recibe el excelente material calizo sacado en las canteras del Monte Collado, situado entre Camargo y Escobedo, en Cantabria).

* El 29 Salón de Otoño de 1957 fue especial para el escultor, puesto que como Invitado de Honor, dispuso de la Sala I, llamada “Sala de Francisco González Macías”, en la que expuso un total de 25 obras: “Pequeña madre” (piedra negra), “Niña dibujando” (piedra negra), “Niña del puchero” (piedra), “Niña en la arena” (piedra), “Niño travieso”, “Fraternidad” (mármol), “Clavileño” (barro cocido), “Florina escucha un cuento” (madera), “Interpretación de un dibujo infantil” (madera), otra “Interpretación de un dibujo infantil” (madera), “Dos hermanos” (madera), “Maternidad” (escayola), “Proménade” (escayola), “Juani” (escayola), “Chica del botijo” (escayola), “Retrato de don Tomás Bretón” (escayola), “Retrato de José Prados López” (piedra), “Retrato de don Francisco Enríquez y González Olivares” (barro cocido), “Pio Baroja” (barro cocido), “El pintor Abraido del Rey” (barro cocido), “Mr. Maurice Legendre” (barro cocido), “Lechuza” (piedra negra), “Gallo” (madera), “Cristo yacente” (escayola) y “Entrada en Jerusalem” (madera).

Capricho

 

Tomás Bretón

 

Pío Baroja

 

Desnudo de niña

          

Niña dibujando

Bibliografía

BRASAS EGIDO, José Carlos: Francisco González Macías. Vida y obra de un escultor bejarano. Centro de Estudios Bejaranos. 2010.

BLÁZQUEZ, Francisco Javier y MONZÓN, Luís: Semana Santa salmantina. Historia y guía ilustrada, Amarú Ediciones. Salamanca, 1992.

BRASAS EGIDO, José Carlos: El Arte Contemporaneo en Salamanca, en Salamanca, Ciudad Europea de la Cultura 2002, Caja Duero, Salamanca, 2001.

MORALES IZQUIERDO, Francisco: La ermita de la Vera Cruz de Salamanca. Arte y Arquitectura, Centro de Estudios Salmantinos. Salamanca, 2007.

Exposición Las Edades del Hombre. El contrapunto y su morada, Catálogo de la Exposición, Catedrales de Salamanca 1993-1994.

El Adelanto, 18-I-1933, 16-II-1933, 20-I-1933 , 31-V-1933, 21-IX-1933

PRADOS LÓPEZ, “Una visita al estudio del escultor González Macías”, La Gaceta Regional, 20- VIII-1954

Ramón Gutiérrez Santos

Autor del Cartel anunciador del XI Salón de Otoño de 1931

Por Mª Dolores Barreda Pérez

GUTIERREZ SANTOS, Ramón       P.G.  1927           1890     MADRID              DENIA/MADRID

Bien poco es lo que sabemos de este pintor y grabador nacido en 1890 en Madrid.

En 1929, junto a los artistas Mariano Monedero y Ángel Díaz Ramos, realizó una exposición de pintura, escultura e ilustración en el Ateneo de Madrid, en la que …”Gutiérrez Santos exhibe trece óleos y ocho ensayos decorativos. Entre éstos, destacan, como singular cierto, unos carteles. En aquellos, el pintor muestra también concepciones y maneras de decorador” (ABC, 22/01/1929).

Hemos podido seguir su rastro a través de las crónicas de la época, por las que conocemos que participó en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1930 (La Voz, 14/5/1930) y que tras la misma, …”de conformidad con la propuesta formulada por el Jurado de relación de la actual Exposición Nacional de Bellas Artes, han sido concedidas las siguientes bolsas de viaje y premios de aprecio de 500 pesetas: Sección de Pintura:…. Ramón Gutiérrez Santos…” (La Libertad, 12/07/1930).

En 1927 se hizo socio de la Asociación de Pintores y Escultores, y debió asociarse también a otro tipo de entidades artísticas, como la Unión de Dibujantes Españoles.

En julio de 1930 organiza una exposición que se realiza en Valencia, recogiendo la prensa que …”sobre la exposición de dibujos, acuarelas y guaches, organizada por la Unión de Dibujantes Españoles y que es la primera que con este carácter se ofrece en Valencia, y el encargado de su instalación y trabajos complementarios para su buena presentación es el artista don Ramón Gutiérrez Santos”. (Las Provincias, 24/07/1930 y La Correspondencia de Valencia, 24/07/1930).

En 1931 fue elegido Secretario de la Unión de Dibujantes Españoles, presidida por José Francés, …”una nueva Junta que ha empezado a preparar una completa y amplia renovación de sus actividades e iniciativas. Para llevar a cabo estos proyectos, de indiscutible importancia para los dibujantes españoles, la Unión de Dibujantes Españoles solicita el concurso de cuantos puedan y deban formar parte de ella, a cuyo fin se ruega comuniquen las adhesiones y altas en su lista general de socios al secretario general de la Unión de Dibujantes Españoles, D. Ramón Gutiérrez-Santos, y al domicilio social, Palacio de la Prensa (plaza del Callao, 4). El jueves 19, a las seis de la tarde, la Unión de Dibujantes Españoles celebrará, en el salón de conferencias de la Asociación de la Prensa, junta general extraordinaria”… (El Heraldo de Madrid, 16/11/1931).

Participó también en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1932 (Crónica, 29/05/1932), a la que presentó una obra titulada …«Esquiadores» es una pareja de deportistas de la nieve, pintada con algún amaneramiento por Ramón Gutiérrez Santos, que puede y debe hacer más;… según el periodista Antonio de Lezama (La Libertad, 10/06/1932), y que también recogió El Heraldo de Almería del 5 de junio de 1932.

En agosto de ese mismo año encontramos la siguiente reseña: …”A mediados de este mes inaugurará en Valencia una Exposición de sus obras pictóricas el joven maestro Ramón Gutiérrez Santos. Por la calidad y cantidad de los cuadros que tiene preparados el ilustre artista, es de esperar que obtenga un éxito resonante, que merecen su incansable laboriosidad y su constante renovación. Es grato hacer constar que esta manifestación artística está patrocinada por el Ayuntamiento de Oliva”. (El Heraldo de Madrid, 01/08/1932).

Apareció también en Las Provincias: diario de Valencia, del 15 de octubre de 1932, especificando que …”En los locales de Agricultura, Industria y Comercio de Gandía puede admirar quien quiera ir a visitarlas dos exposiciones. Sin calificativos. Una de fotografías. Otra de pintura…La otra exposición aludida es la de pintura. Varios cuadros y dibujos presentados por Ramón Gutiérrez Santos. La prueba de su valer se halla al pie de sus producciones, en bastantes de ellas: “Propiedad” o “Adquirido por…”. Ofrece a la contemplación y crítica de los aficionados una buena colección de trabajos de los más variados tamaños, asuntos y carácter. Finos dibujos, estampas con bastante alma, un gran lienzo “Esquiadores”, a plena luz de un paisaje nevado. Advertimos en algunos visitantes la admiración y oímos el elogio. “Acordeones”, cuyo asunto no reflejaría mejor una cámara fotográfica. En las invitaciones-catálogo, aparecen unas opiniones valiosas: “…Temperamento, solidez en el dibujo y dominio del color, son cualidades que constituyen su firme personalidad de futuro maestro…-C. del Rivero” o “…No busca lo superficial de las cosas. Busca lo de dentro afuera. –Bort Vela”. No puede ser más halagüeño este lenguaje, que más que una profecía, señala una actualidad encomiable”.

La muestra pasó de Valencia a Oliva, tal y como recoge el diario El Pueblo, el 20 de septiembre de 1932: “Desde Oliva. Exposición de Pinturas de Ramón Gutiérrez Santos. Oliva, la culta población alicantina, es teatro actualmente de un verdadero acontecimiento artístico: la Exposición de pinturas de Ramón Gutiérrez-Santos, que se exhibe en el salón de sesiones del Ayuntamiento. El notable artista valenciano ha presentado cuadros de méritos destacadísimos, algunos de valor incalculable y hermosos, bellísimos todos, en los cuales se adivina que el artista ha puesto toda su ilusión y ansias de triunfo. La exposición fue inaugurada el día 10 y quedará clausurada esta noche. Pues bien: los ocho días de certamen han sido un éxito continuado. El amplio salón del Ayuntamiento ha estado constantemente concurridísimo. Millares de personas no sólo de Oliva sino de los pueblos comarcanos, han desfilado por allí, arrancando las obras de Ramón Gutiérrez-Santos el mismo comentario de elogio y admiración de labios de todos los visitantes. Puede decirse sin temor a incurrir en la exageración que el éxito de este gran pintor ha superado grandemente los cálculos previstos. Se esperaba el éxito –esta es la verdad- pero nunca hasta el límite logrado. Las efusivas felicitaciones de que ha sido objeto el artista por el numeroso público que ha desfilado por el Ayuntamiento a lo largo de los ocho días de exposición, es la prueba más categórica del triunfo. En el sinnúmero de ellas no puede faltar la nuestra, tan sincera, como la que más. Como decimos antes, hoy se clausura la exposición. Para esta noche, a las diez, se ha organizado un festival con tal motivo y la velada promete ser interesantísima. Habrá recital de poesías y la clausura de la exposición por don Vicente Frasquet”.

El hecho lo recoge también la Revista de Gandía del 15 de octubre de 1932, en una crónica que reproduce la anterior y añade: “…Se advierten ya, en toda su obra, de una manera precisa atisbos de genio; tal vez el pintor que lleva en sí aún no se ha encontrado a sí mismo. Nosotros hemos leído en el reverso del catálogo de sus obras que Gutiérrez Santos es don en uno o uno en dos; tal vez esté eso dicho en otro sentido, pero es cierto; y ese desdoblamiento de su personalidad, es lo que debe evitar a toda costa. Debe reaccionar de dentro a fuera, buscando su personalidad propia que ya se manifiesta clara y pujante en los paisajes; seguro y penetrante en estos se advierten en él balbuceos que quieren ser modernistas en los retratos, y algún que otro amaneramiento más subrayado en el cuadro “España 1931”. Destacan, a nuestro juicio, el cuadro “Las islas Columbretes” excelente de colorido y probidad, “Isabeleta”, “Esquiadores”, “Barco en dique” y “Varadero”. Gutiérrez Santos empieza ahora ¡bien se advierte en sus cuadros! Y empieza bien. Como dice acertadamente Carlos del Rivero en una opinión inserta en la invitación, si la voluntad no le falla llegará muy lejos”.

La prensa de la época recogió su presentación de obras al XIII y XIV Salón de Otoño de la Asociación de Pintores y Escultores de los años 1933 y 1934 (La Libertad, 30/11/1933 y El Heraldo de Madrid, 30/10/1934).

Participa en la III Exposición General Valenciana de Bellas Artes, celebrada en julio de 1935, y consigue una Mención de Honor, reflejándose en las reseñas de los medios de la época: …”Otro es G. de los Santos, temperamento equilibrado, amplía cultura, que armoniza hacia un retrato de señora… esta mano izquierda y este cuello lo dieciocho”. Consiguió además una Tercera Medalla en la Sección de Artes Decorativas por una vidriera naval y una Segunda Medalla en la de Grabado y Dibujo (Ribalta. Revista valenciana de arte. Valencia, agosto de 1935).

 

Retrato presentado a la III Exposición General Valenciana de Bellas Artes

 

También firmaba como Ramón de los Santos y como G. de los Santos.

Su participación en el Salón de Otoño de la AEPE

* Al VI  Salón de Otoño de 1925 se presentó inscribiéndose así: Ramón Gutiérrez Santos. Natural de Madrid, donde reside, en la calle Blasco de Garay, 24. Presentó dos obras:

148. Retrato de la señorita E.G.S., óleo, 120 x 92 y

149. Jardín de verano, óleo, 88 x 68

* Al VII Salón de Otoño de 1927 concurrió con una única pintura:

Un rincón de la casa grande.

* Al VIII Salón de Otoño de 1928 presentó,

145, un “panó con nueve apuntes”.

* Al IX Salón de Otoño de 1929 presentó seis obras:

94. Natura Esmeralda (óleo), 1,05 x 0,90;

95. El paisajista Collar (óleo), 0,83 x 0,63;

316. Calvarios de Valencia (óleo), 0,71 x 0,45;

317. Boceto de cartel para Tortosa (temple), 0,35 x 0,45;

318. Boceto de tela (temple), 0,35 x 0,45 y

319. Boceto de vidriera (temple), 0,35 x 0,45.


Natura esmeralda

 

* Al X Salón de Otoño de 1930 concurrió con tres pinturas:

136. Estudio (óleo), 1,15 x 0,95;

137. Las islas Columbretes (óleo), 1,15 x 0,95 y

138. El puerto (dos apuntes de Valencia) (óleo), 0,46 x 1,18.

Y además, a la Sección de arte decorativo, con:

337. ¡Tierra! (proyecto para vidriera), temple 1,00 x 1,60;

338. Cariátide (ilustración), temple y

339. Carnaval (ilustración), temple

Las islas Columbetes

 

Tierra

 

* Al XI Salón de Otoño de 1931 presentó nueve obras tituladas:

“Tejados de El Cabañal”. Grabado;

“Cristal y calidades”;

“España 1931”;

“Ilustración”. Dibujo;

“Mariposas”. Dibujo;

“Lola”. Dibujo;

“Matilde”. Dibujo y

“¡Musa!”, Cartel.

 

Cristal y calidades

 

* Al XIII Salón de Otoño de 1933 llevó tres obras tituladas

“Acordeones”,

“La capital del Valle” y

“El Valle de Amil”.

 

 

Bibliografía y webgrafía:

ABC Madrid, 20/01/1929 y 22/01/1929

La Voz (Madrid). 14/5/1930,

La Libertad (Madrid. 1919). 12/7/1930; 10/6/1932 y 30/11/1933

Las Provincias: diario de Valencia: Año 65 Número 19907, 24/07/1930 y número 20595, 15/10/1932

La correspondencia de Valencia: diario de noticias : eco imparcial de la opi…: Año LIII Número 21248 – 1930 Julio 24

El Pueblo: diario republicano de Valencia – Año XXXII Número 13136, 15/05/1930 y 20/09/1932

El Heraldo de Madrid. 16/11/1931; 30/10/1934 y 01/08/1932

Crónica (Madrid. 1929). 29/5/1932,

Heraldo de Almería: diario político: Año III Número 464 – 1932 junio 5

Revista de Gandia : periódico dedicado al fomento de los interese…: Época 3ª Año XXXIII Número 1684, 15/10/1932

Ribalta. Revista valenciana de arte. Valencia, agosto de 1935

“Fomento artístico y Sociedad Liberal. Exposiciones Nacionales de Bellas Artes (1917-1936)”.  Lola Caparrós Masegosa. Universidad de Granada. Universidad Nacional de Educación a Distancia. Granada, 2016

“Consideraciones sobre el arte pictórico”. Conferencia pronunciada en el salón de sesiones del Ayuntamiento de Oliva en la inauguración de la exposición de pinturas de D. Ramón Gutiérrez Santos. José Mª Mengual y Mengual.

 

Restauración del cartel del VII Salón de Otoño de 1927

Por

Sara Alonso Jiménez, Marina de Blas García y Lucía Sánchez Díaz

 

Cartel anunciador del VII Salón de Otoño de 1927, obra original de Lorenzo Aguirre y Sánchez. Guache sobre papel. 121’8 x 82 cm, técnica mixta sobre papel de 102 x 82 cms.

 

La pieza a tratar es una obra de gran formato (121’8 x 82 cm), datada de 1927 y atribuida al artista Aguirre. La técnica de ejecución que se llevó a cabo es la de guache sobre papel.

El cartel fue reentelado[1] con una tela sin preparación mediante un método acuoso -desconocido- que no dio buenos resultados y dejó a la vista grandes manchas en la obra por mala ejecución de la técnica. Además, produjo un destensado que probablemente se acrecentó por la mala conservación de la obra. Otro de los daños más significativos eran las grietas causadas por el incorrecto almacenamiento y manipulación de la misma.

Tras realizar un exhaustivo examen visual y una posterior documentación fotográfica, encontramos los siguientes daños, que para su mejor comprensión se dividen en dos grandes grupos:

  • Deterioros presentes en el anverso de la obra: lagunas de la pintura, suciedad superficial, manchas de humedad, de pintura blanca y del adhesivo utilizado para realizar dicho reentelado. También se observan levantamientos del papel del cartel a causa de roturas en el mismo.
  • Deterioros presentes en el reverso de la obra: manchas y suciedad generalizada, restos de pintura sobre el bastidor y de un material desconocido. El lienzo adherido al cartel presenta desgarros o roturas con restos de cinta de celofán, además de ser visibles las manchas de adhesivo por esta parte.

El desconocimiento de la técnica y materiales empleados al realizar la obra hacen que sea necesaria la realización de pruebas de solubilidad para evaluar su sensibilidad al agua, y en función de ello utilizar o no métodos acuosos en el proceso de restauración.

Tras realizar una prueba de solubilidad previa, se determina que los colores son removidos con agua por lo que son solubles a esta y a cualquier medio adhesivo en emulsión o disolución acuosa, lo que se tendrá en cuenta a la hora de elegir un método de limpieza y de adhesión del papel.

Prueba de solubilidad en los azules

Prueba de solubilidad de la figura roja

Prueba de solubilidad en el fondo ocre

 

A continuación, se realiza una somera limpieza superficial de la totalidad del reverso en la zona del lienzo sin desmontar la obra de su marco y bastidor -por lo que se tiene en cuenta que no debe ser aplicada demasiada presión durante la limpieza y/u otras intervenciones posteriores, “calzando” el objeto siempre y cuando sea necesario, para no destensarlo-. Ésta se llevará a cabo a través del “frotado” con goma de borrar de dureza media y por raspado con escalpelo donde fuese necesario, como en las zonas de difícil acceso tapadas por el bastidor, o para retirar las gotas secas de pintura blanca. Los restos de miga de goma de borrar y polvo serán barridos y recogidos con una brocha.

Limpieza mecánica del reverso con gomas de borrar

En cuanto a la limpieza del anverso, como ya se explicó anteriormente no se llevará a cabo por métodos acuosos, por lo que se empleará de nuevo la goma de borrar, pero de manera muy leve y superficial; ya que el color azul también es removido con esta técnica.

Limpieza del anverso con gomas de borrar

Cata de limpieza en el anverso

 

Tras la limpieza, retiramos unas cintas de carrocero adheridas al reverso que “protegían” los bordes de los rotos o desgarros, y asentamos de nuevo el papel con levantamientos al lienzo mediante adhesivo Benkola®[2] y los unimos a través de una sutura de hilos de lino adheridos al reverso con Beva film®[3] y calor aplicado con espátula térmica. También adherimos parches de lino con el mismo adhesivo a las zonas que presentaban ausencias matéricas del soporte

Sutura de hilos de lino mediante adhesión con Beva film® y calor aplicado con espátula térmica

 

Finalmente se lleva a cabo un proceso de reintegración en las faltas pictóricas de la obra. Se prepara una masilla con estuco tradicional -adhesivo orgánico de cola de conejo y yeso mate de dorador-, que ira aplicado sobre estas faltas y una vez seco, podremos reintegrarlas cromáticamente con acuarelas, mediante rayas verticales o rigattino que completen ópticamente la intervención en el conjunto de la obra.

Masilla de estuco tradicional en las faltas matéricas

Aclarado de las manchas de adhesivo en el anverso con acuarelas

Reintegración cromática con acuarelas mediante rigattino

 

También se optó por disimular la apariencia de las manchas de adhesivo en la zona media siguiendo el mismo procedimiento rebajando su color con acuarelas.

Se puede observar como la obra ha recuperado parte de su lectura perdida, así como la estabilidad física del mismo, a través de una sencilla pero correcta restauración obteniendo muy buenos resultados.

Anverso del cartel antes de su intervención

Anverso del cartel después de su intervención

Reverso del cartel antes de su intervención

Reverso del cartel después de su intervención

 

Esta restauración ha sido realizada por Sara Alonso Jiménez, Marina de Blas García y Lucía Sánchez Díaz durante los meses de octubre y noviembre de 2018 en la Asociación Española de Pintores y Escultores, bajo la supervisión de Itziar Zabalza Murillo, tutora de las becarias, en un proyecto de la Secretaria General de la entidad, Mª Dolores Barreda Pérez.

 

 

[1] El entelado, forración o reentelado es una técnica de restauración de pintura sobre lienzo. Se realiza cuando la tela original de la obra ha perdido sus propiedades mecánicas. Se realiza adhiriendo una tela nueva, previamente preparada y con unas características especiales para que se adecue a la obra.

[2] Adhesivo especial para papeles pesados y vinílicos reforzado con resinas

[3] Adhesivo film acrílico

Mª Ángeles López Roberts y Muguiro

Por Mª Dolores Barreda Pérez

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LAS PRIMERAS ARTISTAS DE LA

ASOCIACION ESPAÑOLA DE PINTORES Y ESCULTORES

Desde su fundación en 1910, y después de haber tratado en anteriores números a las Socias Fundadoras de la entidad, y las participantes en el primer Salón de Otoño, vamos a ir recuperando de la memoria colectiva, el nombre de las primeras socias que vinieron a formar parte de la Asociación de Pintores y Escultores.

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Mª ANGELES LÓPEZ ROBERTS Y MUGUIRO

 

LOPEZ ROBERTS Y MUGIRO, Mª Ángeles  D.G.P    1923   1890    MADRID   MADRID

Pintura, Grabado y Artes Decorativas. Fecha de alta: 1923

María de los Ángeles López Roberts y Muguiro nació en Madrid en 1890.

Conocida en su círculo íntimo como “Neneta”, era hija de Mauricio López Roberts Terry, embajador de España en Suiza, Gentilhombre de Cámara con ejercicio del rey Alfonso XIII, crítico de arte, miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y marqués consorte, y de María de los Ángeles Muguiro Beruete, 3ª Marquesa de Torrehermosa.

El matrimonio tuvo además otro hijo, Fermín López-Roberts y Mugiro, que nació en 1899 y fue también diplomático.

Autorretrato presentado al VI Salón de Otoño de 1925

 

Como vemos, la familia era sensible a las manifestaciones artísticas, ya que su padre era además poseedor de una colección de arte que incluía obras de Goya.

Mauricio López Roberts

 

En este ambiente cultural, no fue extraño que cursara estudios en la Escuela Superior de Bellas Artes de San Fernando, siendo discípula de Fernando Álvarez de Sotomayor y de José María López Mezquita, quienes fueran Presidentes de la Asociación Española de Pintores y Escultores.

Aparecía en todas las crónicas de sociedad de la época, debido principalmente a la vida social que tenía su familia, aunque a veces, en alguna, se mencionaba su afición a la pintura, como en esta reseña de la revista Vida aristocrática que firmaba Madriles el 20/09/1920

“Ya que sabes pintar,

Neneta López Roberts, pinta el mar.

Sin detenerte en nada

pon manos á la obra,

que tú puedes pintar la mar salada

con la sal que te sobra”.

Participó en las Exposiciones Nacionales de 1922, 1924, 1926 y 1930, en diversas ediciones del Salón de Otoño y en el VIII Salón de los Humoristas, celebrado en el Museo Nacional de Arte Moderno de Madrid entre mayo y junio de 1922.

Autorretrato presentado al VII Salón de Otoño de 1927

 

En 1923 se hizo socia de la Asociación de Pintores y Escultores.

Con motivo de la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1924, distintos periódicos destacaban sus obras …”no por galantería debida, sino por méritos positivos”… (La Época, 23/5/1924) y su …”colorido dibujo de brillantísimo color”… (El Sol, 6/6/1924).

No hemos encontrado referencia alguna de su vida personal, más que esta reseña del diario La Libertad del 12/04/1924, en donde se dice que “Los condes del Casal han tenido el acierto de celebrar una comida íntima, a la que han asistido eminentes personalidades do la pintura y  la escultura españolas. Con los dueños de la casa se sentaron Neneta López Roberts y su hija Blanquita, y los señores Benlliure D. Mariano), Blay, Moreno-Carbonero, Menéndez Pidal, Néstor Fernández de la Torre, Coullaut Valera y Capuz, y los eminentes”… por lo cual podemos deducir que tenía una hija.

Revista Blanco y Negro del 17 de agosto de 1930

 

Obtuvo breves reseñas de su participación en distintas exposiciones de la época, como cuando destacan …“el autorretrato de la señorita de López Roberts, realizado con pleno acierto”… referido al cuadro que presentó al VI Salón de Otoño de 1925 (La Época, 30/9/1925, La Voz 1/10/1925), o cuando aseguran que …“el cuadro titulado “La sopera de plata” merece destacarse por lo que revela de dominio y seguridad de pincel de la señorita María de los Ángeles López Roberts, en quien alienta una fuerte personalidad de artista”… (La Época, 12/5/1926).

Sus dibujos e ilustraciones comienzan a ocupar espacio en las distintas revistas de la época, como en la revista ilustrada “La Esfera”, que reproducía uno de sus cuadros en portada el 5 de diciembre de 1923 titulado “Mujer abulense”; o en la del 28 de marzo de 1925, en su página 12, y bajo el título de “Artistas jóvenes”, un autorretrato de ella; y también en el del 21 de agosto de 1926, en su página 33, y a toda página el dibujo titulado “Novios de antaño”.

Además de otras publicaciones como la revista semanal “Por esos Mundos”, cuya portada del 16 de mayo de 1926 lo ocupaba uno de sus dibujos más coloristas; o de la revista Blanco y Negro de marzo de 1930, que reproducía otro de sus dibujos bajo el título de “Estampas españolas”, o la portada de este semanario del 24 de agosto de 1930, con otro de sus dibujos, que representaba a una mujer con una cesta de pescado.

La artista en 1930

 

En 1930 aparece en una “Crónica de sociedad” de la revista Blanco y Negro, en la que se publica una fotografía de Neneta y de ella se dice:…”¿Conoces a la retratada, mon cher…? Es Neneta López Roberts… está con los pinceles y la paleta en la mano en actitud de pintar el edificio donde tiene albergue oficial el Gobierno de Suiza”…

En “El Heraldo de Madrid” del 25/10/1927, y con motivo del VII Salón de Otoño, se destaca que ….”mantiene con su envío el prestigio anteriormente conquistado… “Camino de la escuela”, el cuadro de María López Roberts, acusa, dentro de una orientación cartelista, una notable depuración técnica”… (Atlántico, 5/7/1929).

Estuvo residiendo una temporada en París, en donde realizó una exposición individual en 1934, en la sala Brame, del Boulevard Malesherbes.

ABC, edición Sevilla, 29 de abril de 1934

 

El ABC del 23/2/1934 recogía así la crónica de esta muestra. Arte y artistas. Exposición de pinturas en París. La señorita doña Ángeles López Roberts, hija de los marqueses de la Torrehermosa, ha presentado al público de París en la Galería Brame una exposición de obras suyas, que con el título de “Visiones de España” ha obtenido un grandísimo éxito de público y de crítica, habiéndose prorrogado su duración por solicitarlo así muchas personas que no habían podido ir a visitarla por motivo de las revueltas habidas últimamente en la Villa Luz. Se han ocupado de esta exhibición los críticos más notables, reconociendo en las obras de la señorita de López Roberts excepcionales condiciones de originalidad, colorido y dibujo, que revelaban además al público una España desconocida e interesantísima. Muchos de los cuadros han sido comprados por inteligentes coleccionistas. En suma, un gran éxito para nuestra compatriota y para el arte. Entre los concurrentes se contaban doña Beatriz, doña María Cristina, D. Jaima y D. Alfonso de Borbón, ….Miguel Zamacois…. Federico de Madrazo… Santiago Bonome…”

 

El 29 de abril de 1934 la edición sevillana del ABC, en su página 3, recoge la reseña del ABC en París de la exposición de Ángeles L. Roberts, y  junto a una fotografía y la reproducción de varios dibujos como el titulado “Ganado trashumante”, “La novia de la alberca. Salamanca”  y “La jota”, Mariano Daranas relata: “De estas Visiones de España” que Ángeles López Roberts acaba de exponer en una sala del Boulevard Malesherbes, cabe añadir a los elogios, que no regateó la crítica profesional, … El esfuerzo realizado por Ángeles López Roberts sugiere ciertos matices de la belleza eterna, accesible, es cierto, solamente a los iniciados; pero traduce, asimismo, con una originalidad elegante y a un tiempo persuasiva las características vivaces de un glorioso solar ignorado por sus propios moradores… ¡Cómo ante esta colección medimos la inaudita, la escalofriante variedad de las Españas! El estado de gracia, de inspiración, fue precedido en la artista por un religioso y tenar conocimiento de todo lo nacional y lo racial, disperso o reunido, anecdótico o permanente. En la formación artística e intelectual de la autora concurrieron, sin duda, factores de no común calidad: viajes desde los años más tempranos, trato y comercio de una sociedad –la suya- que prodigaba, junto a normas de frivolidad y egoísmo, estampas y ejemplos de alta sugestión estética; en fin, la circunstancia feliz de que fuera el hogar de sus padres –los marqueses de la Torrehermosa- uno de aquellos en donde las virtudes de entendimiento y de alma ardieron de consuno con noble y peremne llama. Pero si estos y otros títulos justifican y explican el patriotismo, la cultura y la vocación de la pintora, sería más difícil que, no yo, sino alguien mucho más perspicaz que yo, estableciera una relación de dependencia o simplemente de afinidad entre su personal obra artística y los modos y estilos de la pintora contemporánea. Este “Patio andaluz” responde, no hay duda, al tema evocado. Huérfano de etiqueta, el lienzo conservaría igual poder de evocación, análoga fidelidad descriptiva; pero al propio tiempo, el “Patio andaluz”, según Ángeles López Roberts, no recuerda a ninguna otra versión de cuantas sobre el mismo tema arquitectónico alojan los museos y colecciones particulares. No sólo no se les acerca, sino que choca y pugna con ellas. Digo lo mismo de “La jota”, “La florista cordobesa”, “La castañera madrileña”, “La santera zamorana”, “La procesión en una aldea de Castilla”… Es más que sorprendente, inaudita, la variedad folklórica e iconográfica, acumulada en estos treinta y tantos cuadros. Hay, asimismo, un “Alcalde de Sabiñánigo”, “Un domingo de Ramos en el Valle de Ansó”, una “Santa Casilda de Toledo”… Insistiendo: no es el fondo temático, no son la renovación y reiteración estilizadas de una España que, siendo siempre diferente, no reproduce sin mengua de su casticismo, uno siquiera de los tópicos de la España de pandereta, la característica de este pincel por tantos conceptos prócer. Las fotografías adjuntas no pueden sugerir cabalmente el acento nuevo que Ángeles López Roberts incorpora a la pintura contemporánea. Arte es el suyo de miniatura y de fresco, de friso y de estampa miniada e iluminada. Más claro: tanto por el aire pasmado e inmóvil de sus figuras, cuanto por la delectación prolija y morosa del ornamento y la opulencia y profundidad del color, el pincel de la inspirada compatriota abre sobre un mundo actual un nuevo cielo bizantino”.

Del Albaycín

 

En ese mismo año 1934 fue nombrada subdelegada de la Cruz Roja en la capital francesa. La familia tenía residencia en un palacete en la rue Cardinet de París, en donde Neneta montó un ropero dedicado a la Cruz Roja Española, para conseguir fondos con destino a los casos de extrema penuria de la vecina España.

En 1936 ilustró el libro “Cuentos de Oriente y de Occidente” Tomo I, de María Victoria Maura (cop. 1936).

El ABC del 15/2/1942, en la sección Arte y Artistas, Exposiciones, firmada por Cecilio Barberán, decía lo siguiente: “Óleos y dibujos de Ángeles López-Roberts, en los Salones Macarrón. Esta ilustre artista expone, en los prestigiosos Salones antes citados, una espléndida obra de óleos y dibujos, en donde está presente el primor más depurado. Alcanza la misma esta depuración ante la enseñanza del mejor arte moderno, y ello presta a su obra el valor y la belleza más positiva. Al más alto concepto de lo primoroso y de lo decorativo responden estos óleos y acuarelas que hoy admiramos. En los primeros, igual que todas las escuelas de arte tuvieron un sector de obra preciosista en donde la realidad que plasma está vista a través de la más alada y caprichosa visión, esta artista trueco la actual trayéndonos trajes de época, que le sirven para demostrarnos su dominio y sus aciertos en el dibujo, y una singular maestría en captar calidades de sedas, flores y oros y cuanto pudo enjoyar el traje de una mujer de ayer. Bellísimas y espléndidas estampas de época son éstas. Sus dibujos son eminentemente modernos. Pero construidos con una seguridad y una depuración, dentro de lo decorativo, que nos revelan cómo la artista vio en las mejores principios de este arte renovaciones que prestaban a éste bellezas siempre inéditas. Ricas y originales ilustraciones pueden ser muchos de éstos. Obra, por su minuciosidad, de un primitivo… muy moderno parecen muchas de estas estampas. La Exposición de Ángeles López-Roberts es, pues, admirable”.

     

Tarjeta postal de la época con una ilustración de la artista

 

En el ABC del 10/1/1946, en la sección de Arte y Artistas. La Exposición de artistas españoles e ingleses que se celebró en los salones del Instituto Británico en Madrid. …”Muy interesante es el concurso de obras pictóricas de la mujer…. María Ángeles López Roberts aporta una de las manifestaciones más inteligentes de la pintura de la mujer española”…

En 1951 realizó ilustraciones para el libro editado por la Asociación Nacional de Bibliotecarios, Archiveros y Arqueólogos “Catálogo Crítico de Libros Infantiles”, redactado con motivo de la Exposición de Bibliotecas Infantiles celebrada en la Biblioteca Nacional del 8 al 25 de marzo de 1951”, (Madrid, 1951, ANABA, Publicaciones Españolas).

 

En 1956 volvió a exponer en la Sala Macarrón. Con este motivo, el ABC del 3/3/1956, en la Sección Arte, escribía así José Camón Aznar: “En las pinturas de Ángeles López-Roberts hay un ingenuismo prerrafaelista. Ángeles López-Roberts expone en la Sala Macarrón una serie de pinturas de carácter más bien ilustrativo. Hay en ellas un ingenuismo prerrafaelista, con predilección por el dibujo, que es el dominante de estas obras, con tal superioridad, que el color se limita a iluminar los perfiles. Con una tendencia a la estampería de un intantilismo demasiado acromado, esta pintora concibe unas figuras y unas composiciones de carácter descriptivo como ilustraciones de cuentos felices, con un cierto aire germánico en la ingenuidad y fantasía de los temas. Son éstas unas pinturas muy claras y de una problemática ya resuelta. Preferimos de esta Exposición las obras de mayor formato, singularmente un bodegón que supera la calidad de arte menos del resto del conjunto y ofrece una coloración muy brillante, adecuada a la ausencia de valores atomosféricos en esta clase de pintura”.

El ABC del 27/12/1957 recogía así en su sección de Arte, la exposición de Temas de navidad y de invierno, por Ángeles López-Roberts: “Ángeles López-Roberts expone en los Salones Macarrón una interesante serie de pinturas sobre temas navideños e invernales. Hace esta pintora un arte decorativo amable y femenino, muy apropiado para la ornamentación de habitaciones de niños o la ilustración de publicaciones infantiles. Las más de estas obras están realizadas a la acuarela y al guache, técnicas que Ángeles López-Roberts cultiva con risueña pulcritud. Sobre el amplio repertorio anecdótico de esta Exposición se hace evidente una gran ternura y un singular y sugestivo acento poético, que imprimen a las obras allí reunidas su principal encanto”.

Mujer abulense

 

Fallece en Madrid, en 1973.

Su participación en el Salón de Otoño de la AEPE

Al I Salón de Otoño de 1920, en el que aparece inscrita como López Roberts, Dª María de los Ángeles, “Neneta”; natural de Madrid, donde reside, calle de Don Pedro, núm. 1, presentó dos acuarelas: “Paseo de Babrulbadur, princesa de la China, novia de Aladino”, acuarela; 0,53 x 0,68 y “En tiempo de miriñaque”, acuarela; 0,67 x 0,52.

Al II Salón de Otoño de 1921, presentó tres obras: “Las mariposas”, acuarela; 0,60 x 1,00;  “La danza de las plumas”, acuarela; 0,67 x 0,50 y “El estanque de los tiestos (estudio)”, óleo; 0,54 x 0,53.

Al III Salón de Otoño de 1922 lleva dos óleos: “El puesto del Milagro (Toledo), óleo; 0,33 x 1,12 y “Un rincón del parque del Sotillo (estudio)”, óleo; 0,60 x 0,71

Al IV Salón de Otoño de 1923 presentó las siguientes obras:  “Mujer de Ávila”, óleo; 0,64 x 0,52 y “La falda amarilla”, óleo; 1,09 x 0,79.

Al VI Salón de Otoño de 1925 presentó el cuadro titulado “Autorretrato”, óleo; 95x 82, obra que apareció reproducida en las páginas finales del catálogo.

Al VII Salón de Otoño de 1927 concurrió inscrita como residente en Berna (Suiza), y llevó una única obra: “Autorretrato”, 1,15 x 0,80.

Al XX Salón de Otoño de 1946 presentó un dibujo titulado “Invierno en Castilla”.

Al XXIII Salón de Otoño de 1949 concurre con un dibujo titulado “Nieve en El Escorial”.

Al XXVIII Salón de Otoño de 1957 llevó la obra “Rancheros de Misiones (Argentina)”.

Al XXXI Salón de Otoño de 1960 presentó la acuarela titulada “Los patinadores”.

Al XXXII Salón de Otoño de 1961 concurrió con dos obras, un dibujo titulado “El chocolate” y otra pieza en la sección de arte decorativo bajo el título de “Invierno”.

Al XXXIII Salón de Otoño de 1962 y para la sección de Arte Decorativo, presentó una obra titulada “Las lavanderas”.

Al XXXIV Salón de Otoño de 1963 presentó dos acuarelas “El Puente Viejo” y “Domingo en San José”.

Al XXXV Salón de Otoño de 1964 llevó dos obras, una acuarela titulada “Santa Cecilia” y otra obra sin determinar bajo el título de “La Huerta”.

Sin título. Acuarela

 

24 Agosto de 1930 Blanco y Negro

La Esfera 21 de agosto de 1926

Por esos Mundos 16 de mayo de 1926

 

 

Bibliografía y webgrafía

http://wm1640482.web-maker.es/Mujeres-pintoras/Mar-a-Angeles-Lopez-Roberts/

  1. SPOTTORNO y TOPETE «Lo subrayado de la semana» Blanco y Negro, 17 agosto 1924.

Mariano DARANAS «La exposición Ángeles. L. Roberts» ABC, 29 abril 1934

Antonio de la HERAS «Exposición López Roberts», Hoja del Lunes, 16 febrero 1942

Forum Artis

F.A., agosto 2014.

“Ávila dibujada. La ciudad ilustrada en el siglo XIX”, Jesús Mª Sanchidrián Gallego. Ayuntamiento de Ávila, enero 2005.

ABC Sevilla, 29 de Abril de 1934

27/12/1957 – ABC (Madrid) 03/03/1956, 30/11/1976, 13/02/1964, 09/04/2000, 21/12/1957, 10/01/1946, 06/11/1926, 16/06/1923, 24/12/1957, 15/02/1942, 29/05/1949

24 Agosto de 1930 Blanco y Negro

5/12/1923, n.º 519, página 1

“Los pasos que no regresan”, de Fina Calderón. Huerga & Fierro editores, Madrid, 2004

Vida aristocrática. 20/09/1920. Año 1, número 26

Lorenzo Victoriano Aguirre y Sánchez

Autor del Cartel anunciador del VII Salón de Otoño de 1927

Por Mª Dolores Barreda Pérez

AGUIRRE SANCHEZ, Lorenzo Victoriano    P    1920    14.nov.1885      PAMPLONA    MADRID    6.10.1942

Pintor, dibujante, escenógrafo, cartelista, escritor, periodista y policía español.

Sus padres se trasladan a Alicante cuando Lorenzo Aguirre cuenta con cuatro años.

A los once, inicia en Alicante sus estudios pictóricos con el pintor alcoyano Lorenzo Casanovas primero, del que recibe una buena orientación que le servirá de mucho en su profesión de buen pintor, y después con Lorenzo Pericás.

En 1899 se traslada a Madrid para ampliar sus conocimientos, asistiendo a las clases de la Escuela Superior de Pintura, Escultura y Grabado.

Al carecer de beca debe volver a Alicante, si bien lo hace con la idea fija de irse a París, donde sabe que existe un ambiente artístico excepcional. Falto de dinero, pinta una Inmaculada Concepción y organiza una rifa, de la que obtiene el dinero suficiente para trasladarse a París.

Allí realiza trabajos de escenografía en los talleres del Gran Teatro de la Ópera, siendo discípulo de los maestros Bailly y Gambón, de los que aprende todo lo correspondiente al entramado de la escenografía, adquiriendo el difícil arte de concebir buenos bocetos y mostrando la perspectiva y los conocimientos constructivos, enseñanzas que aplicará posteriormente para actividades ajenas al teatro.

Su partida de París a principios de 1907, no le permiten contemplar el nacimiento de nuevos estilos como el cubista, pero cuyo seguimiento realiza a través de revistas y libros.

Recorre varias ciudades europeas en las que visita escuelas y museos y regresa a Madrid con 23 años de edad y los ojos y el entusiasmo transformados en almacenes de pintura.

Establecido en la capital, pinta, dibuja y hace caricaturas.

En 1908 decide presentarse a las oposiciones que se convocaban para Agentes del Cuerpo de Vigilancia de Madrid, siendo nombrado aspirante al cuerpo con un sueldo de 1.500 pesetas.

El 11 de Marzo de 1908 es destinado a Alcoy, en calidad de Agente, trasladado poco después a Barcelona y para enero de 1910 el destino será Alicante, donde en seguida se hará famoso no sólo como pintor, sino por la resolución de un complicado crimen. A finales de año y gracias al celo desempeñado en su trabajo, Aguirre asciende al cargo de Segundo Jefe de Vigilancia.

En 1910 se casa con Remedios Corbi y Sanchís.

Ese mismo año participa en una exposición celebrada en México con motivo de la conmemoración de su independencia, obteniendo la Medalla de Bronce, su primer premio importante.

El 9 de Mayo de 1914, uno de sus dibujos ilustra un artículo escrito por Pedro de Répide titulado “El viejo barranco”, que apare en la revista “La Esfera”.

Poco a poco sus caricaturas empiezan a ser incluidas en varios medios.

Paralelamente se fue convirtiendo en uno de los nombres referentes en los Salones de Humoristas, disciplina que estaba en decadencia y vivió una etapa de renacimiento por la inclusión de las caricaturas que hacían referencia a la primera guerra mundial, así como en las escenografías de los teatros de la capital.

En 1919 el Ateneo de Madrid organiza su primera exposición individual de pinturas.

Desde 1914 hasta 1927 estuvo destinado en Madrid, tras una breve estancia en Murcia, ascendió al grado de Inspector de tercera y poco después al de segunda clase, al figurar el número uno en el escalafón de su clase.

En 1927 su mujer, Remedios Corbi y Sanchís, gravemente enferma, fallece en su domicilio madrileño. Este hecho y que su madre viva en Alicante, le animan a pedir el traslado a Alicante.

El taller del pintor está situado en la parte más pintoresca de Benalua. Desde su estudio viaja por toda la provincia tratando con sus pinceles los paisajes de su entorno.

Tras regresar a Alicante, se mete de lleno en la fiesta de las Hogueras de San Juan. Dibuja por encargo los carteles oficiales de los primeros años (1928, 1929 y 1930), siendo además el constructor de hogueras de la Plaza de Isabel II (hoy Gabriel Miró).

Carteles suyos anuncian también el Carnaval o las verbenas benéficas.

Su sueldo de policía le permite vivir cómodamente. Así comienza a colaborar asiduamente en periódicos y revistas como El Tío Cuc.

Su contacto con el teatro no es sólo en calidad de escenógrafo, sino que también se atreve a poner la letra a tres piezas líricas de su sobrino, el compositor alicantino José Terol Corbí: el sainete “Alfonso, el enterao” (1918), la zarzuela “La última canción” (1919) y la opereta “La Estrella de Oriente” (1920).

También escribe en la revista Fogueres de Sant Joan, una obra inédita de temática foguerera, donde, a manera de mosaico, desfilan varios personajes de la mitología griega junto a otros típicamente alicantinos.

En los años veinte Lorenzo Aguirre ya ha logrado un gran renombre por sus pinturas, que podemos inscribir dentro del denominado “Art Nouveau” hasta el punto de que obtuvo varios premios nacionales e internacionales.

En enero de 1930 se casa en segundas nupcias con Francisca Benito Rivas, con quien tiene tres hijas: Jesusa, también pintora, Margarita, y la poeta Francisca Aguirre.

Sus hijas lo recuerdan entusiasmándose con las historias prodigiosas que discurrían en las pantallas cinematográficas, pintando horas y horas con una concentración tan fulminante que le llevaba a mojar los pinceles en su tacita de café, mientras sonreía contemplando una pincelada.

En 1933 y 1934 se matricula en la Escuela de Artes y Oficios Artísticos, en los cursos de Grabado Artístico y de Fotografía aplicada, y opta a una plaza de profesor auxiliar temporal de dibujo lineal en la misma escuela.

Sus ideales republicanos le llevan a hacerse miembro del Partido Comunista, que le asigna el cargo de Director de la Escuela de la Policía Española.

Entre tanto, su prestigio como docente le vale ser nombrado, junto a Tomás Flores Vicente y Agustín María Ripoll, ponente en la formulación del nuevo plan de enseñanza teórico- practica de la Escuela de Policía.

Tras el comienzo de la Guerra Civil, Lorenzo Aguirre es nombrado Jefe Superior de Policía de Madrid el 8 de septiembre de 1936. Su traslado junto al gobierno a Barcelona, hizo que abandonara su hogar en Madrid, donde dejó cuadros y biblioteca.

El 11 de diciembre de 1936 se traslada a Valencia, donde seguirá desempeñando el mismo cargo.

En Valencia solicita entrar en la Logia masónica “La accidental”, en cuyos informes se decía que “era un hombre de ideas democráticas, de amplia cultura, bueno de carácter y temperamento tranquilo y calculador, honradez profesional buena y buen comportamiento con su familia al igual que su solvencia moral es buena”, según consta en el Archivo de Guerra de Salamanca. Tribunal Especial para la Represión de la Masonería y el Comunismo. Expediente de Lorenzo Aguirre nº 4 A, legajo nº 136.

En los informes se aconseja su aceptación, pero parece ser que no llega a formalizarse por la dinámica de la guerra. Una vez más se traslada con su familia a Barcelona y después se exilia, junto a su mujer e hijas, a Francia.

Vive unas semanas en París intentando, como Modigliani, vender dibujos y acuarelas por las calles y las plazas.

Se traslada con su familia a Le Havre, con el propósito de embarcar hacia Latinoamérica, y allí pinta retratos y paisajes marítimos, mientras viven en un hotelito llamado La Rotonde de la Gare, junto al puerto y a la estación del ferrocarril.

En Junio de 1939 realiza una exposición en la Galeria George V de Le Havre, donde exhibe 25 cuadros de retratos y paisajes de Normandía, que capta con gran delicadeza.

Hubo además una segunda exposición organizada por la Señora de la Montagne, pero el estallido de la Segunda Guerra Mundial precipita el regreso de la familia Aguirre a España.

La familia Aguirre antes de la Guerra

Mientras su familia regresó por Hendaya en febrero,  Lorenzo Aguirre espera unos meses más hasta que en Mayo, entra en la península, siendo inmediatamente detenido y hecho preso en la cárcel de Ondarreta, en San Sebastian.

Pese a las pésimas condiciones carcelarias, allí pinta para las monjas que atienden a los presos, cuatro cuadros en los que relata la vida de su fundadora, la madre Rafols. Cuadros de elaborado dibujo y dentro de la tradición barroca española religiosa, en los que retrata a sus hijas como las niñas que acompañan a la fundadora.

Al ser Subdirector de Policía de Madrid en 1936, en la Causa General se le involucra en el asesinato de José Calvo Sotelo, siendo acusado de auxilio a la rebelión.

El 8 de febrero de 1941 es trasladado a la cárcel madrileña de Porlier, donde realiza uno de sus mejores cuadros “Cabeza de Vasco”, en el que retrata, en un perfil rotundo, escultórico, la cabeza de un compañero de prisión (medico-cirujano), insertándola en un paisaje posterior que significa la apertura y la visión más allá de las paredes de la celda.

Poco antes de morir escribe tres cuentos, cada uno de ellos dedicados a una de sus hijas, en los que inventa y recrea cuentos tradicionales, adaptando cada uno a las características de cada una de sus hijas, la presumida, la soñadora, la valiente… cuentos que emocionan por la frescura del dibujo, la concreción de la línea, el exquisito arabesco y la diestra y la armoniosa mano que siempre alentó su vocación artística.

Sus tres hijas piden clemencia para él a la hija de Francisco Franco, aunque finalmente, en el día de su santo, Aguirre es ejecutado a garrote vil en la madrileña cárcel de Porlier el 6 de octubre de 1942.

En 1947 se archiva su expediente de masón por no haber encontrado pruebas en su contra.

En el año 1986, y gracias a la gestión de Concepción Badiola y Pedro Manterola, el Banco de Bilbao expuso las obras de Aguirre en Pamplona y Bilbao, donde es admirado.

En Alicante se le dedicó en 2003 un homenaje en el MUBAG en forma de exposición y se solicitó una calle para Aguirre.

Remitió asiduamente sus obras a exposiciones y certámenes artísticos.

Concurrió a las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes celebradas en Madrid en los años 1904, 1915, 1920, 1924, 1926, 1930, 1932 y 1936.

Obtuvo distintos premios, como la Tercera Medalla en la Exposición Nacional de Bellas Artes (Madrid, 1920), la Medalla de Oro en la Exposición de Artes Decorativas de París (1925), el Primer Premio de carteles anunciadores del VII Congreso Internacional de Oleicultura (1925), y la Segunda Medalla en la Exposición Nacional de Bellas Artes (Madrid, 1930).

Sus obras están presentes en el Museo de Navarra, Museo Elisa Cendrero de Ciudad Real, Museo de Bellas Artes de Gravina (Alicante), Museo de La Rioja, MUBAG de Alicante,  Museo del Hermitage de Moscú, la Kutxa de San Sebastián y la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.

Francisca Aguirre

La niña de la medallita

Los payasos

Luz divina

 

Bernardino de Pantorba escribió de él que «Lorenzo Aguirre Sánchez puede poner debajo de su nombre a titulo de profesión, nada más que siete palabras: pintor, cartelista, caricaturista, periodista, escenógrafo, comediógrafo y policía”. Es el prototipo de artista modernista, polifacético y gran conocedor de la cultura.

Su pintura ofrecería siempre la mística gravedad navarra y la euforia luminosa del Mediterráneo. Su mirada distribuye en los lienzos la penumbra ancestral de la meditación y la eternidad súbita de la luz… Aguirre fue un artista y un hombre machadiano. De su buena fe hay muchas pruebas. Una de ellas: su predilección por el retrato, su respeto por los rostros humanos. Un respeto que se desplaza también a los paisajes: en su obra los paisajes no son acotaciones del territorio del planeta, sino palpitaciones de la misteriosa casa colectiva en donde los seres humanos “viven, laboran, pasan y sueñan, y en un día como tantos, descansan bajo la tierra”. A los retratos de Aguirre los ilumina la fraternidad; a sus paisajes los iluminan la lentitud y la compasión. Y siempre, en los rostros de sus criaturas y en los rostros de sus paisajes, comparece la alegría de los colores besándose los unos a los otros; la alegría que exhalan la presencia y las grietas de la vida. Porque pintar de verdad, con verdad, es un acto de gracias.”

Lorenzo Aguirre fue depurando sus dibujos, convirtiéndose en un gran sintetista del trazo. Elaboraba unos tipos que servían de arquetipos generales, es decir, personajes que pueden quedar en la memoria popular… convirtiendo a todos estos personajes en protagonistas de sus escenas y significándose como el humorista de rasgos morales. Convirtió su obra en reportajes de su época.

En los años 30 coincidió en la búsqueda de la técnica de la encáustica, técnica en la que, junto con Anselmo Miguel Nieto, fueron grandes innovadores. Lorenzo Aguirre después de unos años de paciente investigación, realizó una serie de cuadros, tanto con soporte de madera, más habitual, como sobre lienzo, en los que demostró una gran maestría.

La técnica de la Encaústica la describía así su hija: “Sus tarritos de cera estaban dispuestos en un cofre, maculado, ya por el uso. En ellas sumergía con medida el fino cauterio calentado en el hornillo; retiraba con aquel una gotita de cera coloreada, la depositaba en el lugar correspondiente de la obra y la mezclaba con las demás, tan seguro en el toque que me hacía sonreír de entusiasmo. Conforme iba pintando me enseñaba de qué modo iba mezclando los colores con la cera”.

Mariano Benlliure por Lorenzo Aguirre. Gaceta de Bellas Artes, abril 1921

 

LORENZO AGUIRRE EN LA AEPE

Formó parte del Comité organizador de la Asociación de Pintores y Escultores para la Exposición del Libro que se realizó en Leipzig.

Medalla de Honor de la Asociación de Pintores y Escultores en la Exposición Nacional en 1934, entregada en 1935.

Realizó varios carteles para los Salones de Otoño.

Participó en las exposiciones de la Asociación de Pintores y Escultores de México (1925) llevada por el Sr. Escudero, y de Caracas, que llevó Chicharro Gamo en 1932, de la que se destacaron sus cuadros «llenos de sol alicantino».

Escribió con cierta asiduidad sobre temas de arte. En la Gaceta de Bellas Artes que edita la Asociación Española de Pintores y Escultores, se encuentran unas treinta obras suyas, caricaturas, dibujos de humor la mayor parte y algunos cuadros, siendo su primera intervención en la Gaceta una caricatura de Mariano Benlliure. También escribió algún artículo, como los dedicados a Argelés, Bellver y Chicharro, uno sobre aranceles y dos sobre los salones de otoño.

Socio de Mérito en el Salón de Otoño de 1922 y de Honor en el de 1923.

Bernardino de Pantorba le dedicó un artículo en 1930, en la Gaceta de Bellas Artes (397).

Elegido Vocal de la Junta Directiva el 24 de febrero de 1921, Contador de la Junta Directiva el 13 de enero de 1923 cargo que ocupó hasta 1926 y en 1928. De nuevo fue vocal en 1935.

Secretario interino en 1925 por ausencia de Camio, fue Delegado en Alicante en 1927.

 

SU PARTICIPACION EN LOS SALONES DE OTOÑO DE LA AEPE:

– I Salón de Otoño de 1920, D. Lorenzo Aguirre Sánchez, natural de Pamplona, Navarra; reside en Madrid, calle del Duque de Alba, número 14.

  1. “Retrato de mi madre”, óleo, 1,00 x 0,94

 

– II Salón de Otoño de 1921, D. Lorenzo Aguirre Sánchez, natural de Pamplona, Navarra; reside en Madrid, calle del Duque de Alba, número 14.

  1. “Mi hermana”, retrato óleo
  2. “Mi sobrina”, retrato óleo

 

– III Salón de Otoño de 1922, D. Lorenzo Aguirre Sánchez, natural de Pamplona, Navarra; reside en Madrid, calle del Duque de Alba, número 14.

 

– IV Salón de Otoño de 1923, D. Lorenzo Aguirre Sánchez, natural de Pamplona, Navarra; reside en Madrid, calle del Duque de Alba, número 14. (Socio de Mérito en el Salón de 1922).

4 “La capilla de los Juanes”

5 Coro de Santa María

6 La Josefa

7 Geranios

8 Santa María (interior)

464 Manzanares, óleo 0,40 x 0,50

465 Moncloa, óleo 0,40 x 0,50

466 Casa de Campo, óleo 0,40 x 0,50

 

– V Salón de Otoño de 1924. D. Lorenzo Aguirre Sánchez, natural de Pamplona, Navarra; reside en Madrid, calle del Duque de Alba, número 14. (Socio de Honor de Salones anteriores)

1 “Los botijeros”, óleo 1,40 x 1,40

 

– VI Salón de Otoño de 1925. D. Lorenzo Aguirre Sánchez, natural de Pamplona, Navarra; reside en Madrid, calle del Duque de Alba, número 14. (Socio de Honor de Salones anteriores)

5 Peñón de Ifac, óleo

6 Atardecer (Calpe), óleo

7 El Cau de la Granota (calpe), óleo

 

– VII Salón de Otoño de 1927. D. Lorenzo Aguirre Sánchez, natural de Pamplona, Navarra; reside en Madrid, calle del Duque de Alba, número 14. (Socio de Honor de Salones anteriores)

209 Atardecer, Alicante, 1 m x 1 m

595 Playa de San Juan (óleo)

 

– XIV Salón de Otoño de 1935. D. Lorenzo Aguirre Sánchez

218 Muchacha (encáustica), 0,84 x 0,72

Campos

La mesa

Parejas

Viejo campesino

 

Bibliografía y webgrafía:

Museo del Prado

Pantorba, Bernardino de, Historia y crítica de las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes celebradas en España [1948], Madrid, Jesús Ramón García-Rama, 1980, p. 364.

http://www.arte.sbhac.net/Plasticos/Plasticos.htm

http://www.euskonews.eus/0460zbk/efem46003es.html

https://alicantinos.wordpress.com/2012/01/30/aguirre-sanchez-lorenzo-2/

Felix Grande en El País, 1999

Gregorio Díaz Ereño y Camino Paredes Giraldo en el Catalogo de la Exposición Lorenzo Aguirre editado por la Diputación de Alicante 2003.

http://www.alicantevivo.org/2009/06/lorenzo-aguirre-una-vida-apasionante-y.html

http://www.enciclopedianavarra.biz/navarra/aguirre-sanchez-lorenzo/386/1/

http://www.arte.sbhac.net/Plasticos/Aguirre/Aguirre.htm

https://es.wikipedia.org/wiki/Lorenzo_Aguirre

Enciclopedia Universal ilustrada Europeo Americana. Primer apéndice. Espasa Calpe. Madrid. (1930-1934).

Homenaje a Lorenzo Aguirre (1884-1942). Editado por el Banco de Bilbao. Bilbao, mayo de 1986.

http://dbe.rah.es/biografias/50481/lorenzo-aguirre-sanchez

http://ineselo69.blogspot.com/2017/12/lorenzo-victoriano-aguirre-sanchez.html

http://aunamendi.eusko-ikaskuntza.eus/es/aguirre-sanchez-lorenzo-victoriano/ar-7123/

https://documentalismomemorialistayrepublicano.wordpress.com/2017/03/16/lorenzo-victoriano-aguirre-sanchez/