Fallece Juan Alcalde, “el último de París”

Medalla de Honor de la AEPE en 2016

El pintor y grabador Juan Alcalde, uno de los máximos exponentes de la Escuela de París, falleció el pasado domingo 31 de mayo de 2020 en Madrid, rodeado de su familia, cuando contaba con 102 años de edad.

El artista había recibido hace cuatro años la Medalla de Honor de la Asociación Española de Pintores y Escultores, un galardón que reconoce a aquellos artistas que se han distinguido de modo sobresaliente en el mundo de la creación artística, y que resultó ser el último galardón y acto al que asistió.

Hace apenas 15 días, en su estudio de una céntrica calle madrileña, presumía ante la Medalla de la AEPE, que preside la chimenea del salón, reconociendo que le hizo mucha ilusión recibirla y reencontrarse en aquel acto con otros artistas, celebrado en el año 2016, con multitud de amigos que quisieron acompañarle en un momento tan especial que contó también con la asistencia de la Infanta Elena de Borbón, amiga y admiradora de la obra del pintor.

De izquierda a derecha: Mª Dolores Barreda Pérez, Secretaria General de la AEPE y miembro de AECA, José Gabriel Astudillo, Presidente de la Asociación Española de Pintores y Escultores, Juan Alcalde y la Infanta Doña Elena, en el último acto público en el que recibió la Medalla de Honor de la AEPE

Juan Alcalde se sintió indispuesto hace menos de una semana, ingresando en el Hospital Clínico de San Carlos, donde un fallo renal terminó con su vida. Sus hijos Juan Luis y Sergio, que han estado con él hasta el último momento,  han respetado sus más íntimos deseos de discreción. Tras su exposición en el tanatorio madrileño de San Isidro, esta misma mañana ha sido llevado la crematorio de La Almudena, tras lo cual recibirá sepultura en una ceremonia íntima y familiar.

Recordarmos las intervenciones que en el acto de entrega de la Medalla de Honor de la AEPE realizaron la Secretaria General y miembro de AECA, Mª Dolores Barreda Pérez, y el Presidente de la Asociación Española de Pintores y Escultores, José Gabriel Astudillo López, repletas de referencias sobre su vida y su trabajo.

Mª Dolores Barreda Pérez, realizó un breve recorrido por la trayectoria artística y profesional del reconocido pintor haciendo especial hincapié en proporcionar a los presentes un bosquejo resumido de cómo es Juan Alcalde, y no sólo de su biografía, con datos y fechas frías y distantes, sino introduciendo a los presentes en la vida, el pensamiento y un poquito en el alma mágica del artista.

“Una gran persona y un excelente pintor es el motivo que hoy nos reúne para hacer un sencillo y emotivo homenaje, como los que hacemos en esta centenaria institución.

Podría esbozaros aquí una biografía y leer detenidamente fechas y sucesos de su larga vida, y no haría más que ahorraros acudir a las enciclopedias de arte, en donde podréis encontrar todo lo relacionado con su vida artística, incontable número de exposiciones, podría además desgranar su azarosa vida y su fructífero trabajo.

Pero si hiciera todo esto, seguiríais sin conocer de verdad al hombre al que hoy rendimos tributo, así es que voy a intentar hablar del hombre, del artista y de cómo es su trabajo.

Juan Alcalde Alonso es castizo, aquí diríamos que es un auténtico gato, nacido en el Rastro, cerca de Cascorro, y con unos padres que lejos de caer en el tipismo, no hacen sino reforzar esa estampa: su padre, zapatero, y su madre, cigarrera de la fábrica de tabacos de la calle Embajadores, al lado del portillo, (Ahí es nada).

Llegados a este punto, quizás me podría especificar la calle y el número exacto donde nació, para que sea esta Asociación Española de Pintores y Escultores quien solicite al Ayuntamiento de Madrid que en la fachada de dicho portal, se coloque una placa conmemorativa dentro del Plan Memoria de Madrid, que recuerde el feliz acontecimiento.

Estudió en la Escuela de Artes y Oficios de Madrid, con Agustín L. González, en el Museo de Reproducciones Artísticas y en el Círculo de Bellas Artes, y más tarde ingresó en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, teniendo entre otros profesores a Aurelio Arteta, que fue su valedor para el Premio “Molina Higueras”, que le concede la Academia de San Fernando, con una pintura que él propio Juan definió como de un “realismo decadente”, si bien es cierto que ya se le daba muy bien.

El Director de la Real Academia, el Conde de Romanones, le promete una beca para estudiar en París, planes que se verán truncados por el inicio de la guerra civil, donde luchará en el frente de Madrid.

Tiene que retirarse a Francia, siendo internado en un campo de concentración en donde está a punto de morir de disentería, hasta que es ingresado en un viejo hospital de Perpiñán en el que convive con enfermos mentales.

En 1944 regresa a Madrid donde se casa con Conchita Moreda y prosigue su difícil vida de pintor, teniendo que pintar carteleras cinematográficas para cubrir sus mínimas necesidades.

En 1950 emigra a Caracas, donde consigue vivir bien de su profesión de pintor, realiza encargos y exposiciones, pinta paisajes, hace ilustraciones… allí nacen sus hijos Juan Luis y Sergio.

Sin embargo, no se siente a gusto, el éxito fácil le incomoda y decide regresar a París, hacer realidad su sueño dorado y pintar las gabarras que recorren el Sena, las tabernas, los trabajadores de la orilla del río.

Allí se encuentra con otros miembros de la Escuela Española de París como Baltasar Lobo, Joaquín Peinado o Hernando Viñes y conoce a grandes amigos, como Marcel Marceau, Picasso, Neruda,…

Las muestras y exposiciones se suceden en Madrid, Londres, París, Caracas,…

En 1979 fallece su esposa que tantos sueños y dificultades había compartido con él. Durante cuatro años, Juan Alcalde no vuelve a exponer, hasta el año 1983, que lo hace en Madrid.

En 1984 contrae matrimonio con Patrocinio Molero, junto a la que inicia una nueva e importante etapa de su vida.

Hasta aquí, sintetizados y resumidos, unos pocos datos biográficos que esbozan una intensa vida, pero nada aún que pueda mostrarnos su rica vida interior, su pensamiento y personalidad.

De él se ha escrito, no seré yo quien diga que bastante poco, pero con palabras realmente bellas y admirables, que describen así su trabajo:

“Despojada de todo artificio innecesario, hermoso en su absoluta desnudez, es una pintura esencial, en la más exacta acepción del término. En sus cuadros hallamos la soledad, mas no la desesperación”.

“La obra de Juan Alcalde, plena de inteligencia y de sensibilidad, posee una carga poética que trasciende debajo de su aparente frialdad”.

“Pintura de personalísima factura, sin antecedentes en el devenir de nuestra creación artística y sin influencias miméticas de otros grandes maestros contemporáneos”.

“Es poética la pintura de Alcalde. Lírica de los sentimientos hechos luz; por los versos libres del color. Sin académica rima que lo amarre. Sin otra métrica que la suya. La de las pocas cosas que se pintan en su pintura”.

“Juan Alcalde es un clásico por encima de las academias y los convencionales equilibrios de los escritores porque, a solas con su corazón, con su paleta y con su soledad, Juan Alcalde sabe pintarnos el mundo de primera mano y con el trazo atenazador –y sobrecogedor- de la más sabia y angélica de todas las inocencias: la del artista que tiene la gracia mágica –e incluso dolorosa- de convertir en velocísimo y maduro arte cuanto toca”.

“Alcalde pinta cosas que hacen de un hombre, un artista, un asceta esencial y esencialista en pintura, un enamorado de la realidad y de la vida, un hombre delicioso y natural”.

“La pintura de Alcalde es de las que llegan a lo más hondo sin necesidad de trascendentalismos. Siente lo que dice y lo transmite con la sencillez de lo que resulta importante”.

“Alcalde aborda temas clásicos figurativos: paisaje, bodegón, bodegones inmersos en un trasfondo de ciudades muy originales y distintivos, maternidades, desnudos y figura humana en general, tratándolos con gran belleza en un estilo lleno de misticismo, armonía, delicadeza y suavidad, cualidades que afectan tanto a su forma como a su fondo, y por supuesto al colorido, abundante en blancos. Pero además, las formas se hallan simplificadas y sintetizadas”.

Podría seguir relatándoles retazos de escritos que giran alrededor de su obra, pero creo que es más interesante saber qué piensa de él mismo y cómo se define.

“Trabajo con óleos porque el aceite vive como el ser humano, no se queda perpetuo. El óleo trabaja por sí mismo y tengo la certeza de que mis cuadros no son lo que serán”.

Su inagotable vitalismo se refleja en la frase: «No me gustaría morir sabiendo, me gustaría morir aprendiendo».

Para Juan Alcalde, el arte es la búsqueda de sí mismo.

Su vida es una continua incertidumbre, pero como él mismo admite, «las desgracias pueden traer gracias».

«Lo peor que le puede pasar al ser humano es no tener gracia ni desgracia», añade.

«Los problemas son los que generan el pensamiento; sin ellos, el cerebro se muere», asiente con rotundidad.

“Cada día que pienso en rejuvenecerme, quisiera ser algo menos figurativo, pero no soy capaz de abstraerme del todo, no soy capaz de llegar a la abstracción pura. Llevo en las espaldas un peso muy grande, que no puedo descargarme, aunque lo intente. Me interesa la abstracción de Velázquez, de Goya. Los figurativos malos del siglo pasado hacen daño, aunque también está Rosales, que es fabuloso. Importa lo que es puro, lo que sale del espíritu del alma, del interior del hombre”…  La sensibilidad sobre todo.

Hablar de Juan es hablar de su pulgar. Como él mismo asegura, su pulgar es más importante que los pinceles, es el que conduce los colores al lienzo, y tiene además un componente sensual que no tiene el pincel, y en sus propias palabras, “es que cuando tú pones el pulgar en una tela, ahí está tu sensibilidad, la proyección de tu espíritu en el dedo, casi como un autorretrato”.

Juan ha sido su propio mecenas, se ha respaldado a sí mismo, ha creído en él, porque lo único que ha tratado de ser toda su vida es Juan Alcalde.

Por eso, lejos de escuelas, lejos de influencias, lejos de comparaciones o amigos que interfieran en esta semblanza, lejos de similitudes y analogías, hoy homenajeamos a quien ha tratado de ser toda su vida, y yo diría que lo ha conseguido, Juan Alcalde”.

Por su parte, el Presidente de la Asociación Española de Pintores y Escultores, José Gabriel Astudillo, recordó a todos que su arte está caracterizado por el personal estilo que ha hecho de este pintor un referente para las nuevas generaciones creadoras en una disertación en la que explicó por qué Juan Alcalde se ha hecho merecedor de este galardón:

“Este reconocimiento a un artista como Juan Alcalde, es el testimonio inequívoco del constante compromiso de la Asociación Española de Pintores y Escultores con la cultura, y es además, nuestro más decidido apoyo a sus creadores y difusores.

Esta Medalla reconoce una vida, un camino personal que nos vienes así a transmitir en las obras realizadas, una referencia visible en la que nos ofreces, al revivirlas y contemplarlas, la posibilidad de ser también artistas.

Tu obra, todo tu trabajo, es además una fuente inequívoca de esperanza, porque has ejercido como pintor y grabador, un oficio en el que no sólo se ve la carga entusiasta y optimista que desprenden tus blancos, sino que llega al público y al espectador con una nueva mirada, como un gesto de aliento y estímulo en el que demostrar que en sus vidas y obras puede hacerse realidad la idea de que en multitud de ocasiones, es en las dificultades y limitaciones donde la creatividad se expresa con especial intensidad.

Juan Alcalde es un gran artista, y lo es porque domina lo que encierra su corazón, y sólo el que mejor comprende y conoce sus afectos y pasiones, llega a ser un gran artista; un artista que domina la luz y la forma a través de la sensibilidad.

Esa parte esencial de su alma de artista es la que logra unir la materia a lo inmaterial, dando forma al espíritu. Decía mi siempre admirado Sorolla, quien honró esta institución cuando fue su Presidente, que la pintura es un “estado del alma”, una frase que se ajusta perfectamente al arte que nos regala Juan Alcalde.

Juan es un gran artista, un pintor que ha hecho de su trabajo un estilo de vida, un pintor que pinta todo el día, todos los días del año, que pinta hasta cuando no pinta. Que cuando duerme pinta y cuando vela pinta. Porque el regalo que nos ha hecho a todos los que amamos el arte, el regalo de ser pintor, lleva escondido el veneno y la carga dulce de la total dedicación y entrega con que ha regido su vida.

El mundo de la cultura, la sociedad en general, no podemos sino agradecer su contribución y reconocer el arte creador que subyace en el reverso de toda su obra, en la que late la ilusión más originaria que cabe por la vida, la de hacer de la vida pura belleza.

Eso es lo que pretende esta Medalla que hoy te entregamos, ser la mirada compartida de lo que eres y de lo que queremos ser a través de tu obra. Decía Miguel de Unamuno, cuya sensibilidad comparten todas y cada una de las obras de Juan Alcalde, que “el artista y sobre todo el hombre, seguirá hablando a través de su obra, para beneficio y goce de muchas generaciones”.

Ese es el ejemplo que dejas y que de forma sencilla, agradecemos.

Hoy rendimos homenaje a quien como decía antes la Secretaria General, ha conseguido ser Juan Alcalde. Que este momento compartido quede siempre en tu corazón, como quedará en nuestra historia y nuestra memoria.

Que quede grabado en oro. Para siempre, querido Juan. No hay medalla que pueda hacerse de la aleación de cariño, amistad y agradecimiento, con la que simbólicamente está hecha esta Medalla que hoy te entregamos de la Asociación Española de Pintores y Escultores”.

A continuación, el Presidente entregó la Medalla de Honor a Juan Alcalde, quien la recibió emocionado y dirigió unas palabras a los asistentes en las que sólo pudo agradecer el honor y declararse feliz y emocionado por el hecho de estar allí, y saberse de verdad objeto de una atención tan especial.

Fue después requerido para que firmara en el Libro de Honor de la Asociación Española de Pintores y Escultores, y lo hizo con letra firme, clara y pulcra, ante la expectación de los presentes por los comentarios que en todo momento el homenajeado realizó y en los que jocosamente trataba sobre los 99 años que había ya cumplido.

La Infanta Doña Elena, sentada hasta ese momento entre el público, acudió a felicitar al amigo y artista y de forma cariñosa posó con los integrantes de la mesa presidencial, así con cuantos asistentes y amigos se encontraban en el acto.

Cabe recordar las múltiples ocasiones en las que la familia real ha asistido a actos organizados por la Asociación Española de Pintores y Escultores, teniendo en cuenta que SS.MM. los Reyes don Juan Carlos y doña Sofía son los Presidentes de Honor de la centenaria entidad, que está a punto de convocar el 52 Premio Reina Sofía de Pintura y Escultura.

Firmó después la Infanta en el Libro de Honor de la entidad, justo debajo de la firma que en el año 90 dedicara con motivo de su visita al tradicional Salón de Otoño, y prometió asistir en la medida de sus posibilidades, a otros actos de la entidad.

D.E.P.

Eduardo Naranjo inaugura exposición en el Muba

El próximo día 16 de enero el pintor Eduardo Naranjo, Medalla de Honor de la AEPE y tan unido a la centenaria entidad, inaugura la exposición que bajo el título de “El lugar de la figura”, presentará una selección de una treintena de trabajos de su propia colección privada creados en las dos últimas décadas, en el Museo de Bellas Artes (Muba) de Badajoz.

Veinte años después de su última estancia en este mismo espacio expositivo, el pintor de Monesterio regresa a su Extremadura natal con el apoyo de la Diputación Provincial de Badajoz y justo cuando el museo celebra sus cien años de historia.

La tercera exposición de Naranjo en Extremadura podrá visitarse hasta el próximo 8 de marzo y ya se augura que sea una de las más visitadas en la historia del Muba, en la que el artista ha puesto especial cariño porque se trata de “volver a mi tierra y enseñar mi obra a nuestra gente».

Casi todos los cuadros objeto de esta exposición son propiedad del autor, y forman parte de una colección privada que bien podría formar parte de los fondos de la fundación museo en la que viene trabajando el artista con el ayuntamiento de la localidad. Es más, a estas alturas de su carrera, Naranjo no quiere deshacerse de estos cuadros. «Pienso vender muy poco», comenta Naranjo, para que «haya una obra que se pueda contemplar por siempre en algún museo».

‘Eduardo Naranjo. El lugar de la figura’ es el título de la exposición que el jueves 16 de enero, a las 12.00 horas, se presentará en el patio del Museo de Bellas Artes de Badajoz -calle Duque de San Germán-. La exposición de podrá contemplar hasta el 8 de marzo. Mañanas, de martes a domingo, de 10 a 14; tardes, de 16 a 20 horas.

Fuente, El Periódico de Extremadura

 

Soledad Lorenzo recibió la Medalla de Honor de la AEPE

En un acto celebrado el pasado viernes en la sede institucional de la AEPE, la galerista de arte Soledad Lorenzo recogió la “Medalla de Honor”, que le fue otorgada de manos de su Presidente, José Gabriel Astudillo, en reconocimiento a su aportación extraordinaria al mundo del arte.

Repleta de asistentes, entre los que se encontraban numerosos socios y amigos, así como diferentes entidades colaboradoras de la Asociación Española de Pintores y Escultores, transcurrió un acto emocionado en el que a modo de introducción, la Secretaria General, Mª Dolores Barreda Pérez, realizó un perfil humano de la galerista, resaltando el homenaje espontáneo, nacido del corazón de todos los que forman la Asociación Española de Pintores y Escultores, y haciendo especial hincapié en los valores humanos que rodean a la persona de Soledad Lorenzo.

Soledad Lorenzo, que en algunos momentos se mostró nerviosa, emocionada y agradecida, y quiso corresponder haciendo un pequeño repaso, siempre desde su experiencia y su especial mirada experimentada, a la situación del arte actual, en la que destacó, no encuentra nada nuevo que la emocione especialmente.

Fueron muchos los amigos y admiradores que quisieron acompañar a Soledad Lorenzo en este acto, como el Director Gerente del Museo Thyssen, Evelio Acevedo, el Presidente de Down Madrid, Ignacio Egea, la Asesora de la Concejala de Cultura del Ayuntamiento de Madrid, Isabel Rossel, el representante del Concejal de Retiro, Antonio Pardo, el Director de El Taller del Prado, Francisco Molina, otros ilustres galardonados con la Medalla de Honor, como Rafael Botí Torres y Tomás Paredes Romero, además de los miembros de la Junta Directiva, Juan Manuel López Reina, Alicia Sánchez Carmona, Antonio Téllez de Peralta, Paloma Casado, Carmen Bonilla Carrasco, Fernando de Marta, Ana Martínez Córdoba e Itziar Zabalza.

El Presidente de la Asociación Española de Pintores y Escultores, José Gabriel Astudillo, hizo especial mención a las autoridades que han disculpado la asistencia al acto, haciendo especial hincapié en la llamada de la Casa Real, en la que S.M. la Reina Doña Sofía, Presidenta de Honor de la institución, y la Infanta Doña Elena, le rogaron hicera llegar su felicitación más cariñosa a la homenajeada.

Como en otras ocasiones, por lo entrañable de las palabras que a modo de introducción realizó Mª Dolores Barreda Pérez, palabras que emocionaron no sólo al homenajeado, sino a todos los asistentes, y por la encendida defensa de su perfil humano, reseñamos a continuación la intervención de la Secretaria General:

«Soledad Lorenzo es una de esas figuras imprescindibles a la hora de hablar del arte en España.

Como siempre les digo en estas ocasiones, pueden acudir a su página web para consultar su biografía, a los libros publicados sobre ella y su trabajo, a multitud de escritos en los que bucear y descubrir su vida.

Lo que me gustaría ofrecerles aquí es sólo unas cuantas pinceladas acerca de su persona, para que puedan hacerse una idea más amplia de su concepción del arte.

Soledad Lorenzo es menuda y meticulosa, paciente, elegante, una dama del arte en toda regla, una mujer hermosa y espigada que ha tenido que sufrir en su vida personal grandes estragos de los que la salvó el arte y el trabajo. Y aunque nunca ha sido coleccionista, a veces se quedaba con obras de artistas que creía eran importantes.

Tras su etapa de iniciación, montó su propia galería de arte, hoy ya mítica entre todos los que somos parte de este mundo, un proyecto que cerró, igual que cerraba una etapa de su vida, pasando página y reflexionando sobre lo logrado.

Fueron 40 años de galerista que, afortunadamente, han quedado plasmados en el libro “Una vida con el arte”, un proyecto elaborado por Antonio Lucas y Mariano Navarro, fruto del premio que la Fundación Arte y Mecenazgo le entregó en 2012.

Profeta en su tierra, ha sido reconocida también con multitud de premios y distinciones, como la de torrelavegense ilustre, la Medalla de Oro de las Bellas Artes, la Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo, la Gran Cruz de la Orden Civil de Alfonso X el Sabio…

Soledad Lorenzo aunque no lo sepa, ya posee una obra que la vincula a esta Asociación Española de Pintores y Escultores: se trata de la Medalla de Oro del Ayuntamiento de Madrid, una obra original realizada por el que fuera Presidente de esta institución centenaria, José Pascual Ortells López…

Hoy recibe otra Medalla, obra de otro de nuestros Presidentes, en este caso, de Fructuoso Orduña, con lo que ya serán dos las obras con las que se acerque a esta nuestra casa…

Siempre ha vivido sucesos y experiencias de manera natural y lógica, aunque desde una perspectiva de curiosidad e investigación.

Fascinada con la vida, cree firmemente en la idea de superación que todos llevamos dentro y nunca se queja por nada.

Desde sus inicios, ha trabajado con artistas vivos, de los que poder aprender y asimilar su creatividad y brillantez, que busca de forma incansable con una exquisita sensibilidad.

Cree que “la maravilla del arte es emocional e intransferible y la cultura es la base del progreso de la sociedad”.

En sus propias palabras, “su meta nunca ha sido el éxito, sino eludir el fracaso”.

Piensa que pese a la libertad de la que gozamos, no hablamos con libertad, pero sin embargo, si se pinta con libertad.

Trabajadora infatigable, es una persona fuerte, que parece haber encontrado la paz lejos de la angustia del fracaso.

Después de haber entregado toda su vida al arte y a los artistas, rodeada de arte en un entorno artístico y cultural único, desde su casa en el Madrid de los Austrias, contempla gustosa su imponente colección, depositada en el Museo Reina Sofía y sigue reflexionando acerca de la realidad cultural y artística de España, colaborando de una forma altruista, en actividades como la que hoy nos ocupa en la Asociación Española de Pintores y Escultores.

Ella mejor que nadie sabe y conoce los pesares de quienes dedican su vida al mundo del arte; ella, que ha aupado y encumbrado a grandes artistas contemporáneos.

Soledad Lorenzo representa todo aquello ya desaparecido y que tanto echa de menos el artista de hoy en día: el papel de un galerista profesional.

Las galerías actuales se limitan a alquilar sus espacios y confían toda la promoción y el márketing al propio artista, incapaz de cubrir todos los aspectos necesarios para poder desarrollar su carrera.

Ella no, porque ella se manejaba como auténtica intermediaria entre coleccionistas, críticos, comisarios, entre el artista y su obra.

Por eso Soledad Lorenzo significó un antes y un después en el mundo del arte. Ella entendió a los artistas, les guió por el difícil mundo de la creación y supo ponerse además en el lugar de sus clientes, seleccionando para ellos aquellas obras que mejor encajaban en su personalidad.

Soledad, que pese al nombre, nunca ha estado sola, ha entendido que pese a lo sobrevalorado que está el ideal de la belleza, el arte acompaña y reúne y en algunas personas con sensibilidad, como es su caso, es imprescindible en sus vidas, es una necesidad que nunca se agota.

Soledad Lorenzo valora el trabajo de los galeristas en su justa medida, como una profesión en la que el galerista presenta a los artistas que le emocionan y trabajan para que ambos puedan vivir de su trabajo.

Y todo eso es también, y en realidad, todo un arte que los pintores y escultores de todos los tiempos, valoran y echan hoy día mucho de menos.

Todo un arte, como digo, que cuenta con nuestra más profunda admiración por su trabajo y que hoy se ve así recompensada con la concesión de la Medalla de Honor de la Asociación Española de Pintores y Escultores tan merecida».

Muchas gracias

 

A continuación, el Presidente entregó la Medalla de Honor a Soledad Lorenzo, quien la recibió emocionada y en las que sólo pudo agradecer el honor y declararse feliz por el hecho de estar allí, y saberse de verdad objeto de una atención tan especial.

Las palabras del Presidente fueron:

«Señoras y Señores, autoridades, queridos socios, amigos:

Bienvenidos a este humilde acto que, aunque no esté revestido de la solemnidad propia e institucional de una entrega habitual de premios, sí encierra en sí mismo, lo mejor de esta Asociación Española de Pintores y Escultores.

Libres así de rígidos protocolos, preparamos este acto con el cariño y el sentimiento de quienes rinden un sincero y emotivo homenaje a quien tanto ha hecho por el arte en España.

Hoy entregamos la Medalla de Honor de la Asociación Española de Pintores y Escultores y me corresponde a mí, como Presidente, el honor de materializarlo.

Un auténtico orgullo por la brillante trayectoria y excelente biografía de nuestra homenajeada, que ha sabido canalizar con tanto acierto su vocación, ayudando a artistas de diferentes estilos y técnicas, a encumbrarse en el siempre difícil mundo del arte contemporáneo.

Soledad Lorenzo los ayudó con su ejemplo hasta alcanzar el reconocimiento y la notoriedad, creando también ella misma, un ambiente propicio para ello, para la creación y transmisión del conocimiento, involucrando a toda la sociedad e invitándola a una labor de reflexión sobre la cultura que se ha visto fructífera y tremendamente positiva.

Y todo lo hizo guiada por su intuición y gracias a su inmenso talento, ese con el que se nace y que no puede aprenderse ni otorgarse alegremente; talento que en la antigüedad era una moneda, una medida de riqueza.

A todos nos viene ahora a la mente la parábola de los talentos, que nos sirve de reflexión para preguntarnos dónde han ido nuestros talentos y admirar lo bien que ha sabido Soledad Lorenzo gestionar los que ella descubrió.

Como todos ustedes saben, la Asociación Española de Pintores y Escultores nació en 1910. El Acta Fundacional la firmaron más de 180 grandes artistas de la época, con los que estoy seguro, Soledad Lorenzo se hubiera emocionado, porque hablamos de artistas como Sorolla, Cecilio Pla, Benlliure, Romero de Torres, Gutiérrez Solana, Miguel Blay, José Clará… y así una larga lista de, permítanme el término taurino, “primeras espadas” del arte.

Arte. Eso es lo que nos une, a Soledad Lorenzo y a esta Asociación Española de Pintores y Escultores, el arte de quienes hemos sabido crear el ambiente propicio para que se desarrolle el talento, reconocerlo, encumbrarlo,  y presentarlo a la sociedad para que lo aprecie.

Vivimos unos años convulsos, no sólo políticamente hablando. La pérdida del rumbo de la sociedad afecta a todos los ámbitos de la vida, y especialmente en lo que rodea al mundo del arte.

Por eso hay que reconocer a quienes como Soledad Lorenzo, como esta misma Asociación Española de Pintores y Escultores, luchan y apuestan por el talento, por quienes reclaman y valoran los talentos que hay en España.

Somos instituciones como la AEPE, como la propia Soledad Lorenzo, convertida ya en institución y leyenda, quienes creímos y seguimos creyendo en ellos. Porque creímos y seguimos creyendo en sus valores, en su vocación.

Y les arropamos con todo nuestro ejemplo. Un maravilloso ejemplo de más de 100 años, en nuestro caso, y un paradigma de profesionalidad como el que reúne Soledad Lorenzo, a quien hoy rendimos sentido homenaje.

Una consideración y un respeto que estoy convencido, Soledad sabrá apreciar porque viene expresamente de los artistas, aquellos a los que a lo largo de su vida tanto ha ayudado.

No es este un galardón pomposo o un título otorgado por altas instancias tan alejadas en la actualidad de la realidad patente y patética que vivimos. Es una sencilla muestra de consideración a quien ha sabido enamorarse del arte moderno, de parte de quienes lo están haciendo en estos mismos momentos, de los mismos artistas que ven con admiración a quien tanto ha luchado a lo largo de toda una vida, por ellos.

Un honor que concedemos a toda una vida de lucha personal y vicisitudes del espíritu, no por gloria ni por lucro, sino por hacer realidad algo que no existía.

Un reconocimiento con el que fomentar que entre todos aquellos que nos escuchan y se dedican a la misma lucha y afanes, haya alguno que algún día se pare aquí mismo, donde hoy se sienta Soledad Lorenzo, y vuelva a servir de ejemplo de tenacidad al servicio del arte y la cultura.

Los artistas, agradecidos, te honramos hoy y aplaudimos, expresándote nuestro más sincero reconocimiento».

Después, llegó el momento de compartir entre todos los asistentes, brindando y celebrando el momento.

 

 

El viernes 13 se entrega la Medalla de Honor a Soledad Lorenzo

El próximo viernes día 13 de diciembre de 2019, en la sede social de la Asociación Española de Pintores y Escultores, situada en la Calle Infantas, número 30, a las 19 h. tendrá lugar el acto de entrega de la Medalla de la AEPE a la galerista de arte contemporáneo española, referente indiscutible del mercado del arte en España en el último cuarto del siglo XX.

 

Soledad Lorenzo García (Torrelavega, Cantabria, 13 septiembre de 1937), pasó su infancia en su ciudad natal, pero por problemas políticos de su padre, Pedro Lorenzo Molleda (alcalde republicano de Torrelavega encarcelado durante la guerra civil), se trasladó toda la familia a Madrid, Zaragoza y posteriormente a Barcelona. Recibió de su ciudad natal en el año 2007 el título de Torrelaveguense Ilustre.

Soledad Lorenzo se quedó sin familia cuando aún era muy joven, una de las razones por las que entregó su vida entera al arte y a sus artistas, según sus propias palabras “la maravilla del arte es emocional e intransferible y la cultura es la base del progreso de la sociedad”.

Desde pequeña asistió con su padre a tertulias y exposiciones en Barcelona, lo que fomentó su amor por la pintura y por la escultura. Con seis años ya había posado para Joaquim Sunyer, miembro destacado del Novecentismo catalán.

Se casó en 1960 a los 23 años, vivió con su marido en Londres, ejecutivo de la constructora española Huarte, durante once años, pero a consecuencia de un cáncer falleció en Madrid en 1973 y con 36 años se quedó viuda. «No creo en Dios, creo en la vida»’, diría más tarde en una entrevista.

En 1974 comenzó su aprendizaje profesional en el mundo del arte cuando trabajó en la galería Fernando Guereta, pronto va ganando confianza y soltura, y los artistas se estaban convirtiendo en sus grandes amigos. A partir de 1976 comenzó a trabajar durante ocho años en la Galería Theo de Madrid, con sus propietarios el matrimonio formado por el pintor Fernando Mignoni y Elvira González. En 1985, a través del Ministerio de Cultura, fue comisaria en Bruselas de las exposiciones que España presentó en el festival de cultura española Europalia, con motivo de la entrada de España en el Mercado Común.​

En 1989 el fotógrafo Helmut Newton, una de las grandes figuras del siglo XX, australiano de origen alemán conocido por sus fotografías de moda y sus famosos retratos a “celebrities”, se fija en Lorenzo y le realiza una exquisita fotografía, que ha formado parte de la extensa producción de este fotógrafo internacional.

Lorenzo necesitaba el contacto directo con los artistas por eso se decidió a crear su propia galería de arte en 1986. Su referencia como modelo galerístico era la galería Juana Mordó. Se estableció en un local muy espacioso y luminoso en la calle Orfila de Madrid y ahí permaneció hasta su cierre. La reforma la hizo su hermano arquitecto, Ricardo Lorenzo García, con el pintor Gustavo Torner.

Inauguró la galería con el artista Alfonso Fraile, seguido de Gustavo Torner, Jordi Texeidor, Vicente Rojo, Antonio Lorenzo, Pablo Palazuelo del que fue gran amiga. Posteriormente trabajó con artistas como Tàpies, José Luis Gómez Perales, Guillermo Pérez Villalta, Miquel Barceló, Soledad Sevilla, Hernández Pijoan, Luis Gordillo, Antonio Lorenzo.

Los primeros artistas jóvenes que trabajaron con ella fueron los escultores vascos Txomin Badiola y Pello Irazu, Broto, Pedro Mora, Susy Gómez , Juan Uslé, PereJaume Victoria Civera, Íñigo Manglano-Ovalle, Jorge Galindo, José Maria Sicilia, Sergio Prego, Ana Laura Alaez, La Ribot. Muy pronto se abrió al mercado internacional participando en las mejores ferias de arte contemporáneo. Ha trabajado con artistas internacionales de reconocido prestigio como, Louise Bourgeois, artista con la que mantuvo una estrecha relación, Julian Schnabel, Ross Blecker, Tony Oursler, Robert Longo, Paul McCarthy, David Salle entre otros. Ha participado en las mejores ferias de arte europeas, como la Feria de Arte Contemporáneo ARCO de Madrid, la feria Art Basel de Basilea en Suiza y Frieze en Londres.​

En diciembre de 2012 cerró su galería que dirigió durante 26 años, ya que consideró que con su consabida autoexigencia y con una edad de 75 años, no podía entregarse al mismo ritmo y con la máxima intensidad que el trabajo con sus artistas requerían. Y aunque nunca ha sido coleccionista, a veces se quedaba con obras de artistas que creía eran importantes. Se ha exhibido una selección de ellas en el Museo de Arte Moderno de Santander y en Valencia.

Reside en un gran loft en el Madrid de los Austrias donde vive rodeada de obras de sus artistas como de Juan Uslé, Philipp Fröhlich, José María Sicilia, Victoria Civera entre otros. También conserva una escultura de la serie arañas de Louise Bourgeois (regalo de la autora). Jamás ha buscado el éxito, sin embargo, siempre le ha acompañado.

Deseaba que las obras que poseía estuvieran en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid para que las disfrute el máximo número de personas posible. Por lo que el año 2014, entregó en depósito en trámites de donación la mayor parte de su legado, 406 obras de 89 artistas.

Con la obtención del premio Arte y Mecenazo, decide, animada por sus amigos, que le escriban su biografía y se la encarga al crítico de arte Mariano Navarro y Antonio Lucas titulada Una vida con el arte. Es la primera monografía dedicada a una galerista española.

Patrona de honor de la Fundación Museo Reina Sofía.​

Premios

Entre los galardones, premios y homenajes concedidos a Soledad Lorenzo, figuran entre los más destacados:

Medalla de Oro de las Bellas Artes

Torrelaveguense Ilustre

Medalla de Oro del Ayuntamiento de Madrid

Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo. Consejo de Ministros de España

Gran Cruz de la Orden Civil de Alfonso X el Sabio

 

Os esperamos

Medalla de Honor de la AEPE

A Soledad Lorenzo

Viernes 13 de diciembre de 2019

19 h.

Sede de la AEPE

Calle Infantas, 30, 2º derecha

28004 Madrid

L a V: de 10 a 14 h. y de 17 a 20 h.

Metro: Chueca, Sevilla, Banco de España (líneas 1 y 5)

Bus: 146, 2, 34

Rafael Botí Torres recibe la Medalla de Honor de la AEPE

En un acto celebrado el pasado día 21 de diciembre en la sede institucional de la AEPE, el benefactor y altruista madrileño Rafael Botí Torres recogió la “Medalla de Honor”, que le fue otorgada de manos de su Presidente José Gabriel Astudillo, en reconocimiento a su labor de coleccionista, mecenas, y emprendedor que ha dedicado toda una vida al fomento del arte y la cultura.

Momentos antes de comenzar el acto, en el despacho presidencial, de izquierda a derecha: Mª Dolores Barreda Pérez, Secretaria General de la AEPE, junto a Rafael Botí Torres, José Gabriel Astudillo, Presidente de la Asociación Española de Pintores y Escultores y Juan Manuel López-Reina, Vicepresidente de la AEPE

                            

Repleta de asistentes, entre los que se encontraban numerosos socios y amigos, así como diferentes personalidades del mundo del arte y la cultura como Tomás Paredes, el Director del Museo de Bellas Artes de Córdoba, José María Palencia, el que fuera director del Instituto Cervantes, crítico de arte, comisario y poeta Juan Manuel Bonet Planes, numerosos socios, amigos y público en general, transcurrió un acto emocionado en el que a modo de introducción, la Secretaria General, Mª Dolores Barreda Pérez, realizó un breve recorrido por la biografía casi desconocida del mecenas, especialista en la obra de Rafael Botí Gaitán y de Daniel Vázquez Díaz, y que sigue realizando actividades culturales en las que difunde a estos y a otros muchos artistas.

El homenaje espontáneo, nacido del corazón de todos los que forman la Asociación Española de Pintores y Escultores hizo especial hincapié en los valores humanos que siempre han rodeado a la persona de Rafael Botí Torres.

José Gabriel Astudillo lo reflejó muy acertadamente cuando expresó que Rafael “une a su cualidad de mecenas y benefactor, la de académico: su vida ha sido una perseverante investigación de toda aquella  manifestación artística relacionada con la obra de su padre, que le apasiona, logrando la excelencia y la fama por sus estudios al respecto. Como promotor cultural, ha depositado todo su talento y su energía en detectar, impulsar y hacer brillar las obras de los demás”

Y sobre todos estos valores, Astudillo destacó que “en realidad, su trabajo constituye también toda una auténtica obra de arte, porque sin él, sin su empuje e iniciativa, muchos talentos permanecerían ocultos toda la vida y nos privarían, a quienes disfrutamos a diario de la cultura, del placer de conocerlos.

Tras la imposición de la Medalla de Honor, el homenajeado quiso también dirigir unas palabras a los asistentes, pero la emoción lo embargó hasta el final y sólo pudo agradecer el honor de un reconocimiento de una institución tan prestigiosa como la Asociación Española de Pintores y Escultores.

Tras recibir la Medalla de Honor de la Asociación Española de Pintores y Escultores, Rafael Botí Torres firmó en el Libro de Honor de la AEPE, bajo la atenta mirada del Presidente, José Gabriel Astudillo.

Y finalmente, firmó el acta de donación del cuadro titulado «Desde mi ventana», de Rafael Botí Gaitán, que ha donado a la AEPE y figura ya inscrito e inventariado en el patrimonio de la entidad.

Como en otras ocasiones, por lo entrañable de las palabras que a modo de introducción realizó Mª Dolores Barreda Pérez, palabras que emocionaron no sólo al homenajeado, sino a todos los asistentes, y por la encendida defensa de su perfil humano, reseñamos a continuación la intervención de la Secretaria General:

Rafael Botí Torres (1930) nació en Madrid, aunque no puede olvidar la Córdoba natal de su padre a la que ama como a una hija.

Hijo único del músico y pintor Rafael Botí Gaitán y de Isidra Torres Lerma, naturales de Córdoba.

Durante los primeros días del conflicto, su casa de Madrid, situada en la Calle Gobernador, 21, frente al Jardín Botánico, es semidestruida en un bombardeo.

La familia Botí se desplaza a Manzanares, en Ciudad Real, donde su padre ejerció como Profesor de Dibujo y como Bibliotecario en un Instituto de Segunda Enseñanza.

Terminada la Guerra Civil, la familia regresa a Madrid, en donde aunque pequeño, nuestro Rafael comparte el ambiente artístico y cultural que rodea a su padre, acercándose a figuras como Vázquez Díaz, José Caballero, la Duquesa de Alba, Sáez de Heredia, Micaela Amaya “La Chunga”, José Camón Aznar, Antonio Manuel Campoy, Marino Gómez-Santos, Elena Flórez,….en tertulias y visitas en las que acompañaba a su padre, que de niño lo llevaba a todas partes, yendo de su mano a los estudios de todos sus amigos.

Así, tuvo la dicha de ser un niño que jugaba entre los lienzos y pinceles de Vázquez Díaz, los hermanos Solana y otros grandes artistas amigos de la familia.

Según él mismo ha declarado, posó mucho para Vázquez Díaz entre los años 50 y 55. Lo hacía en su estudio, los domingos por la mañana y allí lo pasaba de maravilla.

Por este motivo, ha vivido toda su vida rodeado de arte y de artistas.

Por eso, podemos decir que lleva el arte dentro.

Desistió de pintar desanimado por su progenitor, ya que según ha declarado en alguna ocasión, su padre le dijo: «Mira, niño, dedícate a otra cosa que Dios no te ha llamado por ese camino»…

A fuerza de batallar por reivindicar la figura paterna, de invertir trabajo y dadivosidad a favor de Rafael Botí padre y de Vázquez Díaz, muy poco sabemos en realidad de Rafael Botí hijo.

Rafael Botí Torres estudio Economía y trabajó en la Banca, con categoría de Director de Sucursal.

Agente de la Propiedad Inmobiliaria, empresario y emprendedor, editor de numerosas obras sobre el arte, director de la Sala del Banco de Córdoba en Madrid, promovió la difusión del arte de los andaluces y, en general, del arte español comisariando exposiciones y escribiendo textos para catálogos.

Miembro de la Asociación Madrileña de Críticos de Arte

Miembro de la Asociación Española de Críticos de Arte

Miembro de la Asociación Española de Escritores y Artistas

Ha luchado incansablemente, y lo sigue haciendo, por la difusión y trascendencia de la obra de su padre, el músico y pintor Rafael Botí Gaitán.

Lucha que se materializó en la adquisición de parte de sus obras por la ciudad de Córdoba, a través de su Diputación provincial, ya que había apoyado al artista en vida con la concesión de diferentes becas.

La necesidad de gestionar este legado es el germen para la creación de la Fundación provincial de artes plásticas Rafael Botí, de la que nuestro Rafael es Miembro del Consejo Rector, además de Miembro de su Comisión Técnica.

Sus desvelos y trabajos culturales y artísticos le llevaron a la Vicepresidencia de la Academia Libre de Arte y Letras de San Antón.

Es además Socio de Honor de la Asociación Española de Pintores y Escultores

En el año 2010 fue nombrado Hijo Adoptivo de Torrelodones (Madrid), donde organiza el “Certamen de Pintura en Directo Rafael Botí”

En el año 2012 fue nombrado Académico de Honor de la Real Academia de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes de Córdoba

En 2016, y coincidiendo con la celebración del día de Andalucía, recibió la insignia de oro y plata y Diploma de Honor del Real Círculo de la Amistad, Liceo Artístico y Literario de Córdoba.

Como coleccionista de obras de arte, con predilección por las de Vázquez Díaz, y José Caballero, Rafael Alberti, Antonio Cobo y otros muchos pintores maestros en los que ha centrado su difusión, es el máximo especialista, experto  y conocedor de la obra de Vázquez Díaz y de Juan Antonio Morales

Su generosidad es bien conocida por la donación de obras de Vázquez Díaz y de Rafael Botí, y por el préstamo de otras muchas para su exhibición en importantes exposiciones pictóricas.

En la actualidad, colabora siempre que es convocado, como Miembro de Jurados de premios, certámenes y bienales.

Enamorado de Córdoba, pasión que comparte con su esposa, reparten su tiempo entre Madrid y esta ciudad en la que posee una vivienda junto a los jardines de Los Patos, muy cerca del palacete que perteneciera a Manolete, y que a su padre le habría encantado, por lo mucho que a él le gustaban los toros.

Allí miran también el patio de la Calle Isabel II, en el que sus padres se conocieron y en el que por iniciativa propia, logró ubicar una placa alusiva al pintor y músico cordobés como reconocimiento del que fuera su hogar.

Rafael es discreto, elegante, una excelente persona. No habla mal de nadie, no falta nunca a nadie, es generoso, amigo de sus amigos, paciente, luchador, optimista y creyente fiel de la realidad de las cosas.

Sincero y sensato, lo único que le hubiera pedido a la vida después de tantos sacrificios compartidos con su esposa Dely Blanco, presente en este homenaje como no podía ser de otra manera, es tener descendencia, pero echando mano de su optimismo, eso también lo han arreglado, haciendo hija a la hermosa ciudad de Córdoba, de la que ambos están completamente enamorados, y no sin razón, me consta.

Al realizar este perfil, creo que la AEPE no puede ocultar su alegría y entusiasmo por otorgar hoy esta merecida Medalla, un honor que debe convertirse en estímulo cargado de pleno y consciente sentido de responsabilidad que todos compartimos con Rafael.

Gratitud y reconocimiento son los sentimientos que en este momento nos embargan a la hora de pensar en Rafael y analizar el devenir de su vida, rodeado de arte y de artistas y de vivencias que han sido constante preocupación en su vida.

Constituye no sólo un noble hábito, sino un obligado gesto el reconocimiento y recuerdo de las virtudes humanas y valores artísticos de un mecenas como Rafael. Estoy convencida de que todos los aquí presentes, todos los que te conocemos, corroboramos el sentimiento generalizado de quienes te hemos tratado, destacando tus afables dotes personales y tu extraordinaria vocación altruista.

Nos gustaría que este acto constituya para todos el recuerdo de tu figura, nobilísimo arte y una ejemplo de energía y fecundidad al servicio de los demás.

Etimológicamente el término proviene del nombre del famoso consejero de Augusto, Mecenas, protector de las letras y de las artes, que implica una idea y conciencia del arte como realidad que incluye unos valores y unos sentimientos de amor y generosidad como los que encarnas.

Estamos acostumbrados a entender el mecenazgo como un amor por las letras y las artes que se manifiesta en forma de acción de estímulo y ayuda de gobiernos y de hombres ricos y poderosos. Incluso hoy en día, esa generosidad está ligada a motivos utilitarios de poder, de prestigio social y de otro tipo de iniciativas de los grandes grupos industriales y económicos.

En el caso de Rafael, debemos entender el mecenazgo como misión, tal y como nos advertía en su momento el propio Ortega y Gasset.

No pretendo en esta introducción acumular sólo datos de un currículo de Rafael Botí Torres. Creo que era indispensable presentar aquí un apretado perfil humano de quien se ha pasado la vida difundiendo con eficacia el legado de los demás.

Al rememorar su presencia activa en todo tipo de actos de difusión de otros pintores, destacaremos sobre todo la fecunda labor que viene realizando en la ciudad de Córdoba, en la Fundación que lleva los apellidos de su padre. Una Fundación que intenta de forma cíclica renovarse y transformarse en una institución sólida y a la altura, y que tanto hace en el campo de las artes.

Desde la AEPE, desde AECA, podemos dar fe de los esfuerzos realizados en épocas de bonanza y de crisis para cumplir las ilusiones y los sueños de su fundador, contando siempre, eso sí, con su extraordinaria generosidad a la hora de ceder obras en beneficio y consecución de este fin.

Me resulta indispensable vincular el entusiasmo que ha puesto en realizar publicaciones de gran calidad que rememoren el importantísimo trabajo de los pintores, en realizar exposiciones antológicas, temáticas, y una fecunda labor que se acompaña de múltiples gestiones y trabajos cuyo detalle oscuro, laborioso, callado, no cabe aquí.

Me he resistido con todas mis fuerzas a hablar en esta introducción de Rafael Botí Gaitán como artista, no así como padre y amigo, y de Daniel Vázquez Díaz, puesto que hoy el protagonista indiscutible y absoluto de nuestro reconocimiento es Rafael Botí Torres. Él sólo y por él mismo. Por su trabajo, y su personalidad.

La callada memoria del olvido debe ser devuelta y recordada para homenajear a Rafael Botí Torres.

Por eso quiero proclamar que Rafael Botí Gaitán será por siempre el maestro y pintor cordobés por excelencia del siglo XX, pero tú, Rafael, sólo tú, serás únicamente nuestro Rafael, con entidad propia más allá de la memoria de tu amado padre, nuestro Rafael más allá de posibles comparaciones o referencias, nuestro Rafael más allá de quienes te asocien únicamente a él.

Tú serás ya por siempre el Rafael de la Asociación Española de Pintores y Escultores que hoy te agradece una vida entera dedicada al arte y los artistas.

Felicidades y muchas gracias

 

A continuación, el Presidente entregó la Medalla de Honor a Rafael Botí Torres, quien la recibió emocionado y dirigió unas palabras a los asistentes en las que sólo pudo agradecer el honor y declararse feliz y emocionado por el hecho de estar allí, y saberse de verdad objeto de una atención tan especial.

Las palabras del Presidente fueron:

Queridos socios y amigos:

Hacemos esta tarde un hermoso acto de reconocimiento a la generosidad.

La AEPE siempre ha sabido reconocer todas las disciplinas que conforman las Bellas Artes: la formación de una base sólida, la selección de la mejor materia prima, la suma de destrezas y buen gusto, la búsqueda de la belleza, en suma, el aroma que, como la cultura, caracteriza a una prestigiosa entidad como la nuestra.

En los últimos años la AEPE ha sabido reescribirse: con decisión firme y vocación de servicio bien demostrada, ha apostado sin ambages por la pintura y la escultura, dos de las más nobles entre las Bellas Artes, para convertirse en el catalizador del arte y los artistas en Madrid y en toda España.

En un siglo tan agitado como en el que nos ha tocado vivir, este reconocimiento al mérito que hoy otorga la AEPE es también una invitación a detenerse en una biografía ejemplar, en esa parte inmutable de la vida que es la inquietud artística. No hay más que mirar su rostro para descubrir la suma de facultades, afán y trabajo que representa y que hoy se concentran en esta Sala “Eduardo Chicharro”.

Las Bellas Artes requieren el impulso generoso y apasionado de los mecenas y de quienes trabajan en beneficio de la cultura sin esperar nada a cambio. Por eso reconocemos hoy la labor de Rafael Botí Torres, que ha dedicado su vida al estudio y la difusión del arte, presentando una atención especial a la obra de su padre y a la de su maestro, Vázquez Díaz, a través de todo tipo de trabajos y desvelos, actividades, y por cuantos medios han estado a su alcance.

En la AEPE abundan los mecenas y benefactores culturales, ya que como sabéis, todos los miembros de la Junta Directiva trabajamos por amor al arte.

De igual forma, Rafael une a su cualidad de mecenas y benefactor, la de académico: su vida ha sido una perseverante investigación de toda aquella  manifestación artística relacionada con la obra de su padre, que le apasiona, logrando la excelencia y la fama por sus estudios al respecto. Como promotor cultural, ha depositado todo su talento y su energía en detectar, impulsar y hacer brillar las obras de los demás.

En realidad, su trabajo constituye también toda una auténtica obra de arte, porque sin él, sin su empuje e iniciativa, muchos talentos permanecerían ocultos toda la vida y nos privarían, a quienes disfrutamos a diario de la cultura, del placer de conocerlos.

Por eso hoy reconocemos y galardonamos a uno de esos grandes exponentes de la promoción cultural, a Rafael Botí Torres.  Toda su vida ha sido un esfuerzo constante por acercar al público el arte y la creación cultural. La divulgación pictórica de la obra de su padre, y de su maestro, es la pequeña muestra de cómo ha logrado contagiar su pasión pictórica a tantos ciudadanos, a través de la generosidad extrema y gracias a la perseverancia de una vida dedicada a ello.

Rafael Botí Torres es un modelo de conducta para la sociedad; un alma que ha logrado superarse en la conquista de la excelencia, haciendo de su trabajo una transmisión y difusión de la pintura y del arte que no puede pasar inadvertida.

Pero hoy Rafael no está aquí como representación ni como difusor de la obra de otros artistas, sino que está con nosotros por ser reconocido como un gran filántropo y una excelente persona. Está aquí por méritos propios y no cabe hablar más que de él.

Decía la Secretaria General en su nota biográfica, que no quería hablar más que estrictamente lo necesario del pintor Botí y de Vázquez Díaz. Efectivamente, hoy el único protagonista aquí es Rafael, cuya forma de ser, cuya bondad y  cuyo perfil humano le ha granjeado el cariño y el agradecimiento de cuantos estamos en esta sala, de los que no están, de los cordobeses, de los españoles, de todos los que amamos el arte y alabamos la generosidad de su vida.

El esfuerzo que hoy reconocemos no caerá en saco roto. Porque toda una vida entregada a las Bellas Artes es una enorme fuente de fecundidad y riqueza para toda la sociedad, y es, además, un orgullo para todos los españoles, para todos los artistas y para esta Asociación Española de Pintores y Escultores que hoy te aplaude.

Hoy es un día para celebrar. La Asociación Española de Pintores y Escultores está de fiesta y este acto de entrega de la Medalla de Honor es una buena muestra del espíritu de agradecimiento y de servicio que vivimos en esta centenaria institución a la que me gusta llamar casa de todos.

Hemos aprendido de nuestros predecesores -y hoy lo vemos encarnado en Rafael- a trabajar con alegría y con afán de ayudar a los demás, al servicio del arte y de los artistas. Probablemente todos me habéis oído decir que cada día nos empeñamos en que la AEPE sea uno de los mejores lugares del mundo en donde reconocer el arte y la creación. Estoy persuadido del privilegio que tenemos quiénes cada día compartimos una misión tan relevante en servicio de la sociedad.

Por supuesto, los obstáculos no nos faltan: así ha ocurrido en el pasado y así seguirá sucediendo en el futuro, en medio de las tormentas se descubre el temple de los buenos marineros. Y ahora podemos estar contentos porque las circunstancias del entorno nos hacen ver que ni podemos ser mediocres, ni podemos vivir instalados en la cultura de la queja.

Pero mis palabras deben ser fundamentalmente de felicitación y agradecimiento a Rafael Botí. Hoy recordamos la suma de muchas tareas sencillas, silenciosas, calladas, realizadas con el empeño de servir: a la memoria de su padre, a la del maestro Vázquez Díaz, a la de ciudades como Córdoba, Nerva, Jaén, a empresas y fines de todo tipo relacionados siempre con el mundo del arte… a la de nuestra propia entidad y a la de otras muchas instituciones.

En un gesto más de generosidad y altruismo, Rafael nos ha hecho llegar la obra que aquí exhibimos del pintor Rafael Botí Gaitán, cuya donación a esta Asociación Española de Pintores y Escultores quedará reflejada en el acta que a continuación firmaremos para que quede ya por siempre unida a nuestra institución, en un acto que nos abruma y recuerda la grandeza de quien hoy homenajeamos.

Por esta ingente tarea, llena de coraje y magnanimidad, la Asociación Española de Pintores y Escultores te manifiesta su reconocimiento y su gratitud. Rafael: te quiero dar las gracias, en nombre de todos, porque con tu compromiso, con tu capacidad de superar las dificultades con paciencia, ingenio y creatividad, has contribuido a plasmar el espíritu que da vida al acto creativo y al arte.

El amor al trabajo bien hecho, el afán de descubrir la verdad y darla a conocer, la lealtad, el ambiente de afecto y preocupación por los demás, son rasgos de ese espíritu fundacional -que enseguida perciben quienes se acercan a la AEPE- y que son reales porque muchas personas como tú se empeñan en vivirlos cada día.

Además de felicitarte y de agradecerte que hayas hecho tuyos los fines y los proyectos de nuestra entidad, quiero decirte que tu espíritu de servicio es una fuente de inspiración para quienes trabajamos ahora en el difícil mundo del arte y la cultura.

Llevas toda una vida luchando por difundir el arte de los demás, el arte de muchos artistas y lo has hecho trabajando cada día con ahínco, no por vanagloria, sino por servir mejor a los demás, al arte, a los artistas, enseñando con el ejemplo y con la palabra, con toda tu vida, mediante publicaciones, textos, exposiciones, premios, certámenes, en definitiva, con logros repletos de beneficios para los creadores y para toda la sociedad.

Las instituciones, como las personas, se hacen mejores cuando se acostumbran a dar las gracias a quienes las sirven con lealtad. Esta entrega de la Medalla de Honor es, por tanto, un bien para todos y no sólo para el galardonado.

Por esta vida dedicada a preservar la memoria de los artistas, nuestra Junta Directiva ha acordado concederte la Medalla de Honor. Quienes hoy te acompañamos –y otras muchas personas que no han podido acudir- te felicitamos de todo corazón, y nos unimos a tu alegría y grandiosidad. Muchas gracias.

       

     

El viernes se entrega la Medalla de Honor a Rafael Botí Torres

El próximo viernes día 21 de diciembre de 2018, en la sede social de la Asociación Española de Pintores y Escultores, situada en la Calle Infantas, número 30, a las 19 h. tendrá lugar el acto de entrega de la Medalla de la AEPE al mecenas y filántropo Rafael Botí Torres.

Rafael Botí Torres, hijo del pintor cordobés Rafael Botí, figura importante formada en el taller de Vázquez Díaz, creció en ese mundo artístico paterno y hasta en alguna ocasión fue modelo de Vázquez Díaz para realizar la figura de un torero; y ya de mayor se afanó en formar una colección que, con el tiempo, alcanzó un alto nivel al adquirir numerosas obras de Vázquez Díaz. Un fondo patrimonial que desde hace años trata de compartir y por ello donó una parte sustancial de las obras de su padre a los cordobeses, donación hecha a la Diputación Provincial que difunde la Fundación Rafael Botí, constituida en un factor cultural con notable proyección; y en su testamento deja en herencia al Museo Vázquez Díaz de Nerva (Huelva) los bocetos y dibujos realizados por don Daniel Vázquez Díaz para realizar los frescos del Descubrimiento de Santa María de la Rábida.

Coleccionista, mecenas, emprendedor; una vida dedicada al fomento de la cultura. Patrocina certámenes artísticos e impulsa exposiciones; es miembro de la Asociación Española de Críticos de Arte; académico… Y la Asociación Española de Pintores y Escultores reconoce esa labor desprendida e inteligente otorgando a Rafael Botí Torres su Medalla de Honor.

Al término del acto, celebraremos la tradicional copa de navidad.

Os esperamos

 

Rafael Botí Torres, Medalla de Honor de la Asociación Española de Pintores y Escultores

La Junta Directiva de la Asociación Española de Pintores y Escultores, AEPE, presidida por José Gabriel Astudillo, ha concedido su Medalla de Honor al coleccionista Rafael Botí Torres, ‘en reconocimiento y agradecimiento’ a su confianza en la Asociación, inquebrantable fe en la entidad, máxima cordialidad ‘y gran predisposición mostrada siempre a la hora de colaborar con nuestra institución’. La Medalla de Honor se entregará el 21 de diciembre de 2018 en la sede social de AEPE, al término de la tradicional Copa de Navidad.


Rafael Botí Torres, hijo del pintor cordobés Rafael Botí, figura importante formada en el taller de Vázquez Díaz, creció en ese mundo artístico paterno y hasta en alguna ocasión fue modelo de Vázquez Díaz para realizar la figura de un torero; y ya de mayor se afanó en formar una colección que, con el tiempo, alcanzó un alto nivel al adquirir numerosas obras de Vázquez Díaz. Un fondo patrimonial que desde hace años trata de compartir y por ello donó una parte sustancial de las obras de su padre a los cordobeses, donación hecha a la Diputación Provincial que difunde la Fundación Rafael Botí, constituida en un factor cultural con notable proyección; y en su testamento deja en herencia al Museo Vázquez Díaz de Nerva (Huelva) los bocetos y dibujos realizados por don Daniel Vázquez Díaz para realizar los frescos del Descubrimiento de Santa María de la Rábida.
Coleccionista, mecenas, emprendedor; una vida dedicada al fomento de la cultura. Patrocina certámenes artísticos e impulsa exposiciones; es miembro de la Asociación Española de Críticos de Arte; académico… Y la Asociación Española de Pintores y Escultores reconoce esa labor desprendida e inteligente otorgando a Rafael Botí Torres su Medalla de Honor.

Fallece Julio López, el escultor del alma

La Asociación Española de Pintores y Escultores quiere expresar su más sentido pésame por la triste pérdida de uno de los más grandes artistas de España, a sus familiares y amigos, especialmente a sus hijas y a Marisa y Miguel Ángel Codina, a quien unía una estrecha amistad.

José Gabriel Astudillo López, Presidente de la Asociación Española de Pintores y Escultores, junto a Julio López y S.M. la Reina Doña Sofía, Presidenta de Honor de la Asociación Española de Pintores y Escultores, en el acto de entrega del 50 Premio que lleva su nombre

El escultor Julio López Hernández, perteneciente al grupo de los «Realistas de Madrid», falleció el pasado día 8 de mayo de 2018, en una clínica de Madrid, a la edad de 88 años,  donde estaba internado desde hace un mes tras sufrir un ictus.

Julio López pertenecía al grupo de grandes artistas, junto con Antonio López, y su propio hermano Francisco, fallecido en enero de 2017, que en la década de los 50 retomaron una alternativa de la tradición realista, con el llamado realismo mágico o transcendente, alejado del realismo más académico y del vanguardismo que en esa época cultivaron Saura, Tápies y Millares.

De hecho, defendía el realismo como una de las expresiones artísticas propias de la actualidad: «El realismo está hoy tan vigente como la abstracción.

Julio López formaba parte junto con su mujer, la pintora Esperanza Parada, del grupo histórico y generacional de pintores y escultores que vivieron y trabajaron en Madrid desde la década de 1950, unidos tanto por el vínculo de su formación y de su trabajo como por sus relaciones personales y familiares.

Además de por este matrimonio, el grupo estaba compuesto por Antonio López García, su esposa, María Moreno, el escultor Francisco López Hernández, hermano de Julio, su mujer, la pintora Isabel Quintanilla y Amalia Avia, casada con el artista Lucio Muñoz. Aunque no todos ellos habían nacido en Madrid, esta ciudad fue el lugar principal de residencia y trabajo.

Hijo y nieto de orfebres, nació en Madrid en 1930. Se formó en la Escuela de Artes y Oficios de Madrid, y con 19 años ingresó en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando, donde entabló amistad con otros artistas como Antonio López García y Lucio Muñoz. Obtuvo una beca del Liceo Francés y la Pensión de Bellas Artes de la Fundación Juan March, lo que le permitió ampliar su formación en Francia e Italia.

En 1962 contrajo matrimonio con la pintora Esperanza Parada (fallecida en 2011), con la que tuvo dos hijas, modelos de muchas de sus obras. Desde 1970, ejerció como profesor de Modelado en la Escuela de Artes y Oficios. A lo largo de su vida, recibió numerosos premios y distinciones, entre ellos, el Premio Nacional de Artes Plásticas 1982, el Premio Nacional de Medalla Tomás Francisco Prieto de la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre y la Medalla de Honor de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo. En 1986, ingresó en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.

Julio López ha volado hoy en Madrid

Desde sus primeras tallas religiosas, evoluciona del expresionismo al realismo y sus obras van ganando cotidianeidad, con el bronce como material más empleado y una gran relevancia a las texturas. A principios de los 50, participó en el Proyecto de Escuela de Escultores de Coca, donde conoció a César Montaña y Eduardo Capa. Algunas de sus grandes obras públicas son el torso de Jorge Manrique, el monumento a Federico García Lorca o el busto de Fernando de los Ríos.

Desde su primera exposición individual en 1965, en la Galería Juana Mordó de Madrid, su obra ha sido expuesta en importantes salas de todo el territorio nacional, desde la Fundación Rodríguez Acosta de Granada a la Caja de Ahorros de Asturias, el Monasterio de San Francisco en Cáceres, el Museo Nacional de Escultura de Valladolid, la Fundación Santillana o la Galería Leandro Navarro de Madrid.

Sus obras se pueden encontrar en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid, Museo Nacional de la Moneda, Museo de Figueira de Foz, Museum Atheneum de Helsinki, Muzeum Sztuki Medalierskiej de Varsovia, British Museum, Museo Vaticano, Colección Fundación Juan March, Museo al Aire Libre de Hakone (Japón), Museo del Prado, Palais de l´Europe (Estrasburgo) y Chase Manhattan Bank (Nueva York), entre otros.

A los 88 años, continuaba trabajando incansable. El año pasado inauguró dos exposiciones en Madrid: fue uno de los protagonistas de la muestra que el Museo Thyssen dedicó al realismo madrileño y expuso en solitario en la Academia de Bellas Artes. “Mis esculturas se reencuentran y dialogan con los dibujos que las originaron. Yo hago dibujos muy acabados, que no son bocetos, y de grandes dimensiones. Son la esencia de la creación de un escultor».

Al quedarse viudo empezó también a escribir. Publicó además el libro «Notas a pie de obra», en el que hacía comentarios sobre «la médula de mis creaciones». Algunas de sus piezas más conocidas, como «El pintor del Prado» o los homenajes a Lorca, lucen en las calles y plazas de Madrid, como en la de Santa Ana, el Teatro Español o al pie del Museo del Prado.

Su relación con la Asociación Española de Pintores y Escultores comenzó en el año 2013, cuando el recién nombrado Presidente de la AEPE, José Gabriel Astudillo, le invitó a participar en el Jurado del que fue el 80 Salón de Otoño. Su amistad venía ya de lejos, y eso facilitó que quisiera participar en el proyecto.

De izquierda a derecha: Tomás Paredes, Julio López, Antonio López, Rafael López-Sors, Mª Dolores Barreda Pérez, José Gabriel Astudillo López, Presidente de la Asociación Española de Pintores y Escultores, Alma Ramas y Lucas Ferreira, Jurado del 80 Salón de Otoño

 

El consejo de sabios que reunió José Gabriel Astudillo en mayo de 2014, en una  importante reunión de trabajo a la que asistieron el pintor manchego Antonio López, el escultor madrileño Julio López, el Catedrático de la Facultad de Bellas Artes de la UCM, José Mª Cuasante y el Doctor en Dibujo de la Facultad de Bellas Artes de la UCM, Luis Mayo, sentó las bases del que sería en nuevo Premio Reina Sofía de Pintura y Escultura, fruto de las directrices de los “grandes maestros del arte actuales”, que desde hacía ya tiempo, mostraban una muy positiva disposición a colaborar con la Asociación Española de Pintores y Escultores.

Esta actitud se vio muy pronto reflejada a través de su participación en los Jurados de los Salones de Otoño correspondientes a las ediciones número 80, 81, 82, 83 y 84, así como del 50, 51, 52 y 53 Premio Reina Sofía de Pintura y Escultura.

De izquierda a derecha: Mª Dolores Barreda Pérez, José Vicente Moreno, Rafael López-Sors, Eduardo Naranjo, Antonio López, José Gabriel Astudillo López, Presidente de la Asociación Española de Pintores y Escultores, Tomás Paredes, Rafael Canogar, Javier Rubio y Julio López, en otro Jurado del  Salón de Otoño

 

El 21 de febrero de 2014, el Presidente de la Asociación Española de Pintores y Escultores tenía el honor de entregar a Julio López la Medalla de Honor de la AEPE, en reconocimiento a su personalísimo estilo realista y fuera de los cánones académicos y a la revitalización lograda del espíritu clasicista.

Mª Dolores Barreda Pérez, Secretaria General de la AEPE, Julio López y José Gabriel Astudillo López, Presidente de la Asociación Española de Pintores y Escultores

El homenaje espontáneo, nacido del corazón de todos los que formamos la Asociación Española de Pintores y Escultores, no sólo quiso recordar al genial escultor en su vertiente artística, sino que hizo especial hincapié en los valores humanos que siempre han rodeado a la persona de Julio López.

José Gabriel Astudillo lo reflejó muy acertadamente cuando expresó que este renovador de la escultura siempre se ha caracterizado por “el profundo respeto hacia la obra y estilo de los demás artistas y creadores, por su trato amable y cortés, por el profundo amor a su familia, por la honestidad reflejada en sus acciones y palabras,… todo ello no son más que la demostración tangible de la grandeza de su alma, de la generosidad de su corazón y de la rectitud de sus sentimientos”.

 

 

El emotivo acto de la entrega de la Medalla de Honor de la AEPE a Julio López

Y sobre todos estos valores, Astudillo destacó el del compañerismo, “del que sus propios amigos pueden dar buena fe y que junto a su cordialidad son los valores que más enriquecen su vida. Por eso, para esta Asociación Española de Pintores y Escultores es un honor otorgar esta distinción a un excelente escultor y a una extraordinaria persona”.

En el mismo acto, la Secretaria General de la AEPE, Mª Dolores Barreda Pérez, realizó una semblanza personal del homenajeado, en el que decía que …”Julio López ha sido siempre un artista lleno de nobles ideales. Lo que más me gustaría destacar de él es el hecho innegable, de que antes que escultor, antes que artista, es una buena persona que está llena de valores humanos… Me gustaría también poderles transmitir algo que no viene escrito en ninguna biografía, ni aparece en internet, ni encontramos en los libros que sobre él hablan: me refiero a su profunda humanidad, a los valores humanos que siempre le han caracterizado…. Los valores que atesora Julio López son las cualidades de su alma, son los principios que siempre le han impulsado a luchar por la vida, por su trabajo, por su estilo… Su profundo respeto hacia la obra y estilo de los demás artistas y creadores, su trato amable y cortés, el profundo amor a su familia, el reconocimiento de las virtudes de los demás, la responsabilidad que le otorga crédito y confianza, su esfuerzo y compromiso, la solidaridad que ha demostrado al sensibilizarse con las necesidades que esta Asociación le manifestó, la honestidad reflejada en sus acciones y palabras,… todo ello no son más que la demostración tangible de la grandeza de su alma, de la generosidad de su corazón y de la rectitud de sus sentimientos…

Con este motivo,  en febrero de 2014 se publicaron además la entrevista que al escultor realizó Mª Dolores Barreda Pérez, y el extracto de una tarde de diálogo compartida a tres bandas con el Presidente de la Asociación Española de Pintores y Escultores, y que pueden verse en la web, en los siguientes enlaces: http://www.apintoresyescultores.es/entrevista-a-julio-lopez-hernandez/

y http://www.apintoresyescultores.es/a-tres-bandas-julio-lopez-astudillo-barreda/

 

Julio López siguió colaborando con la Asociación Española de Pintores y Escultores en otro tipo de actuaciones, como su participación en la exposición que bajo el título de “Tres siglos de escultura: Fundición Codina”, comisariadas por la AEPE, se llevaron a cabo en Alcorcón, Getafe y Leganés en el año 2014.

El pasado viernes 4 de mayo, inauguramos en Toledo la mejor exposición de escultura de todas las que se celebrarán en España en este año 2018. Una exposición que se acaba de convertir en el mayor homenaje que pudiéramos hacer al artista, puesto que Julio López está presente en “EScultura” con cuatro piezas, siendo la imagen de portada del catálogo la penúltima escultura que realizó, ya que la que es la última, se encuentra en la Fundición Codina, en donde Julio trabajaba con ella.

Este es el texto que nos ha hecho llegar una de sus hijas, “Queridos todos, mi padre falleció esta mañana tranquilo y sedado. Había empeorado mucho el domingo. Se ha ido luchando hasta el final y con la discreción y elegancia que le caracterizaban. Estamos seguras que ahora sostiene una conversación con sus grandes amigos Lucio y Amalia, que está con su hermano y sobre todo que se ha reencontrado con mi madre a la que echaba tantísimo de menos. Un abrazo a todos y mil gracias por el cariño y admiración que le teníais”.

D.E.P.

Rafael Canogar recibe mañana la Medalla de Honor de la AEPE

En un acto que se celebrará el próximo día 26 de enero, a las 19 h. en la sede institucional de la Asociación Española de Pintores y Escultores, el artista Rafael Canogar recibirá la “Medalla de Honor” de la institución, que le será otorgada de manos de su Presidente José Gabriel Astudillo, en reconocimiento a su aportación extraordinaria al mundo del arte.

Al acto, al que se espera que acudan innumerables socios y amigos, así como algunos de los máximos representantes del mundo del arte académico y la crítica, será presentado por la Secretaria General de la Asociación Española de Pintores y Escultores, Mª Dolores Barreda Pérez, quien realizará un breve recorrido por la trayectoria biográfica y artística del homenajeado, para a modo de introducción, dar paso al homenaje espontáneo, nacido del corazón de todos los que forman la Asociación Española de Pintores y Escultores, desvelando no sólo al extraordinario profesional, sino haciendo especial hincapié en los valores humanos que rodean a la persona de Rafael Canogar.

Por su parte, José Gabriel Astudillo, Presidente de la centenaria entidad, dará paso a un discurso emotivo en el destacará que “Rafael Canogar siempre ha sido un pintor valiente a la hora de defender sus valores artísticos, y a pesar de las dificultades que haya podido encontrar a lo largo de su trayectoria, pero que los sacrificios que ha realizado, las alegrías que ha experimentado, el singular significado que para este artista tiene el conjunto de su producción y experiencia artística y profesional, son hoy ejemplo para muchos artistas y creadores, para muchos de nuestros socios. Por eso, el ejemplo de tu vida nos interesa a todos”.

Se verificará así la entrega de la Medalla y del Diploma acreditativo, tras la cual, Rafael Canogar dirigirá unas palabras a los asistentes y firmará en el Libro de Honor de la Asociación Española de Pintores y Escultores.

La Medalla de Honor de la AEPE se ha concedido en anteriores ocasiones a Julio López Hernández, Tomás Paredes, Eduardo Naranjo, Juan Alcalde y Venancio Blanco.

Acto: Medalla de Honor de la AEPE
Fecha: 26 de enero de 2018
Lugar: Sede de la Asociación Española de Pintores y Escultores
C/ Infantas, 30, 2º drcha.
28004 Madrid

Venancio Blanco recibe mañana la Medalla de la AEPE

El artista Venancio Blanco, perteneciente al grupo de los Seis Escultores, cuya obra supuso la transformación del arte sacro español en el siglo XX, y uno de los integrantes del Grupo de los Seis Escultores, recibirá este viernes 24 de febrero de 2017,  la Medalla de Honor de la Asociación Española de Pintores y Escultores, galardón de carácter puramente honorífico que se adjudica solemnemente bajo unas claras condiciones de ejemplar resonancia y público aprecio y reconoce a aquellas artistas que se han distinguido de modo sobresaliente en el mundo de la creación artística.

La entrega de esta distinción se producirá en el transcurso de un acto que tendrá lugar en la sede social de la Asociación Española de Pintores y Escultores a partir de las 18 horas, y en el que intervendrán la Secretaria General de la centenaria entidad, Mª Dolores Barreda Pérez, y el Presidente de la misma, José Gabriel Astudillo López.

La Insignia es una distinción propia de la institución que diseñara en los años 40 el que fuera Presidente de la entidad y escultor, Fructuoso Orduña, y que simboliza el arte en forma de una mujer que sostiene a Palas Atenea, diosa de las artes, y que antes que Venancio Blanco han recibido personalidades como José Cruz Herrera, Julio López Hernández, Tomás Paredes Romero o Eduardo Naranjo.

Tras la entrega del galardón, el homenajeado Venancio Blanco, disertará sobre su larga vida en una esperada entrevista que promete será del todo interesante.

anuncio medalla honor Venancio Blanco

Invitación Medalla Honor Venancio Blanco