Mª Blanca Mac-Mahon Ordoñana

Por Mª Dolores Barreda Pérez

LAS PRIMERAS ARTISTAS DE LA

ASOCIACION ESPAÑOLA DE PINTORES Y ESCULTORES

Desde su fundación en 1910, y después de haber tratado en anteriores números a las Socias Fundadoras de la entidad, y las participantes en el primer Salón de Otoño, vamos a ir recuperando de la memoria colectiva, el nombre de las primeras socias que vinieron a formar parte de la Asociación de Pintores y Escultores.

Mª BLANCA MAC-MAHON ORDOÑANA

 

MAC-MAHON ORDAÑANA, Mª Blanca        P   1885      LA HABANA       VALLADOLID

Mª Blanca Mac-Mahon Ordoñana se inscribió en nuestra entidad como “Pintora”. Socia de número, no podemos determinar exactamente su fecha de alta.

La artista, nació en París el 15 de agosto de 1926.

María Blanca en una imagen de su juventud

Contrastamos los datos con su encantadora hermana, Rosa Mac-Mahon, quien guarda de la artista un recuerdo de absoluta admiración, solo superado por el sentimiento de profundo afecto y cariño a quien tan unida estuvo en vida.

Era hija de Manuel Mac Mahon y Valarino, fallecido en Madrid en 1968, y de Ángela Prudencia Ordoñana Gordovil, fallecida en 1993, matrimonio que tuvo dos hijas: Rosa, pintora autodidacta de vocación más tardía, maestra y catequista y Mª Blanca, tres años mayor, pintora y restauradora que falleció sin descendencia.

En su infancia, la familia regresa a Madrid hasta que estalla la guerra civil, que gracias a la doble nacionalidad, pasan la madre y las hijas en París,  mientras su padre permanece en Madrid toda la contienda.

María Blanca a los dos años de edad

Desde su más tierna infancia destacó su inclinación por las bellas artes, e inspirada por su madre,  una mujer adelantada a su tiempo que vio en sus hijas cualidades artísticas, comenzó copiando con dibujos que fue perfeccionando gracias a sus indicaciones.

En París donde destacó también por sus dotes artísticas y ya de regreso a España, se matriculó en la Escuela de Artes y Oficios, cuando contaba tan solo con 14 años, y donde destacó rápidamente en las clases de dibujo.

De allí pasaría a la Academia de Bellas Artes de San Fernando.

Ángela Prudencia Ordoñana Gordovil y sus hijas María Blanca y Rosa

En un artículo sin datar publicado en la prensa bajo el título de “A las sobrinas de Apeles les espera una labor dura”, bajo el subtítulo de “Nosotras, las mujeres”, y firmado por Ángeles Villarta, se describe así a Blanca: …”Era una adolescente alta, delgada, muy bonita… Blanca tiene ojos profundos, soñadores y largas manos expresivas… de familia bilbaína, concluyó sus estudios en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando, de Madrid… Blanca era alumna de la Escuela de Artes y Oficios, donde destacó en clase de dibujo. Tenía vocación de pintora, pero es tímida y posiblemente no se hubiera arriesgado a manifestar su deseo porque temía el fracaso. A sus padres les gustaban mucho los dibujos de Blanquita. Un profesor, el señor Bermejo, intervino afortunadamente. –Fue a visitar a mi madre y le dijo que yo no debía desaprovechar mis condiciones para la pintura. Que ingresara en San Fernando. Fue el día más feliz de mi vida. Pero comprendí que una cosa era querer ser alumna de la Escuela y otra distinta conseguirlo. Mamá me animaba mucho. Es bilbaína, y, por lo tanto, muy tenaz. Le encantó la idea de tener una hija pintora. Puede decirse que fue mi “manager”. Un “manager” maravilloso. No sería exagerado asegurar que entré en San Fernando por delegación-“… Blanca prefiere el óleo, la composición… Su pintura, cuajada de aciertos, fue favorablemente juzgada por los mejores críticos. No resultó la presentación prematura de una obra y consiguió un gran éxito. Hoy lo conseguiría mayor porque ha realizado grandes progresos artísticos… La pintura es un arte caro, y Blanca ha buscado una fórmula que le permita preparar sus trabajos para la próxima exposición sin resultar, en exceso, gravosa al presupuesto familiar… Blanca Mac Mahon se ha especializado en el arte de restaurar. Con un grupo de compañeros realizó tan delicada labor en el retablo de San Juan de los Reyes de Toledo. Estuvo también en El Escorial. Actualmente trabaja en el Palacio Real… -Me gusta, no siento la menor afición por la copia, pero la restauración me atrae. Encontrarte con un cuadro destrozado, casi destruido y, poco a poco, devolverle todo su valor… En muchas ocasiones es preciso rehacer partes absolutamente perdidas sin restar nada al conjunto, siguiendo rigurosamente las características del resto de la obra, el estilo del artista que lo creó. Es una ocupación que proporciona sentido de la responsabilidad. Te confían una obra de gran mérito que puedes estropear si te descuidas, si no estás alerta pendiente de tu trabajo… Además de los conocimientos generales a todo artista, un restaurador precisa conocimientos de elaboración y preparación de materiales y una gran precisión de pincel. En España se puede hacer una labor importantísima, puesto que la riqueza pictórica es muy grande. Hay muchos cuadros deteriorados que podrían salvarse, lo mismo que en los museos, en las pinacotecas, en tantas iglesias y conventos-“.

La joven artista modelando en la Escuela de San Fernando

De aquellos días de estudios y trabajo, de esfuerzos y aprendizaje, Blanca recordaría que en su promoción eran apenas una docena de mujeres como ella las que cursaban estudios, pero que la mayor parte de las jóvenes, abandonaron los mismos para contraer matrimonio.

Como además era bellísima, en la escuela sirvió de modelo para sus compañeros, que hicieron de su imagen infinidad de retratos y esculturas, ya que veían en ella el ideal de belleza que pretendían copiar.

Autorretrato a los 18 años

De 1943 a 1947 cursó estudios en la Escuela Superior de Bellas Artes de San Fernando. Allí fue donde conoció a su marido, compañero de estudios, con quien contrajo matrimonio, el también pintor Rafael Reyes Torrent, artista valenciano de merecida fama en los círculos culturales y artísticos de la capital que retrataba a la más alta sociedad de la época y miembro también de la Asociación Española de Pintores y Escultores.

Participó en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1940, en donde aparece registrada como “María Blanca Mac-Mahon y Ordañana, natural de París. Domiciliada en Madrid, calle Mercenado, 46. Alumna de la Escuela Superior de Bellas Artes de San Fernando de Madrid”. A la misma presentó la obra inscrita con el número 431 y titulada “Orvieto” (óleo).

María Blanca pintando al aire libre

A lo largo de su vida, María Blanca compaginó su faceta de pintora con la de restauradora, lo que le permitió vivir siempre de su trabajo, que como nos confiesa su hermana, “necesitaba pintar para vivir”.

Participó en el XX Salón de Otoño de 1946 y según confesión aparecida en una revista de la época sin poder determinar, bajo el título de “Las 3 Marías en el Salón de Otoño”, firmado por Juan de Diego, “… -el cuadro que yo expongo es un retrato de mi padre. Lo hice este verano en quince días y pensando en el Salón de Otoño-. María Blanca tiene una mirada llena de ilusiones. Piensa casarse cuando ella y su novio hayan vendido muchos cuadros. Entonces pondrán un estudio precioso y vivirán para el Arte y por el Arte. A María Blanca le hubiese gustado ser autora de “El Cardenal”, de Rafael… y a la pregunta de si piensa ganar mucho dinero con la pintura contesta que –sí… por ambición-… María Blanca recibió el primer encargo cuando copiaba un cuadro en una galería de la Escuela de San Fernando. Era un embajador extranjero, y la copia le valió quinientas pesetas; lo que ella había pedido en su inocencia… -Soy muy deportista, pero no practico ningún deporte. De niña saltaba muy bien a la comba eso de “al cocherito leré”… y en París gané una copa de plata en el internado por saltos de altura y de longitud-. A la pregunta de si existe algo en la vida por lo que dejaría de pintar contesta enérgica: -¡No! ¡Nada existe en el mundo capaz de hacerme olvidar que soy pintora!… Usted no sabe lo que se disfruta pintando-”.

La artista, a la derecha, restaurando en la Escuela de San Fernando

En 1951 expuso en la Sala Macarrón de Madrid y en 1953 participó en el Homenaje a Vázquez Díaz que tuvo lugar en el Museo Nacional de Arte Contemporáneo, junto a artistas como Eva Aggerholm, Venancio Blanco, Pilar Calvo, Ángel Ferránt, Ramón Lapayese, Jorge de Oteyza, José Planes, Ricardo Baroja, José Beulas, Rafael Boti, Canogar, Ramón Casas, Javier Clavo, Cossío, Salvador Dalí, Díaz Caneja, Luis Feito, M. A. Ferránt, Menchu Gal, Gutiérrez Solana, Agustín Ibarrola, Francisco Iturrino, José Lapayese, Aurora Lezcano, Ricardo Macarrón, Martínez Novillo, Enrique Mélida, Benjamín Palencia, Darío Regoyos, Rafael Reyes Torrent, Rubio Camín, Vaquero Turcios, Cristino de Vera, …

Niña sentada, sanguina

En 1953 intervino en la Exposición de Pintores españoles contemporáneos en Viareggio (Italia).

Participó también en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1954, en donde aparece registrada como “María Blanca Mac-Mahon y Ordañana, natural de París. Domiciliada en Madrid, Fernández de los Ríos, 96. Alumna de la Escuela Central de Bellas Artes”. A la misma, concurrió con la obra inscrita con el número 294, titulada “Guisando (Gredos)”.

La artista el día de su boda con Rafael Reyes Torrent, quien también fuera miembro de la AEPE

En 1955 cursó estudios en la Academia Española de Roma, aprovechando el premio “Roma” que obtiene su marido, y coincidiendo allí con otros compañeros de la Escuela de San Fernando como Joaquín García Donaire y Francisco Echauz.

Durante su estancia en Roma, que duró más de tres años, eran frecuentes los viajes del matrimonio a capitales europeas como Austria, Alemania, Dinamarca, Holanda, Bélgica o Francia, en las que recogían la influencia de los artistas clásicos.

Plumilla con aguada

En 1957 la Accademia Mondiale degli Artisti e Professionisti de Roma otorga el título de Maestro Accademico honoris causa a Blanca Mac Mahon, en reconocimiento a su trabajo en el campo de la pintura.

En 1959 Blanca fue condecorada con la Medalla de Plata en el Concurso Internacional de Roma Olimpiónica.

Autorretrato con bastidor

En 1961 realizó una exposición junto a su marido en la Sala Libros de Zaragoza, donde María Blanca presentó unos retratos que “demuestran una gran soltura y dominio técnico, tanto con la espátula como con el pincel”.

Participó en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1962 con la obra inscrita con el número 60 titulada “Madrid”, Sala III. P.V. En el catálogo se especifica que era “natural de París, domiciliada en Madrid, Marcenado, 42. Alumna de la Escuela Superior de Bellas Artes de San Fernando. Ha expuesto en Mostra dei pittori Espagnoli, residentes en Roma, Salones Macarrón. Tiene obras en la Diputación Provincial de Ciudad Real y en colecciones particulares en Italia, Francia, Dinamarca y España. Profesora de dibujo. Premio Corporaciones en la Nacional de Bellas Artes de 1960”.

De regreso a Madrid, el matrimonio se instala en un estudio en la calle Sánchez Pacheco, 61.

Un retrato rápido hecho por su marido, Rafael Reyes Torent

En los años 60 llevó a cabo distintas exposiciones, como la realizada en los Salones Macarrón de Madrid.

En 1965 presentó en la Galería de Arte Atril una serie de óleos, dibujos y acuarelas “suficientes para acreditarla de la mejor manera entre nosotros. Figuras concebidas con brío y amplitud varoniles y tratadas con un colorido armonioso y transparente que revela una alta calidad pictórica (Blanca se ha dedicado algún tiempo a la restauración de cuadros antiguos. Nada tan útil para profundizar en las técnicas). Confieso mi predilección por los dibujos a pluma, terminados a la aguada. Es en ellos donde la artista se manifiesta más espontánea, más “suya”, recogiendo en una Parente facilidad una larga experiencia. Todo vibra, todo vive en aquellos trazos delicadísimos, manejados con maestría insuperable”…dice al presentárnosla el Marqués de Lozoya”, según apareció en el ABC el 7 de enero en una breve reseña firmada por Juanvi.

La promoción de la artista en los estudios de restauración

María Blanca modelando

La artista sorprendida con los pinceles

En 1968 consiguió una Mención Honorífica por su dibujo titulado “Palamós”, en el III Premio de Pintura “Villa de Palamós”, que mereció una reseña en la revista Proa en la que se dice: “Dibujar, para Blanca Mac-Mahón, es algo extraordinariamente sencillo. Ella habla con la pluma, se expresa con los trazos con tanta seguridad y con tanta vehemencia, como lo era el hablar para García Sanchíz o lo es para Beulas, ese coloso, el pintar las estepas aragonesas. Sus retratos, que hace con la rapidez con que manos expertas realizan un encaje de bolillos o un bordado de filigrana, contrariamente a su condición de maestra mano femenina, tienen una fuerza varonil, son recios y expresivos, fieles y espontáneos. Viajera incansable, ha recorrido junto a su marido casi toda Europa, obteniendo premios resonantes, mereciendo en 1968 el ser nombrada miembro académico Honoris Causa de la «Academia Mondiale degli Artisti e Professionesti» de Italia. Su obra está representada en Museos y numerosas colecciones extranjeras y nacionales. Palamós supo aceptarla y admirarla. Esperamos que en un futuro próximo nos vuelva a honrar con una nueva muestra de su arte”.

Retrato de mi padre

Tras la muerte de su esposo en 1984, María Blanca continuó pintando y restaurando, dedicada a la que fue su gran pasión hasta pocos meses antes de su fallecimiento, que tuvo lugar el 16 de agosto de 2016, justo al día siguiente de cumplir los 90 años.

Retrato de mi hermana Rosa

Mujer inteligente, sanguina

Mª Blanca Mac-Mahon Ordañana y la AEPE

* Al XX Salón de Otoño de 1946 concurrió inscrita como Mac-Mahon (María Blanca), con el número de obra 118. Titulada “Retrato de mi padre” (óleo)

* En el XXII Salón de Otoño de 1948 se presentó como asociada, Mac-Mahon (María Blanca), e inscribió con el número 266 la obra titulada “Horizonte”.

Retrato de mi padre, con el que participó en el XX Salón de Otoño de 1946

La Anunciación, óleo

Plumilla del monumento al General Martínez Campos, en el Retiro

Iglesia de Madrid, plumilla

Puerta de Alcalá, plumilla

Niña sentada, sanguina

Bibliografía y webgrafía

https://ddd.uab.cat/pub/llibres/1960/191258/expnacbel_a1960.pdf

http://www.joyanco.com/EnciclopediaArbillas/arbillas/fam19362.html

https://ddd.uab.cat/pub/llibres/1954/191178/expnacbel_a1954.pdf

https://www.abc.es/archivo/periodicos/abc-madrid-19681101-101.html

https://www.myheritage.es/names/maria_ordo%C3%B1ana

https://ddd.uab.cat › pub › llibres › expnacbel_a1962

https://ddd.uab.cat › pub › llibres › expnacbel_a1960

http://ganatiempos.blogspot.com/2019/09/las-ovejas-perdidas-de-hoy.html

http://tietarteve.com/exposicion-san-pedro-de-alcantara-y-su-santuario-en-oropesa/

https://ganatiempos.blogspot.com/2016/08/requien-para-un-ser-querido.html?zx=f0b4eb00aa67f16e

“Tradición y modernidad: Arte en Zaragoza en la década de los años cincuenta”, Mª Isabel Sepúlveda Sauras, Zaragoza: Prensas Universitarias de Zaragoza, 2005.

Revista Proa de Palamós, Nº 38, julio y agosto de 1968

“Instituciones artísticas del franquismo

ABC 07/01/1965   08/09/1968   12/10/1984   06/10/1956   30/09/1961

¡Hola!  10/4/1965

El Diario de Ávila   25/7/2011  20/9/2012

Archivo Histórico “Bernardino de Pantorba” de la Asociación Española de Pintores y Escultores

www.gacetadebellasartes.es

www.salondeotoño.es

Archivo familiar de Dña. Rosa Mac Mahon, a quien desde estas líneas deseo agradecer su colaboración y esfuerzo por rescatar del olvido la figura artística de su hermana María Blanca

S.M. la Reina Doña Sofía presidió el fallo del Jurado del 55 PREMIO REINA SOFIA DE PINTURA Y ESCULTURA

EL MADRILEÑO MANUEL DÍAZ MERÉ,

55 PREMIO REINA SOFIA DE PINTURA Y ESCULTURA

 

 Organizado por la Asociación Española de Pintores y Escultores en colaboración con GOOGLE

 

             Los finalistas son de Kagawa (Japón), San José (Costa Rica), Wuhan (China), Córdoba y Lepe (Huelva)

 

S.M. la Reina doña Sofía presidió el jueves 5 de marzo en el Salón de Actos de la Casa de Vacas del madrileño Parque del Retiro, el acto en el que se dio a conocer el fallo del Jurado y la entrega del 55 Premio Reina Sofía de Pintura y Escultura que organiza la Asociación Española de Pintores y Escultores, en colaboración con Google.

S.M. la Reina Doña Sofía entrega el Diploma acreditativo al ganador del 55 Premio Reina Sofía de Pintura y Escultura, Manuel Díaz Meré, junto a José Gabriel Astudillo López, Presidente de la AEPE y Mª Dolores Barreda Pérez, Secretaria General de la Asociación Española de Pintores y Escultores

 

El acto contó con la presencia del Secretario de Estado de Educación, Alejandro Tiana, del Presidente de la Asociación Española de Pintores y Escultores, José Gabriel Astudillo López, el Director de Políticas y Asuntos Públicos de Google España, Antonio Vargas, la Secretaria General de la Asociación Española de Pintores y Escultores, Mª Dolores Barreda Pérez, además de los miembros del Jurado como Ana Abade, Eduardo Naranjo, Alejandro Aguilar Soria, Javier Sierra, Tomás Paredes, Paula Varona, Rafael Canogar, Ricardo Sanz, Evaristo Guerra, y autoridades municipales como los Concejales Santiago Saura, Ángel Niño, Loreto Sordo, el Coordinador de Cultura del Ayuntamiento de Madrid, Jorge Moreta, el Director General de Bibliotecas, Archivos y Museos del Ayuntamiento de Madrid, Emilio del Río, el Subdirector General de Bellas Artes de la Comunidad de Madrid, Antonio Sánchez Luengo, entre otras muchas autoridades como el Ex Alcalde de Madrid, José Mª Álvarez del Manzano,  y invitados relacionados con el mundo de la cultura.

José Gabriel Astudillo López, Presidente de la AEPE, saluda a Alejandro Tiana, Secretario de Estado de Educación

 

Desde un poco antes de las siete de la tarde, el Presidente de la AEPE, José Gabriel Astudillo López, el Director de Políticas y Asuntos Públicos de Google España, Antonio Vargas, y la Secretaria General de la Asociación Española de Pintores y Escultores, Mª Dolores Barreda Pérez, esperaban la llegada de  Alejandro Tiana, Secretario de Estado de Educación y autoridad designada por el gobierno para acompañar a S.M. en el acto. Allí fue recibido junto al resto de invitados asistentes al acto.

 

De izquierda a derecha: Antonio Pardo, Mª Dolores Barreda Pérez, Secretaria General de la Asociación Española de Pintores y Escultores, Antonio Vargas, Director de GOOGLE España y Portugal y Ángel Niño, Concejal Delegado del Área de Emprendimiento e Innovación del Ayuntamiento de Madrid

De izquierda a derecha: Antonio Pardo, José Gabriel Astudillo, Alejandro Tiana, Santiago Saura y Ángel Niño

 

José Gabriel Astudillo, Antonio Vargas y Alejandro Tiana esperaron la llegada puntual de Doña Sofía, que acudió después a saludar  a la Junta Directiva de la Asociación Española de Pintores y Escultores, con quien posó con motivo de la celebración de los 110 años del nacimiento de la entidad que se cumplen en poco más de un mes.

S.M. la Reina Doña Sofía saluda a José Gabriel Astudillo, Presidente de la AEPE, junto a Alejandro Tiana, Secretario de Estado de Educación y Antonio Vargas, Director de GOOGLE España y Portugal

S.M. la Reina Doña Sofía posó junto a la Junta Directiva de la AEPE

Saludó después S.M. la Reina Doña Sofía a algunas de las autoridades invitadas, como el Concejal de Retiro, Santiago Saura, la Concejal de Moncloa, Loreto Sordo, el Concejal de Emprendimiento e Innovación, Ángel Niño, el Ex Alcalde de Madrid, José Mª Álvarez del Manzano, y la Directora de Casa de Vacas, Mª Dolores Chamero.

S.M. la Reina Doña Sofía saluda al Concejal de Retiro, Santiago Saura

S.M. la Reina Doña Sofía saluda a la Concejal de Moncloa, Loreto Sordo

S.M. la Reina Doña Sofía saluda al Concejal de Emprendimiento e Innovación, Ángel Niño

S.M. la Reina Doña Sofía saluda al Ex Alcalde de Madrid, José Mª Álvarez del Manzano

S.M. la Reina Doña Sofía saluda a la Directora de Casa de Vacas, Mª Dolores Chamero

 

Después, S.M. la Reina Doña Sofía, saludó a los miembros del Jurado presentes en el acto: Ana Abade Gil, Alejandro Aguilar Soria, Tomás Paredes, Paula Varona, Ricardo Sanz y Evaristo Guerra.

 

Tras los saludos iniciales, S.M. la Reina Doña Sofía presidió la mesa en el Salón de Actos habilitado  para acoger el fallo del Premio que lleva su nombre, en la que estuvo acompañada por el Director de Políticas y Asuntos Públicos de Google España, Antonio Vargas, el Presidente de la AEPE, José Gabriel Astudillo López, el Secretario de Estado de Educación, Alejandro Tiana,  gobierno y por Mª Dolores Barreda Pérez, Secretaria General de la Asociación Española de Pintores y Escultores y Secretaria del Jurado, quien presentó el acto.

Mª Dolores Barreda Pérez, Secretaria General de la Asociación Española de Pintores y Escultores y Secretaria del Jurado, se encargó de la conducción del acto

 

Antonio Vargas se dirigió a los asistentes en un breve discurso en el que destacó el decidido apoyo de GOOGLE a la cultura y al arte y sobre todo al PREMIO REINA SOFIA DE PINTURA Y ESCULTURA, destacando la importante labor que realiza la Asociación Española de Pintores y Escultores en la sociedad española y agradeciendo la implicación de S.M. la Reina en el premio.

El Director de Políticas y Asuntos Públicos de Google España, Antonio Vargas

Tras él, tomó la palabra el Presidente de la AEPE, José Gabriel Astudillo López, con un discurso que reproducimos íntegramente:

«En tan solo unos pocos días, la Asociación Española de Pintores y Escultores cumplirá 110 años de vida societaria al servicio del arte en España.

En 110 años de vida, la trascendencia de la labor artística y cultural desarrollada por la Asociación Española de Pintores y Escultores ha reportado un gran beneficio a la sociedad española, realizando más de 9.000 exposiciones, actos culturales y actividades artísticas de todo tipo, que han venido a consolidar su prestigio y la sitúan como una de las instituciones de mayor relevancia en el mundo del arte.

Todo ello, fruto de la ejemplar trayectoria iniciada por artistas como Benlliure, Chicharro, Sorolla, López Mezquita, José Francés, Miguel Blay y un largo etcétera de más de 180 de los mejores creadores del momento.

Desde 1964 contamos también con el apoyo de S.M. la Reina Doña Sofía, que hoy nos hace el honor de presidir el Premio que lleva su nombre y que llega a su edición número 55.

Y celebra así con nosotros y por adelantado, un cumpleaños muy especial para todos los que formamos esta gran familia de socios de la Asociación Española de Pintores y Escultores, porque son 110 años de vida societaria al servicio del arte en España.

La incansable labor de fomento de la libertad de creación, la especial dedicación a la protección del patrimonio cultural y el progreso espiritual e intelectual que aporta nuestra institución a la sociedad española a través del arte universal de la creación plástica y la capacidad de generar encuentro artísticos y espacios para el arte en un proyecto absolutamente necesario en la sociedad actual, son la definición del Premio Reina Sofía de Pintura y Escultura que hoy culmina su edición número 55.

Una edición cargada de solidez y que por primera vez se ha abierto al mundo, haciendo así su primera convocatoria internacional.

El prestigio del Jurado que cada año consigue reunir a los mejores artistas de España, avala y consolida la contribución que para el mundo del arte y la cultura supone esta importante cita que cuenta con el apoyo incondicional de Google.

Queremos premiar la creatividad, la pasión por la belleza y el trabajo al servicio de los seres humanos. Queremos que una obra original sea admirada en todo el mundo y que produzca una emoción muy profunda en quienes la contemplan. Y que todo eso sea de la mano de nuestra Asociación Española de Pintores y Escultores.

Y gracias a Google, a su fe en nuestra entidad y en nuestro desinteresado trabajo, llegamos a todo el mundo, a los amantes del arte del mundo entero, al situar nuestras exposiciones en el Google Art & Culture, y dotar este importante Premio, cuya consolidación está definitivamente conseguida.

En su habitual línea de promoción e incentivo artístico, la Asociación Española de Pintores y Escultores apuesta no sólo por los creadores que con su labor artística desinteresada y en solitario producen arte, sino también por el reconocimiento que de esta tarea deben hacer los organismos culturales de España, viendo en nuestra centenaria institución un generador de arte de primer orden cuya gestión sin ánimo de lucro, no cesa de organizar y producir todo tipo de eventos y manifestaciones artísticas, imprescindibles en la vida cultural española.

La Asociación Española de Pintores y Escultores no puede dejar de agradecer la contribución que la sensibilidad y el trabajo de una serie de personas ha hecho posible que convocatorias como esta, sean una realidad y un éxito más en nuestra trayectoria.

En primer lugar quiero destacar a Francisco Ruiz Antón, cuyo apoyo nos honra y nos anima a mejorar día a día; a Antonio Vargas, que hoy preside este acto; a Ana Abade, que tan bien ha entendido nuestra filosofía y nuestro amor al arte; al Ayuntamiento de Madrid, a la Junta del Distrito de Retiro y a la responsable de Casa de Vacas, así como al resto de autoridades de la ciudad de Madrid.

Al magnífico Jurado reunido en torno a la Asociación Española de Pintores y Escultores, con el cariño que nos vienen demostrando, con su colaboración y apoyo y que viene a refrendar este Premio y la magnífica exposición, que de las obras seleccionadas y premiada, podemos hoy contemplar. Una muestra de excelente calidad que está al más alto nivel de las actuaciones artísticas que se realizan en España y cuyo eco perdurará como una de las mejores exposiciones llevadas a cabo en Madrid a lo largo del 2020.

El 55 Premio Reina Sofía de Pintura y Escultura es posible gracias al esfuerzo altruista de la Junta Directiva de nuestra institución, pero sobre todo resulta ser tan brillante y excelente por el impagable trabajo que realiza Mª Dolores Barreda Pérez, la Secretaria General de la Asociación Española de Pintores y Escultores, a quien nunca podremos agradecer lo suficiente su incansable aliento.

Y es además posible, gracias al trabajo de los artistas participantes, seleccionados y premiado, y a la sociedad española que tan bien acoge todas y cada una de nuestras actividades y exposiciones.

Y como colofón especial, nuestra Presidenta de Honor, S.M. la Reina Doña Sofía, nos honra con su cariñosa presencia y nos distingue con su confianza, justo cuando vamos a cumplir 110 años de existencia, apoyando con su especial sensibilidad artística, la aportación que al mundo del arte viene realizando esta Asociación Española de Pintores y Escultores.

A todos, muchas gracias».

El Presidente de la AEPE, José Gabriel Astudillo López

 

Fue entonces cuando Mª Dolores Barreda Pérez, actuando como Secretaria del Jurado, procedió a la lectura del acta en la que se recogía que el 55 PREMIO REINA SOFIA DE PINTURA Y ESCULTURA se otorgaba al retrato realizado al óleo sobre lino de 117 x 90 cms. titulado “Lucía componiendo”, original de Manuel Díaz Meré, un madrileño de 32 años que se siente cómodo con el retrato como expresión plástica, en un abrazo a la tradición española que recuerda a Zurbarán, que pintaba la trama de los paños con un realismo prodigioso.

 

Tras la entrega del premio, la mesa presidencial posó junto a los miembros del Jurado

 

El acta recogía además que el Jurado había decidido nombrar finalistas las obras de: Teruhiro Ando, japonés afincado en España, con un acrílico minimalista de grandes proporciones titulado “Monono aware II”, de impronta oriental innegable; de la costarricense afincada en España Lorna Benavides, una escultura de talla directa en mármol rojo de Alicante titulada “Lakmé” que puede definirse como “abstracta figurativa”; de Lin Calle, un abstracto con técnica de acrílico sobre lienzo titulado “Bardera”, que hacen polifacética a esta joven artista; del artista cordobés Francisco Escalera González, una visión realista titulada “Río y ciudad, en verdes. Sevilla”, que va más allá e introduce la poética del ambiente; y del escultor de Lepe (Huelva) José Manuel Martínez Pérez, con la obra titulada “Serena”, una fusión entre la pasión de su autor por la dinámica de la anatomía humana y el comportamiento de los fluidos y masas musculares.

Teruhiro Ando, “Monono aware II”

Lorna Benavides, “Lakmé”

Lin Calle, “Bardera”

Francisco Escalera González, “Río y ciudad, en verdes. Sevilla”

José Manuel Martínez Pérez,  “Serena”

 

Tras la entrega del premio, los asistentes se situaron ante sus obras y esperaron la llegada de S.M. la Reina Doña Sofía y la comitiva, que visitó y saludó uno a uno a todos los seleccionados presentes en la Casa de Vacas, departiendo con ellos y disfrutando cada momento que hicieron del acto un momento único y un nuevo hito en la historia de la Asociación Española de Pintores y Escultores.

Tras más de dos horas, finalizó la visita real y quedó convocado el 56 PREMIO REINA SOFIA DE PINTURA Y ESCULTURA.

A la convocatoria del 55 PREMIO REINA SOFÍA DE PINTURA Y ESCULTURA se han presentado más de 300 obras de artistas de España y otros muchos países como China, Colombia, México o Italia, habiendo realizado el Jurado una selección de las 72 mejores obras (42 pinturas y 30 esculturas) correspondientes a 69 artistas diferentes.

Los artistas seleccionados para la exposición han sido: Ana Alcaraz Montesinos. Javier Aldarias Montiel. Teruhiro Ando. Juan Asensio de Cárdenas. Miguel Barbero. Lorna Benavides Romero. Carmen Bonilla. Rosa Patricia Bravo Díaz (Patricia Bravo). Kevin Bustamante Vergara. Lin Calle Corral. Francisco Carrillo Rodríguez. Lola Catalá Sanz. Gloria Cediel Lafuente. Jorge Cerdá Gironés. Teddy Cobeña. Michael de Coca Leicher. José María Cháfer. Manuel Díaz Meré. Dong Yang. Francisco Escalera González. Manuchehr Eftekar. Magdalena España. Teresa Esteban. Gonzalo Fernández Atance. José Manuel Galán Martín (Manuel Galán). Juan Carlos García Moreno (Morris). Rafael Juan Gómez Mena (Mena). Javier González Casanueva (Javier Casanueva). Eva González Morán. Agustín González Salvador. Ana Gutiérrez Mengual. Manuel Higueras García. Gen Isoe. Susana Jiménez Barrero (Susana Ximénez). Bartolomé Junquero García. André Lambert. Pepe Linares Molina. Francisco Javier López del Espino. Juan Manuel López-Reina Coso. Daniel Lorenzo Goñi. Antonio Lucas García. Joel Llopis García. Antonio Marina Rodríguez. Juan Ramón Martín. José Luis Martín de Vidales. José Manuel Martínez Pérez. Javier de Mendoza Soler. José Molares Fernández. Salvadora Morales Fernández. Juan Naranjo Torres. Antonio Navarro Menchón. Cristóbal Olmedo Aranda.  Javier Ortas González. Pedro José Pavón Pérez. Juan Francisco Pérez-Rosas Hidalgo. Diego Peribáñez Villalba. José María Pinto Rey. Agustín Pontesa. Gonzalo Prieto Cordero. José Pablo Puente Jerez. Enrique Rodríguez García (Guzpeña). Rodrigo Romero Pérez.  Pilar Sagarra Moor. Bárbara Saínz Vizcaya. José Ramón Sala. Lidia Sancho Heras. Antonio Téllez de Peralta. Trinidad Toscano Martín. Leovigildo J. Cristóbal Valverde.

Más información, todas las fotografías del acto, así como la versión digital de todas las obras seleccionadas recogidas en el catálogo en esta misma web, pestaña «Certámenes y Premios», subpestaña «Premio Reina Sofía».

 

La AEPE en la Agenda de la Casa Real

Desde el pasado viernes día 28 de febrero de 2020, la Casa Real ha publicado la Agenda para la semana del 2 al 8 de marzo de 2020, reflejando la actividad de S.M. la Reina Doña Sofía, en la que destaca el acto que presidirá el próximo día 5 de marzo, cuando se realice el fallo del Jurado y entrega del 55 Premio Reina Sofía de Pintura y Escultura que organiza la Asociación Española de Pintores y Escultores en colaboración con Google.

A tan sólo unas horas de conocer el nombre del artista ganador, que recibirá de manos de S.M. la Reina Doña Sofía el premio, todo está preparado ya para un acto que será inolvidable para la Asociación Española de Pintores y Escultores.

Aquí os dejamos las imágenes.

 

El jueves 5 de marzo se falla el 55 PREMIO REINA SOFIA DE PINTURA Y ESCULTURA

FALLO DEL JURADO DEL

55 PREMIO REINA SOFÍA DE PINTURA Y ESCULTURA

Al acto solo se podrá acceder mediante invitación personalizada

.

PRESIDIDO POR S.M. LA REINA DOÑA SOFIA,

PRESIDENTA DE HONOR DE LA

ASOCIACIÓN ESPAÑOLA DE PINTORES Y ESCULTORES

 

S.M. la Reina doña Sofía presidirá el próximo jueves 5 de marzo de 2020

el acto del fallo del Jurado y entrega del Premio que organiza

la Asociación Española de Pintores y Escultores,

y que cuenta con la colaboración de Google

 

S.M. la Reina Doña Sófía presidirá el jueves 5 de marzo en el Salón de Actos de la Casa de Vacas del madrileño Parque del Retiro, el acto en el que se dará a conocer el fallo del Jurado y se llevará a cabo la entrega del 55 Premio Reina Sofía de Pintura y Escultura que organiza la Asociación Española de Pintores y Escultores, en colaboración con Google.

Al acto asistirán el Presidente de la Asociación Española de Pintores y Escultores, José Gabriel Astudillo López, el Director de Políticas y Asuntos Públicos de Google España, Antonio Vargas, los miembros del Jurado así como distintas personalidades del mundo de la cultura y autoridades.

El 55 PREMIO REINA SOFÍA DE PINTURA Y ESCULTURA está dotado con 10.000 euros a una única obra, habiéndose convertido ya en un premio referente y de los mejores dotado de España, que cuenta con la colaboración del gigante tecnológico GOOGLE, después de cinco ediciones en el nuevo formato, para esta edición ha ampliado sus fronteras con un giro hacia la internacionalización, extendiéndose a los creadores de todo el mundo, reflejando así el compromiso de la Asociación Española de Pintores y Escultores con el arte y la cultura.

El Premio viene así avalado por un jurado excepcional, auténticos profesionales del arte con diversas y muy distintas perspectivas sobre la creación, abarcando desde la teoría a la práctica del arte, e incluyendo el comisariado, la conservación, el periodismo… pero siempre con un vínculo muy especial y exclusivo con el ámbito del arte que representan.

En esta edición, el Jurado ha estado presidido por José Gabriel Astudillo López, Presidente de la Asociación Española de Pintores y Escultores, actuando como Secretaria del mismo, Mª Dolores Barreda Pérez, Secretaria General de la Asociación Española de Pintores y Escultores y que ha contado con los Vocales Ana Abade Gil, en representación de Google, Eduardo Naranjo, Pintor, escultor, grabador y Académico de la Real Academia de las Artes y las Letras de Extremadura, Alejandro Aguilar Soria, Artista multidisciplinar, comisario, galerista y autor de la imagen visual del premio, Javier Sierra, Periodista y escritor, Tomás Paredes, Crítico de Arte y miembro del Comité de Premios de AICA, Paula Varona, Pintora, Rafael Canogar, Pintor, escultor, grabador, Académico y en representación de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, Ricardo Sanz, Pintor y Evaristo Guerra, Pintor.

La exposición de obras seleccionadas cuenta con 42 pinturas y 30 esculturas y de entre todas ellas, el próximo día 5 de marzo se dará a conocer a la premiada, además de los 5 finalistas elegidos en esta edición.

Los 69 artistas seleccionados para la exposición han sido: Ana Alcaraz Montesinos. Javier Aldarias Montiel. Teruhiro Ando. Juan Asensio de Cárdenas. Miguel Barbero. Lorna Benavides Romero. Carmen Bonilla. Rosa Patricia Bravo Díaz (Patricia Bravo). Kevin Bustamante Vergara. Lin Calle Corral. Francisco Carrillo Rodríguez. Lola Catalá Sanz. Gloria Cediel Lafuente. Jorge Cerdá Gironés. Teddy Cobeña. Michael de Coca Leicher. José María Cháfer. Manuel Díaz Meré. Dong Yang. Francisco Escalera González. Manuchehr Eftekar. Magdalena España. Teresa Esteban. Gonzalo Fernández Atance. José Manuel Galán Martín (Manuel Galán). Juan Carlos García Moreno (Morris). Rafael Juan Gómez Mena (Mena). Javier González Casanueva (Javier Casanueva). Eva González Morán. Agustín González Salvador. Ana Gutiérrez Mengual. Manuel Higueras García. Gen Isoe. Susana Jiménez Barrero (Susana Ximénez). Bartolomé Junquero García. André Lambert. Pepe Linares Molina. Francisco Javier López del Espino. Juan Manuel López-Reina Coso. Daniel Lorenzo Goñi. Antonio Lucas García. Joel Llopis García. Antonio Marina Rodríguez. Juan Ramón Martín. José Luis Martín de Vidales. José Manuel Martínez Pérez. Javier de Mendoza Soler. José Molares Fernández. Salvadora Morales Fernández. Juan Naranjo Torres. Antonio Navarro Menchón. Cristóbal Olmedo Aranda.  Javier Ortas González. Pedro José Pavón Pérez. Juan Francisco Pérez-Rosas Hidalgo. Diego Peribáñez Villalba. José María Pinto Rey. Agustín Pontesa. Gonzalo Prieto Cordero. José Pablo Puente Jerez. Enrique Rodríguez García (Guzpeña). Rodrigo Romero Pérez.  Pilar Sagarra Moor. Bárbara Saínz Vizcaya. José Ramón Sala. Lidia Sancho Heras. Antonio Téllez de Peralta. Trinidad Toscano Martín. Leovigildo J. Cristóbal Valverde.

Tal y como comenta José Gabriel Astudillo, “en esta edición hemos contado con un jurado excelente por su diversidad y cualificación, excepcional por su incondicional apoyo a la Asociación Española de Pintores y Escultores, con opiniones diferentes en un ejercicio versátil, dinámico y enriquecedor que ha sabido aunar la genialidad artística de los mejores artistas contemporáneos que han concurrido a la convocatoria. Un Jurado competente y prestigioso que se ha tomado muy en serio las labores de deliberación, con apasionantes discusiones y provechosas sentencias que contemplaban estilos muy distintos y técnicas muy dispares, cuya energía y dedicación han sido ejemplares y demuestran que el PREMIO REINA SOFIA DE PINTURA Y ESCULTURA se ha otorgado de una forma honesta y coherente”.

 

Fallo del Jurado del 55 PREMIO REINA SOFIA DE PINTURA Y ESCULTURA:

5 de marzo de 2020. 19 h

Exposición: del 6 al 22 de marzo de 2020

Casa de Vacas del Parque del Retiro

Paseo de Colombia, s/n

28009 Madrid

De lunes a domingo de 10 a 21 horas

Metro: Retiro (línea 2)

Bus: 2, 20, 28

BICIMAD: Estación 102 (calle Alcalá, 95), estación 60 (Plaza Independencia, 6)

Rafael Canogar, Vocal del Jurado del 55 PREMIO REINA SOFIA DE PINTURA Y ESCULTURA

Fue una reunión importante la del 11 de febrero de 2020. Una tarde-noche intensa de más de seis horas, en las que hubo anécdotas, criterios, argumentos y debates de todo tipo, que giraban en torno a todas y cada una de las obras que se habían presentado al 55 PREMIO REINA SOFIA DE PINTURA Y ESCULTURA que convoca la Asociación Española de Pintores y Escultores.

Y entre un descanso y respiro, también hubo tiempo de comunicar y formalizar las impresiones de cada uno de los miembros del Jurado respecto al trabajo que estaban realizando.

Destacamos las declaraciones de:

 

Rafael Canogar

Vocal del Jurado

Pintor, escultor, grabador y Académico. En representación de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando

 

 

El Premio Reina Sofía de Pintura y Escultura me parece una forma de ayudar a los artistas

para que se vean luego sus obras en Casa de Vacas. Me parece que es una gran oportunidad

para ellos y sus obras; además de poder descubrir valores nuevos.  

Además, es verdaderamente encomiable el esfuerzo y el trabajo que hace la AEPE organizando este premio.

Esta edición está muy bien, hay un nivel medio bueno.

Como miembro del Jurado son muchos elementos en los que me fijo y los que componen una obra de arte.

Tras tantos años de profesión, he podido ver mucha obra, y uno tienen ya una cierta

costumbre de ver inmediatamente los elementos fundamentales que hacen que una

obra se distinga: tenga fuerza, esté bien compuesta, que sea actual, etc.

Son muchos elementos a tener en cuenta.

 

 

Lo que opina el Jurado del 55 Premio Reina Sofía de Pintura y Escultura

Fue una reunión importante la del 11 de febrero de 2020. Una tarde-noche intensa de más de seis horas, en las que hubo anécdotas, criterios, argumentos y debates de todo tipo, que giraban en torno a todas y cada una de las obras que se habían presentado al 55 PREMIO REINA SOFIA DE PINTURA Y ESCULTURA que convoca la Asociación Española de Pintores y Escultores.

Y entre un descanso y respiro, también hubo tiempo de comunicar y formalizar las impresiones de cada uno de los miembros del Jurado respecto al trabajo que estaban realizando.

Destacamos las más interesantes:

 

José Gabriel Astudillo López

Presidente del Jurado

Presidente de la Asociación Española de Pintores y Escultores

Pintor y escultor

 

Es un enorme orgullo y una gran satisfacción personal para mí, comprobar que los mejores profesionales

y más grandes artistas del momento acuden como miembros del Jurado siempre que les llamo,

a respaldar el trabajo que estamos realizando en la Asociación Española de Pintores y Escultores,

y del que me siento plenamente satisfecho.

Contar además con su talento y su criterio, pero sobre todo con su disponibilidad y cariño hacia esta entidad

que me honra presidir, es más que un lujo, es todo un espectáculo de originalidad y capacidad crítica

al que asistimos sumamente complacidos por todo lo que compartimos.

Saber que de esa reunión salen beneficiados los artistas y todo ello sirve para el lanzamiento de una carrera

y el descubrimiento de nuevas promesas del arte, ya es algo extraordinario.

 

 

Mª Dolores Barreda Pérez

Secretaria del Jurado

Secretaria General de la Asociación Española de Pintores y Escultores

Miembro de AECA

 

La grandeza del Premio Reina Sofía de Pintura y Escultura reside en que son artistas los que juzgan a otros artistas,

creadores que reconocen en cada una de las obras los aciertos y los errores, la originalidad, la novedad,

la improvisación, el trabajo y el esfuerzo de cada pincelada y golpe de cincel.

Las discusiones y debates que se generan defendiendo la selección o no de una obra, son interesantes

y sumamente enriquecedores, pequeñas lecciones magistrales de arte de manos de grandes

profesionales, de increíbles artistas, que con toda naturalidad, valoran las obras de sus compañeros.

Un privilegio al que asisto como Secretaria del Jurado y al que agradezco la ocasión que 

me brinda de poder guardar en mi corazón una experiencia tan maravillosa.

Un premio que para mi tiene un claro objetivo: servir de oportunidad para el despegue

o la reafirmación de la carrera de los artistas, y visto lo ocurrido en pasadas ediciones,

un galardón de proyección internacional que no hace más que servir

de presentación del artista allá donde acude y que lo exhibe con orgullo.

 

 

Ana Abade

Vocal del Jurado

Analista de GOOGLE de Políticas Públicas de España y Portugal

 

El Premio Reina Sofía de Pintura y Escultura es una excelente oportunidad para quien

esté empezando y creo que un honor que tu obra, que todavía es desconocida, pueda ser vista

por un jurado de tan alto nivel y que encima se exponga en el centro de Madrid

y que un gran número de visitantes la pueda ver. Es una de las mayores oportunidades

y un gran privilegio que un artista pueda tener hoy en día.

Es mi segunda edición como miembro del jurado y creo que es un premio ya consolidado

y en el que las obras que se presentan no son simplemente amateurs,

sino que se ve ya la personalidad del pintor o escultor.

Como Vocal del Jurado me fijo en la fuerza que tenga la obra.

Todas son muy dispares, no hay algo en concreto que juzgue en cada una de ellas,

sino que valoro lo que está intentando transmitir e intento ponerme en el lugar del autor

para saber lo que estaba pensando en el momento en el que realizó la obra y cómo se está intentando comunicar conmigo.

 

Eduardo Naranjo

Vocal del Jurado

Pintor, escultor, grabador y Académico de la Real Academia de las Artes y las Letras de Extremadura

 

¡El Premio Reina Sofía está muy bien, muy bien! Además, en estos momentos de crisis,

especialmente del arte, está realmente bien que se convoque este certamen,

ya que sirve de apoyo para los artistas.

Se trata de un premio que ya ha llegado a ser verdaderamente prestigioso.

En esta edición veo obras buenas… el nivel y la calidad han subido, por lo que no ha sido fácil

encontrar ese cuadro o escultura que verdaderamente merezca el Premio Reina Sofía…

Como Vocal del Jurado busco fundamentalmente en una obra que sea emotiva,

que haya una intencionalidad de expresar lo que siente el autor sobre ese tema

que él representa en su obra. Que sea una obra sentida y sincera.

 

Alejandro Aguilar Soria

Vocal del Jurado

Artista multidisciplinar, comisario y galerista

Autor de la imagen visual del Premio Reina Sofía de Pintura y Escultura

 

El Premio Reina Sofía de Pintura y Escultura es uno de los referentes en este país, porque

une varios aspectos: primero la tradición, la modernidad, lo contemporáneo; y, por último, el trabajo y el esfuerzo.

Además, es un trampolín para poder estabilizarse dentro del mundo del arte,  para asegurar

nuevos valores y para asentar gente que ya tiene un discurso hecho.

¿Qué opinas sobre la edición del 55 Premio Reina Sofía de Pintura y Escultura?

En esta edición estoy contento, porque ha subido el nivel de participación

y hay una cantidad importante de obras. Además, este año la elección está siendo más difícil,

porque destacan menos, pero no por falta de calidad, sino porque hay más número

de obra del mismo nivel, entonces se igualan. Al igualarse las obras del mismo nivel, hay más competencia.

¿Cuál es tu criterio a la hora de valorar una obra de arte como miembro del jurado? ¿En qué te fijas?

Como miembro de un Jurado creo que la obra, igual que en las relaciones humanas,

te tiene que pellizcar en algún sentido: estéticamente, sentimentalmente, por lo que dice, etc.

Luego ya, cuando tienes dudas, te fijas en otros aspectos, como en los técnicos,

si se corresponde con los estilos contemporáneos…  Pero, sobre todo,

en un primer lugar, tiene que establecer un diálogo con el espectador.

 

Javier Sierra

Vocal del Jurado

Periodista y escritor

 

El Premio Reina Sofía de Pintura y Escultura es sobre todo, es una oportunidad para que artistas

consolidados se consoliden todavía más y su obra llegue a más personas.

Pero también es una oportunidad porque les pone en pie de igualdad los nuevos,

con los que pueden medirse con esos grandes maestros, y pueden crecer a su lado.

En ese sentido, es un premio muy virtuoso.

La edición de este año la he visto un poco desigual. Yo creo que la pintura

ha bajado con respecto a lo que se presentó en la edición pasada,

y en la escultura hay un par de piezas que a mí me gustan mucho

¿Cuál es tu criterio a la hora de valorar una obra de arte como miembro del jurado? ¿En qué te fijas?

Como miembro del Jurado busco el equilibrio. Para mí la palabra es el equilibrio,

no importan tanto el estilo o la escuela, como que sea una obra equilibrada.

Eso lo he ido aprendiendo también en el curso de los distintos jurados,

porque uno aprende mucho, yo soy aquí también un alumno y escucho a los maestros

que tengo al lado, y voy ponderando lo que yo creo que es importante.

 

Tomás Paredes

Vocal del Jurado

Crítico de Arte. Comité de Premios de AICA

 

El Premio Reina Sofía de Pintura y Escultura me parece que es un premio necesario

y que se ha ido y se irá prestigiando aún más con el paso del tiempo.

En esta edición va a quedar una selección final muy interesante. Será un gran trabajo.

Como miembro del Jurado me fijo en muchos detalles, pero básicamente

una obra se defiende porque te impacta, te dice algo, te impresiona por algo

y ese algo tiene que ser técnica, tema, o el lenguaje de la obra.

 

Paula Varona

Vocal del Jurado

Pintora

 

El Premio Reina Sofía de Pintura y Escultura me parece fenomenal, porque motiva a los artistas

a trabajar y a trabajar mejor, a intentar tener ilusión y competir para que su trabajo sea reconocido.

Esta edición está muy  pero que muy bien y muy reñida, nos costó mucho decidir quién iba a ganar.

Como miembro del Jurado me fijo siempre en la composición, técnica, que me trasmita algo,

me emocione y que me llame la atención. Obviamente, también es importante fijarse en la calidad de la obra.

Pero, sobre todo, una obra lo que tiene que hacer es emocionarte.

 

Rafael Canogar

Vocal del Jurado

Pintor, escultor, grabador y Académico. En representación de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando

 

El Premio Reina Sofía de Pintura y Escultura me parece una forma de ayudar a los artistas

para que se vean luego sus obras en Casa de Vacas. Me parece que es una gran oportunidad

para ellos y sus obras; además de poder descubrir valores nuevos.  

Además, es verdaderamente encomiable el esfuerzo y el trabajo que hace la AEPE organizando este premio.

Esta edición está muy bien, hay un nivel medio bueno.

Como miembro del Jurado son muchos elementos en los que me fijo y los que componen una obra de arte.

Tras tantos años de profesión, he podido ver mucha obra, y uno tienen ya una cierta

costumbre de ver inmediatamente los elementos fundamentales que hacen que una

obra se distinga: tenga fuerza, esté bien compuesta, que sea actual, etc.

Son muchos elementos a tener en cuenta.

 

Ricardo Sanz

Vocal del Jurado

Pintor

 

El Premio Reina Sofía de Pintura y Escultura es un premio estupendo, muy interesante,

y es una gran plataforma para muchos artistas en la que pueden dar a conocer su obra.

Además, este año hemos podido ver una gran cantidad de obras de arte muy buenas.

En esta edición, como hay muchísimas obras, hay un poco de todo:

bueno, malo y regular, pero hay más buenas que de lo otro.

Como miembro del Jurado me fío siempre de mi gusto y del mérito que puedo ver en la obra.

Aunque sobre todo en mi criterio. Son muchos años viendo obra y metido en el mundo del arte,

sobre todo en el de la pintura, y al final es el doctorado de mis ojos.

 

Evaristo Guerra

Vocal del Jurado

Pintor

 

El Premio Reina Sofía de Pintura y Escultura me parece muy interesante. Es un premio que ha adquirido

una solidez y un prestigio enormes, sobre todo por ser un premio que lleva el nombre de su S.M. la Reina Doña Sofía.

Además, cada año hay más gente interesada en participar en el certamen porque es algo prestigioso en su carrera.

Veo muy bien esta edición, con obras realmente interesantes.

Como miembro del Jurado pienso que la obra se defiende por si sola.

 

 

Un Jurado excepcional para el 55 PREMIO REINA SOFIA DE PINTURA Y ESCULTURA

De la Asociación Española de Pintores y Escultores

 

El pasado día 11 de febrero de 2020 tuvo lugar la reunión del Jurado del 55 PREMIO REINA SOFIA DE PINTURA Y ESCULTURA que ha estado presidido por José Gabriel Astudillo López, Presidente de la Asociación Española de Pintores y Escultores, actuando como Secretaria del mismo, Mª Dolores Barreda Pérez, Secretaria General de la Asociación Española de Pintores y Escultores y que ha contado con los Vocales Ana Abade Gil, en representación de Google, Eduardo Naranjo, Pintor, escultor, grabador y Académico de la Real Academia de las Artes y las Letras de Extremadura, Alejandro Aguilar Soria, Artista multidisciplinar, comisario, galerista y autor de la imagen visual del premio, Javier Sierra, Periodista y escritor, Tomás Paredes, Crítico de Arte y miembro del Comité de Premios de AICA, Paula Varona, Pintora, Rafael Canogar, Pintor, escultor, grabador, Académico y en representación de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, Ricardo Sanz, Pintor y Evaristo Guerra, Pintor.

De izquierda a derecha y de arriba a abajo: José Gabriel Astudillo, Presidente de la Asociación Española de Pintores y Escultores, Javier Sierra, Eduardo Naranjo, Ricardo Sanz, Alejandro Aguilar Soria, Paula Varona, Evaristo Guerra, Mª Dolores Barreda Pérez, Rafael Canogar, Ana Abade y Tomás Paredes

 

El Premio, que cuenta con la colaboración del gigante tecnológico GOOGLE, después de cinco ediciones en el nuevo formato, para esta edición ha ampliado sus fronteras con un giro hacia la internacionalización, extendiéndose a los creadores de todo el mundo, reflejando así el compromiso de la Asociación Española de Pintores y Escultores con el arte y la cultura.

El Premio viene así avalado por un jurado excepcional, auténticos profesionales del arte con diversas y muy distintas perspectivas sobre la creación, abarcando desde la teoría a la práctica del arte, e incluyendo el comisariado, la conservación, el periodismo… pero siempre con un vínculo muy especial y exclusivo con el ámbito del arte que representan.

Tal y como ha comentado el Presidente del Jurado, José Gabriel Astudillo, “en esta edición hemos contado con un jurado excelente por su diversidad y cualificación, excepcional por su incondicional apoyo a la Asociación Española de Pintores y Escultores, con opiniones diferentes en un ejercicio versátil, dinámico y enriquecedor que ha sabido aunar la genialidad artística de los mejores artistas contemporáneos que han concurrido a la convocatoria.

Un Jurado competente y prestigioso que se ha tomado muy en serio las labores de deliberación, con apasionantes discusiones y provechosas sentencias que contemplaban estilos muy distintos y técnicas muy dispares, cuya energía y dedicación han sido ejemplares y demuestran que el PREMIO REINA SOFIA DE PINTURA Y ESCULTURA se ha otorgado de una forma honesta y coherente”.

Es a través de sus especiales miradas y enfoques particulares como se llegará a una visión global, que toma forma en la exposición de obras seleccionadas que se podrá visitar a partir del día 6 de marzo de 2020 en la Casa de Vacas del Parque del Retiro de Madrid, en la que contemplar la materia, el lenguaje, el hecho artístico, la intuición, la experiencia acumulada, el conocimiento, la tradición, la novedad, la renovación y la vanguardia que la muestra reúne.

El fallo del jurado y entrega del Premio tendrá lugar el próximo día 5 de marzo, en un acto que presidirá S.M. la Reina Doña Sofía, Presidenta de Honor de la Asociación Española de Pintores y Escultores, cuyo apoyo incondicional a la centenaria entidad queda de manifiesto justo cuando la institución cumple 110 años de existencia.

El PREMIO REINA SOFIA DE PINTURA Y ESCULTURA está dotado con 10.000 euros a una única obra, que ha sido elegida de entre las más de 300 presentadas a la edición número 55, habiendo sido seleccionadas para la ocasión un total de 72 obras (42 pinturas y 30 esculturas), todas ellas de gran calidad, que podrán visitarse en la madrileña Casa de Vacas hasta el 22 de marzo.

En esta edición no sólo han participado artistas españoles, sino también de países como México, Costa Rica, Italia y China, siendo ya muy reconocido en el mundo artístico internacional por ser un trampolín profesional y respaldo continuo de creadores y logrando abrir las puertas de las más selectas galerías de arte de todo el mundo.

 

Rafael Canogar recibió la Medalla de Honor de la AEPE

En un acto celebrado el pasado día 26 de enero en la sede institucional de la AEPE, el genial artista recogió la “Medalla de Honor”, que le fue otorgada de manos de su Presidente José Gabriel Astudillo, en reconocimiento a su producción artística, que no tiene comparación posible con la obra de ningún otro artista a nivel mundial, y también por su talento, por la extraordinaria calidad de su técnica y pinceles, y por su personalísimo estilo”.

Repleta de asistentes, entre los que se encontraban numerosos socios y amigos, los también Medalla de Honor de la AEPE,  Tomás Paredes Romero, Presidente de la Asociación Española de Críticos de Arte, y de todos los miembros de la Junta Directiva de la AEPE, Rafael Botí y el propio hijo del homenajeado, Diego Canogar, así como diferentes entidades colaboradoras de la Asociación Española de Pintores y Escultores, transcurrió un acto emocionado en el que a modo de introducción, la Secretaria General de la Asociación Española de Pintores y Escultores, Mª Dolores Barreda Pérez, realizó un breve recorrido por la trayectoria artística y profesional del reconocido artista de talla internacional, haciendo especial hincapié en lograr un bosquejo resumido de cómo es Rafael Canogar, y no sólo de su biografía, con datos y fechas frías y distantes, sino introduciendo a los presentes en la vida, el pensamiento y un poquito en el alma del artista.

Por su parte, el Presidente de la Asociación Española de Pintores y Escultores, José Gabriel Astudillo, recordó a todos que su arte está caracterizado por el personal estilo que ha hecho de este pintor un referente para las nuevas generaciones creadoras.

Hizo además referencia al homenaje espontáneo, nacido del corazón de todos los que forman la Asociación Española de Pintores y Escultores, no sólo por distinguir al genial pintor en su vertiente artística, sino especialmente por los valores humanos que siempre han rodeado a la persona de Rafael Canogar.

José Gabriel Astudillo lo reflejó muy acertadamente cuando expresó que la creatividad de este artista, la empatía que genera con las obras que crea y una biografía repleta de éxitos profesionales han hecho de “Rafael un referente en el arte, dentro y fuera de nuestro país, en donde sus obras han ofrecido respuestas a las inquietudes artísticas de varias generaciones de españoles con respuestas repletas de coherencia, seriedad, independencia y que cuentan con el rigor como señas de identidad”.

El Presidente comentó que “Rafael es un hombre grande, no sólo de estatura, porque es un gran contenedor de ingenio, emociones y talento que, en cierto sentido, puede resumirse o aglutinarse en la actividad creativa, que incluye la mayoría de los elementos que completan el abanico de las artes plásticas”.

“Esa capacidad de Rafael –continuó Astudillo- para renovarse en su trabajo cada día, con libertad y amplitud de miras y sin perder nunca la ilusión por los nuevos retos, ha sido fundamental a la hora de otorgarle esta Medalla de Honor, sobre todo por el excepcional momento que atraviesa de plenitud artística y por la pasión, valentía y excelencia con que aborda cada obra”.

Tras la imposición de la Medalla de Honor, el homenajeado dirigió unas palabras a los asistentes al acto, agradeciendo la distinción de la que era objeto y compartiendo la ilusión entre los asistentes por seguir creando belleza y generando arte.

Recuerdos muy poderosos y actuales que ha ido atesorando en su memoria a lo largo de los años, y que consiguieron emocionar al público allí congregado por la sensibilidad que transmitían las vivencias que de esta forma quiso compartir con todos.

Para finalizar el acto, Rafael Canogar aseguró que siempre estará muy cerca de la centenaria entidad y dispuesto siempre a colaborar con los artistas y creadores.

 

PALABRAS DE INTRODUCCIÓN DEL ACTO DE IMPOSICIÓN

DE LA MEDALLA DE HONOR DE LA AEPE,

DE LA SECRETARIA GENERAL, Mª DOLORES BARREDA PÉREZ

Señoras y señores, queridos socios y amigos, muy buenas tardes a todos y bienvenidos a esta casa común que es la Asociación Española de Pintores y Escultores.

Celebramos hoy el acto de imposición de la Medalla de Honor de nuestra entidad a D. Rafael Canogar.

De su relación con esta Asociación Española de Pintores y Escultores puedo referir que Rafael Canogar ha participado como miembro del Jurado en los últimos Salones de Otoño, así como en la nueva convocatoria del Premio Reina Sofía de Pintura y Escultura, contribuyendo así a engrandecer estos premios.

Pero además de su experiencia como artista y como asesor, ha dado cumplidas muestras al acudir a la llamada de esta presidencia en el estudio del estatuto del artista que desde esta institución se ha hecho con vistas a presentar nuestras conclusiones próximamente en el Congreso de los Diputados.

De su biografía, como en las anteriores ocasiones, me gustaría remitirles a cualquier enciclopedia, o mejor aún, a la página web del autor, un fantástico recorrido por su vida y obra, atractiva visual y conceptualmente, y en donde encontrarán pormenorizados cuantos datos deseen acerca de su autor.

A mi corresponde trazar a grandes rasgos el perfil humano y la especial dimensión artística de uno de los máximos representantes del arte español actual.

Nacido en Toledo, a los 14 años aprendió el oficio a manos del maestro Vázquez Díaz, uno de los grandes socios de nuestra entidad.

El arte de vanguardia le interesa desde muy pronto, cuando comienza a hacer abstracciones, incluso antes de ir a París, en el año 1954.

Allí se encontró con el informalismo, el movimiento en gestación más avanzado del momento. Así que, al volver, empezó a trabajar en la abstracción con lo que tenía a mano, que era su creatividad.

En la abstracción y también luchando por la libertad de la forma que podía, que era realizando un trabajo de renovación de la pintura.

Así surgió el grupo “El Paso”, un grupo de arte no figurativo o informalista, en donde sus integrantes, unidos, conseguirían ser oídos. Luis Feito, Antonio Saura, Millares, Pablo Serrano y Rafael Canogar, reinventaron el espacio pictórico con una pintura libre en un país que no lo era, y que llevó la pintura de España alrededor de todo el mundo, estableciendo su escuela en la ciudad de Cuenca donde se instauró el Museo de Arte Abstracto, gracias al mecenazgo de Fernando Zóbel.

Se afanó en el informalismo con una enorme intensidad, trabajando los cuadros directamente con las manos, dejando el color sobre la superficie, con el lienzo en el suelo, echando pintura líquida que se introducía por los surcos que habían dejado sus dedos sobre la materia, en sus propias palabras: “como la lluvia cuando cae sobre los surcos creados por el hombre”.

Como él mismo ha confesado, su gran lección de pintura la encontró en el Museo del Prado, porque es allí donde estaba la raíz de la pintura de vanguardia y de ruptura: en la tensión de Goya, en la elegancia de Velázquez o en la austeridad de Zurbarán.

También luchó contra la intensidad pictórica, esa libertad más allá de la estética, que si se convierte en constante se vuelve académica y retórica.

Por eso, igual que otros artistas como Vostell y John Blake, informalistas, sintió la necesidad de volver a la realidad, lejos de la “figuración”, creando para ello una nueva realidad.

Huyendo del academicismo experimentó con el realismo en un periodo marcado por el bulto, el relieve que surge de la bidimensionalidad de la superficie del cuadro hacia el espacio del espectador, mostrando una nueva realidad y derribando el muro entre la pintura y la escultura, buscando el realismo como un acercamiento al público.

En esos momentos, seleccionaba imágenes de los medios de comunicación y hacía un análisis sobre ellas, en las que el hombre está cosificado y fragmentado.

La lucha por las libertades que emprendió a partir de 1975, fue un gran motivo de trabajo que fue reconocido con el gran premio de la Bienal de São Paulo. Como él mismo ha comentado, “fue un premio pero también el comienzo de una demanda excesiva, un momento en el que tenías que rebelarte y alejarte de ese consumo que lo que hace es dividir al artista”.

En esa etapa, reivindicó la necesidad de volver a la pintura, a la bidimensionalidad de la tela, utilizando ropa para ser veraz, aluminio, objetos, moldes de manos… para hacer veraz la lucha del hombre.

Ese periodo tan fructífero e intenso fue agotando un poco su pintura. La larga serie de pinturas negras dieron paso a la necesidad de recuperar la imagen a través de “Las escenas urbanas”, estructuras donde está representado, casi simbólicamente, el hombre urbano: unos van y otros vienen, unos duermen, otros se despiertan…

En 1992 cambia nuevamente su trabajo e investiga sobre la destrucción y la reconstrucción, esa constante del hombre atemporal, trabajando con planchas de papel, troceándolas y recomponiéndolas con elementos geométricos muy simples pintados sobre diversas superficies, en un periodo conocido como de fragmentaciones.

Rafael Canogar pertenece a una generación que quiso abrir nuevos cauces sin dejar de pintar y siempre desde la pintura.

Por eso en la actualidad, confiesa que sigue creyendo en la pintura, incluso en este periodo en el que parece que la pintura interesa poco, que interesan más cosas que se muevan y que se enciendan o se adapten. Según sus propias palabras: “Yo creo en la pintura. En la Facultad de Bellas Artes ya casi ni se enseña a pintar, porque muy pocos saben pintar. Es un drama. Por eso he vuelto a la pintura, para reinventarme, para reactualizarme, porque lo que hago no tiene nada que ver con lo que hacía antes. No estoy dando pasos atrás. Me gusta trabajar con elementos mínimos para dar el máximo protagonismo expresivo a esos mínimos. Es la pintura: óleo sobre la tela y ya está”.

Rafael Canogar sólo quiere eso, pintar y hacer buena pintura, y no necesariamente inventar algo nuevo.

Sin embargo, también le interesan mucho las nuevas herramientas de los jóvenes artistas, motivo por el que aprecia y valora muchísimo, el trabajo de los artistas que reciclan y dan vida a cosas que estaban muertas, como el que realiza su hijo Daniel.

Rafael padece, sufre, sobrelleva el “terrible vicio” de la pintura; toda su vida es la pintura; se realiza pintando, creando o haciendo escultura; pintando todo el tiempo que le dejan; él piensa, como seguramente muchísimos de los presentes hoy en esta sala, que los pintores mueren pintando.

Califica de “horrible” la repetición de uno mismo y se niega a fabricar Canogares.

Pero hay en Rafael otra faceta que descubrimos, como su ayuda a la creación de colecciones y un fabuloso patrimonio de arte contemporáneo para el Estado español. Una gran etapa a la que llegó después de haber ayudado a la conquista de la libertad y que hoy confronta con la realidad que vivimos, desde una inmensa tristeza por presenciar cómo quieren destruir lo que hombres como él construyeron y que tanto costó conseguir: la concordia entre ideas tan diferentes, la capacidad de entender posiciones que no son como la tuya. Por eso ahora mismo la sociedad no es su fuente de inspiración.

Su reacción ahora es centrarse en su trabajo, en donde encuentra una serenidad necesaria ahora en su vida.

Reivindica la calidad, no la originalidad fruto de la novedad, sino el buen hacer, la buena pintura.

Lo difícil en toda su trayectoria ha sido mantenerse, conseguir que su obra tenga actualidad y puntualidad.

Fue vanguardista como artista informalista pero lejos de modas, buscó su propio estilo. Esa ha sido su originalidad.

Ver la obra de Rafael Canogar es ver auténticos autorretratos, pues todas y cada una de ellas contienen su experiencia, su ansiedad y desvelos, sus esfuerzos e ilusiones, su saber.

Ha trabajado obra gráfica, collage, escultura, pintura… y a través de su obra, como artista y creador, es como él defiende y apoya la cultura y la educación, defendiendo una visión crítica de la sociedad, reencontrando valores tan fundamentales como la ética y moral.

Rafael es un hombre recto, en quien no cabe engaño ni picardía; es directo, circunspecto y grave, eso no quiere decir que no sea también atrevido y soñador; prudente, discreto, contenido, intenso, puro, íntimo, espiritual; visceral, comunicativo, afable, cercano, asequible; es inspiración para sus cuatro hijos artistas, el ideal compañero de viaje, conversador avezado, rústico poeta minimalista de rimas y juez ingenioso en las sentencias de la vida; lector infatigable, hombre generoso… una bellísima persona y un gran pintor.

Entre los múltiples premios y galardones conseguidos por toda una vida creando, destacamos la Encomienda de la Real Orden de Isabel la Católica del Ministerio de Asuntos Exteriores de España; Doctor Honoris Causa por la Universidad Nacional de Educación a Distancia; XIII Premio Tomás Francisco Prieto de la Fundación Casa de la Moneda; Hijo Predilecto de la ciudad de Toledo; Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes; Premio Artes Plásticas Cultura de la Comunidad de Madrid; Medalla de Oro de la Feria de Arte Contemporáneo Artesevilla; Premio Extraordinario de Castilla-La Mancha, Premio Nacional del Grabado, de Calcografía Nacional, de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando; Premio de la Academia Nacional China de Pinturas y Artes…

Es Miembro numerario de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando; de la Junta Directiva del Círculo de Bellas Artes; del Consejo Asesor de la Dirección General de Bellas Artes del Ministerio de Cultura, Vocal en el Consejo de Administración del Patrimonio Nacional…

Ha realizado más de doscientas exposiciones individuales, ha participado en cientos de colectivas, cuenta también con varias retrospectivas…

Ante todo este espectacular historial de galardones, nuestro premio de hoy a Rafael Canogar puede resultar tremendamente sencillo, pero a diferencia de estos, la Medalla que hoy te entregamos, es la única que nace de tus compañeros de profesión y fatigas; la otorgan los artistas a otro gran artista, por eso esta Medalla es única y especial, por eso es tan importante; porque con ella te conviertes en “profeta en tu tierra”, y eres homenajeado por cuantos hacen, como tú, del arte su vida.

La Medalla es la muestra de la profunda admiración que todos los socios y amigos aquí reunidos, sentimos por tu trabajo y por tu obra, porque los grandes artistas como tú son los que hacen grande a un país a través del arte.

Enhorabuena y muchas gracias

 

 

DISCURSO DEL PRESIDENTE DE LA ASOCIACION ESPAÑOLA DE PINTORES Y ESCULTORES,

JOSÉ GABRIEL ASTUDILLO LÓPEZ

Rafael Canogar, miembros de la Junta Directiva, autoridades asistentes, queridos socios y amigos, bienvenidos todos y gracias por vuestra presencia en este acto que me honra presidir.

Esta Asociación siempre ha creído que homenajear a los grandes artistas que tiene España era un deber con la historia, con la propia Asociación Española de Pintores y Escultores y con todas las personas que habéis demostrado vuestro amor y vuestro compromiso con esta institución y con el mundo de las bellas artes.

Y lo hacemos de forma sencilla, pero sentida y humilde, en un reconocimiento sincero a quien tanto ha hecho por las bellas artes en España.

Porque rendir homenaje siempre ennoblece a quien lo recibe, pero engrandece también a quien lo otorga. Porque es justo alabar y reconocer a quien debe ser admirado y respetado por su creación y por su ejemplo.

Rafael Canogar es un gran humanista cuya filosofía de vida descansa y se construye desde los valores y por ello, no sé si de forma consciente e intencionada, con la ilusión de que su existencia deje huella en la Historia de las Bellas Artes, al igual que hicieron los que nos precedieron.

La suya es una forma de vivir que nace de las historias de toda una vida dedicada a las bellas artes y a la creación. Una obligación moral contraída con la que ha logrado enriquecer nuestro entorno con sus propuestas artísticas.

Nuestra admiración se extiende tanto hacia sus espléndidas creaciones primeras, llenas de sentido poético, profundidad y connotaciones oníricas, como hacia toda su gran obra posterior, de una fuerza renovadora y trascendente, en la que ha sido capaz de incorporar casi todos los hallazgos técnicos propios del informalismo.

Esta Medalla que hoy te entregamos es el ideal y el compendio de lo que a lo largo de estos años hemos ido imaginando y construyendo, siempre con enorme ilusión. Es una Medalla que busca ser un modelo que ejemplifica cómo queremos que se fortalezca el arte en España, con qué ideales y anhelos, con qué valores.

Esta Medalla de la AEPE agradece la contribución de Rafael Canogar para que la luz de la cultura española sea más nítida, para que nuestro patrimonio sea más y mejor conocido, y tengamos renovadas razones para enorgullecernos y deleitarnos en él.

Es este un acto de reconocimiento y también la mejor ocasión para mostrar públicamente nuestro afecto y nuestro agradecimiento a Rafael Canogar, no solo por el servicio que está realizando a la sociedad, sino también por esa capacidad de aunar la excelencia en disciplinas tan diferentes pero intrínsecamente ligadas por el denominador común del talento creativo.

Es precisamente ese talento el que hace que sus trabajos estén abonados por las virtudes del esfuerzo, la constancia, la innovación, y la inquietud creativa; todas ellas con un denominador común: un profundo amor al arte y la cultura.

Su impecable trayectoria y su transversalidad entre disciplinas nos ayudan a entender mejor el espíritu de las vanguardias internacionales que él mismo encarna.

Su trayectoria no es solo la de alguien que ha hecho de su mirada de artista un modo de vida apasionante, sino que ha querido llegar más lejos, triunfando dentro y fuera de nuestras fronteras con la utilización de técnicas tradicionales aplicadas a un lenguaje contemporáneo, combinando su compromiso social con una incesante búsqueda de la belleza.

Rafael representa toda una vida dedicada al oficio de crear, y ha sabido combinar su maestría en el dominio de la técnica, con el acercamiento y experimentación con nuevos materiales de vanguardia.

Toda su obra es una audaz meditación sobre la propia vida, en la que la altura filosófica no está reñida con la facilidad para trasladar sus planteamientos a toda clase de obras. Y una obra, en suma, con la que el artista se descubre una vez más como uno de los creadores españoles más importantes de nuestro tiempo.

Sus obras nos ayudan a comprender mejor nuestro pasado y, por tanto, nuestro presente. Una tarea en la que hoy reconocemos a Rafael Canogar, que viene a ser algo así como una mirada al pasado renovadora y rigurosa, que es además una manera de desvelar las claves del presente artístico español.

Trabajo y talento son dos características que definen también a Rafael Canogar. Cabe destacar de él su capacidad para tratar el color, el uso original de formas y texturas que logra ser, al mismo tiempo, arquetípica y plenamente actual. Quizá porque su carrera se ha movido entre la revisión de los clásicos y el desarrollo de su propio territorio personal, por eso Rafael aúna el ideal de todo artista sobresaliente: aprender del pasado para mejorar el futuro.

Su creatividad, la empatía que genera con las obras que crea, y una biografía repleta de éxitos profesionales han hecho de Rafael un referente en el arte, dentro y fuera de nuestro país. Sus obras han ofrecido “respuestas a las inquietudes artísticas de varias generaciones de españoles”; respuestas repletas de coherencia, seriedad, independencia y que cuentan con el rigor como señas de identidad.

Rafael es un hombre grande, no sólo de estatura, porque es un gran contenedor de ingenio, emociones y talento que, en cierto sentido, puede resumirse o aglutinarse en la actividad creativa, que incluye la mayoría de los elementos que completan el abanico de artes plásticas.

Esa capacidad de Rafael para renovarse en su trabajo cada día, con libertad y amplitud de miras y sin perder nunca la ilusión por los nuevos retos, ha sido fundamental a la hora de otorgarle esta Medalla de Honor, sobre todo por el excepcional momento que atraviesa de plenitud artística y por la pasión, valentía y excelencia con que aborda cada obra.

Siempre que otorgamos esta Medalla de la Asociación Española de Pintores y Escultores, lo hacemos con intención de mostrar ejemplos a seguir para la sociedad, para las nuevas generaciones y en este aspecto, Rafael representa uno de los mejores modelos de las bellas artes españolas del último siglo.

A Rafael, mi felicitación y mi deseo de que esta Medalla sirva también de impulso para seguir desarrollando con igual pasión, o mayor si es que cabe, su contribución al mundo del arte.

Esta Medalla de la Asociación Española de Pintores y Escultores tiene de especial el hecho de que es un reconocimiento de otros artistas que como tú, buscan la belleza y la inspiración diarias para ofrecer lo mejor de sí mismos a la sociedad.

Es un homenaje de quienes comparten tus anhelos, tus sueños y el profundo amor por el trabajo; es una distinción que otorgamos tus compañeros de profesión en un sincero acto que representa todo nuestro respeto y admiración por quien tanto ha hecho por el arte y los artistas.

Después de escuchar las palabras de nuestra Secretaria General, que en esencia ha reflejado quién es Rafael Canogar, habría muchísimo más que decir pero me gustaría que al término de este acto, entendiéramos todos al menos la inmensa grandeza de este prolífico artista.

Me gustaría mucho dejar constancia del tremendo orgullo que a todos nos embarga poder realizar este acto, agradeciendo y devolviendo la generosidad que Rafael ha demostrado con la Asociación Española de Pintores y Escultores, colaborando con nuestra institución siempre que le hemos requerido, acudiendo presto y solícito nuestra llamada y siendo ya parte de la historia de los Salones de Otoño y del Premio Reina Sofía.

Siendo ya parte de la historia de una centenaria entidad como la nuestra, que hoy está plena y feliz al realizar este solemne acto de reconocimiento a Rafael Canogar.

Deseo, al concluir mis palabras, agradecer a esta audiencia la cariñosa acogida que está dando a Rafael Canogar.

Y a él mismo sólo repetirle que muchas gracias por hacer lo que haces y por ser como eres: maestro.

 

Rafael Canogar recibe la “Medalla de Honor” de la AEPE

En un acto celebrado el pasado día 26 de enero en la sede institucional de la AEPE, el genial artista recogió la “Medalla de Honor”, que le fue otorgada de manos de su Presidente José Gabriel Astudillo, en reconocimiento a su producción artística, que no tiene comparación posible con la obra de ningún otro artista a nivel mundial, y también por su talento, por la extraordinaria calidad de su técnica y pinceles, y por su personalísimo estilo».

 

Repleta de asistentes, entre los que se encontraban numerosos socios y amigos, los también Medalla de Honor de la AEPE,  Tomás Paredes Romero, Presidente de la Asociación Española de Críticos de Arte, y de todos los miembros de la Junta Directiva de la AEPE, así como diferentes entidades colaboradoras de la Asociación Española de Pintores y Escultores, transcurrió un acto emocionado en el que a modo de introducción, la Secretaria General de la Asociación Española de Pintores y Escultores, Mª Dolores Barreda Pérez, realizó un breve recorrido por la trayectoria artística y profesional del reconocido artista de talla internacional, haciendo especial hincapié en lograr un bosquejo resumido de cómo es Rafael Canogar, y no sólo de su biografía, con datos y fechas frías y distantes, sino introduciendo a los presentes en la vida, el pensamiento y un poquito en el alma del artista.

Por su parte, el Presidente de la Asociación Española de Pintores y Escultores, José Gabriel Astudillo, recordó a todos que su arte está caracterizado por el personal estilo que ha hecho de este pintor un referente para las nuevas generaciones creadoras.

Hizo además referencia al homenaje espontáneo, nacido del corazón de todos los que forman la Asociación Española de Pintores y Escultores, no sólo por distinguir al genial pintor en su vertiente artística, sino especialmente por los valores humanos que siempre han rodeado a la persona de Rafael Canogar.

José Gabriel Astudillo lo reflejó muy acertadamente cuando expresó que la creatividad de este artista, la empatía que genera con las obras que crea y una biografía repleta de éxitos profesionales han hecho de “Rafael un referente en el arte, dentro y fuera de nuestro país, en donde sus obras han ofrecido respuestas a las inquietudes artísticas de varias generaciones de españoles con respuestas repletas de coherencia, seriedad, independencia y que cuentan con el rigor como señas de identidad”.

El Presidente comentó que “Rafael es un hombre grande, no sólo de estatura, porque es un gran contenedor de ingenio, emociones y talento que, en cierto sentido, puede resumirse o aglutinarse en la actividad creativa, que incluye la mayoría de los elementos que completan el abanico de las artes plásticas”.

“Esa capacidad de Rafael –continuó Astudillo- para renovarse en su trabajo cada día, con libertad y amplitud de miras y sin perder nunca la ilusión por los nuevos retos, ha sido fundamental a la hora de otorgarle esta Medalla de Honor, sobre todo por el excepcional momento que atraviesa de plenitud artística y por la pasión, valentía y excelencia con que aborda cada obra”.

Tras la imposición de la Medalla de Honor, el homenajeado dirigió unas palabras a los asistentes al acto, agradeciendo la distinción de la que era objeto y compartiendo la ilusión entre los asistentes por seguir creando belleza y generando arte.

Recuerdos muy poderosos y actuales que ha ido atesorando en su memoria a lo largo de los años, y que consiguieron emocionar al público allí congregado por la sensibilidad que transmitían las vivencias que de esta forma quiso compartir con todos.

Para finalizar el acto, Rafael Canogar aseguró que siempre estará muy cerca de la centenaria entidad y dispuesto siempre a colaborar con los artistas y creadores.

 

 

PALABRAS DE INTRODUCCIÓN DEL ACTO DE IMPOSICIÓN

DE LA MEDALLA DE HONOR DE LA AEPE,

DE LA SECRETARIA GENERAL, Mª DOLORES BARREDA PÉREZ

Señoras y señores, queridos socios y amigos, muy buenas tardes a todos y bienvenidos a esta casa común que es la Asociación Española de Pintores y Escultores.

Celebramos hoy el acto de imposición de la Medalla de Honor de nuestra entidad a D. Rafael Canogar.

De su relación con esta Asociación Española de Pintores y Escultores puedo referir que Rafael Canogar ha participado como miembro del Jurado en los últimos Salones de Otoño, así como en la nueva convocatoria del Premio Reina Sofía de Pintura y Escultura, contribuyendo así a engrandecer estos premios.

Pero además de su experiencia como artista y como asesor, ha dado cumplidas muestras al acudir a la llamada de esta presidencia en el estudio del estatuto del artista que desde esta institución se ha hecho con vistas a presentar nuestras conclusiones próximamente en el Congreso de los Diputados.

De su biografía, como en las anteriores ocasiones, me gustaría remitirles a cualquier enciclopedia, o mejor aún, a la página web del autor, un fantástico recorrido por su vida y obra, atractiva visual y conceptualmente, y en donde encontrarán pormenorizados cuantos datos deseen acerca de su autor.

A mi corresponde trazar a grandes rasgos el perfil humano y la especial dimensión artística de uno de los máximos representantes del arte español actual.

Nacido en Toledo, a los 14 años aprendió el oficio a manos del maestro Vázquez Díaz, uno de los grandes socios de nuestra entidad.

El arte de vanguardia le interesa desde muy pronto, cuando comienza a hacer abstracciones, incluso antes de ir a París, en el año 1954.

Allí se encontró con el informalismo, el movimiento en gestación más avanzado del momento. Así que, al volver, empezó a trabajar en la abstracción con lo que tenía a mano, que era su creatividad.

En la abstracción y también luchando por la libertad de la forma que podía, que era realizando un trabajo de renovación de la pintura.

Así surgió el grupo “El Paso”, un grupo de arte no figurativo o informalista, en donde sus integrantes, unidos, conseguirían ser oídos. Luis Feito, Antonio Saura, Millares, Pablo Serrano y Rafael Canogar, reinventaron el espacio pictórico con una pintura libre en un país que no lo era, y que llevó la pintura de España alrededor de todo el mundo, estableciendo su escuela en la ciudad de Cuenca donde se instauró el Museo de Arte Abstracto, gracias al mecenazgo de Fernando Zóbel.

Se afanó en el informalismo con una enorme intensidad, trabajando los cuadros directamente con las manos, dejando el color sobre la superficie, con el lienzo en el suelo, echando pintura líquida que se introducía por los surcos que habían dejado sus dedos sobre la materia, en sus propias palabras: “como la lluvia cuando cae sobre los surcos creados por el hombre”.

Como él mismo ha confesado, su gran lección de pintura la encontró en el Museo del Prado, porque es allí donde estaba la raíz de la pintura de vanguardia y de ruptura: en la tensión de Goya, en la elegancia de Velázquez o en la austeridad de Zurbarán.

También luchó contra la intensidad pictórica, esa libertad más allá de la estética, que si se convierte en constante se vuelve académica y retórica.

Por eso, igual que otros artistas como Vostell y John Blake, informalistas, sintió la necesidad de volver a la realidad, lejos de la “figuración”, creando para ello una nueva realidad.

Huyendo del academicismo experimentó con el realismo en un periodo marcado por el bulto, el relieve que surge de la bidimensionalidad de la superficie del cuadro hacia el espacio del espectador, mostrando una nueva realidad y derribando el muro entre la pintura y la escultura, buscando el realismo como un acercamiento al público.

En esos momentos, seleccionaba imágenes de los medios de comunicación y hacía un análisis sobre ellas, en las que el hombre está cosificado y fragmentado.

La lucha por las libertades que emprendió a partir de 1975, fue un gran motivo de trabajo que fue reconocido con el gran premio de la Bienal de São Paulo. Como él mismo ha comentado, “fue un premio pero también el comienzo de una demanda excesiva, un momento en el que tenías que rebelarte y alejarte de ese consumo que lo que hace es dividir al artista”.

En esa etapa, reivindicó la necesidad de volver a la pintura, a la bidimensionalidad de la tela, utilizando ropa para ser veraz, aluminio, objetos, moldes de manos… para hacer veraz la lucha del hombre.

Ese periodo tan fructífero e intenso fue agotando un poco su pintura. La larga serie de pinturas negras dieron paso a la necesidad de recuperar la imagen a través de “Las escenas urbanas”, estructuras donde está representado, casi simbólicamente, el hombre urbano: unos van y otros vienen, unos duermen, otros se despiertan…

En 1992 cambia nuevamente su trabajo e investiga sobre la destrucción y la reconstrucción, esa constante del hombre atemporal, trabajando con planchas de papel, troceándolas y recomponiéndolas con elementos geométricos muy simples pintados sobre diversas superficies, en un periodo conocido como de fragmentaciones.

Rafael Canogar pertenece a una generación que quiso abrir nuevos cauces sin dejar de pintar y siempre desde la pintura.

Por eso en la actualidad, confiesa que sigue creyendo en la pintura, incluso en este periodo en el que parece que la pintura interesa poco, que interesan más cosas que se muevan y que se enciendan o se adapten. Según sus propias palabras: “Yo creo en la pintura. En la Facultad de Bellas Artes ya casi ni se enseña a pintar, porque muy pocos saben pintar. Es un drama. Por eso he vuelto a la pintura, para reinventarme, para reactualizarme, porque lo que hago no tiene nada que ver con lo que hacía antes. No estoy dando pasos atrás. Me gusta trabajar con elementos mínimos para dar el máximo protagonismo expresivo a esos mínimos. Es la pintura: óleo sobre la tela y ya está”.

Rafael Canogar sólo quiere eso, pintar y hacer buena pintura, y no necesariamente inventar algo nuevo.

Sin embargo, también le interesan mucho las nuevas herramientas de los jóvenes artistas, motivo por el que aprecia y valora muchísimo, el trabajo de los artistas que reciclan y dan vida a cosas que estaban muertas, como el que realiza su hijo Daniel.

Rafael padece, sufre, sobrelleva el “terrible vicio” de la pintura; toda su vida es la pintura; se realiza pintando, creando o haciendo escultura; pintando todo el tiempo que le dejan; él piensa, como seguramente muchísimos de los presentes hoy en esta sala, que los pintores mueren pintando.

Califica de “horrible” la repetición de uno mismo y se niega a fabricar Canogares.

Pero hay en Rafael otra faceta que descubrimos, como su ayuda a la creación de colecciones y un fabuloso patrimonio de arte contemporáneo para el Estado español. Una gran etapa a la que llegó después de haber ayudado a la conquista de la libertad y que hoy confronta con la realidad que vivimos, desde una inmensa tristeza por presenciar cómo quieren destruir lo que hombres como él construyeron y que tanto costó conseguir: la concordia entre ideas tan diferentes, la capacidad de entender posiciones que no son como la tuya. Por eso ahora mismo la sociedad no es su fuente de inspiración.

Su reacción ahora es centrarse en su trabajo, en donde encuentra una serenidad necesaria ahora en su vida.

Reivindica la calidad, no la originalidad fruto de la novedad, sino el buen hacer, la buena pintura.

Lo difícil en toda su trayectoria ha sido mantenerse, conseguir que su obra tenga actualidad y puntualidad.

Fue vanguardista como artista informalista pero lejos de modas, buscó su propio estilo. Esa ha sido su originalidad.

Ver la obra de Rafael Canogar es ver auténticos autorretratos, pues todas y cada una de ellas contienen su experiencia, su ansiedad y desvelos, sus esfuerzos e ilusiones, su saber.

Ha trabajado obra gráfica, collage, escultura, pintura… y a través de su obra, como artista y creador, es como él defiende y apoya la cultura y la educación, defendiendo una visión crítica de la sociedad, reencontrando valores tan fundamentales como la ética y moral.

Rafael es un hombre recto, en quien no cabe engaño ni picardía; es directo, circunspecto y grave, eso no quiere decir que no sea también atrevido y soñador; prudente, discreto, contenido, intenso, puro, íntimo, espiritual; visceral, comunicativo, afable, cercano, asequible; es inspiración para sus cuatro hijos artistas, el ideal compañero de viaje, conversador avezado, rústico poeta minimalista de rimas y juez ingenioso en las sentencias de la vida; lector infatigable, hombre generoso… una bellísima persona y un gran pintor.

Entre los múltiples premios y galardones conseguidos por toda una vida creando, destacamos la Encomienda de la Real Orden de Isabel la Católica del Ministerio de Asuntos Exteriores de España; Doctor Honoris Causa por la Universidad Nacional de Educación a Distancia; XIII Premio Tomás Francisco Prieto de la Fundación Casa de la Moneda; Hijo Predilecto de la ciudad de Toledo; Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes; Premio Artes Plásticas Cultura de la Comunidad de Madrid; Medalla de Oro de la Feria de Arte Contemporáneo Artesevilla; Premio Extraordinario de Castilla-La Mancha, Premio Nacional del Grabado, de Calcografía Nacional, de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando; Premio de la Academia Nacional China de Pinturas y Artes…

Es Miembro numerario de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando; de la Junta Directiva del Círculo de Bellas Artes; del Consejo Asesor de la Dirección General de Bellas Artes del Ministerio de Cultura, Vocal en el Consejo de Administración del Patrimonio Nacional…

Ha realizado más de doscientas exposiciones individuales, ha participado en cientos de colectivas, cuenta también con varias retrospectivas…

Ante todo este espectacular historial de galardones, nuestro premio de hoy a Rafael Canogar puede resultar tremendamente sencillo, pero a diferencia de estos, la Medalla que hoy te entregamos, es la única que nace de tus compañeros de profesión y fatigas; la otorgan los artistas a otro gran artista, por eso esta Medalla es única y especial, por eso es tan importante; porque con ella te conviertes en “profeta en tu tierra”, y eres homenajeado por cuantos hacen, como tú, del arte su vida.

La Medalla es la muestra de la profunda admiración que todos los socios y amigos aquí reunidos, sentimos por tu trabajo y por tu obra, porque los grandes artistas como tú son los que hacen grande a un país a través del arte.

Enhorabuena y muchas gracias

 

 

DISCURSO DEL PRESIDENTE DE LA ASOCIACION ESPAÑOLA DE PINTORES Y ESCULTORES,

JOSÉ GABRIEL ASTUDILLO LÓPEZ

Rafael Canogar, miembros de la Junta Directiva, autoridades asistentes, queridos socios y amigos, bienvenidos todos y gracias por vuestra presencia en este acto que me honra presidir.

Esta Asociación siempre ha creído que homenajear a los grandes artistas que tiene España era un deber con la historia, con la propia Asociación Española de Pintores y Escultores y con todas las personas que habéis demostrado vuestro amor y vuestro compromiso con esta institución y con el mundo de las bellas artes.

Y lo hacemos de forma sencilla, pero sentida y humilde, en un reconocimiento sincero a quien tanto ha hecho por las bellas artes en España.

Porque rendir homenaje siempre ennoblece a quien lo recibe, pero engrandece también a quien lo otorga. Porque es justo alabar y reconocer a quien debe ser admirado y respetado por su creación y por su ejemplo.

Rafael Canogar es un gran humanista cuya filosofía de vida descansa y se construye desde los valores y por ello, no sé si de forma consciente e intencionada, con la ilusión de que su existencia deje huella en la Historia de las Bellas Artes, al igual que hicieron los que nos precedieron.

La suya es una forma de vivir que nace de las historias de toda una vida dedicada a las bellas artes y a la creación. Una obligación moral contraída con la que ha logrado enriquecer nuestro entorno con sus propuestas artísticas.

Nuestra admiración se extiende tanto hacia sus espléndidas creaciones primeras, llenas de sentido poético, profundidad y connotaciones oníricas, como hacia toda su gran obra posterior, de una fuerza renovadora y trascendente, en la que ha sido capaz de incorporar casi todos los hallazgos técnicos propios del informalismo.

Esta Medalla que hoy te entregamos es el ideal y el compendio de lo que a lo largo de estos años hemos ido imaginando y construyendo, siempre con enorme ilusión. Es una Medalla que busca ser un modelo que ejemplifica cómo queremos que se fortalezca el arte en España, con qué ideales y anhelos, con qué valores.

Esta Medalla de la AEPE agradece la contribución de Rafael Canogar para que la luz de la cultura española sea más nítida, para que nuestro patrimonio sea más y mejor conocido, y tengamos renovadas razones para enorgullecernos y deleitarnos en él.

Es este un acto de reconocimiento y también la mejor ocasión para mostrar públicamente nuestro afecto y nuestro agradecimiento a Rafael Canogar, no solo por el servicio que está realizando a la sociedad, sino también por esa capacidad de aunar la excelencia en disciplinas tan diferentes pero intrínsecamente ligadas por el denominador común del talento creativo.

Es precisamente ese talento el que hace que sus trabajos estén abonados por las virtudes del esfuerzo, la constancia, la innovación, y la inquietud creativa; todas ellas con un denominador común: un profundo amor al arte y la cultura.

Su impecable trayectoria y su transversalidad entre disciplinas nos ayudan a entender mejor el espíritu de las vanguardias internacionales que él mismo encarna.

Su trayectoria no es solo la de alguien que ha hecho de su mirada de artista un modo de vida apasionante, sino que ha querido llegar más lejos, triunfando dentro y fuera de nuestras fronteras con la utilización de técnicas tradicionales aplicadas a un lenguaje contemporáneo, combinando su compromiso social con una incesante búsqueda de la belleza.

Rafael representa toda una vida dedicada al oficio de crear, y ha sabido combinar su maestría en el dominio de la técnica, con el acercamiento y experimentación con nuevos materiales de vanguardia.

Toda su obra es una audaz meditación sobre la propia vida, en la que la altura filosófica no está reñida con la facilidad para trasladar sus planteamientos a toda clase de obras. Y una obra, en suma, con la que el artista se descubre una vez más como uno de los creadores españoles más importantes de nuestro tiempo.

Sus obras nos ayudan a comprender mejor nuestro pasado y, por tanto, nuestro presente. Una tarea en la que hoy reconocemos a Rafael Canogar, que viene a ser algo así como una mirada al pasado renovadora y rigurosa, que es además una manera de desvelar las claves del presente artístico español.

Trabajo y talento son dos características que definen también a Rafael Canogar. Cabe destacar de él su capacidad para tratar el color, el uso original de formas y texturas que logra ser, al mismo tiempo, arquetípica y plenamente actual. Quizá porque su carrera se ha movido entre la revisión de los clásicos y el desarrollo de su propio territorio personal, por eso Rafael aúna el ideal de todo artista sobresaliente: aprender del pasado para mejorar el futuro.

Su creatividad, la empatía que genera con las obras que crea, y una biografía repleta de éxitos profesionales han hecho de Rafael un referente en el arte, dentro y fuera de nuestro país. Sus obras han ofrecido “respuestas a las inquietudes artísticas de varias generaciones de españoles”; respuestas repletas de coherencia, seriedad, independencia y que cuentan con el rigor como señas de identidad.

Rafael es un hombre grande, no sólo de estatura, porque es un gran contenedor de ingenio, emociones y talento que, en cierto sentido, puede resumirse o aglutinarse en la actividad creativa, que incluye la mayoría de los elementos que completan el abanico de artes plásticas.

Esa capacidad de Rafael para renovarse en su trabajo cada día, con libertad y amplitud de miras y sin perder nunca la ilusión por los nuevos retos, ha sido fundamental a la hora de otorgarle esta Medalla de Honor, sobre todo por el excepcional momento que atraviesa de plenitud artística y por la pasión, valentía y excelencia con que aborda cada obra.

Siempre que otorgamos esta Medalla de la Asociación Española de Pintores y Escultores, lo hacemos con intención de mostrar ejemplos a seguir para la sociedad, para las nuevas generaciones y en este aspecto, Rafael representa uno de los mejores modelos de las bellas artes españolas del último siglo.

A Rafael, mi felicitación y mi deseo de que esta Medalla sirva también de impulso para seguir desarrollando con igual pasión, o mayor si es que cabe, su contribución al mundo del arte.

Esta Medalla de la Asociación Española de Pintores y Escultores tiene de especial el hecho de que es un reconocimiento de otros artistas que como tú, buscan la belleza y la inspiración diarias para ofrecer lo mejor de sí mismos a la sociedad.

Es un homenaje de quienes comparten tus anhelos, tus sueños y el profundo amor por el trabajo; es una distinción que otorgamos tus compañeros de profesión en un sincero acto que representa todo nuestro respeto y admiración por quien tanto ha hecho por el arte y los artistas.

Después de escuchar las palabras de nuestra Secretaria General, que en esencia ha reflejado quién es Rafael Canogar, habría muchísimo más que decir pero me gustaría que al término de este acto, entendiéramos todos al menos la inmensa grandeza de este prolífico artista.

Me gustaría mucho dejar constancia del tremendo orgullo que a todos nos embarga poder realizar este acto, agradeciendo y devolviendo la generosidad que Rafael ha demostrado con la Asociación Española de Pintores y Escultores, colaborando con nuestra institución siempre que le hemos requerido, acudiendo presto y solícito nuestra llamada y siendo ya parte de la historia de los Salones de Otoño y del Premio Reina Sofía.

Siendo ya parte de la historia de una centenaria entidad como la nuestra, que hoy está plena y feliz al realizar este solemne acto de reconocimiento a Rafael Canogar.

Deseo, al concluir mis palabras, agradecer a esta audiencia la cariñosa acogida que está dando a Rafael Canogar.

Y a él mismo sólo repetirle que muchas gracias por hacer lo que haces y por ser como eres: maestro.