Las Medallas de la Asociación Española de Pintores y Escultores

La Medalla de Fructuoso Orduña

Por Mª Dolores Barreda Pérez

La Junta Directiva de la Asociación de Pintores y Escultores celebrada el 10 de febrero de 2017, aprobó la propuesta planteada por el Presidente de la centenaria entidad, José Gabriel Astudillo López, relativa a la reorganización de los premios y galardones que otorga la institución en los distintos certámenes y concursos habituales.

     Los análisis realizados por la Junta Directiva sobre el más que positivo aumento del número de esculturas que se presentan en cada convocatoria, hacían necesario distinguir definitivamente las secciones de pintura y escultura, dotándolas con premios bien diferenciados, de forma que no compitan entre sí dos elementos tan distintos y cuyo contenido da nombre a la Asociación Española de Pintores y Escultores.

     Ante esta situación, se hizo imprescindible revisar y reformar las bases de las distintas convocatorias que lleva a cabo la AEPE, y teniendo en cuenta que algunas de ellas tenían medalla propia, aunque sin especificar si era de pintura o de escultura, se hacía del todo necesario analizar los premios y distinciones que hasta la fecha otorgaba la institución, planteando una propuesta justificada del por qué y del cómo hacer bien las cosas.

     Es triste y descorazonador pensar que las distinciones y los premios, más allá de la pura anotación que nos queda en la actualidad, no tienen ningún tipo de soporte documental ni histórico. Más descorazonador aún pensar que hay medallas con reglamento específico del que no sabemos nada pese a haber visto la luz en nuestra entidad.

     El extravío de la documentación que se custodia en la institución, en el transcurso de los años, de forma cotidiana y habitual, nos priva de archivos históricos más completos en los que apoyarnos y poder entender mejor el cómo y por qué de cada acción.

     Partiendo del documento base de la Asociación Española de Pintores y Escultores que nos proporciona un mínimo soporte histórico como es el libro de la Historia elaborado por el Bibliotecario, Fernando de Marta y Sebastián, vamos a tratar de saber cómo y cuándo nacieron los premios y distinciones, y sobre todo, por qué y con qué fin, nacen los nuevos para cubrir la necesidad planteada de distinguir entre disciplinas artísticas.

Pero antes de nada, debemos saber más acerca de la Medalla de la Asociación Española de Pintores y Escultores.

Fructuoso Orduña, Presidente de la Asociación de Pintores y Escultores y autor de la Medalla de la AEPE

Creación de la Medalla

Bajo la presidencia de Pedro Poggio y siendo Secretario General Pedro García Camio, se reúne la Junta Directiva, informándose de ello en la Gaceta del 15 de junio de 1926, en donde aparece publicado textualmente, bajo el título de “Una Medalla de Oro”: “La Asociación de Pintores y Escultores, y por acuerdo de la Junta Directiva, ha creado una “Medalla de Oro” que, al igual que la del Círculo de Bellas Artes de Madrid, será otorgada en las Exposiciones Nacionales, y por primera vez en la actual Nacional que se celebra en el Retiro. Ha movido a ello, no sólo el deseo justificadísimo de que nuestra Asociación, a este respecto, no fuera menos que cualquier otra entidad, sino, además, el afán de acuciar la creación de premios especiales, de que tan faltas están nuestras Exposiciones. Da grima, en verdad, comparar cómo se estimula a los artistas, por los particulares, en otros países y lo muy poco que en España se hace en este aspecto. Esta nueva “Medalla de oro” será obra del escultor Fructuoso Orduña, que se ha ofrecido a modelarla gratuitamente».

«Su valor no será inferior a 500 pesetas, cantidad que se recaudará por suscripción, agradeciendo mucho que los que deseen suscribirse lo hagan rápidamente, pudiendo dirigirse para ello a esta Secretaría, Jovellanos, 8, Madrid. (La tan repetida Medalla será otorgada en las mismas condiciones que la de Honor, y firmando el votante la candidatura)».

El día 12 de junio se celebró la votación de la Medalla de Oro de la Asociación de Pintores y Escultores en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1926, otorgándose a Martínez Vázquez por su cuadro “La Rondeña”. La Gaceta de Bellas Artes del 1 de junio de 1927 (Año XVIII, Núm. 313) publicó en su portada una fotografía original de Moreno, (Pl. de las Cortes, 8), del Anverso de la Medalla de Oro creada por la Asociación de Pintores y Escultores, para ser concedida en las Exposiciones Nacionales, obra del escultor Fructuoso Orduña.

Medalla de la AEPE obra original de Fructuoso Orduña

La Medalla en el Salón de Otoño


Portada de la Gaceta de Bellas Artes del 1 de junio de 1927 (Año XVIII, Núm. 313)

El I Salón de Otoño de 1920 nació …“Sin recompensas, sin presiones, sin apasionamientos, sin envidias ni prejuicios, el próximo Salón Otoñal ha de ser, no el campo de batalla de odiosas comparaciones, sino el santuario en el cual cada manifestación, cada destello tenga su propio altar, su merecido respeto y sus creyentes, todo en un ambiente de paz, de dulzura y compañerismo, que haga de ella en los años sucesivos el lugar consagrado a la libertad, a la igualdad y a la fraternidad de los artistas y sus admiradores”…”Íntegro, sin prejuicios, en apretado haz, los artistas españoles inaugurarán, entregando al juicio público, al de la Prensa y a los altos poderes de toda clase, de quienes esperarán tranquilos el fallo”…

Como vemos, el Salón de Otoño nació con la idea de exhibir solo las obras, pero no otorgar ningún tipo de recompensa ni distinciones.

Sin embargo, en el III Salón de Otoño de 1922, y con la aprobación de la Junta General de 25 de mayo de ese mismo año, ya se hicieron propuestas de socio para los que no lo eran, propuestas que incluían la exención de la cuota de entrada, y para los que ya eran asociados se proponía que se les pudiera nombrar Socio de Mérito o Socio de Honor.

De esta forma, las primeras recompensas en un Salón de Otoño se otorgaron en el III Salón de 1922 y fueron el nombramiento de Socios de Honor, que según resaltaba el Reglamento, se acordaron por mayoría de votos, y que recayeron en José Moreno Carbonero, Julio Moisés, Jaldón, José Gutiérrez Solana y Miguel de la Cruz.

Así transcurrieron los salones hasta el año 1936, en que la actividad de la Asociación de Pintores y Escultores se vio interrumpida por la contienda civil.

En mayo de 1939, el Secretario de la entidad, José Prados López, envió una carta a los socios, que se difundió en los distintos medios de comunicación de la época, en la que rogaba a los artistas que poseían la Medalla de Oro de las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes, para que la entregasen en un acto altruista que ayudara a la reconstrucción de la España de la posguerra.

Toda la prensa recogió esta solicitud y la generosidad de los artistas que finalmente la entregaron, insistiendo en la voluntariedad del acto, y a quienes se les ofreció recibir otras medallas fundidas en inferior metal, para recuerdo.  

El plazo inicial fue hasta el 31 de mayo, pensando poder entregarlas al Vicepresidente del Gobierno el día 2 de junio, pero esta audiencia no tuvo lugar hasta el día 17, cuando el Conde de Jordana recibió en Burgos a la Junta Directiva de la Asociación y aceptó para el Tesoro Nacional las primeras 15 Medallas recibidas.

Entre quienes desinteresadamente las aportaron, y cabe recordar que dichas Medallas eran ciertamente de oro, figuran Mariano Benlliure, Aniceto Marinas, José Garnelo y Alda, Fructuoso Orduña, Daniel Vázquez Díaz, José Gutierrez Solana, Julio Prieto Nespereira, José Bueno Gimeno, Jacinto Higueras Cátedra, Eugenio Hermoso, Eduardo Chicharro Chicharro, José Ortells…

En la Junta Directiva del 15 de marzo de 1940, bajo la presidencia de Fructuoso Orduña y siendo Secretario José Prados López, se decidió que la leyenda de las medallas de bronce que sustituían a las medallas de oro entregadas por los artistas fuera: «España, por tu oro, te devuelve este honor -1940», y de ellas se hicieron cincuenta ejemplares, aunque en una Junta anterior se habían aprobado 30, que fueron hechas por la Casa Teu, sobre el modelo realizado por José Ortells. Dichas medallas fueron entregadas por Juan de Contreras y López de Ayala, más conocido como el Marqués de Lozoya, que ocupaba el cargo de Director General de Bellas Artes, en su despacho oficial el 17 de junio de 1940.

Como veíamos anteriormente, hasta este momento, las recompensas del Salón de Otoño se limitaban a los nombramientos honoríficos de Socios de Honor y de Mérito.

En 1942, para el XVI Salón de Otoño, se establecen por primera vez premios económicos, que conviven con los honoríficos: el Ministerio de Educación Nacional aportó 10.000 pesetas, y 1.000 pesetas el Ayuntamiento de Madrid y la Diputación Provincial de Madrid otras 1.000.

Para el XIX Salón de Otoño de 1945 la Dirección General de Bellas Artes concedió 10.000 pesetas para premios-adquisición de obras con destino al Museo de Arte Moderno.

También hubo premios de 5.000 pts del Banco de España, de 2.500 del Duque de Alba y del Marqués de Aledo, así como los ofrecidos por el Ayuntamiento y la Diputación de Madrid.

En principio, los premios del Salón los votaban los mismos expositores, pero en Asamblea Extraordinaria del 14 de enero de 1946 se llegó al acuerdo de nombrar un jurado que quedó formado por Daniel Martínez Vázquez y José Prados López, en representación de la directiva y por los pintores Joaquín Valverde y Gregorio Toledo, y el escultor Juan Adsuara, designados por la Asamblea General. Finalmente Adsuara fue sustituído por José Ortells.

Los premios a otorgar fueron, además de los de la Dirección General de Bellas Artes, otros dos de 2.500 pesetas del Marqués de Aledo y del Duque de Alba, y se había establecido que los primeras medallas presentados al salón no obtasen a premios.

El hijo de Martínez Vázquez pidió ser considerado fuera de concurso al haber sido designado su padre como jurado, y Planes decidió no aceptar el cargo para el que, al parecer, fue votado, por la misma razón de que se presentaba su hijo.

Para el XXII Salón de Otoño de 1948, y por acuerdos de la Asamblea General, se establecían por primera vez medallas de primera, segunda y tercera clase, para pintura, escultura, grabado y dibujo y arte decorativo en general, distinguiéndose en pintura entre figura y paisaje. La acuarela estaba incluida en la pintura.

El número de medallas para pintura fue de dos, cuatro y seis respectivamente para primera, segunda y tercera clase y fueron concedidas por voto escrito y firmado de los expositores y, posteriormente, los premios en metálico asignados por el mismo procedimiento de voto entre los medallados, recayendo entre ellos mismos.

Las medallas así establecidas se dejaron de adjudicar a principios del siglo XXI, siendo retomadas en el año 2014 por el Presidente de la AEPE José Gabriel Astudillo López, si bien no de la misma forma.

Simultáneamente, continuaban los nombramientos de Socio de Honor y de Socio de Mérito entre 1942 y 1963, a artistas dentro del Salón de Otoño, pero sin tener acreditada su participación en ellos.

A partir de 1963 y para su concesión exclusiva en el Salón de Otoño y fuera de las bases, se creó la Medalla de Honor, formándose para ello expresamente un jurado especial. La última otorgada de esta manera lo fue en el Salón de 1978.

Coincidiendo con la celebración de la última Exposición Nacional de Bellas Artes, la Medalla de Oro que concedía la Asociación de Pintores y Escultores deja de tener sentido, por lo que es muy probable que se decidiera hacer de la Medalla creada por Fructuoso Orduña la pieza “estrella” de los Salones de Otoño, quedando ya para siempre unida a la centenaria entidad y a su más prestigioso galardón.




El Heraldo de Zamora 4 mayo 1939
Anverso de la Medalla de José Ortells para quienes entregaron su Medalla de Oro al Tesoro Nacional

Reverso de la Medalla de José Ortells

Lo que encierra la Medalla

Más allá de lo que formalmente representa, la Medalla de la AEPE constituye la seña de identidad de la centenaria institución. En ella se muestra claramente la capacidad del autor para el estudio anatómico y su excelencia como retratista, con simbología simplificada y líneas en las que las figuras sobresalen con una fuerza y energía acentuadas siempre por su excelente complexión física. Una obra que muestra rotundidad en la composición y un modelado de gran potencia y maestría.

Antes que la recompensa en metálico, que bien es verdad que a nadie le amarga un dulce, obtener la Medalla de la AEPE significaba lograr el reconocimiento del artista, pero no un reconocimiento cualquiera, sino la aprobación y afirmación de otros artistas, y entre iguales, esa hazaña alcanzaba aún más importancia y repercusión.

Que quienes se dedican a la pintura y la escultura, con conocimientos propios de la materia y experiencia personal acerca del mundo de las bellas artes, del difícil mundo del arte, de sus penas y alegrías, sinsabores y vanaglorias, sean quienes reconozcan que el trabajo realizado es digno de una medalla, va más allá de cualquier otro tipo de distinción, puesto que dice mucho a favor de quienes hacen de la creatividad y la calidad, el oficio de los artistas con todos los valores que ello encierra. Por todo ello, lograr la Medalla de la AEPE es un gran honor que quizás pocos artistas puedan aún comprender, pero por el que merece la pena intentar conseguirla.

Sujetamedallas de la AEPE, obra de José Gabriel Astudillo López, Presidente de la AEPE

Mariana López Cancio

Por Mª Dolores Barreda Pérez

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LAS PRIMERAS ARTISTAS DE LA

ASOCIACION ESPAÑOLA DE PINTORES Y ESCULTORES

Desde su fundación en 1910, y después de haber tratado en anteriores números a las Socias Fundadoras de la entidad, y las participantes en el primer Salón de Otoño, vamos a ir recuperando de la memoria colectiva, el nombre de las primeras socias que vinieron a formar parte de la Asociación de Pintores y Escultores.

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MARIANA LOPEZ CANCIO

 

LOPEZ CANCIO, Mariana     P       1932      19.oct.1909        GIJON   MADRID     16.jun.1996

 

Domiciliada en Madrid: Claudio Coello, 22

Nace en Gijón el 19 de octubre de 1909, aunque desde que tenía seis años la familia se traslada a Madrid, donde residió toda su vida.

En 1928 comienza su formación con Manuel García Romero y más tarde con el pintor Julio Moisés, que entre 1930 y 1936 presidió la Asociación de Pintores y Escultores.

 

 

Además, asistió a las clases de dibujo que Julio Moisés impartía en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando.

En 1932 se presentó a la Exposición Nacional de Bellas Artes con el cuadro titulado “Naturaleza muerta”. Y a partir de entonces, estaría presente en sucesivas convocatorias.

Su primera exposición la realizó en 1940.

El 20 de diciembre de 1943 apareció una reseña en la Hoja Oficial del lunes relativa a la exposición de la artista en Madrid, en la Sala Macarrón, que se inauguró el 18 de diciembre y permaneció abierta hasta el 2 de enero de 1944, y firmada por A. de las Heras:

“Exposición López Cancio. En pocas exposiciones siente el visitante como en esta de Mariana López Cancio, una tan grata impresión de poesía, y a medida que pasa el tiempo contemplando las treinta obras de que consta el catálogo, la sensación que se adquiere es la de respirar un vivo perfume que llega a embriagar los sentidos… Hay demasiada claridad en los lienzos para que no se vea rápidamente, y en realidad no es otro sino un oficio bien adquirido, donde nada se ignora como técnica y al que se le presenta ese auxiliar que es todo en arte y que comúnmente se conoce por sensibilidad.  Con estos dos elementos, Mariana López Cancio pinta sus flores, que se iluminan y se hacen más sutiles y fragantes por el milagro de un temperamento…. la obra que expone esta pintora… que huye de grandilocuencias para concentrarse más en su propio espíritu, y en su propia vida interior. Porque sólo así se comprende que hayan sido producidas esas “rosas blancas”… con las flores y los bodegones ha entrado en la sala donde expone luz a raudales, tamizada por una exquisita sensibilidad y ha entrado también una buena lección de cómo se deben pintar cosas poco importantes para la vida material y tan imprescindibles para la vida del espíritu, como son las flores. Esta exhibición que marca un triunfo decisivo en la carrera de esta pintora es al mismo tiempo una gran promesa, dado el talento y la juventud que posee Mariana López Cancio, pintora sutil de cosas ilusionadas. Todas y cada una de las obras colgadas llevan en sí una gran fuerza como de ensueño. Pero hay un cuadro titulado “Ventana murciana” de un tan poderoso atractivo y de una luz tan apasionante, que su título debería ser “Nostalgia del Sur” porque en realidad no es otra cosa que una luz mediterránea conseguida  a través  de un sentimiento nostálgico en que la realidad pasa a segundo término dejando el campo a la fantasía”…

Bodegón de crisantemos

 

En enero de 1944 realizó una exposición en los Salones Macarrón, que recogió Imperio: Diario de Zamora, en un artículo titulado: El escultor Mateo Inurria y las pintoras Mariana López Cancio y Aurora Lezcano. Por J. Navarro Cruz.

En los Salones “Macarrón” expone Mariana López Cancio una apretada manifestación a base de bodegones y sobre todo de floreros, de su exquisito arte pictórico, en el que tan claramente queda patente su fina sensibilidad femenil…. sutil pintora de bellos cuadros… que hace con tanta soltura y delicadeza… sacrificando otras orientaciones que pudieran extraer de sus amplios conocimientos artísticos. Su técnica, dulce y ligera, con vaga fórmula impresionista muchas veces… el gusto secundario que pone la artista en los trastos accesorios… que lo consigue con armonía y fineza… claramente su firmeza de ejecución y ensamblaje… en otras obras se nos presenta muy resuelta y dura en la plasmación, vigorizando su mundo poético…. a base de tintas levantadas de tonalidad y marcadamente limitadas, como ocurre con –a nuestro juicio la mejor obra del conjunto expuesto- “Cacharros y telas”. La exquisita pintora se consagra con esta Exposición como una agraz intérprete del mundo botánico, endulzándolo con sumo gusto y no menos divina inspiración, consagrándola como una relevante artista que hay que tener en cuenta en adelante”

Bodegón con frutas

 

En marzo de ese mismo año expuso también en las Galerías Atenea de Barcelona.

En 1945 la Revista Aragón de marzo-abril 1945, en la sección Notas de arte, comentaba así la “Exposición de Mariana López Cancio: La pintura de floreros y bodegones ejercitada por manos femeninas no tiene para nosotros un crédito ilimitado; nos fundamos en que generalmente hay en su ejecución un virtuosismo que resulta molesto porque no alcanza la calidad que tienen los floreros de escuela flamenca, por ejemplo. Pero en este caso nos presentó en la Sala Macoy Mariana López Cancio veinte lienzos de una técnica briosa y resuelta en la que toda minuciosidad está sacrificada en aras de lograr un acorde de color o un efecto de luz. Esta artista, con una juventud de la que cabe esperar muchísimo y en la que su temperamento dulcemente femenino parece anunciar una pintura tranquila y recoleta, nos sorprende cómo simplifica los detalles y de la forma en que logra los mayores efectos cromáticos y luminosos con una pincelada amplia y llena de intención que sólo vemos en los grandes maestros. Mariana López Cancio no es una pintora cerebral en que cada línea o cada mancha de color va llena de prejuicios y que hacen que la obra carezca de espontaneidad; el suyo es arte logrado sin violencia, grato a la vista y que al decorar una estancia la llena de esa fác i l alegría tan lejana de las elucubraciones con que nos vienen torturando tantos «genios» actuales. El arte de Mariana López Cancio es pintura sana, bien orientada, alegre y distinguida, en la que los problemas de la técnica están resueltos con esa difícil facilidad que sólo vemos en los maestros de la pasada generación, tan denigrados por la juventud alegre y despreocupada. Como digno colofón al éxito de esta pintora se le dedicó un homenaje en el Centro Mercantil, al que asistieron gran número de artistas y distinguidas personalidades zaragozanas”.

Bodegón con perdiz

 

En noviembre de 1946 participó en la Primera Exposición Femenina, celebrada en los salones de Publitecsa, en Madrid.

En 1947 obtuvo el Premio Banco de España.

De la huerta

 

En 1947 fue seleccionada para la exposición de artistas de Europa organizada por el Women´s International Art Club de Londres.

También en 1947 y para la Exposición de Arte Español de Buenos Aires, de un total de ciento cuarenta y ocho artistas presentes en la exposición, sólo diez mujeres fueron seleccionadas por las autoridades con competencias en el ámbito artístico tanto por su enraizamiento con la tradición más conservadora como por su adscripción a las posiciones de la nueva figuración de la modernidad: M.ª del Carmen Álvarez de Sotomayor, María Gutiérrez Blanchard, Teresa Condeminas, Menchu Gal, Carmen de Legísima, Magdalena Leroux de Pérez Comendador, Mariana López Cancio, Julia Minguillón, Marisa Röesset y Delhy Tejero.

En 1948 consiguió la Segunda Medalla del Círculo de Bellas Artes de Palma de Mallorca y la Segunda Medalla de Pintura del XXII Salón de Otoño de 1948.

A la Exposición Nacional de Bellas Artes 1952, celebrada en mayo-Junio en los Palacios del Retiro, presentó las obras: “Reflejos en el agua” y “Dalias”.

Hortensias

 

En el ABC del 22 de marzo de 1953 y firmado por José Camón Aznar, aparece la reseña: “La exposición de Mariana López Cancio, en la Sala Macarrón, los temas de flores no presentan una definida personalidad. Hay, sí, delicadezas de luz de un grato timbre. Pero donde esta pintora nos ofrece las muestras mejores de su sensibilidad es en esos cuadros que están entre el florero y el paisaje. Un fresco encanto vegetal emanan estos lienzos, donde las hierbas más menudas están pintadas con ingenuidad y recorridas por la libre savia de los campos”.

En 1954 participó en la Exposición de Artistas Asturianos en homenaje a Evaristo Valle.

Crisantemos

 

En octubre de 1957 realizó una exposición en el Museo Zea de Medellín, actual Museo de Antioquía y segundo en importancia en Colombia.

En noviembre de 1960 expuso en París, en la avenida Matignon, resaltando el diario ABC que “Al “vernissage” de la Exposición de pinturas de Mariana López Cancio, concurría lo más destacado de la crítica de arte de París. Mariana López Cancio es a estas alturas un valor internacional. Sus flores y jardines dan la suprema claridad y contienen la emoción de su amor por la Naturaleza. En 1950 sus obras eran admitidas por la Royal Academy, de Londres, y aquel honor le abrió las puertas de muchos certámenes y museos. Ha expuesto en Italia también, y en la Argentina, y en otros países hispanoamericanos. Sus petunias, dalias, geranios y rosas azules de Aranjuez figuran en innumerables colecciones particulares. Las 26 obras que expone ahora son como una primavera fragmentada, con verdes tan jugosos como fondo, y matices tan puros, que hasta su delicado oficio parece derrotado por la atmósfera vegetal que crea. La Exposición de Mariana López Cancio es uno de los acontecimientos artísticos más finos de París: el remanso de la batalla entre lo clásico y lo abstracto a que asiste París todos los días; entre la Academia y el penúltimo “ismo”.

Flores

 

En 1961 recibe el Premio Marqués de Aledo del XXXII Salón de Otoño y en 1962 obtiene el Diploma de Primera Clase (Dibujo) del XXXIII Salón de Otoño.

En 1967 y posteriormente en 1970 y 1972 expuso en la Sala Cailuzán, situada en la Calle Don Jaime I, de Zaragoza.

Pintó bodegones y paisajes, siendo su estilo de marcado carácter tradicionalista.

Magnolias

 

Su obra está presente en colecciones particulares de toda Europa y América.

Prados López, Secretario de la Asociación de Pintores y Escultores, realizó un artículo sobre la obra de la pintora Mariana López Cancio con motivo de la presentación de treinta cuadros, la mayoría con temática de flores, en la Sala Macarrón de Madrid: “…son otras tantas expresiones de feminidad y delicadeza en lo que a los temas se refiere, porque si hablamos de su técnica tendríamos que decir que tiene la fortaleza, el empuje y la concepción amplia de un pintor que pintara muy bien…Esto de la feminidad en el arte no es cosa que deba atañer al sexo…Pero basta que sea una mujer quien pinta para que se hable en seguida de pintura femenina, con ese desdén que tiene mucho de preocupación mortificante…No hay pintura femenina ni masculina, sino pintura buena o mala…

Rosas y celindas

 

 

Mariana López Cancio y la AEPE

Al XIV Salón de Otoño de 1935 presentó una pintura inscrita con el número 136, titulada “De la huerta”, óleo de 1,25 x 1,12

Al XVI Salón de Otoño de 1942 presentó tres pinturas tituladas “Magnolias”, “Gladiolos y azucenas” y “Bodegón”

Al XVII Salón de Otoño de 1943 presentó una pintura titulada “Tulipanes”

Al XVIII Salón de Otoño de 1944 presentó tres pinturas tituladas “Bodegón con perdiz”, “Composición” y “Rosas”

Al XIX Salón de Otoño de 1945 presentó tres pinturas tituladas “Ventana” y “Flores y “Flores”

Al XX Salón de Otoño de 1946 presentó una pintura titulada “Rosas y celindas”

Al XXI Salón de Otoño de 1947 presentó una pintura titulada “Flores y frutas”

Al XXII Salón de Otoño de 1948 presentó tres pinturas tituladas “Flores”, “En el bosque” y “Flores”

Al XXIII Salón de Otoño de 1949 presentó una pintura titulada “A la sombra”

Al XXXII Salón de Otoño de 1961 presentó una pintura titulada “Contraluz”

Catálogo de la exposición de 1943 en la Sala Macarrón

Tulipanes

Ventana

 

 

Bibliografía y webgrafía

http://tematico.asturias.es/imujer/upload/documentos/MUJERES_ASTURIANAS_DESTACADAS_Base_de_datos.pdf

http://www.elistas.net/lista/tekhne/archivo/indice/331/msg/347/

Y (Madrid). 1/1/1942. La obra de la mujer en la Exposición Nacional de Bellas Artes.

ABC 28 noviembre de 1942; 22 de marzo de 1953; 19 de noviembre de 1960

Hoja Oficial del lunes: editada por la Asociación de la Prensa: Época Tercera Número 248 – 1943 diciembre 20

Imperio : Diario de Zamora de Falange Española de las J.O.N.S.: Año IX Número 2187 – 1944 Enero 14 Zamora : FET, JONS, 14/01/1944

Rosa Tristán. “El arte y los artistas. Las exposiciones actuales”. Nº 24193, 17 Marzo 1944.

Hoja oficial de la provincia de Barcelona: Época Tercera Número 263 – 1944 Marzo 13

La Vanguardia 12 de marzo de 1944.

Revista Aragón. Nº 193. Zaragoza, marzo-abril 1945. Notas de arte.

Exposición de Floreros y Bodegones de Artistas Españoles Contemporáneos del Museo Nacional de Arte Moderno. Abril de 1945.

Madariaga, Luis de. Plástica en Madrid. Pintura femenina N9 10, 1 Noviembre 1946, p. 9.

Noticias del extraniero. N2 15 1 Abril 1947.

Vida artística. Artes plásticas. Conferencies. Nº 14. 1 Marzo 1947.

Vida artística. Artes plásticas. Conferencias. Nº 12, 31 Diciembre 1948.

La Exposición Nacional de Bellas Artes, por Manuel Prados López. 1950

Exposición Nacional de Bellas Artes 1952. Mayo-Junio Palacios del Retiro

“Escritores y artistas asturianos”, de Constantino Suárez. Madrid, 1936, Oviedo, 1959.

Diario Ofensiva. Cuenca. 10 de junio de 1960

“La pintora Mariana López Cancio”. Víctor Alperi. 1989 – 15 páginas

Tesis doctoral. Matilde Torres López: “La mujer en la docencia y la práctica artística en Andalucía durante el siglo XIX”. Dirigida por la Dra. Rosario Camacho Martínez. Universidad de Málaga. Facultad de Filosofía y Letras Departamento de Historia del Arte Málaga, 2007

Tesis doctoral. Ana Isabel Álvarez Casado: “Bibliografía artística del franquismo: publicaciones periódicas, 1936 1948”. Tomo III Universidad Complutense de Madrid. Facultad de Geografía e Historia. Historia del Arte III (Contemporáneo). Bajo la dirección de: José Álvarez Lopera. Madrid. 2003

Serie VII Historia del Arte. Revista de la Facultad de Geografía e Historia. Espacio, tiempo y forma. 3 Año 2015. Nueva época. Pilar Muñoz López.

La Estafeta Literaria Nº 64

Revista Javierana. Revista católica de cultura general número extraordinario dedicado a la cultura española contemporánea. Octubre 1957

Fotos (San Sebastián). 24/10/1942; 18/12/1943

Falange (Las Palmas de Gran Canaria). 16/12/1944

La Nueva España. 11/3/1949; 15/6/1955; 18/6/1955; 25/3/1961; 29/9/1989; 5/1/1993; 17/1/1993;  23/5/1998; 12/3/1999

La Nueva España de Gijón. 10/4/1999; 26/4/2004;  8/5/2004

La Voz de Avilés. 23/5/2003

La Voz de Asturias. 23/12/2003; 18/2/2008

El País 18/6/1996: Falleció a los 86 años; 10/11/1998; 12/11/1998

Maravillas Flores Müller

Por Mª Dolores Barreda Pérez

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LAS PRIMERAS ARTISTAS DE LA

ASOCIACION ESPAÑOLA DE PINTORES Y ESCULTORES

Desde su fundación en 1910, y después de haber tratado en anteriores números a las Socias Fundadoras de la entidad, y las participantes en el primer Salón de Otoño, vamos a ir recuperando de la memoria colectiva, el nombre de las primeras socias que vinieron a formar parte de la Asociación de Pintores y Escultores.

MARAVILLAS FLORES MÜLLER

 

FLORES MULLER, Maravillas    P     1946   20.ene.1905    LA CAROLINA (J)   MADRID

Maravillas Flores Müller nació el 20 de enero de 1905 en La Carolina, Jaén.

Poco sabemos acerca de su vida, si bien debió ser una artista completa, puesto que además de su faceta de pintora, cuenta con otra importante como “cuentista”.

Así aparece en la obra “La Reconstrucción del espejo: el cuento español en la Antología de cuentistas españoles contemporáneos”, de Francisco García Pavón, según el trabajo de investigación de Gloria García Urbina del año 2009 para la Universidad Autónoma de Barcelona.

El trabajo ofrece un estudio exhaustivo de la Antología de cuentistas españoles contemporáneos, de Francisco García Pavón, obra que contribuyó en su día a la difusión y consolidación del cuento en nuestro país y en la que puede observarse la evolución que ha experimentado el género en España desde los años de la primera posguerra hasta la década de los ochenta.

En la obra se cita textualmente:  “Más temprana es la (antología) realizada por Federico Carlos Sainz de Robles, Cuentistas españolas contemporáneas, en 1946, dedicada en exclusiva a figuras femeninas. La edición, publicada en la colección “Crisol” de la editorial Aguilar, no contaba con un aparato crítico que permitiera conocer la trayectoria profesional y vital de cada una de las autoras, pero sí de una nota preliminar en la que el compilador habla de la situación del cuento, y sobre todo de la condición de las escritoras de cuentos. Nombres hoy casi desconocidos como Luisina Alberca, María del Carmen Barberá, María Bollaín, Isabel C. Bosque, María Cordero Palet o Maravillas Flores Muller, formaban el plantel de esta obra, hasta un total de veintidós autoras cultivadoras de un género que Federico Sainz de Robles consideraba profundamente español”…

De su actividad como pintora, podemos afirmar que presentó obra al 23, 25 y 27 Salón de Otoño, concretamente al XXIII Salón de Otoño de 1949, inscrito con el número 103, la obra “La niña del jarro”; al XXV Salón de Otoño de 1952, dos óleos titulados “Atardecer” y “Chozas”; mientras que al XXVII Salón de Otoño de 1955, presentó un óleo bajo el título de “Juanito el plantao”.

En Madrid, donde imaginamos que transcurrió su vida, vivía en la Calle Ferraz número 50.

Concurrió también al XLIV Salón de Otoño de 1974, donde consiguió una Segunda Medalla con el óleo titulado «Iglesia de Aldea» y el Premio “Esperanza Belloso”.

Nos consta además que sus inquietudes artísticas la llevaron a realizar algunas exposiciones; sobre todo por el Díptico – Catálogo de la que realizara del 1 al 15 de marzo de 1949 en la Sala Kebos, situada en la madrileña Plaza Vázquez de Mella, número 12 (horario de visita: de 7 a 9), en la que exhibió 50 de sus obras.

Para este díptico-catálogo, contó con una crítica muy especial que de su obra hizo Francisco de Cossío, periodista español, académico de la Real Academia de Bellas Artes de la Purísima Concepción de Valladolid y ​Director del Museo Nacional de Escultura de Valladolid y gracias a la cual, podemos conocer su identidad pictórica:

“Hace algunos años, siendo Murita Flores una niña, me presentaron unos dibujos suyos que me dejaron asombrado. No era el caso de precocidad, la edad para el juicio no contaba, era el sello personal, la síntesis perfecta de la forma, la pureza del perfil en la que la sabiduría jugaba un papel más importante que la ingenuidad.

Desde entonces, paso a paso, he venido siguiendo su proceso y su progreso como pintora. De una parte, su facilidad, y, de otra, su lucha. En plena juventud nos hallamos ante un (ilegible) en el que, sin romper normas, ni (ilegible) a prejuicios de escuelas, se mueven sus pinceles con la independencia y la soltura del que no quiere asombrar, sino simplemente expresar. Decir lo que siente y mostrar lo que ve. En este aspecto su pintura se nos ofrece de una manera espontánea, sin artificio, ni retórica, como reflejo sano de su sensibilidad. Esto ya es bastante en una época en la que los diferentes “ismos” inquietan a no pocos jóvenes que quieren inventar la pintura, cuando lo que hacen es imitar a muchas pinturas ya inventadas.

Los resortes de Murita Florez se hallan en la sinceridad y en la ingenuidad. En ese contacto directo entre una sensibilidad un poco infantil, y una construcción reflexiva, que la lleva a las formas simples, por el camino más (ilegible). En el arte, lo más difícil es la fuerza, pero sin que nadie advierta ni el esfuerzo, ni el peso”.

 

Por otro tipo de referencias, tenemos conocimiento de su participación en distintas exposiciones y certámenes, como la recogida en el libro “La Política artística del franquismo. El hito de la Bienal Hispano-Americana de Arte”, de Miguel Cabañas Bravo. Biblioteca de Historia del Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Madrid, 1996.

En la misma, se cita textualmente: “Otra de las exposiciones preparatorias de la región andaluza parece que se celebró en Sevilla, la ciudad para donde, como vimos, la Dirección General de Relaciones Culturales había pensado realizar un gran certamen de carácter hispanoamericano…. Algunos de los artistas sevillanos, jaeneses, onubenses y cordobeses (…) a los que destacó la prensa local fueron las pintoras sevillanas Pepi Sánchez y su hermana Dolores y los jóvenes pintores (…) No obstante, participaron muchos otros artistas de estas provincias –aunque buena parte se había radicado ya en Madrid- como Sebastián García, Isabel Martínez Ruiz, Antonio Calvo Carrión, Maravillas Flores,(…) Rafael Botí, (…) Daniel Vázquez Díaz….”

 

Por último, podemos citar también la tesis doctoral de Matilde Torres López titulada “La mujer en la docencia y la práctica artística en andalucía durante el siglo XIX”, Dirigida por Rosario Camacho Martínez, para la Universidad de Málaga en el año 2007, en la que también se menciona a la artista de la siguiente forma: “Cerramos este capítulo, viendo incluso que, pasada la centuria analizada y hasta mediados de la siguiente, cuando una mujer realizaba bien su actividad artística, aún había referencias que la marginaban a ella y a su obra, pues se seguían aplicando los antiguos estereotipos, además de la comparación que se les hacía con las virtudes varoniles, según los siguientes comentarios: “Maravillas Flores, conocedora del oficio y con una visión muy varonil de la pintura…” (PRADOS LÓPEZ. José. Arte español. Críticas radiadas en la emisora de Radio España de Madrid. Vol. III. Años 1950-1952. Imp. Samaran. Madrid, 1953. Págs. 281-284).

Maravillas Flores aparece escuetamente en el “Spanish Artist from the fourth to the twentieth century. A critical Dictionary. Hall, 1996, University of Michigan (página 280).

Sin embargo, en el Boletín de la Real Sociedad Geográfica, volúmenes 99-100, T. Fortanet, 1963, página 31, aparece textualmente “Un rincón de esta casa: chimenea, cacharros de cobre y fuentes del país, fue captado, en óleo primoroso, por la pintora almeriense Maravillas Flores (lám. XX)”.  Casi con toda seguridad, no debe ser correcta la calificación de almeriense para la pintora, puesto que además de en los archivos de la AEPE como en otras muestras andaluzas, aparece como jienense.

Presente además en el “Spanish Cultural Index”, número 4. Ministry of Foreign Affairs, Cultural Relations Department, 1949.

Mª Dolores Barreda Pérez en la revista “Descubrir el Arte”

El pasado número 234 correspondiente al mes de agosto de 2018, la revista “Descubrir el Arte” publicó en la sección “Mi obra favorita”, la comentada por Mª Dolores Barreda Pérez, Secretaria General de la Asociación Española de Pintores y Escultores y miembro de AECA.

El motivo lo proporcionó la exposición que se ha llevado a cabo en Toledo a lo largo de los meses de mayo, junio y julio, titulada “EScultura”, que además comisarió y en la que se exhibieron más de 200 obras y que ha constituido, a juicio de la crítica y del público, una de las mejores muestras de escultura que se han podido ver en España en este año 2018.

La obra comentada ha sido la “favorita” de la Secretaria General, el busto en piedra de José Prados López, Secretario de la Asociación Española de Pintores y Escultores, obra de Francisco González Macías, que ha formado parte de la exposición y que se exhibe en la sede social de la centenaria entidad.

La revista Descubrir el Arte es una publicación de periodicidad mensual, referente cultural del arte nacional e internacional, líder en su segmento (arte y cultura), con una divulgación de gran calidad y despliegue fotográfico espectacular, que aborda con rigor en el tratamiento de los temas, con un amplio desarrollo de la información y en la que colaboran prestigiosos críticos, directores de museos y catedráticos especialistas en arte, etc.

Mª Dolores Barreda Pérez en la revista “Descubrir el Arte”

El pasado número 234 correspondiente al mes de agosto de 2018, la revista “Descubrir el Arte” publicó en la sección “Mi obra favorita”, la comentada por Mª Dolores Barreda Pérez, Secretaria General de la Asociación Española de Pintores y Escultores y miembro de AECA.

El motivo lo proporcionó la exposición que se ha llevado a cabo en Toledo a lo largo de los meses de mayo, junio y julio, titulada “EScultura”, que además comisarió y en la que se exhibieron más de 200 obras y que ha constituido, a juicio de la crítica y del público, una de las mejores muestras de escultura que se han podido ver en España en este año 2018.

La obra comentada ha sido la “favorita” de la Secretaria General, el busto en piedra de José Prados López, Secretario de la Asociación Española de Pintores y Escultores, obra de Francisco González Macías, que ha formado parte de la exposición y que se exhibe en la sede social de la centenaria entidad.

La revista Descubrir el Arte es una publicación de periodicidad mensual, referente cultural del arte nacional e internacional, líder en su segmento (arte y cultura), con una divulgación de gran calidad y despliegue fotográfico espectacular, que aborda con rigor en el tratamiento de los temas, con un amplio desarrollo de la información y en la que colaboran prestigiosos críticos, directores de museos y catedráticos especialistas en arte, etc.