Javier Sierra conquistó la AEPE con “El Maestro del Prado”

El pasado viernes tuvo lugar un encuentro muy especial entre el escritor y periodista Javier Sierra y los socios y amigos de la Asociación Española de Pintores y Escultores, cuando el investigador presentó por primera vez ante un público especializado, compuesto por pintores, restauradores, críticos de arte y artistas en general, la novela El Maestro del Prado.

Tal y como afirmó el propio Javier Sierra, era la primera vez desde que se publicó la novela, que se dirigía especialmente a un público formado principalmente por pintores, es decir, a aquellos que narran con sus lienzos las historias que él ha querido desentrañar en su libro, haciéndoles notar la importancia de cuanto pintan para todos aquellos que observan sus obras.

José Gabriel Astudillo, Presidente de la Asociación Española de Pintores y Escultores, presentó muy brevemente a este apasionado del arte, del que destacó su especial relación con la entidad a través de algunas de esas casualidades de la vida, que tanto gustan al escritor.

De forma amena, cordial, casi íntima, Javier Sierra fue desgranando algunas de las vivencias personales que le llevaron a escribir este libro, traducido ya a más de 43 idiomas, y cómo surgió todo a través de la mirada curiosa de sus hijos, a quienes quiso poder contar las historias que había tras cada cuadro, y que terminaron por llevarle a una trama apasionante que engancha y envuelve y a la que dio forma de novela.

Invitó a todos los asistentes a mirar con ojos de niño los cuadros colgados en el Prado, tal y como él ha hecho, y tras introducir de forma espacial las primitivas pinturas de las cuevas prehistóricas en los hombres de la época, se centró en algunos de los cuadros que se exhiben en el Museo del Prado para contarnos su trasfondo mágico y significado.

Así, presentó algunas de las obras recogidas en su best seller, y fue desvelando las historias que hay detrás de cuadros tan conocidos como El Jardín de las Delicias, de El Bosco, El triunfo de la Gloria, de Brueghel, o las tablas de Boticcelli…

El público, que estaba entusiasmado por la forma directa, clara y sencilla con la que mostró la temática, fue receptivo hasta el último momento de la charla, abriéndose después un turno de preguntas que resultó muy animado y en las que Javier Sierra contestó a curiosas preguntas y matizó muchas afirmaciones.

Fueron muchos los que le preguntaron si habría una segunda parte de El Maestro del Prado, si en próximas entregas abordaría otros periodos de la historia de la pintura, como el siglo XIX, del que los presentes destacaron su gran riqueza narrativa y simbólica, si cabían más interpretaciones de las que él realiza en algunas obras en concreto, o el por qué de esos cuadros y no otros de la famosa sala 53 del Museo del Prado.

Preguntas que respondió con sinceridad y cordialidad, más allá de un simple encuentro, y a las que siguieron otras muchas relativas a los múltiples temas que a lo largo de su carrera profesional ha analizado.

En animada charla, y antes de levantar la sesión, el Presidente de la Asociación Española de Pintores y Escultores, José Gabriel Astudillo, le hizo entrega de un grabado que reproduce la carátula de la Gaceta de las Bellas Artes, elaborada por el Departamento de Grabado de la entidad, así como de una Medalla de la AEPE, que Javier Sierra agradeció cariñosamente.

Justo después, firmó muy artísticamente en el Libro de Honor de la Asociación Española de Pintores y Escultores, y recibió un apunte de su retrato, elaborado por los alumnos del Taller de Retrato dirigido por Antonio Bustos, que se desarrolla en la sede de la entidad todos los viernes.

Poco después se levantó la sesión, que dio paso a un informal intercambio de fotografías y firma de ejemplares de los presentes, para los que tuvo un especial y primoroso trato, demostrando una vez más, que la sencillez no está reñida con el triunfo.

Javier Sierra se tomó mucho interés por este encuentro, prueba de ello es que lo reflejó en su twitter antes y después del acto, y también en su facebook.

JG y Javier Sierra

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Twitter Javier Sierra tras conferencia

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A tres bandas: Julio López – Astudillo – Barreda

Por Mª Dolores Barreda Pérez

“A tres bandas” es una conversación informal de estudio, entre Julio López Hernández, José Gabriel Astudillo López y Mª Dolores Barreda Pérez.

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Ayer era un día desapacible, triste y lluvioso en Madrid. Nada que ver con el cálido y acogedor ambiente que se respiraba en el estudio del escultor Julio López, con quien tuvimos la suerte de entrevistarnos y el honor de compartir una tarde de inolvidable charla.

Nos recibió con los brazos abiertos, con una eterna sonrisa que mira picarona por encima de las gafas y con su bata azul de trabajo gastada, con lamparones y manchas que guardan todas y cada una de las historias del trabajo que atesoran.

Nos dio una entrañable bienvenida, como si ya nos conociera de toda una vida, y la rendida admiración que constantemente de nosotros brotaba, nos impidió poder articular palabra por espacio de algunos minutos.

Estábamos en su particular templo, en el santa sanctórum de un hombre que ha vivido la escultura y la ha hecho suya, y la ha dominado y amoldado a su particular imaginación, despertando en quienes la contemplamos un sin fin de emociones que culminan con las explicaciones que para cada obra nos brinda.

Pese a los primeros momentos de estupor, la curiosidad nos puede y la mirada vuela entre bustos, bajorrelieves y medallones que se encuentran repartidos por un estudio sencillo, en el que cada cosa tiene su sitio y cada sitio tiene mil y una cosas.

Un gigantesco Cristo cuelga de la pared. Cuando me intereso, Julio vuela a coger un cuaderno para leerme las impresiones y recuerdos que ha escrito acerca de esa escultura.

Y claro, no es sólo que te cuenten la historia de una escultura, es que te dediquen unos recuerdos y vivencias tan personales que te sitúan ante un artista transparente, abierto como un libro para el que cada hoja es una añoranza y un gran tesoro.

Su mujer, sus hijas, sus nietos… la familia está muy presente, con alegría, con sensaciones y mensajes tiernos, repletos de fotografías que congelan las imágenes de “unos días en los que no queríamos que crecieran”…

Se ríe. Julio ríe y sonríe abiertamente cuando expresamos nuestra admiración y pregunto, tímidamente al principio, el por qué de algunas cosas. Brazos y piernas por doquier, manos, muchas manos, que abiertas o cerradas, son el reflejo de la vida misma. 

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Nos quiere enseñar su particular “museo”. Es un privilegio rondar las estancias en las que se hacinan cuerpos, libros, efigies, bocetos, unos maravillosos dibujos de García Lorca, o bajorrelieves esculpidos de reflejos prerrafaelistas y mirada quieta y relajada que se extienden por los libros como si fueran espejos….

Todas aquellas esculturas, todo ese ingenio, toda esa desbordante imaginación y su voz que todo lo llena, mientras explica curiosidades, anécdotas de cada obra, su primigenia ejecución, la evolución más lógica, todo aquello nos dejó compartir con él, haciéndonos copartícipes de su vida.

Nos sentamos a charlar exhaustos, no por el paseo o el recorrido del museo, sino porque las sensaciones se entrecruzan, las palabras no se ordenan ante tanta belleza y la grandeza de un alma que reconoce sus propias limitaciones y la limitación que a todos impone la vida actual, duele y pesa un poco al abordar aquellas obras no realizadas por falta de medios o abandonadas por exceso de trabajo.

Cordial, como él es, intento estructurar la entrevista, la conversación y empezar a centrarme en lo que debo hacer y no en las miles de ideas que mi mente traza. Pero es que me mira fijamente y ríe, esperando expectante a que empiece…

Y sin más, comenzamos a charlar.

Después de todo lo que hemos visto no sé si hace ilusión un premio más…

Mucho, Muchísimo. En realidad yo tengo muy pocos premios, pero la verdad es que los premios cuando no se persiguen, gustan más y los agradezco más, y este no lo he perseguido, me lo habéis dado por un reconocimiento desde la lejanía, que es aún más bonito.

Nos lo dice un Premio Nacional de Artes Plásticas….

Ya, pero esos premios te los dan porque te conocen mucho, y es una gran parafernalia, pero yo creo que aquí lo habéis hecho a tis ban dooooo (lo dice mirándonos por encima de las gafas) que yo era alguien (ríe abierta, francamente divertido)… y me encanta, me gusta mucho lo que habéis hecho.

No sabes cómo me alegra ver ese entusiasmo…

Creo que era algo que la Asociación Española de Pintores y Escultores tenía que hacer…

Yo os diré que en mis tiempos de formación y posteriormente en el auge de mi carrera, la Asociación Española de Pintores y Escultores era lo más, lo más de lo más, era la entidad de referencia, era la única primordial que había en España.

Sí, lo cierto es que son 104 años de historia llena de grandes artistas y al servicio de los artistas, y los premiaba y reconocía….

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Me gusta, me gusta mucho, la Asociación Española de Pintores y Escultores, por lo que he visto, tiene aún un algo de limpio y puro, aún, sin viciar, que me gusta… porque otro tipo de premios que me puedan dar los valoraré, pero siempre sabré que son más circunstanciales, que te los dan por un escalafón alto y este tipo de cosas…. pero creo que aquí os habéis saltado el escalafón (una gran carcajada brota de su garganta y vuelve a mirarme por encima de las gafas) y lo habéis hecho de corazón y a mí me parece que eso es mucho más bonito y por tanto lo valoro más.

La verdad es que llevábamos muchos años que no se daba a nadie la Medalla de Honor de la Asociación Española de Pintores y Escultores….

Según los datos que tenemos sólo la han concedido a cuatro personas en 104 años de vida, a Eduardo Martínez Vázquez, a Pedro García Camio, a Lorenzo Aguirre Sánchez y a José Cruz Herrera…

Porque yo creo que esto estaba anquilosado, no como ahora, que parece que está vivo y muy vivo… 

Pues eso es lo que nosotros hemos querido reconocer y hacer, un homenaje a un maestro del siglo XX y del siglo XXI…

Y después de ver esto, creo que ha sido una decisión más que acertada….

Para mí ya os comentaba que en mi etapa de formación, cuando estaba iniciando mi andadura, aquellos hombres de la Asociación Española de Pintores y Escultores eran la meta del arte… los más grandes, lo mejor que había… aquellos hombres eran algo grande… y también se premiaba de una forma más bonita que se hace hoy en día, sí, porque antes se daban auténticos homenajes. Ahora ya no se hacen homenajes a los artistas, les darán premios muy sustanciosos en cuanto a lo económico, pero homenajes como los de antes, ya no se dan.

Eso es cierto, ahora son grandes premios pero que se dan casi siempre a los mismos artistas y sólo a los que ya están encumbrados.

Si pero la idea de homenajear a un artista se ha perdido por completo. Según he podido leer en la historia de la Asociación Española de Pintores y Escultores eso se hacía antes más a menudo, porque se hacía una cena – homenaje y acudía todo el mundo, personalidades, otros artistas, público en general, era algo bonito porque cada uno se pagaba lo suyo y sólo querían compartir ese momento tan especial y dedicarle al artista homenajeado un rato de pausada admiración…..

Pero es que yo creo que antes era distinto, había muchísimos escultores, y muy reconocidos y se veía mucho su trabajo….

Es verdad, pero es que antes los escultores trabajaban casi siempre por encargo, porque no había una venta fácil, ni había una clientela, no era para nada como ahora, por eso el tipo de escultura que había no era la que plasmaba el pensamiento nuevo de los jóvenes artistas… Antes lo que había eran obras que tenían una utilidad inmediata, esculturas de utilidad inmediata o artistas que hacían una determinada cosa que era necesaria hacer; porque era para rendir público homenaje a alguien o algo realmente importante, por eso estos hombres respondían a los encargos, a la demanda, y eran buenos escultores, aunque a algunos les faltaba eso, les faltaba el tema personal.

Quizás los artistas actuales tienen muy presente que para ser fácilmente identificables tienen que ser únicos y tener una temática personal y única y parece que tienen más ideas que antes….

No es que hubiera menos ideas, es que su indagación en el ser, se limitaba a que si les mandaban hacer un personaje histórico, y sí, asimilaban los estudios que tenían, porque sabían cómo hacer la obra, su ejecución, qué material usar, algo mucho más formal, pero desde un plano de lejanía que evitaba incorporar sus propios sentimientos y esa mirada personal de las cosas… y esa, es una conquista del arte moderno…  y aunque también tenían cosas muy bonitas, pues les faltaban otras, pero es como ahora nosotros, que también tenemos unas cosas buenas y nos faltan otras….

Ha sido un gran avance los materiales más variados, más versátiles, quizás hasta más económicos y al alcance de un artista que puede así afrontar otro tipo de temas…

Si, sí, eso es cierto, ahora hay una diversidad y una libertad absoluta y un panorama que se ha abierto y ofrece más cosas para trasladar los ideales de tu creatividad, aunque eso también puede ser bueno y peligroso.

Peligroso porque estamos haciendo obras que nadie entiende, algunas estéticamente cuestionables y que las miras y no cabe más que preguntarte, y esto ¿qué es? Y ¿qué dice?…

Hombre, a mí, yo creo que lo bonito, a mi me parece que cuando hablamos de una obra, tiene siempre que tener un grado de utilidad, que la demande alguien, no sólo tú, aunque te pueda apetecer mucho, pero hay que buscar que guste a alguien más que a ti mismo y satisfaga a alguien más que a tu propio ego, y sobre todo, que sea necesaria para algo, y eso se da en algunos momentos de la historia del arte con mucha fortuna, y en otros, no tanto

Madrid está llena de monumentos necesarios para recordar a grandes hombres, grandes obras,… pero ahora ya no se hace esto….

Pero porque estábamos sufriendo últimamente una desavenencia entre la apetencia del artista, apetencia personal, la que busca algo, grande, y lo que quería la sociedad… en España se produjo una ruptura de esa unión y era difícil encontrarlo… en el medievo si existía… en el gótico, las necesidades religiosas, el poder económico pagaba una obra para que fuera gozo y disfrute de todos los demás, de la sociedad entera, no era un coleccionismo privado…

Las grandes catedrales, los enormes retablos explicativos….

Todo eso engrandecía el arte, aunque también se daba la exigencia de que los temas tenían que ser para eso, pero ahora hemos perdido esa condición y tenemos un tema unitario, nos encontramos en una soledad absoluta y tenemos que rascar en nuestra interioridad para sacar a flote algo, pero bueno, yo creo que se saca….

Una llamada de teléfono nos saca de la conversación al menos por un momento, pero Julio corta rápido y se sienta otra vez. Se le ve a gusto, se le nota animado, metido en faena, pasando un rato agradable, como todos.

Pues la Asociación Española de Pintores y Escultores de su mejor momento….

Yo la recuerdo que era el más alto reconocimiento de los artistas, que trabajaban con gran nobleza, era algo grande, y recuerdo también que no había una intromisión tan poderosa de un comercio especializado en arte, las galerías eran unas galerías que vendían de una manera más circunstancial y puntual, pero esa infraestructura de conexiones internacionales, de valores que superan su propio precio y se ponen unos precios mas arriba, unas galerías que establecen una conexión con las otras y hay una propaganda enorme… pues todo eso no existía y entonces la Asociación Española de Pintores y Escultores pues estaba obligada a reconocer no solamente los valores, porque si no los descubrían ellos no los descubría nadie….

Estamos hablando del talento…. y de una Asociación que nació también para eso….

Efectivamente, del talento, y si no lo hacía la Asociación Española de Pintores y Escultores, pues no lo hacía nadie, porque entonces no había infraestructura para hacer propaganda en este sentido, no había nada… las galerías, pues las galerías si vendían algo era porque coincidían, porque habían unido un artista con un comprador, y así funcionaba esto… pero ahora el coleccionismo solo intenta invertir, no actúa…

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No gasta nunca en balde…

Y eso creo que arrolla el espíritu de la Asociación Española de Pintores y Escultores….

Así que tu recomendación es volver a lo puro, a lo primitivo, a cómo era antes la entidad…

Si, yo creo que la crisis te obliga a volver a lo puro, te obliga a replantearte muchas cosas…

Es que esto ha cambiado mucho desde entonces…..

Ya… yo antes, vendía más, ahora vendo mucho menos, como creo que les pasa a todos los artistas hoy en día, y pienso… ¿qué es lo que pasa? pues que a lo mejor mi obra no es ya necesaria, ya no tiene una utilidad inmediata, es una entelequia, una especie de diletantismo para mi y para los que les gusta mi obra… a lo mejor esta bien si llegas al alma de las personas, y entonces sí, pero eso, hay que saberlo y eso es muy complicado….

Ahora lo que se ve es que se está generando una serie de productos bancarios raros, en los que llegan de pronto quince o veinte señores, ponen un capital, se lo dan a un gestor, que normalmente suele ser un despacho de abogados, y son estos quienes hacen las inversiones, principalmente en obras de arte, de manera que lo que ellos buscan es que si yo he puesto cuatro, pues dentro de cinco años me den ocho, y eso sólo se lo puede dar hoy en día el arte,

Porque ese arte está pensado como moneda, no como disfrute del alma y goce del espíritu….

Claro, es decir, no hay banco ni fondo de inversión ni producto bancario que sea mejor que una obra de arte, es así de alucinante,  y eso se está produciendo en estos momentos…

Ya, lo que pasa es que se termina convirtiendo en una especie de especulación donde nadie aprecia realmente la obra del artista, sino que la obra de ese artista es algo que me va a rentar el doble de lo que yo he invertido…

A mi eso me apena muchísimo, que la gente invierta no por el puro disfrute de la obra de arte, sino por lo que voy a sacar de ella…

Pero es que ese es un papel del artista y en estos tiempos el que menos cuenta es el artista…

Porque es el fondo de inversión el que capitaliza lo que vale esa obra, y eso te rompe todos los esquemas…

La prueba está en este artista… este que ha hecho la calavera de diamantes y que no sé ahora cómo se llama….

Creo que Hirst….

Damien Hirst…

Eso es, pues este, la calavera que se ha hecho, se ha valorado por una auténtica millonada, impresionante, y la ha sacado a subasta y la ha comprado él mismo… para que los precios se mantengan y no pueda bajar nunca de precio…

Es decir, él está promocionando su propia obra y a este respecto yo pienso una cosa… los Girasoles de Van Gogh, pues igual, no sé si recordáis que la obra la compró una empresa, pero no para sus oficinas o para su dueño, o para exhibirla en su sede central, la compró para regalarla luego a un museo…  y con eso lo que se hizo fue una propaganda enorme y así su negocio prosperaba…

Claro, es que pagar más que nadie por los Girasoles, era hacer un gran negocio en su propio beneficio…

En realidad es la mayor publicidad que pueda hacer una marca de sí misma…  

Y los hay que lo hacen sin necesidad de regalarlo luego…

Hablo de tanto museo que se está abriendo por cientos de poblaciones en todo el mundo, intentando vender, vamos, promocionar, el arte….

Este verano pasado he vuelto a viajar a Centroeuropa, he pasado por Francia y Alemania y volví a ver unas obras que me impresionaron mucho… y volví a ver el Retablo de Isenheim, de Matthias Grünewald, en Colmar….

No recuerdo….

Sí, es esta que son cinco dípticos, con la crucifixión….

Ah, sí, muy colorista….

Una obra apabullante, preciosa…

De enorme belleza…

Una obra tan maravillosa e increíble… es pavorosa y recordé cómo surgió,  que se lo encargaron a este autor una asociación de médicos, fíjate,  que querían que sirviera de compañía a enfermos terminales, que se morían, enfermos de enfermedades contagiosas, de la piel, que les provocaban unos dolores tremendos, terribles, y para que les acompañaran en ese dolor pues encargan a este hombre esa exaltación del dolor de Cristo…

 Si, es un políptico, tiene cinco escenas…

Pues lo instalaron en Colmar, en una región francesa, y no ha salido de allí, no lo han prestado nunca a nadie, siempre ha estado en su lugar… en el mismo lugar, ahora sí, alrededor de esa obra han montado un gran museo, y ahora tienen muchísimo turismo… pero hasta hace unos 25 años, cuando yo tuve ya la oportunidad de verlo y no era aún museo, pues lo vi casi, casi, como cuando estaba en su estado medieval…

Qué maravilla ver una obra de esa forma, sin agobios ni gente alrededor hablando….

Y ahora piensas que no se hizo para negociar con él, porque no se puede mover y ahí está clara esa función… ¿quién puede negociar con eso? Nadie. Eso es un acierto, porque es una obra maravillosa con una utilidad increíble que elude y sortea todos los afanes de especulación, que está incólume… yo creo que no se puede hacer mejor, y yo creo que eso es lo que falta ahora un poco, que el arte ha perdido esa función… pero claro, si no fuera así tampoco se encargaría a nadie nada…. (ríe a carcajadas),  el dilema es ese, que estamos en esa trampa…

Voy a tener que ir a cambiar el ticket de la hora, maestro…

Pero tenías que haber metido el coche aquí y no pasaba esto…

No hay problema, ahora mismo vengo….

Mientras cumplimos con las normas municipales, y antes de retomar nuestra charla, me fijo en la obra que está encima de la mesa, el bajorrelieve – medalla que realiza Julio del último Premio Cervantes, la escritora, periodista y ensayista mexicana Elena Poniatowska.

 Un bajorrelieve delicado en el que se aprecia con todo detalle un retrato fiel, elegante, maravillosa y primorosamente tratado… se hace raro verlo de color grosella, del color de la cera a la que ya ha pasado un primer trabajo y que ahora trata de perfilar antes de fundirlo.

Sonríe mientras me mira cómo observo relajadamente y sin prisas la obra de arte…  y no tengo palabras, me parece algo tan bello que no cabe hablar. Me explica la diferencia entre ese tipo de medallas y las que hizo, por ejemplo, para la Universidad de Alcalá o para el Museo del Prado, cuyo bajorrelieve cuelga de la pared a tamaño original.

Es impresionante, enorme, grandioso… se aprecian las facciones de la cara de Juan de Villanueva y sus manos, que sostienen un pergamino, y se distinguen perfectamente las letras y la firma del maestro…

Aquí se ve tu firma muy estéticamente reducida, a lo Durero…

No son siempre iguales, porque dependen del espacio que tengo y del tamaño de la obra, pero sí… son mis pequeños guiños….

Volvemos a la conversación, nuevamente sentados. Se escucha el aire moviendo los árboles del jardín y haciendo crujir las estructuras de madera del estudio. Pero se está bien. No hace nada de frío y la charla vuelve a comenzar, como al principio.

El año pasado formaste parte del Jurado del Salón de Otoño, fue un honor para la Asociación Española de Pintores y Escultores…

Y para mí también…

¿Cómo lo viste, cuál es tu valoración, las obras presentadas, la función que el Salón tiene?

Pues yo lo vi todo muy bien, sobre todo en el sentido de que los participantes no es que sean creadores atrapados en el pasado y todo eso…  y no tengan la mirada puesta en lo moderno y en lo que se está haciendo ahora, no, no, porque lo había… había muestras de gente que estaba haciendo propuestas bastante avanzadas, muy nuevas… y así lo comentamos Antonio y yo

¿Antonio López?

 Sí, sí, mientras veíamos las obras presentadas, lo hablábamos, que había cosas que se veía que eran muy actuales y muy reales, del arte que se está haciendo ahora…

Y visto desde dentro ¿el concurso?

Luego me gustó mucho, mucho, que no fuera como en otros concursos que hay, que se rigen pues por un curriculum o por una trayectoria profesional y que tienes que haber hecho muchas exposiciones y tener un reconocimiento de crítica y público detrás, respaldando el premio que te van a dar, como si estuvieran justificándolo, o como si hiciera falta justificarlo… no, no… yo lo que vi, era inicialmente puro… y eso me encantó, me gustó mucho, (recalca) y mi recomendación es que debéis de insistir en ese camino que ya no sigue ninguna organización hoy… porque ya nadie hace eso así… todo es una gran parafernalia, tenéis que insistir en eso, en el camino que lleváis, con unos premios que no son muy fuertes, ni muy numerosos, pero que hay una propaganda detrás, aunque no sea enorme, apoyando el concurso, porque es muy interesante que esa gente que no tiene a nadie detrás, al que va por libre, al que desde su arte y su estilo trabaja fuera de cualquier circuito comercial, se le de un apoyo, porque es gente desasistida de apoyos de galerías y toda esa parafernalia…. yo vi allí algo muy desinteresado y muy bonito y eso, francamente, me gustó mucho.

En realidad, el Salón de Otoño nació con esa idea, dar cabida a los que estaban fuera de los circuitos oficiales del arte….

Efectivamente, el Salón de Otoño siempre estaba fuera de las Exposiciones Nacionales y con ese mismo espíritu, y era el que ayudaba a dar los primeros pasos, y en ese sentido sí seguís haciéndolo así, haciéndolo bien, me parece realmente bien, y que esa línea es necesario conservarla y desde este camino, tenéis todo mi apoyo…

Pues dicho así, y abusando de tu generosidad, me gustaría pedirte que formaras parte también este año del Jurado del Salón de Otoño, sería un gran honor para nosotros…..

Pues yo encantado, porque me lo pasé muy bien y me gustó mucho aquella reunión en la que todos comentábamos lo que veíamos y en la que todos actuamos con la mayor sinceridad y en donde me sentí muy a gusto porque no sientes presiones, ni valoraciones interesadas, y la verdad es que lo comentamos allí todos los que estuvimos… vosotros… y Antonio López y Tomás Paredes, Alma Ramas…. y el otro señor, que no recuerdo el nombre, el de Maxam…

Rafael López-Sors…

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Eso, y que nos gustó a todos mucho la sinceridad y espontaneidad de la selección de obras y premios…

Es muy importante que nos digas esto porque a nuestros socios, a todos los que se presentaron el pasado año al Salón de Otoño, a todos los que piensen participar en la próxima convocatoria, les gustará conocer la opinión de los que juzgan su obra, y cómo juzgan esa obra y cualquier detalle relacionado con la visión del jurado…

Pues que sepan que lo hacemos desde el respeto, siempre con el máximo respeto, y con una visión abierta en la que nada hay que digamos que no nos gusta a priori… y que miramos y remiramos las propuestas, porque hay cosas muy atractivas y nosotros como Jurado no nos cerramos a ninguna… luego ya están los criterios de gusto personal, pero ahí ya…. cada uno escoge lo que más le gusta….

Es que el alma también opina…

Y la sensibilidad personal….

Y los recuerdos y sensaciones que a primera vista una obra te produce…

Y los colores, la forma, el tamaño….. cada obra es un mundo y hay que dedicar un tiempo a cada uno de esos mundos, a cada obra, como hicimos, para explorar ese mundo…

José Gabriel te entregó el viernes la Medalla de Honor y al cogerla, lo primero que hiciste fue mirarme y sonreír….

Es que me disteis una medalla, no un trofeo… dijimos que a mi no me gustan los trofeos, porque pueden ser de cualquier cosa, representar mil y una cosas, pero no son específicos para premiar a alguien, o para darle un homenaje…. pero me disteis una medalla, y claro… me gustan las medallas….

Ya comentamos que ésta es de Fructuoso Orduña, que también fue Presidente de la Asociación Española de Pintores y Escultores…

Y era un buen escultor….

Ya hablamos el otro día de las obras que tiene en el Ramiro de Maeztu…

Si, pero me gustaría saber tu opinión de la medalla, como experto y renovador de la disciplina medallista…

Qué voy a decir…es una medalla hermosa, diseñada de forma conceptual, está bien diseñada si, por un buen escultor, con un gran sentido del relieve, pero con una representación que es muy funcional, es decir, se ve que está pensada para ser un premio. Lo que es asombroso es que la Asociación Española de Pintores y Escultores la haya mantenido viva en el tiempo…

104 años…

Pues es increíble que la haya mantenido todos estos años, cuando este tipo de trofeos suelen olvidarse muy a menudo…

Tiene mérito…

Tiene un gran mérito…      

Pero para mi las medallas tienen unas connotaciones vitales mucho más atrayentes… yo las veo como otra cosa… después de tantos años de experiencia y con el conocimiento de su trayectoria, de su nacimiento de cómo empezó, para lo que servía…  porque pensar que las medallas se hicieron para la boda de un señor, lo cual es tan significativo y entraña tanto significado y tanto simbolismo… que es lo que le da a la medalla la gran proyección artística que debe tener…

Es que se hacían para conmemorar algo, un acontecimiento o un gran acto…

Sí, sí, fíjate, con motivo de una boda, Leonello Pisanello realizó una medalla en la que incluyó en el anverso el bajorrelieve de Leonelo, su perfil, su cara, son medallas no acuñadas, sino fundidas, el símbolo de esa medalla, el retrato por un lado y en el reverso… pone una cosa muy bonita, que es un león, por Leonello, encarna en un león, y un cupido que enseña a leer al león, un león aprendiendo a leer, y es así como rinde un precioso homenaje a la mujer, que es también la que mantiene la llama de la cultura en el medievo y en el renacimiento… la encargada de que el hogar tenga todo su peso… y si le pides a una medalla todas esas atribuciones, las medallas de los premios pues suelen ser así, el conocimiento con un símbolo, se presenta la pintura, la escultura y ya esta….

Si, pero contigo la medalla adquiere otra dimensión, otro relieve, otra categoría…

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Es que no es sólo una representación formal de algo, hay que ponerle sentimiento y darle vida… en fin…

Insuflarle alma….

Claro… pero por eso te digo que la medalla de Orduña es fiel… aunque  lo mismo hay que hacer ya otra….  (ríe a carcajadas, picarón)

Y tal y como está la cosa de mal en todos sitios ¿cómo lo hacemos, maestro?

Pues yo propondría lo siguiente… en el próximo Salón de Otoño incluiría una disciplina que fuera la de medallas, y que si se hacen pues el premio fuera que la elegida se convirtiera en la medalla de la Asociación Española de Pintores y Escultores….

Pues eso es algo que debe decidir el Presidente, la Junta….

El Presidente está aquí y dice que lo que diga el maestro, que para eso entiende…. (reímos todos a mandíbula batiente)

Me refiero a que así le dais un carácter más oficial, respaldando algo presentado con un fin concreto, y que además tendría una buena acogida… yo creo que sí, que tendría buena acogida porque esa era una de las cosas que antes existían, que había, porque la Fábrica de Moneda y Timbre mantenía un premio para esto y ahora ya se lo han cargado…

Parece mentira que la propia Fábrica de la Moneda no tenga un concurso de medallas….

Antes había un concurso llamado Tomás Francisco y Prieto, que premiaba la creación de las medallas y se reconocía con el premio a unos artistas consagrados y a otros no conocidos, y no se confundían, cada uno tenía su espacio… y se daban unos premios… yo tengo un accésit y luego tengo el Premio Tomás Francisco Prieto, pero eso se vino abajo y lo que han hecho es que el gran premio de la Fábrica de Moneda y Timbre para que se haga una medalla, se lo dan a un artista reconocidísimo, muy famoso y con una medalla muy bien pagada, y yo creo que eso es un gran error, que así no funcionan las cosas, y así no se cultiva la creación del género de la medalla…

Ni se incentiva ni promociona….

Que por cierto, el premio del pasado año fue para un arquitecto….

Si, eso es lo de menos… puede ser para un pintor y un escultor… no es tanto el tipo de artista al que le den el premio como el concepto de medalla que se quiera hacer… sólo comercial porque se pueda vender mejor…. es así, es un asco como funciona todo, pero es así…. (ríe otra vez)

Un teléfono suena…. y otro más…. es como si se hubieran puesto de acuerdo para poner punto y final a esta agradable conversación.

Yo sigo mirando a mi alrededor cada uno de los detalles del estudio mientras ellos hablan… y miro el reloj y descubro que se nos han pasado más de dos horas de charla… en un minuto.

Ayer fue un día desapacible, triste y lluvioso en Madrid. Pero justo antes de finalizar la charla, descubrí y reparé en que había salido el sol.

También fuera del estudio.

Martes 25 de febrero de 2014

Entrevista a Julio López. Febrero 2014

Entrevista a Julio López Hernández

Por Mª Dolores Barreda Pérez

El pasado día 21 de febrero, la Asociación Española de Pintores y Escultores hizo entrega, en un acto celebrado en la sede social de la entidad, de  su Medalla de Honor al escultor madrileño Julio López Hernández.

De manos de su Presidente, José Gabriel Astudillo López, y bajo la atenta mirada de algunos de los miembros de la Junta Directiva y numerosos amigos y autoridades, como el Delegado de las Artes de Madrid, Pedro Corral, Julio López recogió, agradecido y emocionado, el reconocimiento por su excelente labor y singular trayectoria artística.

Vivió el arte des muy niño, ya que su padre y abuelo eran orfebres, y comenzó trabajando tallas religiosas. De la Escuela de Artes Oficios pasó a la de Bellas Artes de San Fernando, en donde conoció a  artistas como Antonio López García y Lucio Muñoz, con quienes entabló una amistad que aún perdura.

La Escuela de Escultores de Coca le permitió resistir el vendaval de la abstracción que se instaló en el arte de los cincuenta. A partir de esa etapa, renueva la figuración, luchando contra el academicismo y creando el realismo trascendente o mágico, es decir, trascender la realidad a partir de la realidad misma.

Su evolución del expresionismo al realismo  hace que su obra se incluya en la “escuela realista madrileña”, junto a sus grandes amigos Antonio López, Amalia Avia, Isabel Quintanilla, María Moreno…. En 1962 contrajo matrimonio con Esperanza Parada, recientemente fallecida, con quien tuvo dos hijas.

Prestigioso medallista, ha renovado esta disciplina mediante la creación de las “medallas de pie” como él las llama. Por eso el acto ha tenido una especial significación al recibir la Medalla de Honor que modelara especialmente para la Asociación Española de Pintores y Escultores el que fuera su Presidente, Fructuoso Orduña.

Profesor de Modelado de la Escuela de Artes y Oficios de Madrid, en 1982 se le otorga  el Premio Nacional de Artes Plásticas “por su sentido original de la escultura realista fuera de los cánones académicos y su revitalización del espíritu clasicista”. En 1986 es elegido Académico en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, y ha realizado importantes exposiciones por todo el mundo. Sus obras se encuentran en los principales museos y colecciones.

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Hablamos en exclusiva con Julio, que contesta agradecido, todas nuestra preguntas.

Acaba de recibir la Medalla de Honor de la Asociación Española de Pintores y Escultores. ¿Hace ilusión un premio más?

Julio López Hernández: Mucho, Muchísimo. En realidad yo tengo muy pocos premios, pero la verdad es que los premios cuando no se persiguen, gustan más y los agradezco más, y este no lo he perseguido, me lo habéis dado por un reconocimiento desde la lejanía, que es aún más bonito.

Es un merecido homenaje a un gran artista….

J. L. H.: Los premios te los dan porque te conocen mucho, pero yo creo que aquí lo habéis hecho atisbando que yo era alguien (ríe abierta, francamente divertido)… y me encanta, me gusta mucho lo que habéis hecho.

¿Cómo recuerda a la Asociación Española de Pintores y Escultores?

J. L. H.: En mi tiempo de formación y posteriormente en el auge de mi carrera, la Asociación Española de Pintores y Escultores era lo más, era la entidad de referencia, era la única primordial que había en España.

Entonces, recibir la Medalla de Honor de una entidad como la AEPE…

J. L. H.: Me gusta, me gusta mucho, tiene un algo de limpio y puro aún, sin viciar, que me gusta… porque otro tipo de premios que me puedan dar los valoraré, pero siempre sabré que son más circunstanciales, que te los dan por un escalafón alto y este tipo de cosas…. pero creo que aquí os habéis saltado el escalafón y lo habéis hecho de corazón y a mí me parece que eso es mucho más bonito y por tanto lo valoro más.

La AEPE hacía muchos años que no concedía su Medalla de Honor como merecido homenaje a los pintores y escultores de su tiempo…

J. L. H.: Porque yo creo que esto estaba anquilosado, no como ahora, que parece que está vivo y muy vivo…  Para mí ya te comentaba que en mi etapa de formación, cuando estaba iniciando mi andadura, aquellos hombres de la Asociación Española de Pintores y Escultores eran la meta del arte… los más grandes, lo mejor que había… y también se premiaba de una forma más bonita que se hace hoy en día, porque antes se daban auténticos homenajes. Ahora ya no se hacen homenajes a los artistas, les darán premios muy sustanciosos en cuanto a lo económico, pero homenajes como los de antes, ya no se dan

¿Cómo eran los pintores y escultores a los que consideraba “la meta” de entonces?

J. L. H.: Antes los escultores trabajaban casi siempre por encargo, porque no había una venta fácil, ni había una clientela, por eso el tipo de escultura que había no era la que plasmaba el pensamiento nuevo de los jóvenes artistas. Antes lo que había eran obras que tenían una utilidad inmediata, esculturas de utilidad inmediata o artistas que hacían una determinada cosa que era necesaria hacer; por eso estos hombres respondían a los encargos, a la demanda, y eran buenos escultores, aunque a algunos les faltaba eso, les faltaba el tema personal.

¿Había menos creatividad?

J. L. H.: No es que hubiera menos ideas, es que su indagación en el ser, se limitaba a que si les mandaban hacer un personaje histórico, asimilaban los estudios que tenían de cómo hacer la obra, pero desde un plano de lejanía que evitaba incorporar sus propios sentimientos y esa mirada personal de las cosas, y esa, es una conquista del arte moderno… aunque también tenían cosas muy bonitas, les faltaban otras, pero es como ahora nosotros, también tenemos unas cosas y nos faltan otras….

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¿Materiales más variados, más versátiles…?

J. L. H.: Sí, la verdad, ahora hay una diversidad y libertad absoluta y un panorama que se ha abierto y ofrece más cosas para trasladar los ideales de tu creatividad, aunque eso también puede ser bueno y peligroso.

Los peligros del arte actual….

J. L. H.: Es que yo creo que cuando hablamos de una obra, ésta tiene siempre que tener un grado de utilidad, que la demande alguien, no sólo tú, sino que sea necesaria para algo, y eso se da en algunos momentos de la historia del arte con mucha fortuna, y en otros, no tanto, pero actualmente estábamos sufriendo una peligrosa desavenencia entre la apetencia del artista a título personal, la que busca algo, algo grande, y lo que quiere la sociedad en realidad del artista. El peligro es que nos encontramos en una soledad absoluta y tenemos que rascar en nuestra interioridad para sacar a flote algo, algo que sea grande, y yo creo que ya nos hemos dado cuenta todos y se saca, o al menos, se intenta sacar.

Volvamos a la Medalla de la Asociación Española de Pintores y Escultores…

J. L. H.: Recuerdo que era el más alto reconocimiento de los grandes artistas del momento que trabajaban con gran nobleza, porque por aquella época no había una intromisión tan poderosa del comercio especializado en arte, de las galerías…

Hoy en día sin una galería detrás,  el artista no nadie….

J. L. H.: Antes había unas galerías que vendían de una manera más circunstancial y puntual, pero no como ahora, con esa infraestructura de conexiones internacionales, de valores que superan su propio precio y se ponen unos precios más arriba, unas galerías que establecen una conexión con las otras y hay una propaganda enorme, eso no existía antes,  así que la Asociación Española de Pintores y Escultores estaba obligada a reconocer los nuevos valores, porque si no los descubrían ellos no los descubría nadie….

Hablamos del talento….

J. L. H.: Efectivamente, del talento, y si no lo hacía la AEPE no lo hacía nadie, porque no había una infraestructura para hacer propaganda en este sentido, no había nada … las galerías que lograban vender obra, era  porque coincidían, porque habían unido a un artista con un comprador, pero ahora el coleccionismo solo intenta invertir, no actúa no gasta nunca en balde, y eso creo que es lo que debe predominar en el espíritu de la Asociación Española de Pintores y Escultores.

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El pasado año 2013 formaste parte del Jurado del Salón de Otoño, un honor para la AEPE, pero ¿cuál es tu valoración del Salón, de las obras presentadas, de la función que el Salón tiene?

J. L. H.: Lo vi todo muy bien, sobre todo en el sentido de que los participantes no eran creadores atrapados en el pasado como pudiera parecer, que el Salón de Otoño es algo del siglo pasado, no. Que sea de larga tradición no quiere decir que los que se presentaron al Salón no tengan la mirada puesta en lo moderno y en lo que se está haciendo ahora, porque lo había. Había muestras de gente que estaba haciendo propuestas bastante avanzadas y así lo comentamos Antonio López y yo mientras veíamos las obras presentadas, había cosas que se veía que eran muy actuales y muy reales, del arte que se está haciendo ahora,

¿Qué es lo que más valoró del Salón de Otoño?

J. L. H.: Pues a mi personalmente me gustó mucho que no fuera como en otros concursos que hay, que se rigen por una trayectoria profesional y que tienes que haber hecho muchas exposiciones y tener un reconocimiento de crítica y público detrás, respaldando el premio que te van a dar, como justificándolo, no, no,… Yo lo que vi era inicialmente puro, y eso me encantó, me gustó mucho, (recalca) y mi recomendación es que debéis de insistir en ese camino que ya no sigue ninguna organización hoy, con unos premios que no son muy fuertes ni numerosos, pero que se ve que hay una propaganda apoyando el concurso, porque es muy interesante que esa gente que no tiene a nadie detrás, se le de un apoyo, es gente desasistida de apoyos de galerías y toda esa parafernalia…. yo vi allí algo muy desinteresado y muy bonito, y eso francamente, me gustó.

El Salón de Otoño nació con esa idea, dar cabida a los que estaban fuera de los circuitos oficiales del arte,….

J. L. H.: Pues sí, el Salón de Otoño siempre estaba fuera de las Exposiciones Nacionales y con ese mismo espíritu, y era el que ayudaba a dar los primeros pasos, y en ese sentido sí seguís haciéndolo así, haciéndolo bien, me parece realmente bien, y que esa línea es necesario conservarla.

Pues dicho así, y abusando de tu generosidad, me gustaría pedirte que formaras parte del Jurado del próximo Salón de Otoño, sería un gran honor para nosotros…..

J. L. H.: Pues yo encantado, porque me lo pasé muy bien y me gustó mucho aquella reunión en la que todos comentábamos lo que veíamos y en la que todos actuamos con la mayor sinceridad y en donde me sentí muy a gusto, porque no sientes presiones, ni valoraciones interesadas, y la verdad es que lo comentamos allí todos los que estuvimos… Tomás Paredes, Alma Ramas, Rafael López-Sors, Antonio López, Astudillo y tú misma, que nos gustó a todos mucho la sinceridad y espontaneidad de la selección de obras y premios…

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Es muy importante que nos digas esto porque a nuestros socios, a todos los que se presentaron el pasado año al Salón de Otoño, a todos los que piensen participar en la próxima convocatoria, les gustará conocer la opinión de los que juzgan su obra…

J. L. H.: Pues que sepan que lo hacemos desde el respeto, con una visión abierta en la que nada hay que digamos que no nos gusta a priori, y que miramos y remiramos las propuestas, porque hay cosas muy atractivas y nosotros como Jurado no nos cerramos a ninguna… luego ya están los criterios de gusto personal, pero ahí ya…. cada uno escoge lo que más le gusta….

La Medalla de Honor de la AEPE que te entregó el viernes José Gabriel Astudillo es obra del escultor Fructuoso Orduña, quien da la casualidad de que también fue Presidente de la AEPE. Cuando la tuviste en tu mano sonreíste abiertamente ¿qué sensación te produjo?

J. L. H.: Es una medalla hermosa, diseñada de forma conceptual, está bien diseñada por un buen escultor con un gran sentido del relieve, y con una representación funcional, se ve que está pensada para ser un premio. Lo que es asombroso es que la Asociación Española de Pintores y Escultores la haya mantenido viva en el tiempo, cuando este tipo de trofeos suelen olvidarse muy a menudo.

¿Y como renovador de la disciplina medallista?

J. L. H.: Para mi las medallas tienen unas connotaciones vitales mucho más atrayentes. Después de tantos años de experiencia y con el conocimiento de su trayectoria, de su nacimiento, de cómo empezó, para lo que servía, de su significado y simbolismo… creo que es eso, el simbolismo significativo lo que le da a la medalla la gran proyección artística que debe tener. A una medalla le tienes que pedir muchas más atribuciones que la de la simple representación, y en las medallas de los premios suele ser así, el conocimiento con un símbolo, se presenta la pintura, la escultura y ya esta,….

Si, pero contigo la medalla adquiere otro relieve y otra categoría…

J. L. H.: Es que no es sólo una representación formal de algo, hay que ponerle sentimiento y darle vida… en fin, la medalla es fiel, pero lo mismo hay que hacer ya otra …  (ríe)

Y eso es lo que lleva haciendo Julio López Hernández toda una vida: insuflar el soplo de la vida al frío bronce y a la piedra.

Entrevista a Julio López. Febrero 2014

Entrevista a Alejandro Aguilar Soria: “Todos hacemos poesía visual”

Por Mª Dolores Barreda Pérez

Alejandro Aguilar Soria es un madrileño con una fuerte personalidad, curioso, extrovertido y polifacético.

Crecido en estrecho contacto con el mundo artístico, su formación académica aborda disciplinas tales como la pintura, escultura, música, física, …y por supuesto, la filosofía. Destaca en él su inquietud, su enorme capacidad observadora, su profundo análisis y continua experimentación, el perfeccionismo y sobre todo, su ironía y buen humor.

Todas estas peculiaridades hacen que cuantos le conocen le valoren como un auténtico genio, un artista completo, único y excepcional.

Su producción pictórica está presente en los mejores museos de España y en los más dispares de temática y asunto, así como en multitud de colecciones repartidas por todo el mundo, gracias a la originalidad de su técnica y la fuerza expresiva con la que dota a toda su obra.

Es innovador, original, profundo y reconocido como creador de simbolismos y criptogramas. Rodeado de discípulos y amigos, transmite unas ideas revolucionarias en tiempos de crisis en medio de un ritmo de trabajo rápido e incansable.

Sus virtudes y aptitudes son innumerables, como su fino humor y jovialidad. Retórico brillante, mantiene excelentes contactos con mecenas, artistas e intelectuales de todo tipo porque está dotado de un gran dinamismo social.

Observador inteligente, muy receptivo y motivado por aprender todo tipo de materias, cualidades y circunstancias que hacen que explique su concepción del arte y del artista, como un todo global en el que entran disciplinas tan variadas como el pintor, escultor, dibujante, caricaturista, profesor, comunicador, diseñador, psicólogo, moralista, escenógrafo, arquitecto, lingüista, literato….

En la clausura de su exposición titulada “Damas Nobles” de poesía visual, charlamos un momento con él para averiguar el secreto del éxito de una muestra en la que ha conseguido vender más del 90 % de la obra expuesta.

¿Cuál es el secreto del éxito de la exposición “Damas Nobles”?

Su carácter intergeneracional. Es asombrosa la cantidad de niños que han acudido junto a su familia a visitar mis Damas y las múltiples interpretaciones que me han comentado que han encontrado en ellas. Definitivamente ha sido un triunfo llegar a los espectadores más jóvenes y arrancar de ellos una idea tan clara y positiva de mis obras.

Era eso lo que buscaba con la muestra ¿no?

Efectivamente mi deseo era hacer trabajar la imaginación del espectador para que leyera y disfrutara de las obras, pero también haciéndole copartícipe de la creación en sí misma y de su significado, pudiendo experimentar todo tipo de sensaciones, el concepto de la mujer y sus deseos, forjando después sus propias conclusiones….

Quiere esto decir que los poemas visuales se han convertido en su mejor medio de expresión?

No, que va. Llevo muchísimos años haciendo poesía visual, disfrutando con ella y experimentando con los poemas digitales, de acción, gastronómicos, ocasionales,… para mí la poesía visual se puede leer, ver, escuchar, oír, hablar, cantar,….y es un medio más de expresarme y llegar al espectador, pero en mi interior pesa igual que otro tipo de disciplinas tradicionales como la pintura, la escultura o el diseño.

¿Qué hay de sí mismo en cada Dama?

Mentiría si dijera que muy poco. Si analizo detenidamente cada una, solas o en su conjunto, son en realidad un espejo, un auténtico reflejo de mí mismo.

Entonces es verdad que es divertido….

Irónico, pero sin caer en la socarronería, más satírico y sarcástico que mordaz, en fin, un poco de todo, aunque también me preocupa mucho no herir la susceptibilidad de nadie, porque creo que no es necesario realmente hacer daño y porque creo que el arte no está para eso, sino para transmitir la belleza, sensaciones, ideas y pensamientos… justo lo que hacen mis Damas Nobles.

¿Qué cree que dirían ellas de su nueva imagen?

Lo mismo que yo he pretendido, les parecería muy divertido y verían que en realidad es un análisis de la mujer, de múltiples aspectos femeninos, del rol que cada una de ellas tiene. Y comprobarían que en toda mujer siempre hay una “Dama Noble” y que en toda Dama Noble hay además una mujer sencilla alejada de la imagen superior que puedan dar.

¿Cómo ve el horizonte de la poesía visual en España?

Cada día un poco mejor. Es verdad que aún no hay una cultura de la poesía visual como disciplina artística en España, pero también es cierto que hay convocatorias a nivel nacional de gran renombre y que están luchando por abrirse paso en la marea de conceptos artísticos, y que cada día más hay nuevos espacios dedicados a este tipo de arte y un mayor público atraído por él. Y por supuesto, una crítica especializada que se está tomando muy en serio el desarrollo de la poesía visual y de las nuevas tecnologías al servicio del arte.

Sus proyectos futuros ¿giran en torno a las nuevas tecnologías?

Yo diría que abarcan las nuevas tecnologías, pero no todos mis proyectos son éstos. Me encanta la pintura, la escultura, estoy trabajando en mi Libro de Autor y en la participación en algunas ferias de arte a las que quiero acudir con grabados, arte final y por supuesto atender los encargos de algunos retratos y otros compromisos que me hacen estar muy dividido y activo en múltiples disciplinas.

Su continua referencia a los criptogramas y símbolos ¿son una forma de terapia artística o una obsesión?

(Ríe divertido) No llegan a ser obsesión pero sí actúan de terapia… y no sólo artística. Es cierto que me encanta todo lo oculto y trascendental de los criptogramas, me fascina esa forma de comunicación intercultural y atemporal de un signo y toda la carga iconográfica que encierran. Y por eso me gusta combinarlos, experimentar con ellos, inventarme nuevos iconos e imágenes que desde luego, no dejan indiferentes a nadie. Provocar ese choque de culturas y civilizaciones es una referencia obligada en mi obra.

Próxima parada….

Pintura, llevo ya algún tiempo preparando mi próxima exposición en la que el formato grande será el protagonista, y los criptogramas, por supuesto….

Alejandro Aguilar Soria 2

 

PORTADA Damas Nobles

El triunfo de la poesía visual. Entrevista a Alejandro Aguilar Soria

Por Mª Dolores Barreda Pérez

Su discreción y modestia, su buen humor, proverbial entre los que lo conocen y aprecian, puede llevar a engaño a quienes no lo conocen, o no saben que se encuentran ante uno de los artistas más completos y relevantes del arte actual, en todo el concepto y la expresión que esa acepción tiene.

Sus obras pueden encontrarse en colecciones tan dispares como las clásicas de la Academia de Bellas Artes de San Fernando, la Biblioteca Nacional, en la Comunidad Económica Europea, en su sede de Bruselas, en el Museo Diógenes Taborda de Buenos Aires, en la  Colección del Credit Suisse, el Museo de Bellas Artes de Asturias o el Museo Taurino, y en las novedosas y vanguardistas salas del Museo del Grabado de Arte Contemporáneo de Marbella, la Colección de Poesía Experimental de la  Diputación de Badajoz, el Museo de Arte Contemporáneo de Castilla – La Mancha, en Interolerti, la Casa de la Poesía Olerte Etxea y la Fundación Volpe Stessen de Buenos Aires, sin mencionar los Ayuntamientos, Diputaciones, Cajas de Ahorro y Museos Provinciales de Dibujo y Arte Contemporáneo repartidos por toda la geografía nacional.

En Alejandro Aguilar Soria conviven con naturalidad múltiples formas de expresión, por un lado pintando, con un derroche de imaginación difícilmente calificable que le vale los apelativos de “genio”, “maestro”, “visionario” o “soñador”, por otro, haciendo bellísimas esculturas de increíbles formas y texturas, pero también a través de performances, acciones, instalaciones, y por supuesto, creando magia con mensajes visuales a los que ha incorporado su especial predilección por los criptogramas y símbolos, que tan propios y característicos son en toda su producción artística.

Su última exposición titulada “Damas Nobles” de poesía visual, acaba de encumbrarlo a lo más alto. El 90 % de las obras se ha vendido, y eso, en los tiempos que corren, no es que sea extraño, es que es un auténtico triunfo.

A punto de finalizar la exposición ¿cuál sería su primer balance?

Estoy muy contento por esta exposición, tanto por la aceptación que ha tenido la obra, como por cómo ha funcionado. Ha sido abrumador el número de familias que han pasado a verla, y sobre todo niños, que es a quienes más ha llamado la atención. Estoy encantado de que ésta haya sido una exposición intergeneracional porque eso es lo que siempre he pretendido, un lenguaje universal en el que todos entiendan los mensajes, de una forma lúdica y entretenida.

¿Por qué Damas y no Caballeros?

En primer lugar por mi admiración al sexo opuesto, la idea de jugar con el contrario me atrae mucho. Además el artista, el hombre, busca entender y analizar aquello que le es cercano y a la vez opuesto. Y luego hay una serie de añadidos como que estéticamente, las damas dan más juego, la documentación gráfica de partida es abundante, más vistosa y llamativa, y sobre todo porque es mucho más divertido intentar jugar con ideas y conceptos desde el lado opuesto.

¿Poseen alguna característica en especial que aúne y resuma esta muestra?

Sí, ser poliédricos. Todas las Damas son como un poliedro: tienen múltiples caras y facetas, múltiples lecturas, múltiples mensajes,… cada uno encuentra uno diferente en él. Quizás muchos logren ver un mismo significado, pero todos encierran una miscelánea de mensajes con los que me he divertido sobremanera.

Como pintor de éxito y escultor y artista multidisciplinar, ¿por qué hacer poesías visuales?

Creo que tocaba. Siempre he hecho poesías visuales, es algo que me apasiona y me divierte, y justo ahora se dieron todos los elementos necesarios para realizar esta exposición: por un lado me apetecía muchísimo, por otro, encontré una sala de exposiciones dedicada en exclusiva a las nuevas tecnologías, y eso en España es algo casi extraordinario, porque a pesar de que cada vez más los centros de arte prestan su espacio a este arte, no abundan las salas que exhiban de forma permanente estas obras. Fue una emoción increíble encontrar el espacio y ver que encajaba con mi idea de exhibición, que podía realizar el montaje ideal para exhibir mis Damas.

¿Desde cuándo realizas poesías visuales?

Creo que desde bien pequeño. La poesía visual es muy llamativa y siempre me han llamado la atención los criptogramas, criptografías, los símbolos, … porque poseen un lenguaje universal que todos pueden interpretar independientemente del idioma, del sexo, de la edad, de la cultura, … y extraer símbolos de otras culturas y civilizaciones e interpretarlos a mi modo y manera ya me apasionaba de niño, y de hecho, es una constante en toda mi obra.

Hablamos de poesías… en tu caso, ¿primero son literarias y luego visuales?

Sí, efectivamente mi mundo interior parte de un texto, pero lo considero aún demasiado íntimo como para mostrarlo de la forma que lo he hecho con las Damas. Y luego, con el tiempo, muchas veces la imagen ha dominado al texto, o lo ha complementado o enriquecido,… pero sí, los juegos literarios son también la base de la iconografía, y está claro que en mi lucha interna ha ganado la imagen.

¿Y la ciberpoesía, no en lo relativo a los medios digitales en su creación, sino la referida a la producción con recursos tecnológicos como el hipertexto, la animación o la realidad virtural, para cuándo?

Ya he hecho intervenciones en este campo y han sido bastante satisfactorias, y también en la poesía colaborativa, intergrupal e interactiva, y a través de instalaciones, intervenciones y numerosas actuaciones con las que he visto y experimentado cómo interactuar con los demás, cómo transformar el mensaje y cómo ven los espectadores esa forma de poesía a la que aún no están acostumbrados, pero a pesar de que todo lo que es novedoso me atrae, me gusta mucho más el trabajo en la soledad de mi taller, como acto íntimo en el que mi forma de expresión es casi casi, espiritual.

¿Es difícil hacer poesía visual?

Todos hacemos poesías visuales porque la poesía visual es un arte que está al alcance de todos. Cualquiera puede hacer poesía visual sin pretender ser un artista.

Entonces ¿todos somos artistas?

No es intrusismo, ni se trata de pretender ser lo que no se es. En la sociedad actual todos tendemos a catalogar, clasificar y denominarlo todo. Y estamos acostumbrados a identificar al artista con el pintor o con el escultor. Pero un artista no es sólo eso. Mi concepción del artista se asemeja a la visión renacentista en la que confluían grandes talentos que lo mismo escribían un tratado, que pintaban una catedral, que esculpían una imagen y que, en definitiva, transformaban la belleza y hacían de ella una forma de expresión. Si uno sólo pinta se convierte en un artesano, pero no es un artista en toda la acepción de la palabra y no tal y como hoy la usamos.

Me estás describiendo a Leonardo….

Por supuesto, Leonardo da Vinci ya realizaba poesías visuales, poesía fractal,… pero mucho antes de él, los hombres primitivos que pintaron Altamira hicieron poesías visuales y así hasta remontarnos al primer trazo humano del que podamos tener noticias; la naturaleza hace también poemas visuales de extraordinaria belleza… todo depende de quién los vea y cómo los interprete….

¿Por qué no está tan extendida la poesía visual?

Porque a pesar de que en la calle y en nuestra vida cotidiana estamos rodeados de poemas visuales, no reparamos en ellos como una auténtica muestra de “arte”, no los tomamos en consideración hasta que alguien los cataloga como arte y la crisis actual que atraviesa el arte moderno no ayuda en nada a variar esa catalogación. Volvemos a la pregunta anterior porque estamos acostumbrados a clasificar al artista en una única disciplina, y todo lo que se salga de ella ya no cuenta y como decíamos, el artista es algo mucho más amplio…

En vista del éxito de la poesía visual, ¿para cuándo la próxima muestra?

Material e inspiración no me faltan nunca. Pero además de algunos cuadros que tengo empezados y varias esculturas que están terminadas ya, estoy trabajando en una serie de poemas visuales sobre la vida del artista, en toda la amplia concepción de este término y tal y como yo lo contemplo, y sobre el deporte, y sobre la cotidianeidad de la vida…. pero me faltan horas en el día para abarcar todo lo que me gusta.

¿Y el nexo común de todo tu trabajo?

Por supuesto, el humor. Me divierte un montón transformar lo imposible y hacerlo de una forma divertida y jugando con todas las interpretaciones de las que sea capaz y que todo sea objeto de risa y despierte en quien lo vea una gran sonrisa.

Alejandro Aguilar Soria 1

 

Damas. Recuerdos 1

Julio López recibe la Medalla de Honor de la AEPE

http://www.xtrart.es/2014/02/27/julio-lopez-hernandez-recibe-la-medalla-de-honor-de-la-asociacion-espanola-de-pintores-y-escultores/

En un acto celebrado el pasado día 21 de febrero en la sede institucional de la AEPE, el genial artista madrileño Julio López Hernández recogió la “Medalla de Honor”, que le fue otorgada de manos de su Presidente José Gabriel Astudillo, en reconocimiento a su personalísimo estilo realista y fuera de los cánones académicos y a la revitalización lograda del espíritu clasicista”.

Repleta de asistentes, entre los que se encontraban numerosos socios y amigos, así como diferentes entidades colaboradoras de la Asociación Española de Pintores y Escultores, transcurrió un acto emocionado en el que a modo de introducción, la Secretaria General, Mª Dolores Barreda Pérez, realizó un breve recorrido por la trayectoria artística y profesional del reconocido escultor de talla internacional, renovador de disciplinas como la medallística, y que sigue convirtiendo en sentimientos unas expresiones realistas de clara influencia poética.

Por su parte, el Delegado de las Artes de Madrid, Pedro Corral, recordó que su arte está caracterizado por el personal estilo que ha hecho de este escultor un referente para las nuevas generaciones creadoras.

El homenaje espontáneo, nacido del corazón de todos los que forman la Asociación Española de Pintores y Escultores, no sólo quiso recordar al genial escultor en su vertiente artística, sino que hizo especial hincapié en los valores humanos que siempre han rodeado a la persona de Julio López.

José Gabriel Astudillo lo reflejó muy acertadamente cuando expresó que este renovador de la escultura siempre se ha caracterizado por “el profundo respeto hacia la obra y estilo de los demás artistas y creadores, por su trato amable y cortés, por el profundo amor a su familia, por la honestidad reflejada en sus acciones y palabras,… todo ello no son más que la demostración tangible de la grandeza de su alma, de la generosidad de su corazón y de la rectitud de sus sentimientos”.

Y sobre todos estos valores, Astudillo destacó el del compañerismo, “del que sus propios amigos pueden dar buena fe y que junto a su cordialidad son los valores que más enriquecen su vida. Por eso, para esta Asociación Española de Pintores y Escultores es un honor otorgar esta distinción a un excelente escultor y a una extraordinaria persona”.

Tras la imposición de la Medalla de Honor, el homenajeado quiso compartir con todos los asistentes al acto, la faceta en la que más centra ahora su actividad, sus composiciones literarias. Son estas, breves relatos que recuerdan con todo lujo de detalles, las sensaciones, imágenes e historia que rodean cada una de sus esculturas.

Recuerdos muy poderosos y actuales que ha ido atesorando en su memoria a lo largo de los años, y que consiguieron emocionar al público allí congregado por la sensibilidad que transmitían las vivencias que de esta forma quiso compartir con todos.

Para finalizar el acto, Julio López aseguró que este reconocimiento es un empujoncito que le impulsa a seguir trabajando con más ganas si cabe, en la exposición que prepara para la ciudad de Sevilla, y con la que tanta ilusión está ultimando ya preparativos y trabajos.

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Tras recibir la Medalla de Honor de la Asociación Española de Pintores y Escultores, Julio López firma en el Libro de Honor de la AEPE, bajo la atenta mirada del Presidente, José Gabriel Astudillo

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Julio López conversa animadamente con Alejandro Aguilar Soria, Vicepresidente de la Asociación Española de Pintores y Escultores, y con el Presidente, José Gabriel Astudillo

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De izquierda a derecha: José Gabriel Astudillo, Presidente de la AEPE, Evaristo Guerra, el Delegado de las Artes de Madrid, Pedro Corral, la Secretaria General de la AEPE, Mª Dolores Barreda, Julio López y Santiago de Santiago

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Algunos miembros de la Junta Directiva de la Asociación Española de Pintores y Escultores, junto a Julio López, el Delegado de las Artes de Madrid, Pedro Corral y Javier Otamendi Pineda, de Metro de Madrid

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Julio López charla con Juan Manuel López-Reina y Juan de la Cruz Pallarés

 

 TODAS LAS FOTOGRAFIAS DEL ACTO Medalla de Honor a Julio López Hernández