Lucía Velarde de Castro

Por Mª Dolores Barreda Pérez

.

LAS PRIMERAS ARTISTAS DE LA

ASOCIACION ESPAÑOLA DE PINTORES Y ESCULTORES

Desde su fundación en 1910, y después de haber tratado en anteriores números a las Socias Fundadoras de la entidad, y las participantes en el primer Salón de Otoño, vamos a ir recuperando de la memoria colectiva, el nombre de las primeras socias que vinieron a formar parte de la Asociación de Pintores y Escultores.

.

LUCÍA VELARDE DE CASTRO

 .

VELARDE DE CASTRO, Lucía    P    1911     1881    MADRID     MADRID

Lucía Velarde de Castro nació en Madrid en 1881. Al menos así consta en los archivos de la Asociación Española de Pintores y Escultores, a la que se asoció en el año 1911 haciendo constar que era pintora, si bien por las crónicas de la época, sabemos que era miniaturista.

Hija del poeta José Velarde Yuste y de Lucía de Castro y Hernández Pinzón.

Vivían en la calle Jorge Juan, Nº5, cuarto bajo, hasta que en 1892, cuando la pintora contaba con 11 años, falleció su padre, a la prematura edad de 43 años, dejando viuda y siete hijos: Dolores, Lucía, Agustín, Alfonso, José, Patrocinio, y Rafaela, en una situación económica complicada y difícil.

La prensa recogía la noticia haciendo constar aún más “el dolor de la pobre viuda, Doña Lucía de Castro y Hernández Pinzón que el mismo día que enterraban a su marido, veía morir a su último hijo, una niña de cuatro o cinco meses.

Dos de sus hermanas fueron Religiosas Reparadoras (con los nombres de María del Rocío y María de la Virgen de las Virtudes). Su hermano Alfonso fue redactor del periódico El Correo Español.

Encontramos reseñas de la artista en La Época del día 28 de junio de 1909, en donde se dice: “En San Sebastián, donde pasan el verano celebraron ayer sus bodas de oro los duques de Mandas. Con este motivo se recibieron en Cristina-Enea muchas felicitaciones. La duquesa de Mandas recibió también muchos regalos, entre ellos un pandenlif de brillantes y rubíes, de la duquesa viuda de Bailén. La joya lleva una preciosa miniatura, con el retrato del duque de Mandas, debido a una artista tan inteligente como distinguida, cual es la señorita Lucía Velarde, hija del difunto poeta D. José Velarde”.

En 1911 realizó una exposición en el Salón Iturrioz, que fue recogida en El Imparcial del 11 de enero, con esta reseña: “La señorita Lucía Velarde, hija del insigne poeta de tan grata memoria, es una miniaturista notabilísima. Presenta en la Exposición del Salón Iturrioz varias obras de muy distinto carácter. El retrato del príncipe de Asturias me parece la más bella. Se le representa de unos dos años y en su cabecita compéndianse todos los encantos de esa edad. El mueble en que aparece sentada la delicadísima figurita, el traje de ésta y el fondo están admirablemente pintados y contribuyen al realce del principito. También son muy bellas las miniaturas de S.M. la reina doña Victoria, la de S. A. la infanta doña Isabel y la de María Tubau. Tiene una de niña brillantemente pintada y la del Sr. Sánchez de Toca, que es un retrato brioso y de singular parecido. Lucía Velarde conoce todos los secretos de la miniatura sobre marfil y es una delicadísima artista, como demuestra esta colección de pequeños retratos”.

Esquela del insigne poeta José Velarde, padre de Lucía

 

Concurrió a la Exposición de Arte Decorativo de 1911, en donde figuraban obras completas, modelos, bocetos y cartones, pintura al fresco, temple y otros procedimientos, estofada e imitaciones de materiales estimables, retablos y muebles pintados, pintura en seda, vitela, cristal, etc., abanicos pintados, carteles decorativos y pintura escenográfica.

Según La Correspondencia de España del 31 de octubre, “Entre esta clase de trabajos hay algunos muy notables, mereciendo singular mención … una casulla, pintada al óleo, de la señorita Lucía Velarde, la distinguida miniaturista, que en este nuevo trabajo da una prueba más de su arte exquisito…”

Presente también en la Exposición de Bellas Artes de 1915, como queda reflejado en la prensa del momento como El Imparcial, La Época o La Ilustración Española y Americana, en donde se refieren a sus miniaturas como “llenas de delicadezas de línea y matiz” o “delicadas miniaturas de la señorita Lucía Velarde, insigne cultivadora del género”.

A la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1917 presentó además distintas miniaturas de “fina línea y trazo seguro”.

Maestra del Taller de Miniatura y Esmalte de la Escuela del Hogar y Profesional de la Mujer, así consta en la Guía Oficial de España entre los años 1918 y 1930. La Escuela estaba situada en el Paseo de la Castellana, 60, e incluía estudios generales (higiene  y  puericultura,  remedios caseros, cuidados a los enfermos, economía y contabilidad domésticas, entretenimiento y confección de ropa de uso diario y arte culinario), de aplicación (dibujo  lineal  y  artístico, composición  decorativa, miniatura  y  esmalte,  trabajos  en  asta,  cuero  y  batik,  corte  y  confección  de vestidos,  ropa  blanca,  sombreros  y  corsés,  confección  de  flores  artificiales, encajes,  bordados  a  mano  y  a máquina  y  labores), y   finalmente,  la  sección  de estudios  especiales  que comprendía  taquigrafía  y  mecanografía.

Alumnas de la Escuela del Hogar y Profesional de la Mujer en una imagen de la época

 

El 8 de enero de 1920 fallecía su madre, Lucía de Castro y Hernández Pinzón, Viuda de Velarde. Para entonces, Lucía tenía ya trazado su futuro.

Esquela del Lucía de Castro y Hernández Pinzón, Viuda de Velarde, madre de la artista

 

En 1922 se publica la Real Orden por la que Lucía Velarde de Castro es confirmada en su cargo como maestra de la Escuela del Hogar y Profesional de la Mujer.

En diciembre de 1944 el periódico ABC recoge la noticia del donativo que la artista realiza, como hija del poeta José Velarde, a la Real Academia Española de la Lengua, consistente en más de 25 cartas autógrafas de José  Zorrilla, algunas de las cuales hacen referencia a los derechos de autor de “Don Juan Tenorio”. Un legado “valiosísimo por el que la Real Academia comunicó a la señorita Lucía Velarde y a las demás herederas del poeta, la gratitud por tan generosa y ejemplar donación”.

Son cartas manuscritas enviadas por Zorrilla a Velarde desde Barcelona, Madrid, Zaragoza, Vidiago y Zarauz a partir del 19 de febrero de 1881.  En una epístola de fecha 6 de noviembre de 1944 al entonces director, José María Pemán, Lucía Velarde exponía el deseo de trasladar el archivo y los originales de su padre a la corporación.

ABC Madrid, 12 de Noviembre de 1944 

 

En 1947, por Orden de 11 de diciembre se reconoce derecho a quinquenio a la Profesora de la Escuela de Hogar doña Lucía Velarde de Castro, teniendo ya cumplidos treinta años de servicios en dicho Centro.

A partir de este año, nada más vuelve a saberse de la socia que hoy recordamos y que no caerá en el olvido.