Aurora Lezcano y de Saracho

Por Mª Dolores Barreda Pérez

LAS PRIMERAS ARTISTAS DE LA

ASOCIACION ESPAÑOLA DE PINTORES Y ESCULTORES

Desde su fundación en 1910, y después de haber tratado en anteriores números a las Socias Fundadoras de la entidad, y las participantes en el primer Salón de Otoño, vamos a ir recuperando de la memoria colectiva, el nombre de las primeras socias que vinieron a formar parte de la Asociación de Pintores y Escultores..

AURORA LEZCANO Y DE SARACHO

MARQUESA DE O’REILLY

LEZCANO Y DE SARACHO, Aurora    P  1942  11.jun.1912  MADRID  MADRID  Marquesa de O’Reilly

Aurora Lezcano de Saracho se inscribió en nuestra entidad como “Pintora”. Socia de número nacida en Madrid, el 11 de junio de 1912, con domicilio en la calle Sacramento, 5. Así aparece en la ficha de la entidad, además de en otros escritos, documentos y portales online.

Sin embargo, sabemos ahora que la pintora, periodista, conferenciante, ensayista, columnista, guionista de cine e investigadora histórica, nació en Madrid, el 6 de junio de 1914, pese a que en otro tipo de diccionarios se cite como fecha de nacimiento el 9 de junio de 1914.

Aurora Lezcano en 1942

Aurora era hija del célebre pintor Carlos Lezcano, discípulo destacado del paisajista Carlos de Haes y de Joaquín Sorolla, quien fuera Presidente de la Asociación Española de Pintores y Escultores, y de Aurora Saracho Spínola, a quien todos conocían por “su bondad y la afabilidad de su trato exquisito”.

La familia Lezcano vivía en el palacete de la Calle Sacramento, hoy conocido como edificio O’Reilly.

Pese a que Carlos Lezcano estudió para abogado en el cercano Instituto de San Isidro, su pasión por el dibujo y la pintura le llevaron a realizar infinidad de apuntes con los que fue preparando sus estudios artísticos.

Retrato de Carlos Lezcano, por Joaquín Sorolla

En 1900, cuando Sorolla llega a Madrid y monta estudio y casa, Carlos Lezcano asiste a su taller, y le acompañará en alguno de sus viajes a Valencia. Lezcano viajó por Galicia y el País Vasco, conociendo en una finca de Galicia a una joven de Bilbao, llamada Aurora Saracho Spínola, con quien se casó, trasladándose el matrimonio a vivir a Madrid, dedicándose a los negocios y a su familia.

Además de con Sorolla, Carlos hizo amistad con multitud de artistas, especialmente con Eugenio Hermoso y Anselmo Miguel Nieto, ambos también socios de número de la Asociación Española de Pintores y Escultores.

En un ambiente familiar propicio a las artes, creció Aurora, que tuvo por primer maestro a su padre, que bien pronto distinguió las dotes artísticas de su hija.

El fallecimiento del hijo varón y hermano de Aurora, sumió a su padre en una nostalgia enfermiza que sólo la pintura logró mitigar en parte, dedicándose el matrimonio a viajar y a pintar la que sería su gran pasión: los castillos de España.

Una pasión que le llevó a exponer sus castillos españoles en las Galerías Georges Petit  y Galería Hantcourt, ambas de París, valiéndole que el gobierno francés adquiriera alguna de sus obras para el Museo de Jeu de Paume. Allí residió durante algún tiempo, logrando ser conocido como “el pintor de la España heróica” por los franceses. En 1927 expuso en Boston, vendiendo toda la colección de una sola vez.

Según confesaba la propia artista, “Mi padre, el pintor Carlos Lezcano, me enseñó desde niña a amar el arte y todo lo bello, especialmente la pintura. Mi padre era apasionado de Goya y de el Greco, yo heredé esta admiración, principalmente por Goya, maestro de la caracterización, porque al especializarme yo en el retrato, Goya me atrae por su estudio psicológico del modelo y por su técnica maravillosa”.

Además de a Goya, Aurora admiraba profundamente a Sorolla, a quien reconoce como maestro de su padre y genio impresionista, luminoso, colorista, lleno de pasión, seguridad y vibración.

Aurora, que vivía en la mansión familiar de la calle Sacramento de Madrid, acompañó a sus padres por algunos viajes y compartió su pasión por el dibujo y el arte.

Portada del libro en el que colaboró

Su primer y mejor maestro fue su padre, pero desde muy niña Aurora tuvo además otros destacados profesores como el propio Sorolla y Álvarez de Sotomayor, ambos serían Presidentes de la Asociación Española de Pintores y Escultores.

Su primera exposición colectiva tuvo lugar en Madrid, en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1934, a la que concurrió con una de sus primeras obras.

En 1936 se casó con Darío Valcárcel y Kholy, Marqués de O’Reilly, abogado, académico de la Academia de Jurisprudencia y Legislación, medalla de la Campaña, nacido el 31 de marzo de 1906 en Madrid. Con vocación literaria, desde muy joven colaboró en numerosos periódicos y revistas españoles y americanos como ABC, El Diario Vasco, La Nación de Buenos Aires y El Diario de la Marina de La Habana. Era autor, además, de tres novelas y dos comedias, por lo que compartía con Aurora inquietudes y experiencias artísticas, que desde el primer momento se mostraron muy fructíferas.

De la unión nacieron tres hijos: Aurora, Isabel Clara Eugenia y Darío Valcárcel Lezcano.

Aurora Lezcano junto a sus tres hijos

El matrimonio se trasladó a vivir a la calle Alarcón esquina con Maura, junto al Museo del Prado, que tantas veces visitaría Aurora y posteriormente quedaría como estudio de trabajo, muy cerca del estudio de Álvarez de Sotomayor, quien como hemos dicho, fuera su maestro.

Durante la Guerra Civil, Aurora fue corresponsal de ABC, ya que desde muy joven, alternó la actividad de la pintura con el periodismo: crónicas, artículos, entrevistas, reportajes, y con las actividades culturales y una intensa vida social. Además, colaboró con José María Pemán y con Ángel María de Lera en el libro “Papeles sobre los novios y el noviazgo”.

Su primera exposición individual tuvo lugar en noviembre de 1941 en Barcelona.

Concurrió además a la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1941, de la que el crítico Manuel Abril destacó ya en su momento  …“autora afortunada con buen retrato…” y cuyo “Retrato de Enrique de Carlos” fue definido por otros medios como “realizado con pincelada rápida, segura y expresiva”.

En la I Exposición Nacional de Educación y Descanso de 1941 obtuvo la Medalla de Plata, que conllevaba como premio un viaje de estudios por Alemania e Italia.

En 1941 expuso en Barcelona una valiosa colección de lienzos de su padre, acompañando los mismos con 17 telas propias bajo el título de “Estudios de figura”, mereciendo ya entonces elogios por considerarlas la crítica “…aciertos donde apunta la personalidad de su autora, artista a la que, sin duda, esperan jornadas de positivo éxito”…

En 1944 Aurora y su marido se trasladan a vivir al palacete de la Calle Sacramento donde vivía de niña junto a sus padres, y que a partir de ese momento se conocerá como Palacio O’Reilly. Con 5 balcones a la Calle Sacramento, el estudio, dormitorio y otras piezas de la casa daban a la calle del Rollo, donde según confesaba Aurora, “quisiera morir”.

Aurora Lezcano en su casa de la calle Sacramento

En enero de 1944 expuso en el Salón Cano de Madrid, destacando la prensa del momento que “la Marquesa de O’Reilly es un temperamento artístico descubierto en la primera Exposición Nacional de Arte de Educación y Descanso, donde consiguió uno de los primeros premios. Desde entonces, corto espacio de un par de años, la inquieta artista viene realizando ampulosa obra que se traduce en que en todos los comicios nacionales y colectivos, veamos algún óleo prometedor de la misma… En esta exposición individual presenta 25 lienzos, casi todos ellos retratos… obsesión permanente de su arte… en este sentido tiene su mérito la obra de Lezcano al enfrentarse con el mismo con esa valentía temperamental que lo hace”…

Aurora Lezcano pintando en su estudio

Una interviú publicada en el ABC en febrero de 1944, titulada “Los retratos de Aurora Lezcano” y firmada por el periodista J.S., explica que  …”visitamos su estudio situado en la calle Alarcón… allí vimos los últimos retratos que pinta: el del obispo auxiliar de Madrid-Alcalá, Dr. Morcillo, un lienzo de Figuras de la Pasión para el concurso de los Amigos del Arte y el balbuceo ya definido de José Francés, difuminado su aire académico, en la castiza capa que apenas deja ver el libro casi cerrado…. No sé si la pintora que hay en Aurora se formó en Italia al calor de un turismo artístico….transformado después en pasión artística… Hay antes otra influencia decisiva: la de Carlos Lezcano, su padre… con estos antecedentes, fácil es ver la obra actual… No se improvisa el genio, aunque sea consustancial a la corporeidad física. Se es o no se es, pero hace falta demostrarlo. Y a este punto preciso sólo llegan no los que pueden, sino los que pueden y quieren. De ahí el triunfo de Aurora Lezcano, pintora por educación y vocación, que capta en sus retratos los más recónditos matices del modelo. Hasta hoy la Marquesa de O’Reilly sólo se nos ha mostrado artista consumada en la técnica del retrato. Pero día llegará –y eso nos lo ha dicho sin preguntárselo- en que peregrine con sus bártulos de pintar por la misma ruta que un día su padre, recorriera, captando para la posterioridad de sus lienzos, las mismas piedras venerables”.

En 1944 participó también en la IV Exposición Nacional de Educación y Descanso y en julio, en la exposición que la Sección Femenina de F.E.T. y de las J.O.N.S. realizó en San Lorenzo de El Escorial, en la que se presentaron sólo artistas femeninas como Julia Minguillón, Rosario de Velasco, Marisa Roesset, María del Carmen Álvarez de Sotomoyor, Emilia Legarde, María Teresa Perinat, Marta Valenzuela y otras….

En 1948 expuso en Madrid una muestra de sus cuadros que fue muy bien acogida por la crítica y el público, contando en su inauguración con la asistencia del Marqués de Lozoya, Director General de Bellas Artes, de Eugenio D’Ors, Joaquín Calvo Sotelo y otras ilustres personalidades del mundo de las bellas artes muy vinculadas a la Asociación Española de Pintores y Escultores.

Aurora Lezcano junto al Infante D. Luis Alfonso de Baviera y Borbón y el Director General de Bellas Artes en una exposición en su domicilio

En 1948 comenzó a exponer sus obras en su propia casa, a cuyo acto de presentación acudían todo tipo de personalidades de la vida política y cultural madrileña, como Agustín de Foxá o José Francés, quien fuera Presidente de la Asociación Española de Pintores y Escultores, ambos grandes amigos de la artista.

Así, en los salones de su palacete, comenzó a llevar al uso una tertulia frecuentada por la intelectualidad de la época, a la que acudían aristócratas, librepensadores, artistas, como el Marqués de Santoflor, Agustín de Foxá, Ortega y Gasset, Gregorio Marañón, José María Pemán, Luis María Ansón, Camilo José Cela, José Francés, Eugenio D’Ors, Torcuato Luca de Tena, Luis Rosales, Julio Caro Baroja, Pedro Sainz Rodríguez, Rafael Alberti, Sánchez Mazas, Cunqueiro, José Plá … una verdadera Academia en la que los espíritus ilustrados mantenían la tradición de los salones literarios.

Banquete ofrecido en honor de Aurora Lezcano al recibir el Lazo de Dama de Isabel La Católica

Su hospitalaria amistad era legendaria, presidiendo reuniones en salones adornados con exquisito detalle en donde lo mejor era el ambiente que sabía crear entre los tertulianos y el respetuoso silencio que lograba para las opiniones expuestas por cada cual. En esos años, el clima de tolerancia y libertad que allí se disfrutaba era un eslabón de futuro civilizado en una atmósfera exterior cargada de problemas. En palabras de Gonzalo Fernández de la Mora “Aurora presidía con su aire bonachón y risueño aquellos conciliábulos por los que desfilaron personalidades destacadas de la vida nacional que disertaban en un ámbito de respeto, aunque sus puntos de vista no fuera acogidos con unanimidad. El colofón era un suntuoso refrigerio en que los postres predominaban en versiones admirables que ella misma supervisaba “para endulzar las discrepancias” solía repetir al término de las sesiones. El ocio veraniego lo disfrutaba en Fuenterrabía en un piso que se asomaba a la ría y a la marisma de Chingudi. Allí pintaba los paisajes fronterizos que le enamoraban. Aurora hacía de la amistad un culto”.

A partir de entonces, la exposición de obras en su casa en exposiciones anuales fue una característica en su forma de presentar a la crítica su trabajo, que alternó con contadas exposiciones en salas y galerías, como las que hacía en la Abril de Madrid.

Participó en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1952.

Aurora Lezcano en su estudio, retratando a José Francés, quien fuera Presidente de la Asociación Española de Pintores y Escultores

En 1965 recibió el Lazo de Dama de Isabel La Católica, concedido por el Jefe del Estado a través del Ministerio de Asuntos Exteriores, debido a sus trabajos de documentación histórica y pictórica sobre el primer Conde de O’Reilly

En 1966 realizó una gran exposición en la Galería Afrodisio Aguado, que confirmó la calidad de su pintura, estimada por quienes la conocían, pero no del público, ya que Aurora no prodigaba sus exposiciones. El hecho lo recogió el diario ABC, que destacaba …”algunos retratos, excelentes de factura y entrañablemente testimoniales, como los de Marañón, Vaquero y García Viñolas…. Lo más significativo de esta exposición son los cuadros madrileños, ese Madrid carreriano, que Aurora ha sabido interpretar como muy pocos”…

La artista en una fotografía de 1981

En 1975 realizó una exposición en la Galería Abril, reseñando la revista Bellas Artes de marzo de ese mismo año “Aurora, con su inquietud a cuestas manifiesta en tantas actividades, periodismo, literatura, plástica…. Posee un estilo marcado por esa inquieta observación de las cosas reales. Las apreciaciones, las contemplaciones de la realidad, marcan una emoción en la artista, que luego transforma en obra de arte. Su estilo es personal, influido por el impresionismo, muy suelto de línea y captador de ambientes y entornos.

Ese mismo año, la Estafeta Literaria recoge la noticia del ingreso de Aurora en la Sociedad Vascongada de Amigos del País.

En diciembre de 1969 expuso algunas de sus obras en el Centro Cubano de Madrid, como recogió el ABC en un texto que decía …”Aurora Lezcano, en cuya pintura podemos reencontrar el ya disperso espíritu de Madrid… cuyo único defecto consiste en no exponer todas las veces que debiera, y debiera exponer muchas, ha salido de su retiro y nos ofrece cinco cuadros deliciosos, de tema madrileño unos, y otros en los que varía con gran sensibilidad sobre el eterno tema de Venecia y Roma”.  Con Aurora exponen también Aniel, Emilio Sánchez, Hipólito Hidalgo de Caviedes, Jorge Mustelier, Prieto Nespereira y Ramón Estalella.

Una imagen tomada en la inauguración de la exposición en el Salón Cano en 1944

En 1974 presentó su primera obra literaria “Madrid, sus cosas y sus gentes y…” en la librería Abril, teniendo como introductor del acto al académico Camilo José Cela. Recibió magníficas críticas del mismo, como la aparecida en el ABC en el mes de febrero, escrita por Pedro Rocamora, en la que asegura que …”Sólo los escritores que han pasado del mundo de la pintura al de las letras son capaces de obtener este difícil contraste de matices, de luces y de sombras, de primeros planos y de esfumadas lejanías, en su obra escrita. Tal es el caso de esta fina madrileña que –a compás de una profunda vocación estética- trasfunde a sus páginas la delicadeza de su espíritu”.

En marzo de 1975 vuelve a la Sala Abril con 36 obras que introdujo en el catálogo José María de Areilza, en donde declaraba: “Si el arte de pintar consiste en la contemplación y en la recreación de lo visto a través del filtro personal de la mente o de la sensibilidad o de ambas a la vez, entonces hay que reconocer en Aurora Lezcano unos dones excepcionales de artista pintora. Sus lienzos demuestran que sabe mirar como nadie y adivinar la quintaesencia que late en el sentido profundo de las cosas. Y que interroga la psicología de los retratados con una certera intuición femenina que palpa el trasfondo de sus personajes en una exhaustiva auscultación pictórica. Pero luego elabora tales datos en esa misteriosa computadora biológica que es el cerebro y refleja en pinceladas certeras, sobrias, austeras lo que ella ha interpretado del tema propuesto: retrato, paisaje o naturaleza muerta… en la pintura de Aurora Lezcano ese entorno vital no podía falta y tiene su asiento en la tierra vasca… Aurora forma parte de esa admirable cohorte de espíritus sensibles que manejan el pincel con el fluido telúrico que entra por los ojos y sale por las manos. El terruño en el que Aurora trabaja y vive durante buena parte del año es la ribera del Bidasoa, en el paraje que el río ha cambiado de sexo y se ha vuelto mujer… allí sueña la pintora ante los desnudo lienzos que ya se hallan grávidos de los ambientes de Fuenterrabía, confín vascongado de España. Saludamos con alborozo la nueva exposición de Aurora Lezcano, en la que continúa un ilustre apellido de relevante significado en la historia de la pintura española de la Edad Contemporánea”.

Imagen de la inauguración de su exposición de 1948

En El País, en junio de 1977 se reseña que el libro “Madrid, sus cosas y sus gentes”, convertido ya en un clásico, ha batido una de las marcas de venta en la última Feria del Libro madrileña. Las 260 páginas del pequeño tratado matritense recogen, entre otros temas, los últimos atentados sufridos por el casco austríaco de la ciudad, a cuenta de la piqueta y la especulación. Desde la desaparición del circo Price hasta el derribo del convento de las Bernardas, en la calle más antigua de la pequeña zona medieval.

En 1979 expuso nuevamente en la Sala Abril “imágenes y composiciones reales y plenas de misterio”, bajo una introducción de Antonio Manuel Campoy, quien destacó el …”canto plástico a Madrid cuyos rincones más sugestivos conoce la pintora como nadie” y que resultó ser todo un éxito, tal y como recogía el diario ABC.

En 1979 falleció su marido, trasladando por esa época, su domicilio a la próxima Calle Mayor, 80, 2º piso, puesto que el Madrid de los Austrias era el espacio en el que se encontraba verdaderamente a gusto.

Portada de su libro que incluye una de sus ilustraciones

En 1981, fiel a la Sala Abril de Madrid, expone sus últimas obras, hecho que recoge el ABC de mayo, bajo el título de “Aurora Lezcano: una escritora que pinta:  “Así define a la marquesa viuda de  O’Reilly Gregorio Marañón Moya, que presenta el último catálogo de Aurora, cuya exposición se inaugura el martes 19 de mayo en la Sala Abril. Una escritora que pinta y una pintora que escribe desde hace cuarenta años, cuyos libros y cuyos cuadros son piezas del mismo “puzzle” vital, frangmentos de figuras y paisajes de experiencias y recuerdos, que saltan de Castilla a las Vascongadas, de Madrid a Fuenterrabía, sin romper el hilo del color, aunque matizándolo de un sitio a otro y sin que la palabra pierda su estilo. En esta ocasión Aurora presenta una muestra singular, en cuanto a más de sus estampas madrileñas y cantábricas, la pintora estrena seis retratos y una breve antología de autorretratos de 1935 a 1975. …. Habitual de los Jardines de El Retiro, del Madrid de los Austrias (su barrio), del mar encrespado….lo que ahora nos ofrece no son grandes lienzos para las Nacionales, los Salones de Otoño o los de Bellas Artes…. Sino una exposición intimista, en la que sobreabunda el pequeño formato, la instantánea plástica de un lugar y una hora. Y la mirada despierta y joven que nos contempla, década a década, desde media docena de autoanálisis al óleo, en los que el tiempo quedó detenido provisionalmente y que es, hoy, la biografía en imágenes de Aurora Lezcano”.

Tras una larga enfermedad, el 22 de agosto de 1987, Aurora falleció en Madrid.

Catálogo de su exposición de 1979 en la Sala Abril

A lo largo de su vida promovió muchas iniciativas culturales: desde la defensa de los cementerios románticos emprendida por Eugenio d’Ors y Agustín de Foxá, hasta la protección de edificios históricos amenazados por la especulación o la incuria en el Madrid de los Austrias. Impulsó premios literarios, ediciones, concursos y exposiciones que añadieron vitalidad a la vida intelectual de los años transcurridos entre el final de la guerra civil y la restauración de 1975.

Sus trabajos de documentación histórica y pictórica sobre el primer Conde de O’Reilly le valieron la concesión de la Orden de Isabel la Católica y un lugar de honor en la Sociedad Vascongada de Amigos del País.  El general hispano-irlandés Alejandro O’Reilly, gobernador de Luisiana en 1770, mantuvo bajo jurisdicción española en el reinado de Carlos III territorios norteamericanos de extensión superior al actual territorio españoles, desde Texas hasta Florida. Aurora investigó y contribuyó a restablecer en su verídica versión algunas páginas de esta etapa española de Norteamérica.

De ella dijeron:

…”Era una gran dama vasca de linaje y talante, y madrileña entusiasta de la mejor escuela. Había heredado de su padre, un refinado gusto artístico y un notable talento pictórico que acaso por modestia no quiso desarrollar por entero…. En los salones de Aurora, en la calle Sacramento, en la que presidía reuniones con selecta y sustanciosa concurrencia, adornados con exquisito detalle, muebles de época, tapices y cuadros, vitrinas y miniaturas, alfombras y lámparas espectaculares…. Aurora hacía de la amistad un culto. Sus amigos lo eran para siempre y en cualquier circunstancia”… José María de Areilza.

….”se nos ha ido. Ella, que era un volcán de noble y alegre vitalidad… pintaba con pasión muchas horas diarias. Buenos paisajes y acertados retratos… escritora inteligente y sagaz… adoraba Madrid”… Gregorio Marañón Moya.

…“pintora impresionista de ardiente paleta y pincel ligero, enraizada en la noble tradición magistral de su padre… enamorada de la belleza en el mueble, la porcelana, el tapiz, el bronce, el libro y las gentes… era impulsiva, apasionada y creadora”… Gonzalo Fernández de la Mora.

Su sólida formación profesional se esconde tras una especial sensibilidad plástica y se polariza en tres aspectos fundamentales: los tipos y paisajes vascongados, los rincones del viejo Madrid y los retratos (modelos de penetración psicológica).

Retrato del guitarrista Pedro Moreno

El catálogo del XVI Salón de Otoño reproducía tres retratos de la artista

Aurora Lezcano y la AEPE

A la Exposición de Bellas Artes correspondiente al 14 Salón de Otoño de 1935, concurrió Aurora inscrita como “Lercano Saracho (Dª Aurora), natural de Madrid. Vive en Alarcón, 7. Como vemos, un error con el apellido que sólo afectó a la relación final de expositores, puesto que en la ficha técnica de las obras, el apellido aparecía correctamente, y a la misma presentó dos obras:

86.- “Estudio de marinero” (óleo), 0,96 x 0,77

90.- “Estudio de gitana” (óleo), 0,93 x 0,77

A este certamen también concurrió su padre con la obra :

97.- “El acueducto de Segovia (impresión de otoño)” (óleo), 0,91 x 1,02

Al XVI Salón de Otoño de 1942 concurrió inscrita como Lezcano (Aurora), Marquesa de O’Reilly:

10.- “Retrato de Marianita Garrigues y L. de Chicheri” (óleo)

12.- “Retrato de Luis Joaquín Garrigues y L. de Chicheri” (óleo)

28.- “Retrato de la Marquesa de Bosch de Arés” (óleo)

Al XIX Salón de Otoño de 1945 presentó tres obras:

7.- “Bodegón” (óleo)

14.- “Marina”

284.- “El hombre del vaso de vino” (óleo)

Al XX Salón de Otoño de 1946 concurrió con la obra:

119.- “Torre de Comares” (óleo)

Retrato

Retratos del Conde de Foxá y de un niño aparecidos en la revista Medina

Retrato del niño Enrique de Carlos

Retrato de Eugenio D’Ors

Retrato de Agustín de Foxá

Felicitación manuscrita a Luis Rosales

Felicitación de Navidad de la artista

En el transcurso de una cena junto al Alcalde de Madrid y a Camilo José Cela

El Palacio O’Reilly

Situado en la calle del Sacramento, en pleno casco histórico de la Villa de Madrid, dentro del primitivo trazado medieval de la ciudad y del llamado Madrid de los Austrias.

Vista actual del Palacio O’Reilly

En 1725 se encargó a Pedro Hernández la construcción de un edificio anejo al Convento de las Bernardas del Santísimo Sacramento, destinado a casas del convento y del que asoma y aún puede visitarse, el que en su día fue huerto de las monjas y a la calle del Rollo.

En 1830 la familia Uceda vendió el edificio a la familia Lezcano, que fue pasando de generación en generación durante más de un siglo.

En 1913 parte del edificio fue utilizado como Museo Nacional de Artes Industriales, pero además de albergar el Museo, también estuvo instalada allí la Comisaría Regia de Turismo y en la planta baja, desde 1920 a 1923, la redacción del periódico La Libertad.

El portal en la época en que vivía allí Aurora Lezcano

Después de la Guerra Civil, se instaló en el edificio la Organización Nacional de Ciegos.

El pintor Carlos Lezcano vivía allí junto a su familia, pese a estar residiendo en la capital francesa largas temporadas y realizar continuos viajes, siendo sus hijos quienes habitaban la casa.

En 1929 el pintor falleció en el palacete, y no fue hasta 1944 en que su hija Aurora y su familia, se trasladaron a vivir al palacete, que desde ese momento se conoció como Palacio O’Reilly.

Después de la guerra civil también se le empezó a conocer como la “casa de las gabardinas” por hallarse instalados en una parte del palacio los talleres de la Fábrica de gabardinas Valls y Viña.

El Convento de las Bernardas sufrió importantes daños durante la guerra civil y tras diversas vicisitudes, finalmente a mediados de los años 70 se derribó la mayor parte de sus dependencias.

En los años cincuenta los marqueses venden el edificio a la Inmobiliaria Hispania que alquila una parte del edificio como viviendas. Con el tiempo el edificio se va deteriorando y comienza el abandono de las viviendas.

En 1978 fue adquirido por el Ayuntamiento que, tras restaurarlo bajo la supervisión del arquitecto Joaquín Roldán Pascual en 1982, lo destinó al área de Hacienda y Economía, manteniendo sólo las fachadas tras adaptar el inmueble al nuevo uso y sufrir distintas restauraciones que lo han ido adaptando a las nuevas necesidades del mismo uso.

Estudio del pintor Carlos Lezcano en el Palacete de Sacramento, 3

En la fachada del restaurado edificio se colocó una lápida el día 11 de abril de 1983 -fecha de inauguración de las obras de rehabilitación- que perpetuó el homenaje del Ayuntamiento de Madrid, con un medallón en bronce con su busto en altorrelieve, que preside la siguiente dedicatoria: «Esta casa fue hogar y estudio del pintor madrileño CARLOS LEZCANO (1870-1929). En su peregrinar por los caminos olvidados de España llevó al lienzo el hondo silencio de sus ruinas, desvelando la emoción dormida de sus pueblos y paisajes.» El Ayuntamiento de Madrid en el LI V aniversario de su muerte.

Ese mismo día fue inaugurada en el vestíbulo principal del edificio una Exposición conmemorativa del artista, montada con la colaboración del Servicio de Exposiciones del Museo Municipal, que reunió una serie de lienzos representativos de sus fases creativas más señaladas. Junto a dos óleos propiedad del Ayuntamiento de Madrid, se colgaron veintidós más, pertenecientes a las colecciones privadas de la Marquesa de O’Reilly y de su hija, Aurora Valcárcel, quien buscó la iconografía más ilustrativa de su abuelo.

Placa conmemorativa en la fachada del Palacio O’Reilly de la Calle Sacramento de Madrid

Webgrafía y bibliografía

Madrid, sus cosas, sus gentes y … Aurora Lezcano. Editorial: Prensa Española, Madrid, 1976

Revista Hidalguía número 165. Año 1981

https://books.google.es/books?id=PpU3e2ydsN0C&pg=PA244&lpg=PA244&dq=Aurora+LEZCANO+Y+DE+SARACHO&source=bl&ots=RNRLUynt4b&sig=ACfU3U2LzVk5Vr0ieeDKxOU4eejOB-2j2g&hl=es&sa=X&ved=2ahUKEwjr8p_UhMDpAhW6C2MBHboFCcs4ChDoATAAegQIChAB#v=onepage&q=Aurora%20LEZCANO%20Y%20DE%20SARACHO&f=false

Insituciones artísticas del franquismo: las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes: (1941-1968), Lola Caparrós Masegosa. Prensas de la Universidad de Zaragoza, 2019

http://royalisticism.blogspot.com/2018_08_25_archive.html

https://www.galiciadigital.com/opinion/opinion.18713.php

Beerman, Eric (1981). «Un bosquejo biográfico y genealógico del general Alejandro O’Reilly». Revista Hidalguía (Madrid) (165): 225-244. ISSN 0018-1285.

Campoy, A. M. (10 de mayo de 1966). «Arte y artistas. Crítica de exposiciones. Salones, salas y galerías»ABC (Madrid): 15-17. ISSN 1136-0143.

https://research.frick.org/spanish/detail/3073

http://aunamendi.eusko-ikaskuntza.eus/es/lezcano-y-de-saracho-aurora/ar-81072/

Las Provincias: diario de Valencia 22/06/1934

Hoja Oficial del Lunes 7/07/1941 27/10/1941  10/12/1945  26/04/1948  10/04/1950 9/06/1969  25/10/1971 29/11/1971  31/12/1973 03/03/1975  07/05/1979   17/07/1995 

Diario de Burgos 11/10/1942

Hoja Oficial de la provincia de Barcelona 12/10/1942

Imperio: Diario de Zamora 14/01/1944 16/07/1944  30/07/1944

Bellas Artes 03/1975  01/1977

La Estafeta Literaria 15/01/1974  15/03/1975 15/07/1975 01/08/1975

El Libro Español: revista mensual del Instituto Nacional del Libro Español, julio de 1975, diciembre 1975

Medina  7/12/1941 24/5/1942  08/11/1942  09/01/1944   10/06/1945

Cambio 16. 20/5/1979

El País 22/5/1981

La Tribuna de Toledo. 11/2/2017

Y  1/1/1942

Revista Villa de Madrid

El País  24/06/1977

ABC Sevilla  05/07/1959  25/08/1987

Blanco y Negro 26/01/1974 2/3/1974  05/06/1965 

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Archivo Histórico “Bernardino de Pantorba” de la Asociación Española de Pintores y Escultores

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Rafael Botí Torres recibe la Medalla de Honor de la AEPE

En un acto celebrado el pasado día 21 de diciembre en la sede institucional de la AEPE, el benefactor y altruista madrileño Rafael Botí Torres recogió la “Medalla de Honor”, que le fue otorgada de manos de su Presidente José Gabriel Astudillo, en reconocimiento a su labor de coleccionista, mecenas, y emprendedor que ha dedicado toda una vida al fomento del arte y la cultura.

Momentos antes de comenzar el acto, en el despacho presidencial, de izquierda a derecha: Mª Dolores Barreda Pérez, Secretaria General de la AEPE, junto a Rafael Botí Torres, José Gabriel Astudillo, Presidente de la Asociación Española de Pintores y Escultores y Juan Manuel López-Reina, Vicepresidente de la AEPE

                            

Repleta de asistentes, entre los que se encontraban numerosos socios y amigos, así como diferentes personalidades del mundo del arte y la cultura como Tomás Paredes, el Director del Museo de Bellas Artes de Córdoba, José María Palencia, el que fuera director del Instituto Cervantes, crítico de arte, comisario y poeta Juan Manuel Bonet Planes, numerosos socios, amigos y público en general, transcurrió un acto emocionado en el que a modo de introducción, la Secretaria General, Mª Dolores Barreda Pérez, realizó un breve recorrido por la biografía casi desconocida del mecenas, especialista en la obra de Rafael Botí Gaitán y de Daniel Vázquez Díaz, y que sigue realizando actividades culturales en las que difunde a estos y a otros muchos artistas.

El homenaje espontáneo, nacido del corazón de todos los que forman la Asociación Española de Pintores y Escultores hizo especial hincapié en los valores humanos que siempre han rodeado a la persona de Rafael Botí Torres.

José Gabriel Astudillo lo reflejó muy acertadamente cuando expresó que Rafael “une a su cualidad de mecenas y benefactor, la de académico: su vida ha sido una perseverante investigación de toda aquella  manifestación artística relacionada con la obra de su padre, que le apasiona, logrando la excelencia y la fama por sus estudios al respecto. Como promotor cultural, ha depositado todo su talento y su energía en detectar, impulsar y hacer brillar las obras de los demás”

Y sobre todos estos valores, Astudillo destacó que “en realidad, su trabajo constituye también toda una auténtica obra de arte, porque sin él, sin su empuje e iniciativa, muchos talentos permanecerían ocultos toda la vida y nos privarían, a quienes disfrutamos a diario de la cultura, del placer de conocerlos.

Tras la imposición de la Medalla de Honor, el homenajeado quiso también dirigir unas palabras a los asistentes, pero la emoción lo embargó hasta el final y sólo pudo agradecer el honor de un reconocimiento de una institución tan prestigiosa como la Asociación Española de Pintores y Escultores.

Tras recibir la Medalla de Honor de la Asociación Española de Pintores y Escultores, Rafael Botí Torres firmó en el Libro de Honor de la AEPE, bajo la atenta mirada del Presidente, José Gabriel Astudillo.

Y finalmente, firmó el acta de donación del cuadro titulado «Desde mi ventana», de Rafael Botí Gaitán, que ha donado a la AEPE y figura ya inscrito e inventariado en el patrimonio de la entidad.

Como en otras ocasiones, por lo entrañable de las palabras que a modo de introducción realizó Mª Dolores Barreda Pérez, palabras que emocionaron no sólo al homenajeado, sino a todos los asistentes, y por la encendida defensa de su perfil humano, reseñamos a continuación la intervención de la Secretaria General:

Rafael Botí Torres (1930) nació en Madrid, aunque no puede olvidar la Córdoba natal de su padre a la que ama como a una hija.

Hijo único del músico y pintor Rafael Botí Gaitán y de Isidra Torres Lerma, naturales de Córdoba.

Durante los primeros días del conflicto, su casa de Madrid, situada en la Calle Gobernador, 21, frente al Jardín Botánico, es semidestruida en un bombardeo.

La familia Botí se desplaza a Manzanares, en Ciudad Real, donde su padre ejerció como Profesor de Dibujo y como Bibliotecario en un Instituto de Segunda Enseñanza.

Terminada la Guerra Civil, la familia regresa a Madrid, en donde aunque pequeño, nuestro Rafael comparte el ambiente artístico y cultural que rodea a su padre, acercándose a figuras como Vázquez Díaz, José Caballero, la Duquesa de Alba, Sáez de Heredia, Micaela Amaya “La Chunga”, José Camón Aznar, Antonio Manuel Campoy, Marino Gómez-Santos, Elena Flórez,….en tertulias y visitas en las que acompañaba a su padre, que de niño lo llevaba a todas partes, yendo de su mano a los estudios de todos sus amigos.

Así, tuvo la dicha de ser un niño que jugaba entre los lienzos y pinceles de Vázquez Díaz, los hermanos Solana y otros grandes artistas amigos de la familia.

Según él mismo ha declarado, posó mucho para Vázquez Díaz entre los años 50 y 55. Lo hacía en su estudio, los domingos por la mañana y allí lo pasaba de maravilla.

Por este motivo, ha vivido toda su vida rodeado de arte y de artistas.

Por eso, podemos decir que lleva el arte dentro.

Desistió de pintar desanimado por su progenitor, ya que según ha declarado en alguna ocasión, su padre le dijo: «Mira, niño, dedícate a otra cosa que Dios no te ha llamado por ese camino»…

A fuerza de batallar por reivindicar la figura paterna, de invertir trabajo y dadivosidad a favor de Rafael Botí padre y de Vázquez Díaz, muy poco sabemos en realidad de Rafael Botí hijo.

Rafael Botí Torres estudio Economía y trabajó en la Banca, con categoría de Director de Sucursal.

Agente de la Propiedad Inmobiliaria, empresario y emprendedor, editor de numerosas obras sobre el arte, director de la Sala del Banco de Córdoba en Madrid, promovió la difusión del arte de los andaluces y, en general, del arte español comisariando exposiciones y escribiendo textos para catálogos.

Miembro de la Asociación Madrileña de Críticos de Arte

Miembro de la Asociación Española de Críticos de Arte

Miembro de la Asociación Española de Escritores y Artistas

Ha luchado incansablemente, y lo sigue haciendo, por la difusión y trascendencia de la obra de su padre, el músico y pintor Rafael Botí Gaitán.

Lucha que se materializó en la adquisición de parte de sus obras por la ciudad de Córdoba, a través de su Diputación provincial, ya que había apoyado al artista en vida con la concesión de diferentes becas.

La necesidad de gestionar este legado es el germen para la creación de la Fundación provincial de artes plásticas Rafael Botí, de la que nuestro Rafael es Miembro del Consejo Rector, además de Miembro de su Comisión Técnica.

Sus desvelos y trabajos culturales y artísticos le llevaron a la Vicepresidencia de la Academia Libre de Arte y Letras de San Antón.

Es además Socio de Honor de la Asociación Española de Pintores y Escultores

En el año 2010 fue nombrado Hijo Adoptivo de Torrelodones (Madrid), donde organiza el “Certamen de Pintura en Directo Rafael Botí”

En el año 2012 fue nombrado Académico de Honor de la Real Academia de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes de Córdoba

En 2016, y coincidiendo con la celebración del día de Andalucía, recibió la insignia de oro y plata y Diploma de Honor del Real Círculo de la Amistad, Liceo Artístico y Literario de Córdoba.

Como coleccionista de obras de arte, con predilección por las de Vázquez Díaz, y José Caballero, Rafael Alberti, Antonio Cobo y otros muchos pintores maestros en los que ha centrado su difusión, es el máximo especialista, experto  y conocedor de la obra de Vázquez Díaz y de Juan Antonio Morales

Su generosidad es bien conocida por la donación de obras de Vázquez Díaz y de Rafael Botí, y por el préstamo de otras muchas para su exhibición en importantes exposiciones pictóricas.

En la actualidad, colabora siempre que es convocado, como Miembro de Jurados de premios, certámenes y bienales.

Enamorado de Córdoba, pasión que comparte con su esposa, reparten su tiempo entre Madrid y esta ciudad en la que posee una vivienda junto a los jardines de Los Patos, muy cerca del palacete que perteneciera a Manolete, y que a su padre le habría encantado, por lo mucho que a él le gustaban los toros.

Allí miran también el patio de la Calle Isabel II, en el que sus padres se conocieron y en el que por iniciativa propia, logró ubicar una placa alusiva al pintor y músico cordobés como reconocimiento del que fuera su hogar.

Rafael es discreto, elegante, una excelente persona. No habla mal de nadie, no falta nunca a nadie, es generoso, amigo de sus amigos, paciente, luchador, optimista y creyente fiel de la realidad de las cosas.

Sincero y sensato, lo único que le hubiera pedido a la vida después de tantos sacrificios compartidos con su esposa Dely Blanco, presente en este homenaje como no podía ser de otra manera, es tener descendencia, pero echando mano de su optimismo, eso también lo han arreglado, haciendo hija a la hermosa ciudad de Córdoba, de la que ambos están completamente enamorados, y no sin razón, me consta.

Al realizar este perfil, creo que la AEPE no puede ocultar su alegría y entusiasmo por otorgar hoy esta merecida Medalla, un honor que debe convertirse en estímulo cargado de pleno y consciente sentido de responsabilidad que todos compartimos con Rafael.

Gratitud y reconocimiento son los sentimientos que en este momento nos embargan a la hora de pensar en Rafael y analizar el devenir de su vida, rodeado de arte y de artistas y de vivencias que han sido constante preocupación en su vida.

Constituye no sólo un noble hábito, sino un obligado gesto el reconocimiento y recuerdo de las virtudes humanas y valores artísticos de un mecenas como Rafael. Estoy convencida de que todos los aquí presentes, todos los que te conocemos, corroboramos el sentimiento generalizado de quienes te hemos tratado, destacando tus afables dotes personales y tu extraordinaria vocación altruista.

Nos gustaría que este acto constituya para todos el recuerdo de tu figura, nobilísimo arte y una ejemplo de energía y fecundidad al servicio de los demás.

Etimológicamente el término proviene del nombre del famoso consejero de Augusto, Mecenas, protector de las letras y de las artes, que implica una idea y conciencia del arte como realidad que incluye unos valores y unos sentimientos de amor y generosidad como los que encarnas.

Estamos acostumbrados a entender el mecenazgo como un amor por las letras y las artes que se manifiesta en forma de acción de estímulo y ayuda de gobiernos y de hombres ricos y poderosos. Incluso hoy en día, esa generosidad está ligada a motivos utilitarios de poder, de prestigio social y de otro tipo de iniciativas de los grandes grupos industriales y económicos.

En el caso de Rafael, debemos entender el mecenazgo como misión, tal y como nos advertía en su momento el propio Ortega y Gasset.

No pretendo en esta introducción acumular sólo datos de un currículo de Rafael Botí Torres. Creo que era indispensable presentar aquí un apretado perfil humano de quien se ha pasado la vida difundiendo con eficacia el legado de los demás.

Al rememorar su presencia activa en todo tipo de actos de difusión de otros pintores, destacaremos sobre todo la fecunda labor que viene realizando en la ciudad de Córdoba, en la Fundación que lleva los apellidos de su padre. Una Fundación que intenta de forma cíclica renovarse y transformarse en una institución sólida y a la altura, y que tanto hace en el campo de las artes.

Desde la AEPE, desde AECA, podemos dar fe de los esfuerzos realizados en épocas de bonanza y de crisis para cumplir las ilusiones y los sueños de su fundador, contando siempre, eso sí, con su extraordinaria generosidad a la hora de ceder obras en beneficio y consecución de este fin.

Me resulta indispensable vincular el entusiasmo que ha puesto en realizar publicaciones de gran calidad que rememoren el importantísimo trabajo de los pintores, en realizar exposiciones antológicas, temáticas, y una fecunda labor que se acompaña de múltiples gestiones y trabajos cuyo detalle oscuro, laborioso, callado, no cabe aquí.

Me he resistido con todas mis fuerzas a hablar en esta introducción de Rafael Botí Gaitán como artista, no así como padre y amigo, y de Daniel Vázquez Díaz, puesto que hoy el protagonista indiscutible y absoluto de nuestro reconocimiento es Rafael Botí Torres. Él sólo y por él mismo. Por su trabajo, y su personalidad.

La callada memoria del olvido debe ser devuelta y recordada para homenajear a Rafael Botí Torres.

Por eso quiero proclamar que Rafael Botí Gaitán será por siempre el maestro y pintor cordobés por excelencia del siglo XX, pero tú, Rafael, sólo tú, serás únicamente nuestro Rafael, con entidad propia más allá de la memoria de tu amado padre, nuestro Rafael más allá de posibles comparaciones o referencias, nuestro Rafael más allá de quienes te asocien únicamente a él.

Tú serás ya por siempre el Rafael de la Asociación Española de Pintores y Escultores que hoy te agradece una vida entera dedicada al arte y los artistas.

Felicidades y muchas gracias

 

A continuación, el Presidente entregó la Medalla de Honor a Rafael Botí Torres, quien la recibió emocionado y dirigió unas palabras a los asistentes en las que sólo pudo agradecer el honor y declararse feliz y emocionado por el hecho de estar allí, y saberse de verdad objeto de una atención tan especial.

Las palabras del Presidente fueron:

Queridos socios y amigos:

Hacemos esta tarde un hermoso acto de reconocimiento a la generosidad.

La AEPE siempre ha sabido reconocer todas las disciplinas que conforman las Bellas Artes: la formación de una base sólida, la selección de la mejor materia prima, la suma de destrezas y buen gusto, la búsqueda de la belleza, en suma, el aroma que, como la cultura, caracteriza a una prestigiosa entidad como la nuestra.

En los últimos años la AEPE ha sabido reescribirse: con decisión firme y vocación de servicio bien demostrada, ha apostado sin ambages por la pintura y la escultura, dos de las más nobles entre las Bellas Artes, para convertirse en el catalizador del arte y los artistas en Madrid y en toda España.

En un siglo tan agitado como en el que nos ha tocado vivir, este reconocimiento al mérito que hoy otorga la AEPE es también una invitación a detenerse en una biografía ejemplar, en esa parte inmutable de la vida que es la inquietud artística. No hay más que mirar su rostro para descubrir la suma de facultades, afán y trabajo que representa y que hoy se concentran en esta Sala “Eduardo Chicharro”.

Las Bellas Artes requieren el impulso generoso y apasionado de los mecenas y de quienes trabajan en beneficio de la cultura sin esperar nada a cambio. Por eso reconocemos hoy la labor de Rafael Botí Torres, que ha dedicado su vida al estudio y la difusión del arte, presentando una atención especial a la obra de su padre y a la de su maestro, Vázquez Díaz, a través de todo tipo de trabajos y desvelos, actividades, y por cuantos medios han estado a su alcance.

En la AEPE abundan los mecenas y benefactores culturales, ya que como sabéis, todos los miembros de la Junta Directiva trabajamos por amor al arte.

De igual forma, Rafael une a su cualidad de mecenas y benefactor, la de académico: su vida ha sido una perseverante investigación de toda aquella  manifestación artística relacionada con la obra de su padre, que le apasiona, logrando la excelencia y la fama por sus estudios al respecto. Como promotor cultural, ha depositado todo su talento y su energía en detectar, impulsar y hacer brillar las obras de los demás.

En realidad, su trabajo constituye también toda una auténtica obra de arte, porque sin él, sin su empuje e iniciativa, muchos talentos permanecerían ocultos toda la vida y nos privarían, a quienes disfrutamos a diario de la cultura, del placer de conocerlos.

Por eso hoy reconocemos y galardonamos a uno de esos grandes exponentes de la promoción cultural, a Rafael Botí Torres.  Toda su vida ha sido un esfuerzo constante por acercar al público el arte y la creación cultural. La divulgación pictórica de la obra de su padre, y de su maestro, es la pequeña muestra de cómo ha logrado contagiar su pasión pictórica a tantos ciudadanos, a través de la generosidad extrema y gracias a la perseverancia de una vida dedicada a ello.

Rafael Botí Torres es un modelo de conducta para la sociedad; un alma que ha logrado superarse en la conquista de la excelencia, haciendo de su trabajo una transmisión y difusión de la pintura y del arte que no puede pasar inadvertida.

Pero hoy Rafael no está aquí como representación ni como difusor de la obra de otros artistas, sino que está con nosotros por ser reconocido como un gran filántropo y una excelente persona. Está aquí por méritos propios y no cabe hablar más que de él.

Decía la Secretaria General en su nota biográfica, que no quería hablar más que estrictamente lo necesario del pintor Botí y de Vázquez Díaz. Efectivamente, hoy el único protagonista aquí es Rafael, cuya forma de ser, cuya bondad y  cuyo perfil humano le ha granjeado el cariño y el agradecimiento de cuantos estamos en esta sala, de los que no están, de los cordobeses, de los españoles, de todos los que amamos el arte y alabamos la generosidad de su vida.

El esfuerzo que hoy reconocemos no caerá en saco roto. Porque toda una vida entregada a las Bellas Artes es una enorme fuente de fecundidad y riqueza para toda la sociedad, y es, además, un orgullo para todos los españoles, para todos los artistas y para esta Asociación Española de Pintores y Escultores que hoy te aplaude.

Hoy es un día para celebrar. La Asociación Española de Pintores y Escultores está de fiesta y este acto de entrega de la Medalla de Honor es una buena muestra del espíritu de agradecimiento y de servicio que vivimos en esta centenaria institución a la que me gusta llamar casa de todos.

Hemos aprendido de nuestros predecesores -y hoy lo vemos encarnado en Rafael- a trabajar con alegría y con afán de ayudar a los demás, al servicio del arte y de los artistas. Probablemente todos me habéis oído decir que cada día nos empeñamos en que la AEPE sea uno de los mejores lugares del mundo en donde reconocer el arte y la creación. Estoy persuadido del privilegio que tenemos quiénes cada día compartimos una misión tan relevante en servicio de la sociedad.

Por supuesto, los obstáculos no nos faltan: así ha ocurrido en el pasado y así seguirá sucediendo en el futuro, en medio de las tormentas se descubre el temple de los buenos marineros. Y ahora podemos estar contentos porque las circunstancias del entorno nos hacen ver que ni podemos ser mediocres, ni podemos vivir instalados en la cultura de la queja.

Pero mis palabras deben ser fundamentalmente de felicitación y agradecimiento a Rafael Botí. Hoy recordamos la suma de muchas tareas sencillas, silenciosas, calladas, realizadas con el empeño de servir: a la memoria de su padre, a la del maestro Vázquez Díaz, a la de ciudades como Córdoba, Nerva, Jaén, a empresas y fines de todo tipo relacionados siempre con el mundo del arte… a la de nuestra propia entidad y a la de otras muchas instituciones.

En un gesto más de generosidad y altruismo, Rafael nos ha hecho llegar la obra que aquí exhibimos del pintor Rafael Botí Gaitán, cuya donación a esta Asociación Española de Pintores y Escultores quedará reflejada en el acta que a continuación firmaremos para que quede ya por siempre unida a nuestra institución, en un acto que nos abruma y recuerda la grandeza de quien hoy homenajeamos.

Por esta ingente tarea, llena de coraje y magnanimidad, la Asociación Española de Pintores y Escultores te manifiesta su reconocimiento y su gratitud. Rafael: te quiero dar las gracias, en nombre de todos, porque con tu compromiso, con tu capacidad de superar las dificultades con paciencia, ingenio y creatividad, has contribuido a plasmar el espíritu que da vida al acto creativo y al arte.

El amor al trabajo bien hecho, el afán de descubrir la verdad y darla a conocer, la lealtad, el ambiente de afecto y preocupación por los demás, son rasgos de ese espíritu fundacional -que enseguida perciben quienes se acercan a la AEPE- y que son reales porque muchas personas como tú se empeñan en vivirlos cada día.

Además de felicitarte y de agradecerte que hayas hecho tuyos los fines y los proyectos de nuestra entidad, quiero decirte que tu espíritu de servicio es una fuente de inspiración para quienes trabajamos ahora en el difícil mundo del arte y la cultura.

Llevas toda una vida luchando por difundir el arte de los demás, el arte de muchos artistas y lo has hecho trabajando cada día con ahínco, no por vanagloria, sino por servir mejor a los demás, al arte, a los artistas, enseñando con el ejemplo y con la palabra, con toda tu vida, mediante publicaciones, textos, exposiciones, premios, certámenes, en definitiva, con logros repletos de beneficios para los creadores y para toda la sociedad.

Las instituciones, como las personas, se hacen mejores cuando se acostumbran a dar las gracias a quienes las sirven con lealtad. Esta entrega de la Medalla de Honor es, por tanto, un bien para todos y no sólo para el galardonado.

Por esta vida dedicada a preservar la memoria de los artistas, nuestra Junta Directiva ha acordado concederte la Medalla de Honor. Quienes hoy te acompañamos –y otras muchas personas que no han podido acudir- te felicitamos de todo corazón, y nos unimos a tu alegría y grandiosidad. Muchas gracias.

       

     

María Concepción Reneses Sanahuja

Por Mª Dolores Barreda Pérez

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LAS PRIMERAS ARTISTAS DE LA

ASOCIACION ESPAÑOLA DE PINTORES Y ESCULTORES

Desde su fundación en 1910, y después de haber tratado en anteriores números a las Socias Fundadoras de la entidad, y las participantes en el primer Salón de Otoño, vamos a ir recuperando de la memoria colectiva, el nombre de las primeras socias que vinieron a formar parte de la Asociación de Pintores y Escultores.

 

MARIA CONCEPCION RENESES SANAHUJA

RENESES SANAHUJA, María Concepción   A   1956. 1908  MADRID.   28 diciembre 1994, MADRID          

Acuarelista nacida en Madrid, en 1908.

Cursa estudios en la Escuela de Artes y Oficios durante siete años, obteniendo los Premios Extraordinarios de Dibujo, Pintura Decorativa e Historia del Arte.

Fundadora de la Agrupación Española de Aacuarelistas (AEDA), perteneció a su Junta Directiva, concurriendo a gran número de sus exposiciones colectivas y Salones del Consejo Nacional.

Casada con el también acuarelista y Vocal de la Junta Directiva de la AEPE, Luis Ruiz Vargas, que también concedería un único premio con su nombre en el Salón de Otoño de 1984.

Participó en las Exposiciones Nacionales, Bienales y diversos Concursos Nacionales convocados por la AEPE y por otras instituciones, siendo asidua a los Salones de Otoño, estando presente en los de 1949, 1952 a 1965, 1967 a 1971, 1973, 1977 a 1981, 1976 y de 1983 a 1989.

Obtuvo además premios y distinciones como la Tercera Medalla de Acuarela en el Salón de Otoño de 1956; Primera Medalla en el Salón de Otoño de 1964; Premio Marqués de Aledo en el Salón de Otoño de 1964; Medalla Prados López en el Salón de Otoño de 1973; Premio Galería Cema (Trofeo Cascorro) en 1973; Premio Excmo. Ayuntamiento de Madrid en el Certamen de San Isidro de 1978, etc.

También concurre a distintas ediciones del Salón de Otoño de Sevilla donde le conceden otros premios, como en la XXXII Exposición Nacional de Otoño: …“Treceavo: capitán general de la Segunda Región Aérea y Mando Táctico, con 20.000 pesetas, a María Reneses Sanahuja, de Madrid, por su obra pictórica “Amarillo”, número 40 del catálogo”…

Obtuvo además otras distinciones como la obtenida en el Congreso de Carreteras y en el concurso de la revista «Trenes».

El Ministerio de Asuntos Exteriores le concedió en 1953 una bolsa de viaje para ampliar sus estudios en París.

Su obra apareció ya en la revista Blanco y Negro del 25/01/1958, con motivo de la IX Exposición de la Agrupación de Acuarelistas …”en el Salón Dardo; treinta y dos expositores con un total de cuarenta y dos obras…“Plaza de Azoguejo” (Segovia), por María Reneses…. Entre los cuadros más interesantes de la exposición, para nuestro gusto, se hallan los de María Reneses, Eduardo Armenteros, Federico Galindo y Julio Quesada. La “Plaza del Azoguejo”, de María Reneses, tiene la dicción más graciosa de todas las obras expuestas”…. J.B.

En el diario ABC del 31/1/1959, Santiago Arbón Ballesté comenta, con motivo de la Exposición de la Agrupación de Acuarelistas y pinturas de Pennetier: …”en la Sala Toisón, en su décima exposición anual. 33 expositores y un conjunto de cuarenta obras, apenas si media docena de obras merecían atención…. ¿Qué más había en esta exposición? Dos cosas de Vicente Pastor Calpena, trazadas con cierto garbo; otras dos de Julio Quesada Gilabert, animadas por graciosos toques “tachistas”; dos también de Leopoldo Fabra Jiménez, y una de María Reneses Sanahuja, “Gris en Escocia”, encantadora acuarela en su refinada ingenuidad”….

En el ABC del 1/02/1964, Sanz Bermejo firma una nota relativa al XXXV Salón de Otoño en la que destaca:…“dos primeras medallas a “Carolina”, dibujo de Maruja Bardasano, y “La plaza”, acuarela de María Reneses.

En el ABC del 11/06/1964, Santiago Arbós Ballesté firma una crítica de la Exposición Nacional que se celebra en la Sala de Santa Catalina del Ateneo… en donde “María Reneses Sanahuja, como siempre, demuestra el dominio que tiene en su especialidad”….

Y ya con más extensión, en el ABC del 17/02/1965, Antonio Manuel Campoy firma una crítica en la que expresa que …”María Reneses. La obra de María Reneses es siempre un espejo sensibilizado a lo largo del camino, un espejo que refleja los paisajes con su luz y sus peculiares colores: Lequeitio y Villanueva de la Vera, Marsella y el Valle de Arán, Combarro y Colmenar Viejo… Excelente acuarelista, María Reneses tiene siempre algún nuevo mirador de España que ofrecernos (Salones Macarrón)”…

Dos años después, Campoy repite en el ABC del 21/03/1967: …”María Reneses –ya lo hemos dicho en más de una ocasión- es una auténtica virtuosa de la acuarela, y es, sin duda, de las que con más sensibilidad saben ver el paisaje urbano y la Naturaleza de nuestro país. Cada una de sus acuarelas es un ejemplo de excelente oficio, que es oficio de levedades y transparencias, de delicado dibujo y de espontáneo sentido del color. Sólo una mano experta como la suya puede ser capaz de dotar al paisaje de esa atmósfera coloreada que aquí tiene, de esa difícil luz que entibia los reflejos del agua (Salones Macarrón)”.

En la Gaceta de Bellas Artes de junio de 1977, María Reneses publicó un extenso artículo titulado “Semblanza de las tres castellanas”, dedicado a las ciudades de Ávila, Segovia y Toledo, en la que aporta su especial poética al rememorar los lugares más llenos de encanto de dichas villas.

Expuso individualmente en Madrid a lo largo de muchos años, así como en otras importantes ciudades españolas. Digna de mención la muestra que realizó en el Museo Nacional de Madison, Wisconsin (USA).

El 19 de abril de 1974, en la sede social de la Asociación Española de Pintores y Escultores, dio una curiosa conferencia acerca de las “Andanzas de una pintora por las tierras de España”.

Vocal de la AEPE de 1976 a 1978, también ocupó el cargo de Bibliotecaria entre 1989 y 1990.

Quedó ciega no mucho tiempo después de dejar el cargo.

Durante más de veinte años, patrocinó un premio que llevaba su nombre en los Salones de Otoño, premio especialmente pensado para los jóvenes acuarelistas, cuyos ganadores fueron:

PREMIO MARÍA RENESES – ACUARELA

1967        Pilar Cruz Iruela

1968        Ismael de Osma García

1969        Mª Rosa Pina Álvarez

1991        Pedro Gironell Piernau

1972        Milagros Gómez Hernández

1973        Josefina Gómez de Fuentes

1974        Mª Rosa Pina Álvarez

1977        Carmelo Basterra Ortiz

1978        José Estellés Herrero

1979        Aida Corina Omella Arranz

1980        Rafael Requena Requena

1981        Francisco Romero Solana

1982        José Abad Azpilicueta

1983        Luis Sauce Barros

1984        Matías Castro Moreno

1985        Rafael Guerra Sánchez

1986        Ester Estruch Gafarello

1987        Alberto Serrano Arizaga

1988        Jaime Galdeano Moreno

1989        José Ballester Santander

1991        Pilar Urtiaga Rodríguez

 

En el Salón de Otoño de 1967, justo al poco tiempo de haber fallecido, la Asamblea General, a propuesta de la Junta Directiva de la AEPE, la nombró Socio de Honor a título póstumo, destacando su faceta de “acuarelista, que formó parte durante años de la Junta Directiva, ocupando varios cargos, y que creó y mantuvo durante más de veinte años un premio con su nombre en los Salones de Otoño destinado a la promoción de jóvenes acuarelistas”.

Tiene obra en la Colección pictórica del Ayuntamiento de Sevilla, en donde aparece inventariada de la siguiente forma: María Reneses Sanahuja, con El Arbusto Rojo.

Sus temas preferidos eran las tierras y los pueblos de la geografía patria, tratados con peculiar decisión.

La AEPE en el Festival de Arte Naif de Katowice

José Gabriel Astudillo y Amparo Martí presentan la novena edición que tiene como invitada de excepción a España

Entre el 10 de junio y el 19 de agosto de 2016, se está celebrando el IX Festival de Arte Naíf en la Galería Szyb Wilson de Katowice (Polonia). Se trata de un evento único en Europa que el año pasado exhibió más de 1.500 pinturas y esculturas de 367 artistas de más de 30 países de todo el mundo.

Esta enorme exposición siempre ha tenido una gran popularidad y repercusión no sólo entre los visitantes procedentes de la región de Silesia, en la que se encuentra la ciudad de Katowice, sino también entre foráneos y turistas procedentes de Polonia y de toda Europa, siendo más de 30.000 los visitantes que participaron en los diferentes eventos del festival

Cada año un país o región es invitado especial de la edición, siendo la del 2016, de forma especial, España, habiéndole precedido África, Francia, Cuba, Mongolia, Israel, Argentina, Balcanes y Escandinavia.

La organización del evento corre a cargo de la Fundación Eko-Art Silesia, con la Galería Szyb Wilson a la cabeza, al frente de la cual se encuentran Karolina Luksa y Monika Paca, Directora del Festival y Presidenta de la Fundación, quienes se dirigieron a la Asociación Española de Pintores y Escultores, como la más alta autoridad artística representante de España, solicitando de nuestro Presidente, José Gabriel Astudillo López, un estudio-análisis-resumen de lo que ha sido la pintura naif en España.

Muy gustosamente realizó el encargo el Presidente, en un breve texto que reproducimos literalmente y por el que ha recibido las más altas felicitaciones de comisarios y representantes de la comunidad artística internacional.

El catálogo cuenta además con otro texto de Amparo Martí, alma máter del arte naif en España.

EL ARTE NAIF EN ESPAÑA,

por José Gabriel Astudillo López,

Presidente de la Asociación Española de Pintores y Escultores

«La novena edición del Art Naif Festival que celebra la Galería Szyb Wilson de Katowice (Polonia) se ha ganado a pulso convertirse en el evento más importante del arte naïf de toda Europa.

Este año además, esta gran exposición se convierte en un encuentro especialmente emocionante por tener como país invitado a España, motivo de orgullo para mí, que desde estas líneas y como Presidente de la Asociación Española de Pintores y Escultores, debo representar a los artistas y aficionados a este arte etiquetado injustamente como “ingenuo”.

La participación española promete llevar la energía y temperamento mediterráneo, el propio sol de España, al país que fuera cuna de genios inmortales como Copérnico, Chopin, Marie Curie, Fahrenheit, Juan Pablo II o Tamara de Lempicka…

La histórica ciudad minera de Katowice, que posee una de las mayores áreas metropolitanas de Europa, es una ciudad cosmopolita que gozó en los años 30, del colorido que le brindaron los llamados artistas naïf del “Grupa Janowska”, en representaciones místicas y surrealistas que vienen ahora a adquirir un gran protagonismo al convertirse en anfitriones de honor de la gran fiesta naïf que representa este festival.

Comentaba que es un orgullo para mi poder presentar unas líneas acerca de la tradición y de la pintura naïf en España, partiendo siempre de la opinión más autorizada del Doctor Vallejo Nájera, primer estudioso y apasionado del tema que fue quien se encargó de exponer y recoger de forma muy acertada en sus libros, el concepto de arte naïf y la gran cantidad de nombres que reciben estos artistas y este arte… “Arte Naïf, Arte Ingenuo, Arte Insito, Artistas Domingueros, Artistas Innatos, Primitivos Contemporáneos, Artistas Felices, Arte Espontáneo, Arte Autodidacta, Genios Visionarios y Extravagantes …”, sin embargo, de todos ellos el más utilizado es el término Naïf, “… deformación ortográfica del naïf francés (plural naïves) que significa literalmente nativo, indígena y que en lenguaje coloquial se ha generalizado a ingenuo”.

Frente a tanto nombre y denominación lo único importante y real es que este campo del arte del siglo XX, que llega, continúa y sigue su transformación en pleno siglo XXI, tiene calidad en sus obras, belleza, armonía, orden y hasta “felicidad plástica”, y siendo así, poco importa que se etiqueten como ingenuas, rústicas, naïf o no, sólo baste saber que son creaciones que alcanzan la universalidad y la belleza.

Imposible entrar en debates y cuestiones filosóficas acerca del naïf puro, de su nacimiento, de su ingenuismo aldeano, pues ya decía el crítico Antonio Manuel Campoy que quizás fuera preciso revisar lo que de común se entiende por naïf puro, teniendo en cuenta que incluso Henri Rousseau, culto, oficinista, músico y pintor, invita con su obra, perentoriamente al naïf.

El inicio del siglo XX en España estuvo determinado por una serie de factores que influyeron de manera determinante en la configuración del arte; se superaron dificultades de toda índole y se incorporaron vanguardias que ya habían triunfado en otras capitales del arte, e incluso se formulaban nuevos planteamientos artísticos.

Coletazos de aquellos primeros planteamientos estéticos llegaban a España. Artistas como Tápies, Tarrats, Millares, Saura y otros muchos, sin grandes esperanzas de éxito o de ser reconocidos, ensayaban nuevas formulaciones y nuevos rumbos en duros momentos en los que el arte moderno era aún más denostado que en los años veinte y treinta del pasado siglo.

El lastre del academicismo del siglo XIX pesaba aún, pero también había excepciones como Picasso, Juan Gris, Gargallo, Torres-García, Miró, Julio González, Luis Fernández… que al aún con poco peso específico en el contexto internacional y al margen del movimiento surrealista de Dalí, Miró, Buñuel y ocasionalmente Picasso, intentaban plantear propuestas que terminaron de configurar las corrientes del arte moderno en España.

El movimiento vanguardista topaba con innumerables dificultades para crecer y desarrollarse, y en una sociedad tan llena de artistas, las propuestas del arte naïf, como tantas otras de diferentes estilos minoritarios, se diluyeron ante la indiferencia cultural de un país poco propenso a reconocer el arte colorista.

Pero hablar del arte naïf en España requiere reflexionar primero sobre la persona que dedicó sus desvelos y su amplísima trayectoria artística a la promoción de este tipo de arte: Amparo Martí.

A su amistad con Fernando Zóbel y a su influencia, debemos la pasión que empezó a sentir por el naïf, pasión que dura aún hoy en día, si bien fue a raíz de conocer los dibujos de Boliche, llenos de fantasía, ingenuidad y frescura, cuando quedó fascinada por este tipo de arte.

En 1975, en la Galería Durán surge la oportunidad de dedicar de forma permanente al arte naïf, una sala de exposiciones en la que expondrá el importante artista Miguel García Vivancos, aunque en aquellas fechas el naïf resultara aún un arte extraño, difícil e incomprendido en España.

Sin embargo, esta muestra fue la chispa que desencadenó su cada vez mayor actividad en pro del naïf, descubriendo valores y promocionando a artistas como María Pepa Estrada, Rosario Areces, Isidoro Carrascal, Mercedes Barba…

Con el gran doctor Vallejo Nájera escribirá dos libros sobre el naïf y llevará a la Casa de España de París la mítica exposición “Nueve pintores naïf españoles”, que además de un gran éxito, contribuyó a abrir las puertas a este tipo de arte y a promocionar a los pintores españoles fuera de nuestras fronteras.

Junto a Nuno Lima de Carvalho creó el Salón Ibérico de Arte Naïf, estimulando el nueve auge de los naïf españoles, y sentando las bases de la creación del Museo de Arte Naïf de Jaén.

En el año 2000 organizó el Certamen de Arte Naïf Español, que con el tiempo, y dado el éxito de la iniciativa, se convirtió en certamen internacional, si bien en la actualidad ya no se celebra, pero sentará las bases de un verdadero encuentro internacional para los amantes del arte “feliz”.

Hablar del arte naïf requiere también reflexionar sobre quién es un pintor naïf y quien es sólo un pintor mediocre. También en este aspecto Amparo Martí fue precursora, pues a su empeño por descubrir a artistas unió sus esfuerzos por hacer de la calidad la premisa a la hora de “etiquetarlos” convenientemente.

El pintor naïf no se ajusta a una lógica ni a una formación académica al uso, quizás no sepa expresarse pictóricamente, pero por un extraño don, sabe contar cosas interesantes y reflejar la belleza y la vida de forma ordenada y tremendamente real. Y eso es lo que Amparo Martí consiguió explicar sin necesidad de ordenar tesis ni doctorados.

La mayoría de los pintores naïf son comunicadores, saben dar un mensaje y contar un relato de forma encantadora, autodidacta, con un arte original, sin copiar a nadie y es de esta forma como inventan su propio arte, tan significativo y peculiar en cada uno de ellos y tan identificativo de sus personalidades.

En España hay autores destacados del arte naïf que han escrito la historia de este género, y si bien incluirlos a todos es una tarea muy complicada, sí podemos destacar a los más representativos.

Miguel García Vivancos es una figura mítica de quien André Breton escribiera “El duende que Vivancos manifiesta en su pintura, es el don del que se place por descubrir el arte por sí mismo; es la invirginal consagración de la vida acaso vencida de antemano, pero junto a la posibilidad de recomenzarla cada vez”.

Vicente Pérez Bueno fue al decir de Aguilera Cerni uno de los mejores, llegando a afirmar que “la gran mayoría de la pintura naïf existente en los grandes museos europeos es netamente inferior a la de Pérez Bueno”, que pinta con fervor escenas que ha visto en el cine, en la calle, naturalezas muertas, una corrida de toros, los lugares que le son familiares.

Higinio Mallebrera pese a llegar tarde al mundo del arte, significó el renacimiento de la esperanza; dibuja magníficamente, poniendo especial importancia y cuidado en el sombreado y la perspectiva; un modo muy peculiar que crea un mundo propio, inconfundible y de enorme fuerza y expresión. Para Vallejo Nájera, “Mallebrera es uno de los pintores más importantes del mundo naïf y rompe con su sola presencia algunos de los tópicos más frecuentes sobre lo naïf”.

Mari Pepa Estrada es una artista impecable y original que destaca que “Hay que ser mayor para volver a lo ingenuo, porque es necesario haber sufrido y amado muchísimo para retornar a la nostalgia, a la poesía y a la añoranza”, declaraba en una de sus últimas entrevistas.

Lorenzo Aparicio, conocido como “El Boliche”, impresionó muy favorablemente a los artistas de su época, que compraron sus dibujos repletos de extrañas configuraciones espirales simétricas en maravillosas composiciones de color.

Isidoro Carrascal marcó un estilo visionario, con temas absolutamente originales, ya que poseía una intuición mágica para la armonía de color, resultando su pintura un recipiente en el que rebosar apaciblemente, la poesía.

Rosario Areces “Rosario”, protagonizó el cuento de la “Cenicienta” por gracia del crítico de arte Anatole Jakosvsky, quien la lanzó al mercado internacional de arte naïf en unas obras que siempre empieza por el cielo, con el color añil de protagonista, en cuadros festivos, divertidos y especialmente sentidos.

Manuel Moral es, según los especialistas indican, el prototipo de artista naïf puro, ya que se trata de un autor sin estudios de pintura que refleja en su obra la vida cotidiana, usando una perspectiva distorsionada, estructuras y personajes esquemáticos y un vivo uso del color. Varias de sus obras dan nombre a una sala a él dedicada en el Museo Internacional de Arte Naïf de Jaén, único en España dedicado a este estilo.

Mercedes Barba está considerada una de las pintoras históricas del naïf, y una de las más cotizadas por su singular lenguaje artístico. En sus obras plasma sus recuerdos, sus vivencias, la alegría el color y las historias de su larga vida, con referencias religiosas personales, que hacen muy característico su estilo y personalidad.

Basi López realiza cuadros de colorido chillón y armónico, como decía Vallejo Nájera, “tenían garra y un atractivo indiscutible”, mientras que para Amparo Martí lo diferente de esta artista es “la gran intuición de sus temas, la alegría que reflejan”.

Fernando Roche gozó siempre del reconocimiento académico y de proyección internacional debido quizás a su vida dedicada íntegramente a la creación artística, cuyo resultado, aparentemente sencillo y realizado con materiales toscos, refleja su estado de ánimo y su visión crítica del mundo que le rodea. En su obra conecta la cultura clásica y el mundo ilustrado con los problemas cotidianos y la forma de vida contemporánea. Sin olvidar su condición de alfarero su producción artística ha sido cada vez más creativa y experimental.

No es este trabajo, ni pretendo que lo sea, un tratado de autores naïf, aunque ha sido imposible no incluir a los más representativos. Camino que emprendieron a solas primero, apoyados y auspiciados por Amparo Martí y por Juan Antonio Vallejo Nájera, y que abrieron las puertas a otros muchos artistas que han seguido sus pasos, con diferente estilo, con diferente arte y pasión, pero con la misma ilusión y dedicación que ellos.
Una inmensa lista de nombres que incluiría a Domingo Angulo Andrés, con sus característicos personajes históricos en obras y composiciones, Manuel Aragón “Manuelo”, Mª Dolores Casanova, Argimiro España, José María Fino, Tomás de la Fuente, Felipe Martín Jiménez, Faustino del Rey Camarena, Fernando Rodríguez “Fernando”, Carmen Rovira “Carme”, Manuel Sánchez Fernández, Antonia Soria Peraja, Domingo Uriarte, Pepa Calvo, Juan Guerra, El Guijo, Juan Romero, Isabel Villar,  Carmen Población, Evaristo Navarrete, Isidoro Carrascal, Maripí Morales, Pilar de Arístegui, Marta Figueroa “Jacoba”, José María Martínez Pardo, Chus Pérez de Castro “Población”, Carmen Ramírez, Esperanza Ridruejo “San Martino”, Belén Saro, Isabel Villar, Marta Vierna, Óscar Borras, Rosario Ripoll, Amalia Fernández de Córdoba, Inés Arias, Juan Borrás, Manolo Arce, Yiyo Moro, Pepa Santos, Joseph Mir, Laura Esteban, Cristóbal Martín, Marisa Norniella, Tito Lucaveche, Carmen Vivó , Ana María Abadal , Estela Benavides , Gracia Risueño , Manuel Gómez Arce,  Jaime Díaz Rittwagen, y un larguísimo etcétera de nombres que indican la buena salud del arte naïf en España, en la actualidad.

Mención aparte merece uno de los más ilustres miembros de la Asociación Española de Pintores y Escultores que ha conseguido cosechar grandes éxitos y es un referente a nivel internacional, como es Evaristo Guerra.

Evaristo Guerra, tal y como explica Manuel Calderón “es un pintor naïf que ha depurado su técnica cuadriculada, que ha renunciado a un cierto puritanismo ingenuo y se ha quedado con la frescura del color… Esa repetición continua del mismo elemento hace su de pintura un ejercicio visual, casi de hipnosis… adoptando con más intensidad los modos del puntillismo… con pinceladas imperceptibles, efectos visuales que degradan con más lentitud los colores… y convierten a las telas en un reloj de arena, silencioso y frágil”…

El escritor José Hierro califica y sustantiva los paisajes de Evaristo Guerra como “una pirotecnia vegetal”, mientras que Luis María Ansón dice de su pintura que “es el autorretrato del alma del pintor”, y para todos cuantos le conocemos y gozamos de su amistad, su obra no es más que el reflejo de su propia alma, que rebosa de sensaciones y de alegría y de color y de la vida misma, tan vivida en su particular mundo interior.

Es un orgullo contar con artistas de su talla, y analizar que las expectativas del arte naïf en España son lisonjeras y prometedoras, y que la diversidad de planteamientos y criterios que hoy en día se observan en las esferas del arte, pasan por entender una realidad artística multidisciplinar y multicultural.

El discurso naïf actual atraviesa una etapa de crítica hacia la realidad del hombre moderno; guarda así ciertas similitudes con el discurso vanguardista que se rebela contra la sociedad y sus injusticias; pero a diferencia de ellas, el naïf huye y se distancia de la innovación tecnológica y de lo que implica, y por ello, construye una realidad paralela que consiga reflejar el idealizado mundo de magia y ensueño.

Con la revisión del movimiento hippie que vivimos, podríamos afirmar que el naïf actual es la representación de la eterna búsqueda de la felicidad, de la libertad, de la vida sana y armoniosa, tranquila y ordenada, planteada en un entorno natural y épico, lleno de luz, plena de savia fresca y vivida.

Y en esa búsqueda tan reflejada en los temas, se llega a una simplificación de técnica y de representaciones, más propia del lenguaje fotográfico que del estilo pictórico en sí, porque lo que se pretende es reflejarlo todo, que toda la realidad observada entre en el mismo lienzo, tal cual lo hace la mirada ensimismada de un ávido curioso por empaparse de una estampa.

Por eso mismo los artistas naïf actuales afinan mucho más sus obras y plasman la realidad a golpe de color, sencillez, espontaneidad, imaginación, con plena consciencia del acto creador que realizan, de una manera individualista, pero que llega a la globalidad. Son obras que parecen fáciles pero que encierran una riqueza detallista que desborda cualquier imaginación, y desde luego, nada ingenuas ni infantiles.

Larga y próspera carrera auguro para los naïf que despuntan en España y para cuantos crean y viven y hacen de la felicidad plástica un mundo al que invitarnos y en el que poder encontrar un remanso de paz en este mundo de locos….

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catálogo IX Art Naif Festival Katowice

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Katowice

La Alta Silesia es una región industrial que desde principios del siglo XIX desarrolló las minas y acerías, pero no por eso se privó del arte. El colorido mundo de los llamados artistas «naíf» apareció en el corazón de la Silesia industrial en los años 30 del siglo XX, cuando un grupo de cuatro pintores aficionados, mineros que trabajaban en la mina Giesche, empezaron a unirse para crear bajo el liderazgo de Teofil Ociepka, el cual se inspiraba en el ocultismo. Estos pintores creaban coloridas representaciones místicas, aprovechando tanto la mitología como los motivos de la pintura clásica, incorporando, a menudo, escenas surrealistas en el paisaje de la Alta Silesia. Este grupo se hizo llamar por entonces «Grupa Janowska», el cual todavía existe.
Los tiempos han cambiado y muchas de las plantas industriales han sido cerradas, pero el arte y la creación todavía continúan allí. En el área de la antigua mina de Giesche, en la Galería Szyb Wilson, la tradición sigue cultivándose durante el Art Naif Festival, en el cual se exponen obras de artistas naíf de todo el mundo.

El Festival

La primera edición del festival tuvo lugar en 2008. Desde ese momento han acogido a cientos de artistas de todo el mundo, junto con miles de visitantes que han podido admirar su talento. Actualmente, exhibe sobre todo pintura, pero también esculturas y cerámica, sintiéndose muy orgullosos de trabajar con artistas maravillosos procedentes de innumerables países, Australia, Burkina Faso, Argentina, Israel, Estados Unidos, Colombia, Tanzania y otros muchos más europeos.

Como cada año el Festival incluye muchos eventos paralelos. La exposición se acompaña de varias exposiciones menores organizadas en los museos locales, así como muchos talleres, proyecciones de películas, conferencias.
Invitada especial: España

La invitada especial de la edición es España por lo que, en la exposición dominarán las pinturas procedentes de la península, que cuenta con la participación de artistas tan imprescindibles en el arte naif como Alicia Clavo (Mundo Piedra) Pepa Clavo, Cristina de la Hoz, Tessa Domene Moris, Laura Esteban Ferreiro, Carmen Garcia Aguera, Pilar Garcia Luque, Clara Garcia Pujol (Kiara Gap), Manuel Gomez Arce, Milos Gonzalez, Crucita Gutierrez Segovia, Lola Lopez Fernandez, Marian Molina Gamez, Virtudes Molina Gamez, Ana Sanchez Marin, Mar Torres Canepa, Cristina Verda y Angeles Violan.

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