Coleccionismo

“El nacimiento del concepto de colección tuvo lugar en el momento en

que el objeto perdió́ su significado originario y comenzó́ a adquirir una multitud de nuevos sentidos.”

Novák, Pavel

El origen de los museos está íntimamente ligado al origen de las colecciones. Desde la Prehistoria el ser humano ha coleccionado diversos objetos cotidianos, así como objetos ligados a valores sobrenaturales.

Pero, ¿cuáles son los motivos que empuja al ser humano a coleccionar? Podría decirse que se pueden diferenciar dos tipos de motivaciones, las de carácter social y las ligadas a la psicología individual.

La relación entre las personas y los objetos que les circunda es tremendamente compleja y rica en significados. Las cosas no son compradas y usadas por su utilidad intrínseca, por su capacidad de satisfacer una necesidad material, sino también por las numerosas connotaciones que revisten en un particular ambiente. Dentro de los aspectos de carácter social del coleccionismo, se diferencian cuatro lógicas diferentes: la lógica funcional de valor de uso, lo que viene siendo la utilidad práctica; su valor de cambio, su estado en el mercado; la lógica del valor simbólico; y su valor de signo, su capacidad de transportar información o conceptos.

Por otro lado, las motivaciones individuales son más complejas que las sociales. En este ámbito, se asocia el coleccionismo con el deseo de poseer, posiblemente ligado a la inseguridad; la necesidad de libre expresión; el afán del coleccionista de ponerse a prueba; o su deseo de controlar el mundo.

No cabe duda que a través del estudio de una colección se puede conocer a la perfección a su dueño.

El coleccionismo a día de hoy ha adquirido tal importancia que es el que maneja el mercado del arte. Los coleccionistas, se mueven por las modas artísticas imperantes en cada momento, y lo hacen y lo han hecho, de forma pendular como en la moda.

Actualmente, los coleccionistas están demandando un arte más joven, nuevo y fresco, algo que hasta ahora no había sucedido. Esta tendencia viene dada por la escasez de bienes más antiguos que hace que obras más nuevas queden expuestas ante la atención general.

Curiosamente y según algunos estudios, Bélgica y Suiza son los países que albergan un mayor número de coleccionistas de arte contemporáneo. Es llamativo el dato de que, hasta la Segunda Guerra Mundial, Francia era el centro de compra y venta de arte. Tras la Segunda Gran Guerra, y hasta la década de los ochenta, Londres fue la capital de la subasta. Y Nueva York, sin embargo, hasta finales de los setenta, no era más que un enclave provinciano dentro del mercado del arte. Christie´s no comenzó sus subastas en la gran manzana hasta 1977, actualmente, en cambio, los integrantes más importantes del mundo del arte se encuentran allí, convirtiendo a EEUU en una de las potencias más importantes del mercado del arte.

Desde luego, el tema del coleccionismo es un tema de lo más interesante, a través del cual se pueden investigar las tendencias actuales y pasadas del arte, estilos artísticos que están más solicitados en diferentes regiones, el origen de los museos de los países, etc. Una materia que siempre ha estado y estará presente a lo largo de la existencia del ser humano, pero que hasta hace unos años no se ha estudiado profundamente.

Novák, P. (1996). The Role of Collections in the History of Humankind. (p.2). Collecting Work in Museums. (Texto inédito) Ponencia realizada en la Universidad Masaryk, Brno.

PERRETTA, María Agustina, “Coleccionismo: consumo e identidad”, Instituto Universitario Nacional del Arte, 2012

VETTESE, Ángela, “Invertir en arte”, Universidad Politécnica de Valencia, Ediciones Pirámide (Grupo Anaya S.A.), 2002

VETTESE, Ángela, “Invertir en arte”, Universidad Politécnica de Valencia, Ediciones Pirámide (Grupo Anaya S.A.), 2002

THORNTON, Sarah, “Siete días en el mundo del arte”, Ensayo Edhasa, 2010

THORNTON, Sarah, “Siete días en el mundo del arte”, Ensayo Edhasa, 2010