Las Medallas de la AEPE: Juan Bautista Adsuara

Por Mª Dolores Barreda Pérez

 

Después de ver cómo y cuándo nació la Medalla de la Asociación de Pintores y Escultores, vamos a seguir conociendo más acerca de los galardones en los que se otorga actualmente, con sus correspondientes denominaciones.

 

Medalla de Escultura Juan Bautista Adsuara Ramos

del Certamen de Pequeño Formato

 

En 1980 la Asociación Española de Pintores y Escultores convocó el I Certamen de Pequeño Formato, con gran tradición entre los asociados y que este mismo año llega a su edición número 39.

En 2017 y gracias a la propuesta que realizara el Presidente de la AEPE, José Gabriel Astudillo, bajo el título de “La plenitud de los nombres”, se acordaba la reorganización de los premios y galardones que otorgaba la institución en los distintos certámenes y concursos habituales. En el caso del Certamen de Pequeño Formato, y como en el resto de las ocasiones con el ánimo de honrar la memoria de los fundadores de la AEPE, se instituyeron los premios: Medalla de Pintura Francisco Pradilla y Medalla de Escultura Juan Bautista Adsuara.

 

JUAN BAUTISTA ADSUARA

 

ADSUARA RAMOS, Juan Bautista  E 1924   31.jul.1891  CASTELLON     MADRID/CASTELLON   17.ene.1973

 

Juan Bautista Adsuara Ramos nació en Castellón de la Plana, el 31 de julio de 1893.

Hijo de José Adsuara, natural de Alfara de Algimia (Valencia) y de Mariana Ramos (Castellón), era el cuarto de los seis hijos de un modesto matrimonio de artesanos alpargateros.

Sin ningún tipo de influencia artística, su hermano Emilio, siete años mayor que Juan, se inclina hacia la pintura, y guiado por Eduardo Laforet, profesor del instituto de Castellón, llega a trasladarse a Madrid para continuar sus estudios, si bien falleció prematuramente en 1911.

Autorretrato de 1926

 

El mismo profesor contempló las actitudes que para el dibujo y el modelado en barro tenía Juan Bautista, al que animó a seguir estudios de la Academia de Dibujo.

Becado por la Diputación Provincial de Castellón, en 1907 comienza sus estudios en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, teniendo como maestros a dos de los Socios Fundadores de la Asociación Española de Pintores y Escultores: José Garnelo y Miguel Blay.

Mientras duraron sus estudios trabajó en un taller modelando medallas conmemorativas.

En 1912 consiguió la Tercera Medalla en la Exposición Nacional de Bellas Artes por su obra “Estudio. Cabeza de niño” y tras cumplir el servicio militar en Marruecos, regresa a su tierra natal para realizar algunos trabajos, regresando en 1916 a Madrid.

Comienza a trabajar en los talleres del sacerdote Félix Granda, dedicados a la imaginería religiosa principalmente. Allí entablará amistad con otro de los firmantes del acta fundacional de la AEPE, el escultor José Capuz.

«El mago de la madera», como fue bautizado por la prensa, trabajando en su estudio

 

En 1920 firma un contrato con la compañía de seguros La Aurora Polar, para la realización de una obra monumental que culminará el edificio que la entidad poseía en el Paseo de Recoletos de la capital.

El mismo año en el que consigue también la Segunda Medalla de la Exposición Nacional de Bellas Artes con la obra “San Juan Bautista”.

En esta época montó su propio taller animado por los encargos de retratos y distintos monumentos, que le permiten ya dedicarse por entero a la profesión.

Participa entonces en las distintas exposiciones nacionales hasta que en 1922 lleva a cabo un largo viaje por distintos países europeos como Francia, Italia, Grecia y Alemania.

En 1923 logra el Primer Premio de la XVI Bienal de Venecia y al año siguiente es galardonado con la Primera Medalla de la Exposición Nacional de Bellas Artes con un yeso titulado “Piedad”, que adquiere el Estado para el Museo Nacional de Arte Moderno.

En 1925 participó en la Primera Exposición de Artistas Ibéricos y en 1926, y para Castellón, realizó el monumento al pintor Francisco Ribalta.

En 1927 expuso en la ciudad holandesa de La Haya y dos años más tarde, participó con la maternidad titulada “La Carga”, en la Exposición Internacional de Barcelona, cuyo ayuntamiento compró la escultura.

Una fotografía de Juan Adsuara aparecida en la prensa en 1929

 

En 1929 consiguió el Premio Nacional de Escultura con dos alegorías tituladas “Las Artes” y “Las Ciencias”, que adornan la fachada del Ministerio de Educación y Ciencia con sede en la calle Alcalá de Madrid.

“Las Artes” y “Las Ciencias”, de la fachada del Ministerio de Educación y Ciencia de la calle Alcalá de Madrid, que le valieron el Premio Nacional de Escultura

 

En 1932 consigue la Cátedra de Dibujo de ropajes y del natural de la Escuela de Bellas Artes de San Fernando, cubriendo la vacante dejada por Julio Romero de Torres, quien también fuera uno de los Socios Fundadores de la Asociación Española de Pintores y Escultores.

Bañista

 

La docencia para él es una vocación a la que se entrega con fuerte sentido del deber, siendo reconocido no sólo como un gran escultor, sino como un gran maestro.

Siguió realizando encargos de todo tipo, especialmente de Castellón, donde pasaba sus vacaciones estivales y donde la sorprende el estallido de la guerra civil, que le acarreó que fuera desposeído de su cátedra sin más.

Testigo de saqueos y desmanes de todo tipo con valiosas obras de arte, alertó a las autoridades al respecto, siendo nombrado Delegado Oficial de la Junta de Protección del Tesoro Artístico de Castellón, salvando por su mediación importantísimas obras de arte religioso de la zona del Maestrazgo.

Eva

 

Reincorporado a su Cátedra en 1937, su vuelta a Madrid le depara, por imposición oficial, la tarea de depurar, junto al Director de la Escuela de Bellas Artes de San Fernando, Manuel Menéndez, otro de los Socios Fundadores de la AEPE, aquellos profesores considerados “fascistas” por las autoridades del momento. Su informe se limitó a calificar los valores profesionales y pedagógicos de los profesores.

Retrato de Juan Bautista Adsuara

 

De vuelta a Castellón, reanuda el rescate de obras de arte, siendo trasladado a Barcelona en 1938 y a Perelada, donde se depositaron las más importantes obras del Museo del Prado que fueron llevadas a Ginebra.

Terminada la guerra, volvió a Castellón a pasar sus vacaciones en un clima enrarecido en el que es acusado y detenido como colaborador del gobierno republicano.

Demostró que sus intervenciones fueron sólo de asesoría técnica, no política, como experto en Bellas Artes, poniéndose de manifiesto que su actuación en los primeros meses de la guerra fue meritísima, pues gracias a su celo se libraron de la destrucción multitud de obras de arte religioso que hoy se exhiben en iglesias y museos.

Juan Adsuara en la plenitud

 

La intervención a su favor de numerosos amigos como Álvarez de Sotomayor, nuevo director del Museo del Prado y uno de los Presidentes de la Asociación Española de Pintores y Escultores, fue decisiva para que la causa fuera sobreseída, y si bien era por todos conocido que Adsuara era republicano, incluso amigo personal de Azaña, su desinterés por la política activa también era más que sabida.

En 1940 se integró a su Cátedra en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, ocupándose de sus clases y de los encargos de obras originales y de restauraciones, como la reconstrucción que llevó a cabo del Monumento al Sagrado Corazón del Cerro de los Ángeles de Madrid.

Cadencia

 

Desde su casa y estudio en Madrid, situada en la calle Sánchez Bustillo, 3, y entre 1943 y 1946 realiza la que se ha considerado su obra más importante: toda la decoración escultórica de la iglesia del Espíritu Santo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, compuesta por diversas esculturas y relieves.

En 1948 es nombrado Académico de la Real Academia, cubriendo la vacante de Mariano Benlliure, otro de los Socios Fundadores de la AEPE, siendo contestado en su discurso de toma de posesión por José Francés, quien fuera también Presidente de la Asociación Española de Pintores y Escultores.

En 1958 ocupó el cargo de Director de la Escuela de Bellas Artes de San Fernando, hasta que por problemas de salud, presentó su renuncia en 1963.

Sello conmemorativo editado hace unos años 

 

Jubilado de su cátedra en 1961 y honrado como premio a su labor docente con la Gran Cruz de la Orden de Alfonso X el Sabio, en 1964 y tras la muerte de Capuz, finalizará los relieves del Circulo de Bellas Artes de Madrid y en 1965 realiza una estatua de Carlos III para los jardines de Sabatini, por encargo del Ayuntamiento de Madrid.

Antes de fallecer legó a la Diputación Provincial de Castellón toda la obra que conservaba en su estudio madrileño y que hoy se exhibe en el Museo de Bellas Artes de Castellón.

Su última exposición tuvo lugar en 1971, con motivo de la muestra que de Artistas Socios de Honor se llevó a cabo en el Círculo de Bellas Artes de Madrid

En 1973 se traslada a Castellón donde muere el 17 de enero de 1973.

Estudio. Cabeza de niño

 

Según nos describía F. Pérez Dolz, Juan Adsuara era “por naturaleza, modesto, serio meditativo, honestísimo y artista muy respetado. Desde niño, y antes de haber recibido lección alguna, en cascotes de yeso  tallaba graciosas filigranas. Juan es un caso de perseverancia en la personalidad nativa, sin vacilaciones ni desmayos”.

En el periódico El Debate se apuntó que Adsuara exhibía en sus obras la “exaltación de las cualidades que son el fundamento de su personalidad y de su carácter, fuerza, sinceridad, energía expresiva y delicadeza. Sencillo y claro como un buen levantino, es adorador de la forma, que bajo sus dedos y buscando siempre la mayor emoción, unas veces se hace amplia y barroca y otras se simplifica y estiliza en un ansia  de elocuencia sorprendente”.

Fauno

 

De él dijo Fernando Álvarez de Sotomayor, quien fuera Presidente de la Asociación Española de Pintores y Escultores, como Director del Museo del Prado: “No olvidare nunca su trabajo y desvelo para devolver a España su tesoro de arte depositado en Ginebra colaborando conmigo durante varios meses”.

Fue un artista deseoso de incorporarse a la renovación plástica, pero en él pesaba mucho su formación clásica así como su excesiva admiración por la imaginería barroca. De esta manera aunque su intención fuese honrada y sincera y su escultura cambie poderosamente de dirección, siempre va a dar la sensación de que su cambio es externo y formal, que no llega a entender en lo más profundo esta renovación y que prácticamente lo que hace es un lavado de cara de la escultura tradicional.

Escultor bien dotado, especialmente en su tallas de madera, entre 1927 y 1936 realiza su obra más valida con un cierto esquematismo de líneas y planos pero llena de una gracia especial con cierto ascendente Mediterráneo.

Crucifijo

 

Como otros muchos artistas que proceden de tierras valencianas, se integró en el llamado grupo del realismo castellano y en la denominada “Generación valenciana post Benlliure” en el que podríamos incluir escultores como Julio Vicent, José Capuz, Julio Antonio, José Ortells …. todos ellos socios, Socios Fundadores y Presidente de la Asociación Española de Pintores y Escultores.

Estos artistas no crearon una Escuela ni un grupo homogéneo en sus tendencias, puesto que lo único que les unía era desvincularse del pasado e iniciar una renovación de la escultura. Lo hicieron cada uno según su entender, creando volúmenes y formas personales, aunque manteniendo su conexión con el clasicismo en la acepción más pura del término.

Adsuara estudió profundamente a Alonso Berruguete, al que llamaba su maestro y cuya obra es la “más extraordinaria del mundo, en cuanto a expresión de vida”, confesaba.

La cúpula del edificio de Seguros de la Aurora, en el Paseo de Recoletos, 4 de Madrid, con  la cuadriga en bronce de Juan Bautista Adsuara

 

Cultivó todos los géneros de la escultura y sus variadas técnicas, porque fue un artista formado e informado, destacando entre sus temas preferidos las maternidades, figuras femeninas, desnudos, obras religiosas, alegóricas, monumentos públicos y retratos.

Influido también por el escultor y amigo Victorio Macho, de gran expresividad, su escultura presenta una preocupación por formas y volúmenes. En sus imágenes religiosas se acerca más a la escultura castellana, mientras que en sus figuras femeninas y sus maternidades, son frescas y con unos planos llenos de gracia.

Parte trasera de la cúpula del edificio de Seguros de la Aurora y detalle de la cuadriga

 

Sus obras de madera tallada son exquisitas y sus alegorías, sin perder la raíz clásica, acentúan sobriamente la estilización de los planos y extrema rigidez de sus líneas, con vestigios de formas geométricas. Un idealismo novedoso de cierta influencia neocubista y de Mestrovic.

Relieves del edificio del Banco Bilbao Vizcaya situado en  la calle Alcalá, 45 de Madrid

 

Los principales monumentos que llevó a cabo se pueden contemplar en Madrid, Castellón, Vigo y Chile, y su obra religiosa en la Iglesia del Espíritu Santo de Madrid, Benicasim y en el Museo Provincial de Bellas Artes de Castellón.

La Abundancia, obra presentada al IX Salón de Otoño

 

Juan Bautista Adsuara y la AEPE

Conocido como el “mago de la madera”, Juan Bautista Adsuara fue nombrado Socio de Honor de la Asociación Española de Pintores y Escultores en 1927, año en el que ingresó como Vocal de la Junta Directiva, cargo que ocupó también en los años 1930 y 1931.

Participó en los siguientes salones:

* I Salón de Otoño de 1920, inscrito como “Juan Adsuara Ramos, natural de Castellón de la Plana, reside en Madrid, calle de la Reina, 45” con la obra:

852.- “Desnudo femenino” (bronce)

* III Salón de Otoño de 1922, “Juan Adsuara, natural de Castellón de la Plana, vive en Madrid, Ferraz, 61”, y la obra:

489.- “Estudio de Evangelista” para talla en madera, yeso patinado.

* VII Salón de Otoño de 1927, inscrito como “Juan Adsuara, n. de Castellón de la Plana; reside en Madrid, Sánchez Bustillo, 3”, con la obra:

554.- “El pintor Ribalta” (boceto en bronce).

* IX Salón de Otoño de 1929, apareció inscrito como “Juan Adsuara, natrual de Castellón. Vive en Madrid, Sánchez Bustillo, 3. (Socio de Honor de Salones anteriores)”. Presentó tres obras:

208.- “La abundancia” (yeso)

209.- “Flora” (yeso)

210.- “Maternidad” (madera)

* En el L Salón de Otoño estuvo también presente por conmemorarse el 50 aniversario de la creación del certamen, con el bronce titulado “Madrileña”.

Desnudo

Maternidad

 

Madrileña

Las tres Gracias (Castellón)

 

 

 

Webgrafía y bibliografía

La Voz 26/6/1925

El Imparcial 5/6/1929

La Libertad 7/7/1929  27/10/1922

La Gaceta literaria 15/10/1929,

Las Provincias: diario de Valencia 17/01/1910  18/06/1917

El Pueblo: diario republicano de Valencia 12/03/1912  02/01/1924  19/06/1924  26/06/1924

La Ilustración artística 25/10/1915

La Correspondencia de España 15/06/1917  26/06/1923

Diario de Valencia  04/03/1918  29/06/1923

La Esfera 05/06/1920  21/07/1923

La Prensa: 18/06/1924

El Heraldo de Castellón 05/06/1926 

Josefina Alix Trueba (1985). Escultura Española 1900-1936. Madrid Ed. El Viso

Jaime Peris Domínguez (1991). Adsuara(1891-1973). Castellón-Servei de Publicacions Diputació de Castelló.

“La obra artística de Fisac, Adsuara y Stolz en la Iglesia del Espíritu Santo”, Fidel García Cuéllar. Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Madrid, 2007

Archivo Histórico “Bernardino de Pantorba” de la Asociación Española de Pintores y Escultores

www.gacetadebellasartes.es

www.salondeotoño.es

 

“El mensaje de Pandora”, el último libro de Javier Sierra

Javier Sierra, Socio de Honor de la Asociación Española de Pintores y Escultores, regresará el próximo 23 de junio a las librerías, tras publicar en 2017 su hasta ahora última novela, ‘El fuego invisible’, que le mereció el premio Planeta. El turolense retorna al primer plano editorial con ‘El mensaje de Pandora’, una obra que ha confeccionado durante la pandemia del coronavirus. «Es un libro que nació en mí como un relámpago. Tenía que escribirlo y que ponerlo muy pronto en manos de los lectores», asevera. Para Sierra, la misión más sagrada del escritor no es otra que la de ayudar a «sanar» psicológica y espiritualmente a la comunidad a la que pertenece. «Quizá por eso esta historia ha brotado tan fluida. Nunca había escrito algo así, tan poderoso y directo», admite.
Escrita en forma de carta a una joven que está a punto de estrenar su mayoría de edad, ‘El mensaje de Pandora’ condensa en pocas páginas claves sobre el origen de la vida y de la civilización, y cómo ambas están íntimamente ligadas a la llegada a la Tierra de los primeros virus y bacterias.
Utilizando un lenguaje claro, ameno y directo, la autora imaginaria de esa misiva busca en los mitos clásicos respuestas a la mayoría de nuestras dudas. Para ello bucea en episodios de la historia, la ciencia y la mitología, y nos descubre que en relatos de gran antigüedad ya existían indicaciones precisas, casi instrucciones, sobre cómo debemos afrontar nuestros próximos pasos como especie.
«‘El mensaje de Pandora’ es una fábula que nos llevará por el sur de Francia y el norte de España mientras nos recuerda cuál es nuestra situación en la escala evolutiva. Nos invita a dejar de
mirarnos el ombligo y a descubrir que formamos parte de algo que es mucho más grande que nosotros mismos. Es un cambio en nuestra mirada. Casi una revelación », sintetiza el escritor.
Con su estilo habitual, Javier Sierra interpreta esos antiguos relatos de manera didáctica, ágil y divulgativa para el lector contemporáneo. El autor superventas revive el mito de Pandora como metáfora y se vale del género epistolar para difundir un mensaje positivo frente a la última pandemia, al tiempo que repasa teorías científicas a menudo silenciadas.
El texto, sembrado de referencias evocadoras, se empeña en abrir la mente a su joven destinataria. En darle perspectiva para que comprenda qué clase de criaturas somos y qué lugar ocupamos en el universo, y le lleva incluso a ese «oscuro instante» de nuestro pasado en el que una chispa surgida de repente nos hizo algo más que animales.
El autor turolense propone asimismo una reflexión acerca del estilo de vida de los humanos y quiere ayuda a ver cómo las pandemias lo han ido modelando catástrofe tras catástrofe. Como reconoce el propio Sierra, «asomarme al abismo ha sacado lo mejor de mí».
Fuente, Heraldo de Aragón, 13 de junio de 2020

El Socio de Honor de la AEPE Javier Sierra, da nombre a la Biblioteca de Teruel

La Biblioteca Pública de Estado de Teruel lleva desde septiembre el nombre del escritor turolense y Socio de Honor de la AEPE Javier Sierra, y desde el pasado sábado 28 de diciembre  además, lo luce en la placa oficial que figura a la izquierda de la entrada.

El Premio Planeta 2017, acompañado por su familia, por antiguos compañeros del colegio y por representantes del gobierno de Aragón y del gobierno del Estado, y por concejales del Ayuntamiento, participó en el acto oficial de presentación, en el que se destapó la placa con el nombre de Javier Sierra y se estamparon los primeros sellos en algunos de los volúmenes adquiridos recientemente por el centro.

Desde que fue publicada la Orden Ministerial CUB/942/2019 de 4 de septiembre, por iniciativa de la Biblioteca de Teruel y a instancias del Gobierno de Aragón, que trasladó la petición al Ministerio, Javier Sierra es el único escritor vivo que da nombre a una de las 53 bibliotecas del Estado.

El turolense admitió que el de ayer fue un día “emocionante”. “Yo aprendí a leer literatura en esta casa”, explicó. “Mi primer carné, con ocho años, fue de esta casa, y que ahora lleve mi nombre es absolutamente emocionante”.

Javier Sierra aseguró que jamás soñó con ver su nombre inscrito en la denominación de la biblioteca que le alumbró como lector empedernido y escritor en ciernes.

Javier Sierra transmitió una de las ideas que de algún modo le han acompañado desde niño, tan sencilla como que “todo es posible”. “No importa lo pequeño que sea el lugar en el que aletees. La perseverancia, el trabajar con calidad, el buen estudio y el hacer las cosas con responsabilidad lo hacen posible. Ojalá el nombre que está hoy en la fachada de la Biblioteca sirva para recordarnos eso. Yo soy Javier, un vecino más de Teruel”.

La Biblioteca que hoy lleva el nombre de Javier Sierra es depositaria de su Legado Literario, que comenzó a construirse en 2007 y hoy en día abarca casi 300 obras de todo tipo, en todos los formatos y más de 40 idiomas. Mar Sarto, directora del centro y que ayer condujo el acto oficial, recordó que “un legado de esta categoría prestigia a una biblioteca, y por ello las bibliotecas más importantes del país suelen ir detrás de los creadores para obtenerlos”. El escritor aseguró que esa relación no hará en el futuro sino estrecharse, y aseguró que “me gustaría que en el futuro, parte de lo que hoy es mi material de trabajo, mis notas, mi colección de fotografías, todo lo que me ha servido para construir mi universo literario, termine también depositado aquí”.

Javier Sierra, además del Premio Planeta 2017 y de numerosos galardones literarios tiene la Medalla de San Jorge de la Diputación Provincial de Teruel y el título de Hijo Predilecto de Teruel, y da nombre también a un parque público en su ciudad natal, además de haber sido nombrado recientemente Socio de Honor de la Asociación Española de Pintores y Escultores, con ocasión de la celebración del 86 Salón de Otoño en el madrileño Parque del Retiro.

Por su parte la delegada del Gobierno de España en Aragón, Carmen Sánchez Pérez, disculpó la ausencia de José Guirao, ministro de Cultura y felicitó en su nombre a Javier Sierra por “el trabajo de embajador de la cultura aragonesa y turolense que realiza por todo el mundo, lo que ha llevado a que se haya querido reconocer su labor en vida y en su propia tierra”, algo que “no siempre es fácil en Aragón”.

En el acto oficial de presentación de la Biblioteca Pública Javier Sierra de Teruel el escritor estuvo acompañado por sus padres Pablo y Amparo, su esposa Eva y sus hijos Martín y Sofía, además de amigos y representantes de la vida política y cultural de Teruel o escritores como José Luis Corral o Raúl Carlos Maícas.

Fuente: Diario de Teruel

Javier Sierra nos acercará a Leonardo da Vinci

Viernes 29 de noviembre de 2019, 19 h. Salón de actos de la AEPE

Entrada libre hasta completar aforo

 

El próximo día 29 de noviembre de 2019, a las 19 h. en la sede de la Asociación Española de Pintores y Escultores, el escritor y periodista, Premio Planeta 2017, y Socio de Honor de nuestra centenaria entidad, nos hablará del genial artista, arquitecto, ingeniero e inventor Leonardo da Vinci, coincidiendo con la exposición “Leonardo VIVE. Homenaje a Leonardo da Vinci”, que contempla el homenaje de la AEPE a uno de los más extraordinarios artistas renacentistas, que tanta influencia ejerció en la concepción y origen de la pintura más radicalmente moderna.

Y lo hará a través de uno de sus más impactantes libros: La Cena Secreta, una narración que desvela cuáles pudieron ser las verdaderas fuentes de las que bebió Leonardo da Vinci para pintar la obra sacra más conocida de la cristiandad.

La Última Cena está llena de señales que indican que tras su apariencia hay mucho más que pinturas mezcladas: ¿Qué significa el nudo que hay en el mantel que cubre la mesa? ¿Por qué no pintó los halos de santidad que suelen adornar las cabezas de los apóstoles o Jesús en otras obras que representan la misma escena? ¿Ni el cordero pascual propio de la fiesta judía que celebraban? ¿Por qué se retrata el propio Leonardo en la obra, y además de espaldas a Cristo? ¿Quién es el verdadero traidor? Y sobre todo, ¿dónde está el Santo Grial?

Con Javier Sierra vamos a descubrir una nueva visión del cuadro La Santa Cena, gracias a un monje que vivía en el monasterio donde Leonardo pintó el cuadro, y cuál fue su proceso, una información que siempre interesa a artistas y público en general, pero que contada por él, adquiere categoría de “lección magistral” que nos va a embelesar a todos.

Y es que la obra cuenta con una excepcional y gran investigación que realizó Javier Sierra de la gran obra del inmortal genio

 

 

 

Conferencia

“Leonardo da Vinci”

Javier Sierra

Viernes 29 de noviembre de 2019

Sede de la AEPE

Calle Infantas, 30, 2º derecha

28004 Madrid

L a V: de 10 a 14 h. y de 17 a 20 h.

Metro: Chueca, Sevilla, Banco de España (líneas 1 y 5)

Bus: 146, 2, 34

La distinción de la AEPE a Javier Sierra, en el Diario de Teruel

La portada del Diario de Teruel del 12 de noviembre de 2019, se hace eco de la noticia del reconocimiento del turolense Javier Sierra como Socio de Honor de la Asociación Española de Pintores y Escultores.

En el interior, la noticia se amplía y descubrimos cómo se informa en su ciudad natal de todo lo relacionado con el escritor, el más destacado ejemplo de un “profeta en su tierra”, que recibió recientemente también la distinción de Hijo Predilecto de Teruel, que posee un parque cercano al barrio en el que vivió que ahora lleva su nombre, y que alberga el Legado de Javier Sierra en la Biblioteca Pública de Teruel, que desde el mes de septiembre, pasó a denominarse oficialmente la Biblioteca Pública del Estado en Teruel Javier Sierra.

Como vemos, cualquier noticia relacionada con uno de sus más ilustres “hijos” interesa y más aún cuando se trata de una distinción como la de Socio de Honor, pasando a engrosar la lista de nombres entre los que aparecen reyes, como Alfonso XIII o la reina María Cristina, a mecenas como el Duque de Alba o el Marqués de Aledo, personalidades del mundo de la cultura como escritores, compositores, críticos de arte y galeristas como José Francés o Antonio Cobos y artistas como Eugenio Hermoso, Benedito, Vázquez Díaz…..

 

Mª Dolores Barreda Pérez, Secretaria Perpetua de la AEPE

Mª Dolores Barreda Pérez, Secretaria General de la AEPE y Directora de la Gaceta de Bellas Artes,  recibió el pasado día 7 de noviembre de 2019 una inesperada sorpresa cuando en el marco del acto del fallo del jurado, entrega de premios e inauguración del 86 Salón de Otoño de la Asociación Española de Pintores y Escultores, el certamen artístico más antiguo y prestigioso de todos los que se convocan en España, recibió el título de “Secretaria Perpetua” de la centenaria entidad.

En el acto, que tuvo lugar en la Casa de Vacas del madrileño Parque del Buen Retiro, estuvieron presentes multitud de personalidades artísticas, el Presidente de la Asociación española de Pintores y Escultores, José Gabriel Astudillo, acompañado de toda la Junta Directiva y artistas de la talla de  Alejandro Aguilar Soria, Ricardo Sanz, el decano de los Críticos de Arte, Tomás Paredes … autoridades municipales y público en general.

Justo cuando ya se había entregado el título de “Socio de Honor de la AEPE” al periodista y escritor Javier Sierra, y antes de que la propia Secretaria General procediera a la lectura del acta del Jurado del 86 Salón de Otoño, el Presidente de la Asociación Española de Pintores y Escultores, José Gabriel Astudillo, tomó la palabra para explicar que en una Adenda al Acta de la reunión de la Junta Directiva del 18 de junio de 2019, en la que se expone que aprovechando una ausencia de la Secretaria General de la entidad, Mª Dolores Barreda Pérez, encargada de levantar el acta oficial de la sesión, y con la unanimidad de los integrantes de la Junta, se acordó “distinguir a Mª Dolores Barreda Pérez con el título de SECRETARIA PERPETUA DE LA ASOCIACION ESPAÑOLA DE PINTORES Y ESCULTORES, en reconocimiento a su excelente e impagable trabajo y dedicación a la entidad.

Creemos que es justo reconocer la labor de esas personas que son excepcionales e imprescindibles en el mundo del arte, personas que hacen real el dicho de que éxito siempre precede al trabajo.

Todos los socios disfrutamos de ese éxito gracias a la actitud y el trabajo de quien nos hace ser cada día más grandes como institución y asegura que el día a día es atendido no sólo diligente, sino correctamente y de forma gratificante. Por eso esta institución es cada día mejor y aporta una imagen de seriedad y prestigio que como decía, a todos beneficia.

Situar a una entidad centenaria de primer orden en pleno siglo XXI ha sido un reto importante que nuestra Secretaria General ha logrado sobradamente en un modelo de trabajo que no sólo resulta de lo más acertado, sino que atiende y supera con creces las expectativas generadas al respecto.

La modernización, la transparencia y la atención y cercanía a las necesidades de los asociados han sido una norma no escrita con la que ha logrado despertar el espíritu de nuestra entidad y contribuir así a que la Asociación Española de Pintores y Escultores se haya desarrollado como una institución diversificada y abierta al exterior, hasta conseguir convertirla en una moderna y próspera realidad.

Pero además, preservar la historia y el patrimonio de la entidad ha sido una prioridad en el trabajo de Mª Dolores Barreda Pérez, que está llevando a cabo a través del Archivo Histórico “Bernardino de Pantorba”, un proyecto que ha traspasado fronteras y nos hace capitanear las labores de investigación de la historia del arte de España del siglo XX.

Su implicación además, nos está llevando a recuperar la memoria de las primeras artistas de la Asociación Española de Pintores y Escultores y a estar presentes, de esta manera, en los más importantes acontecimientos culturales celebrados en España con este motivo.

En la Asociación Española de Pintores y Escultores tenemos el honor de contar con artistas magníficos, con personas ejemplares que han llegado al éxito con mucho trabajo, con dedicación y con talento.

Y una de ellas es Mª Dolores Barreda Pérez, periodista, Directora de la Gaceta de Bellas Artes, investigadora, historiadora del arte, miembro de la Asociación Española de Críticos de Arte pero, sobre todo, una magnífica persona de arrolladora personalidad, a quien es de justicia reconocer y aplaudir su especial dedicación y entrega, su buen hacer, llena de compromiso y de honestidad, su carisma, autenticidad y talento.

La Asociación Española de Pintores y Escultores es cada día más, prestigiosa y grande porque sabe reconocer a quienes tienen un especial talento y se sienten comprometidos en hacer de su trabajo un motor para la expansión de ese talento.

Por eso, Mª Dolores Barreda Pérez es un buen retrato de la entidad que queremos, con valores y que valora el trabajo, el afán de superación y el esfuerzo compartido. Es el retrato de esas personas que luchan cada día por el arte, por los artistas, por la cultura y que lo hacen además, invirtiendo un tiempo, un esfuerzo y una voluntad totalmente altruistas y que debe reconocerse,

Una entidad es digna de admiración cuando sus miembros también lo son y cuando trata a esas gentes admirables como merecen. Por eso tenemos la obligación de reconocer este mérito y de esta forma la Junta Directiva de la Asociación Española de Pintores y Escultores quiere hacerlo en nombre de todos sus socios, porque hacer que nuestra entidad sea mejor es un asunto de todos. Sólo de esta forma conseguimos que los mejores años de la historia artística de España sean los que tenemos por delante, los que quedan por vivir y los que quedan por escribir.

Y así lo firmamos en Madrid, a 18 de junio de 2019, el resto de miembros de la Junta Directiva de la Asociación Española de Pintores y Escultores, manteniendo esta resolución en secreto hasta la entrega de la distinción, que tendrá lugar en el marco del acto de inauguración del 86 Salón de Otoño celebrado en la Casa de Vacas del madrileño Parque del Retiro el 7 de noviembre de 2019”.

Emocionada y visiblemente sorprendida, Mª Dolores Barreda Pérez recogió una placa de manos del Presidente y con la emoción del momento, solo fue capaz de agradecer a todos el inmenso honor que el nombramiento supone, puesto que en toda la historia de la centenaria entidad, únicamente ha habido un Secretario Perpetuo de cuya memoria se nutren infinidad de relatos históricos de la AEPE.

 

Javier Sierra, distinguido como Socio de Honor de la AEPE

El periodista, autor superventas y Premio Planeta de novela Javier Sierra, colaborador habitual de la AEPE, recibió el pasado día 7 de noviembre de 2019, el título de Socio de Honor de la Asociación Española de Pintores y Escultores, en el marco de la inauguración del 86 Salón de Otoño que organiza esta centenaria entidad, el certamen artístico más antiguo y prestigioso de todos los que se convocan en España.

Al acto, que tuvo lugar en la Casa de Vacas del madrileño Parque del Buen Retiro, asistieron multitud de personalidades artísticas, el Presidente de la Asociación Española de Pintores y Escultores, José Gabriel Astudillo, acompañado de su Junta Directiva, los miembros del Jurado como Mª Dolores Barreda Pérez, Secretaria General de la AEPE y artistas de la talla de Alejandro Aguilar Soria, Ricardo Sanz, José Vicente Moreno Huart, Tomás Paredes… autoridades municipales y público en general.

El escritor recogió la placa y el diploma acreditativo de su distinción, de manos de José Gabriel Astudillo, Presidente de la AEPE, y del Vicepresidente de la AEPE, Juan Manuel López-Reina

 

El galardón lo presentó la Secretaria General de la AEPE, Mª Dolores Barreda Pérez, quien procedió a la lectura del acta en la que se recoge que:

“La Junta Directiva de la Asociación Española de Pintores y Escultores, reunida en sesión ordinaria el día 18 de junio de 2019, ha acordado por unanimidad conceder el título de SOCIO DE HONOR a Javier Sierra, cuya colaboración y estrecha amistad con la Asociación Española de Pintores y Escultores es cada vez más fuerte y comprometida.

“Periodista y escritor, cuyo perfil humano supera al profesional; hombre íntegro, sencillo, humano, servicial, humilde, atento, cuya sonrisa desencadena diplomacias inusitadas, y a quien como él mismo le gusta describirse, tiene como oficio el de curioso.

En reconocimiento a su amistad y ejemplaridad, a su enorme prestigio y por haber contribuido de modo relevante a la significación de nuestra entidad, apreciando las actividades que la asociación promueve y respondiendo a los objetivos fundacionales de fomentar las relaciones entre el mundo del arte y la creación.

Como muestra de nuestro agradecimiento por su continuo apoyo, acompañamiento y complicidad a la labor que desarrolla esta Asociación Española de Pintores y Escultores, y como reconocimiento a su trayectoria en el campo de la investigación y difusión del arte, destacando la contribución que con sus obras ha logrado, consiguiendo acercar el mundo del arte a millones de lectores de todo el mundo.

A todos los artistas, nos ha seducido además en un juego de intrigas y misterios del que es maestro, pero sobre todo, ha lanzado una especial invitación al mundo a visitar una de las mejores pinacotecas como es el Museo del Prado, con el que esta Asociación Española de Pintores y Escultores siempre ha guardado estrecha relación, ya que algunos de sus Presidentes, fueron también directores del mismo.

Que millones de personas descubran a través de su pluma obras de arte maravillosas bajo una nueva visión, es el gran legado que hoy agradecemos mediante este nombramiento que enorgullece no sólo a nuestra entidad, a nuestros Socios y amigos, sino a los artistas de todo el mundo.

Es de esta forma como queremos agradecerle que nos haya empujado a buscar el alma de cada artista a través de sus obras y haya hecho del arte una ventana a lo invisible, a lo verdaderamente valioso que alberga el ser humano.

Por todo ello, nos complace nombrar a Javier Sierra, Socio de Honor de la Asociación Española de Pintores y Escultores”.

Después, Javier Sierra recogió de manos de José Gabriel Astudillo, Presidente de la AEPE, el diploma acreditativo y una placa, mientras resonaban los aplausos de un auditorio entusiasmado y que ha sabido valorar la labor que en el mundo del arte ejerce un escritor de su prestigio y lo que esto supone a nivel mundial.

Por su parte, Javier Sierra recordó las ocasiones en las que ha colaborado directamente con la centenaria entidad y valoró especialmente el esfuerzo que hace por seguir apoyando el mundo de la creación en España con unos antecedentes tan importantes e impresionantes.

Su especial colaboración con la Asociación Española de Pintores y Escultores comenzó en el año 2014, cuando en la sede social de la centenaria entidad, presentó por primera vez ante un público especializado, compuesto por pintores, restauradores, críticos de arte y artistas en general, la novela El Maestro del Prado.

Tal y como afirmó en su momento el propio Javier Sierra, era la primera vez desde que se publicó la novela, que se dirigía especialmente a un público formado principalmente por pintores, es decir, a aquellos que narran con sus lienzos las historias que él ha querido desentrañar en su libro, haciéndoles notar la importancia de cuanto pintan para todos aquellos que observan sus obras.

En el mes de junio  de 2014, la AEPE celebró una fiesta fin de curso, una jornada especial de puertas abiertas a la que acudieron los alumnos del Taller de Retratos, amigos, socios y artistas que quisieron realizar una gran sesión en la que pintaron a quienes quisieron posar para la ocasión, y en la que tuvimos un modelo de excepción como fue el conocido escritor y periodista Javier Sierra, quien mantiene una estrecha relación con la Asociación Española de Pintores y Escultores de colaboración y apoyo incondicional.

Pero hubo además otra sorpresa y es que la cadena de televisión Telemadrid, quiso vivir con nosotros la emocionante sesión y así lo plasmó en su Telediario de las 9, con un reportaje elaborado por la periodista Teresa Iborra, que acercó a todos los telespectadores la realidad del retrato en España.

Se da la circunstancia de que ésta fue la primera vez que la televisión entró en nuestra sede de la Calle Infantas. Bien es verdad que muchos otros actos organizados por la Asociación Española de Pintores y Escultores han salido ya en televisión, pero era ésta la primera vez que nuestra sede lo hacía.

Javier Sierra, que se mostró encantado de posar para tan variopinta concurrencia, hizo las delicias de los allí reunidos y estuvo, como ya es habitual en él, atento, amable, solícito y paciente, declarando sentirse “muy honrado” por hacer de modelo improvisado.

En septiembre de ese mismo año, Javier Sierra nos sorprendía al mencionar a la centenaria Asociación Española de Pintores y Escultores en el libro que acababa de ver la luz “La Pirámide inmortal”, el último libro de Javier Sierra en el que Napoléon se enfrenta a uno de los mayores deseos del hombre: la vida eterna. En 2002 Sierra publicó “El secreto egipcio de Napoleón”, pero en esta ocasión se trataba de una revisión completa, mejorada, de una reescritura de esa aventura, con una trama mejor y nuevos personajes.

La generosidad de su autor para con nuestra entidad, lo llevó a incluir el nombre completo de la Asociación Española de Pintores y Escultores en el apartado de Agradecimientos, en donde aparecen mencionados José Gabriel Astudillo y Mª Dolores Barreda como Presidente y Secretaria General respectivamente. Tal y como el autor nos comentó, podía haberlos mencionado a título individual y particular, pero preferió devolver así parte del cariño que siempre ha recibido por parte de los artistas y socios.

Javier Sierra contó para la edición de este libro con la colaboración especial de José Gabriel Astudillo, quien realizó cuatro dibujos de unos bajorrelieves, motivo por el cual aparece también en las primeras páginas del mismo.

Ya en marzo de 2015, Javier Sierra no dudó en aceptar la invitación de la AEPE para formar parte del Jurado del 50 Premio Reina Sofía de Pintura y Escultura, repitiendo su colaboración en las ediciones del 51, 52, 53 y 54 Premio Reina Sofía.

Javier Sierra (Teruel, 1971) no sólo es uno de los autores de ficción más traducidos de los últimos tiempos -en torno a una cuarentena de lenguas-, sino que es el único escritor español que ha conseguido trepar a la lista de más vendidos de The New York Times. Entró al ansiado top ten en 2006 con La cena secreta.

Experto del thriller de enigma histórico y autor de una decena de libros entre novela y ensayo, Sierra lleva más de una década demostrando con creces sus dotes de comunicador en radio y televisión, como tertuliano, colaborador habitual o incluso director de varios programas para la pequeña pantalla, siempre en torno al misterio y al pasado. Entre sus obras destacan además del citado best-seller La cena secreta (2004), las novelas El maestro del Prado (2013) y La pirámide inmortal (2014), sin despreciar su producción ensayística con gran aceptación por el gran público con títulos como La ruta prohibida y otros enigmas de la Historia (2007) y En busca de la Edad de Oro (2000).

Javier Sierra bien puede presumir de ser “profeta en su tierra”, ya que el pasado año recibió el título de Hijo Predilecto de Teruel, y este mismo año se inauguró un parque en su honor en el ciudad de Teruel, en el barrio de El Carrel en el que el escritor vivió entre 1978 y 1985, y como brillante colofón, desde septiembre de 2019, la biblioteca pública de la ciudad de Teruel se denomina Biblioteca Pública del Estado en Teruel Javier Sierra.

Con la entrega de esta distinción, la AEPE quiere reconocer así su especial implicación con una institución artística muy honrada de contar con amigos y colaboradores que tanto valoran el trabajo que supone haber capitaneado la labor artística de la España del siglo XX y haber logrado llegar renovada y actual al siglo XXI.

Javier Sierra, Socio de Honor del 86 Salón de Otoño de la AEPE

El periodista, autor superventas y Premio Planeta de novela Javier Sierra, colaborador habitual de la AEPE, recibirá el próximo jueves día 7 de noviembre de 2019, el título de Socio de Honor de la Asociación Española de Pintores y Escultores, en el marco de la inauguración del 86 Salón de Otoño que organiza esta centenaria entidad, el certamen artístico más antiguo y prestigioso de todos los que se convocan en España.

El acto del fallo del Jurado, entrega de premios e inauguración de la exposición, tendrá lugar a las 19 h. en la Casa de Vacas del madrileño Parque del Buen Retiro, un lugar muy significado para el escritor, puesto que su novela «El fuego invisible», sitúa la acción en la Montaña Artificial del Retiro.

Está previsto que asistan multitud de personalidades artísticas, como la Consejera de Cultura y Turismo de la Comunidad de Madrid, Marta Rivera de la Cruz, finalista también en su día del Premio Planeta, el Presidente de la Asociación Española de Pintores y Escultores, José Gabriel Astudillo, acompañado de su Junta Directiva, los miembros del Jurado como Mª Dolores Barreda Pérez, Secretaria General de la AEPE y artistas de la talla de Eduardo Naranjo, Alejandro Aguilar Soria, Ricardo Sanz, Paula Varona, José Vicente Moreno Huart, Tomás Paredes… autoridades municipales y público en general.

Nuestra más sincera felicitación

El jueves 7 de noviembre se falla el 86 Salón de Otoño de la AEPE

La exposición permanecerá abierta desde el 31 de octubre hasta el 24 de noviembre

 

La Casa de Vacas del madrileño Parque del Buen Retiro acoge desde el día 31 de octubre y hasta el próximo 24 de noviembre, la exposición de las obras premiadas y seleccionadas en el 86 Salón de Otoño que organiza la Asociación Española de Pintores y Escultores, el certamen más antiguo y prestigioso de los que se organizan en España.

La muestra incluye un total de 73 obras, 46 pinturas y 27 esculturas, de entre casi 300 presentadas, cuenta con el patrocinio oficial de la Fundación Maxam y este año, y por primera vez, tiene como país invitado a China, habiéndose seleccionado tres obras de entre todas las presentadas desde ese continente para esta ocasión, y cuyos autores viajarán expresamente al evento que se celebrará el día 7 de noviembre.

En el mismo acto, se entregará la distinción de Socio de Honor de la Asociación Española de Pintores y Escultores al periodista y escritor Javier Sierra, colaborador habitual de la entidad.

El fallo del Jurado, entrega de premios e inauguración contará con la asistencia del Presidente de la Asociación Española de Pintores y Escultores, José Gabriel Astudillo, el Vicepresidente de la entidad, Juan Manuel López-Reina, la Secretaria General, Mª Dolores Barreda Pérez,  el resto de miembros de la Junta Directiva, los patronos de la Fundación Maxam, José Vicente Moreno Huart y Ana Rubio Pablos, Socia de Honor de la centenaria entidad, así como de los responsables de las distintas entidades colaboradoras del 86 Salón de Otoño, además de autoridades autonómicas y municipales que ya han confirmado su asistencia.

Los artistas seleccionados en el 86 Salón de Otoño de la AEPE, son:

MARIANA ÁLVAREZ ENRIQUE

PEDRO ANIA GEREZ

SAMUEL PIRES ANTUNES RODRÍGUES (Samuel Rodrígues)

CONCHI ARTERO GARCIA

JUAN MANUEL BERNARDO

FRANCISCO E. BERTRÁN HERNÁNDEZ

JOAQUIN BESOY POSADA

CARMEN BONILLA CARRASCO

PATRICIA BRAVO DIAZ

OLGA CÁCERES

IRENE CANTALEJO MARTIN

MARTINA CANTERO JIMENEZ

JORGE CERDÁ GIRONÉS

RAMÓN CÓRDOBA

LEOVIGILDO CRISTOBAL VALVERDE

MICHAEL DE COCA LEICHER

RICARDO DOMÍNGUEZ CORCUERA (Ricardo Corcuera)

MAGDALENA ESPAÑA LUQUE

JOSE CARMELO ESTEBAN GRACIA (Carmelo Esteban)

ADRIANA EXENI ROYO

GONZALO FERNÁNDEZ ATANCE

ELENA FERNÁNDEZ CAMAZON (Helen Fernández)

SOLEDAD FERNÁNDEZ RAMOS

DOLORES FLORES VERDÚ (Flor Verdú)

MARIA ESTHER FLÓREZ FUENTES

MANUEL FOURNIER

FCO. JOSE FRANCO RAMIREZ DE ARRELLANO (Arellano)

Mª HERMINDA GAGO BLANCO

JOSÉ LUIS GARCÍA FINCIAS (Fincias)

CARMEN GARCÍA MESAS (Naná Messás)

JESÚS GÓMEZ DEL PESO (Jesús del Peso)

EVA GONZÁLEZ MORÁN

AGUSTÍN GONZÁLEZ SALVADOR

ARGENTINA GONZÁLEZ TAMAMES

MANUEL GRACIA GARCÍA

DIEGO A. HERNÁNDEZ CUERVO (Diego Hernández)

CATALINA LANZA LÓPEZ (Cati Lanza)

MARÍA LLANOS SOLERA

MIGUEL LLAVORI MOLINA

JAVIER LLEDÓ TIEDRA

MARíA R. MALUENDA GOMEZ

JOSÉ LUIS MOLARES FERNÁNDEZ (José Molares)

JORDI MOR FERNÁNDEZ

JOAQUÍN MORALES MOLERO

TERESA MUÑOZ MATEOS

MALU MUÑOZ RIAZA (Malu Riaza)

CATALINA OROZCO DE LA TORRE (Catalina Orart)

JAVIER ORTAS GONZÁLEZ

FERNANDO PEÑA CORCHADO (Leodegario)

CASIANO PEREIRO-OLIVEIRA (Nito Pereiro-Oliveira)

SANDRA PÉREZ KRYSIAK (Sandra Krysiak)

JUAN FRANCISCO PÉREZ ROSAS HIDALGO

JOSÉ PABLO PUENTE JEREZ (Puente Jerez)

PURA RAMOS CALDERÓN

JORGE RODRÍGUEZ FERNÁNDEZ (Jorge Yunta)

MANOLO ROMERO TOLEDANO

FELIPE SAN PEDRO

MARIA DOLORES SANTOS CASTILLO (Lola Santos)

LIKA SHKHVATSABAIA

MARÍA NIEVES SOSTRES FRANCAS (Minu Sostres)

BLANCA TAMAMES YRAOLA

JOSÉ VALLADARES MORENO

ILUMINADA VINUESA CORTAZAR (Ilumín Cortázar)

ANA G.WESTLEY BENSON

 

 

86 Salón de Otoño

Asociación Española de Pintores y Escultores

Del 31 de octubre al 24 de noviembre de 2019

Inauguración y entrega de premios: jueves 7 de noviembre de 2019, 19 h.

Casa de Vacas

Parque del Buen Retiro

Pº de Colombia, 1

28009 Madrid

De lunes a domingo, de 10 a 21 h.

Metro: Retiro (Línea 2)

Bus: 2, 20, 28

BICIMAD: Estación 102 (C/ Alcalá, 95) y Estación 60 (Plza. Independencia, 6)

Las Medallas de la Asociación Española de Pintores y Escultores

La Medalla de Fructuoso Orduña

Por Mª Dolores Barreda Pérez

La Junta Directiva de la Asociación de Pintores y Escultores celebrada el 10 de febrero de 2017, aprobó la propuesta planteada por el Presidente de la centenaria entidad, José Gabriel Astudillo López, relativa a la reorganización de los premios y galardones que otorga la institución en los distintos certámenes y concursos habituales.

     Los análisis realizados por la Junta Directiva sobre el más que positivo aumento del número de esculturas que se presentan en cada convocatoria, hacían necesario distinguir definitivamente las secciones de pintura y escultura, dotándolas con premios bien diferenciados, de forma que no compitan entre sí dos elementos tan distintos y cuyo contenido da nombre a la Asociación Española de Pintores y Escultores.

     Ante esta situación, se hizo imprescindible revisar y reformar las bases de las distintas convocatorias que lleva a cabo la AEPE, y teniendo en cuenta que algunas de ellas tenían medalla propia, aunque sin especificar si era de pintura o de escultura, se hacía del todo necesario analizar los premios y distinciones que hasta la fecha otorgaba la institución, planteando una propuesta justificada del por qué y del cómo hacer bien las cosas.

     Es triste y descorazonador pensar que las distinciones y los premios, más allá de la pura anotación que nos queda en la actualidad, no tienen ningún tipo de soporte documental ni histórico. Más descorazonador aún pensar que hay medallas con reglamento específico del que no sabemos nada pese a haber visto la luz en nuestra entidad.

     El extravío de la documentación que se custodia en la institución, en el transcurso de los años, de forma cotidiana y habitual, nos priva de archivos históricos más completos en los que apoyarnos y poder entender mejor el cómo y por qué de cada acción.

     Partiendo del documento base de la Asociación Española de Pintores y Escultores que nos proporciona un mínimo soporte histórico como es el libro de la Historia elaborado por el Bibliotecario, Fernando de Marta y Sebastián, vamos a tratar de saber cómo y cuándo nacieron los premios y distinciones, y sobre todo, por qué y con qué fin, nacen los nuevos para cubrir la necesidad planteada de distinguir entre disciplinas artísticas.

Pero antes de nada, debemos saber más acerca de la Medalla de la Asociación Española de Pintores y Escultores.

Fructuoso Orduña, Presidente de la Asociación de Pintores y Escultores y autor de la Medalla de la AEPE

Creación de la Medalla

Bajo la presidencia de Pedro Poggio y siendo Secretario General Pedro García Camio, se reúne la Junta Directiva, informándose de ello en la Gaceta del 15 de junio de 1926, en donde aparece publicado textualmente, bajo el título de “Una Medalla de Oro”: “La Asociación de Pintores y Escultores, y por acuerdo de la Junta Directiva, ha creado una “Medalla de Oro” que, al igual que la del Círculo de Bellas Artes de Madrid, será otorgada en las Exposiciones Nacionales, y por primera vez en la actual Nacional que se celebra en el Retiro. Ha movido a ello, no sólo el deseo justificadísimo de que nuestra Asociación, a este respecto, no fuera menos que cualquier otra entidad, sino, además, el afán de acuciar la creación de premios especiales, de que tan faltas están nuestras Exposiciones. Da grima, en verdad, comparar cómo se estimula a los artistas, por los particulares, en otros países y lo muy poco que en España se hace en este aspecto. Esta nueva “Medalla de oro” será obra del escultor Fructuoso Orduña, que se ha ofrecido a modelarla gratuitamente».

«Su valor no será inferior a 500 pesetas, cantidad que se recaudará por suscripción, agradeciendo mucho que los que deseen suscribirse lo hagan rápidamente, pudiendo dirigirse para ello a esta Secretaría, Jovellanos, 8, Madrid. (La tan repetida Medalla será otorgada en las mismas condiciones que la de Honor, y firmando el votante la candidatura)».

El día 12 de junio se celebró la votación de la Medalla de Oro de la Asociación de Pintores y Escultores en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1926, otorgándose a Martínez Vázquez por su cuadro “La Rondeña”. La Gaceta de Bellas Artes del 1 de junio de 1927 (Año XVIII, Núm. 313) publicó en su portada una fotografía original de Moreno, (Pl. de las Cortes, 8), del Anverso de la Medalla de Oro creada por la Asociación de Pintores y Escultores, para ser concedida en las Exposiciones Nacionales, obra del escultor Fructuoso Orduña.

Medalla de la AEPE obra original de Fructuoso Orduña

La Medalla en el Salón de Otoño


Portada de la Gaceta de Bellas Artes del 1 de junio de 1927 (Año XVIII, Núm. 313)

El I Salón de Otoño de 1920 nació …“Sin recompensas, sin presiones, sin apasionamientos, sin envidias ni prejuicios, el próximo Salón Otoñal ha de ser, no el campo de batalla de odiosas comparaciones, sino el santuario en el cual cada manifestación, cada destello tenga su propio altar, su merecido respeto y sus creyentes, todo en un ambiente de paz, de dulzura y compañerismo, que haga de ella en los años sucesivos el lugar consagrado a la libertad, a la igualdad y a la fraternidad de los artistas y sus admiradores”…”Íntegro, sin prejuicios, en apretado haz, los artistas españoles inaugurarán, entregando al juicio público, al de la Prensa y a los altos poderes de toda clase, de quienes esperarán tranquilos el fallo”…

Como vemos, el Salón de Otoño nació con la idea de exhibir solo las obras, pero no otorgar ningún tipo de recompensa ni distinciones.

Sin embargo, en el III Salón de Otoño de 1922, y con la aprobación de la Junta General de 25 de mayo de ese mismo año, ya se hicieron propuestas de socio para los que no lo eran, propuestas que incluían la exención de la cuota de entrada, y para los que ya eran asociados se proponía que se les pudiera nombrar Socio de Mérito o Socio de Honor.

De esta forma, las primeras recompensas en un Salón de Otoño se otorgaron en el III Salón de 1922 y fueron el nombramiento de Socios de Honor, que según resaltaba el Reglamento, se acordaron por mayoría de votos, y que recayeron en José Moreno Carbonero, Julio Moisés, Jaldón, José Gutiérrez Solana y Miguel de la Cruz.

Así transcurrieron los salones hasta el año 1936, en que la actividad de la Asociación de Pintores y Escultores se vio interrumpida por la contienda civil.

En mayo de 1939, el Secretario de la entidad, José Prados López, envió una carta a los socios, que se difundió en los distintos medios de comunicación de la época, en la que rogaba a los artistas que poseían la Medalla de Oro de las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes, para que la entregasen en un acto altruista que ayudara a la reconstrucción de la España de la posguerra.

Toda la prensa recogió esta solicitud y la generosidad de los artistas que finalmente la entregaron, insistiendo en la voluntariedad del acto, y a quienes se les ofreció recibir otras medallas fundidas en inferior metal, para recuerdo.  

El plazo inicial fue hasta el 31 de mayo, pensando poder entregarlas al Vicepresidente del Gobierno el día 2 de junio, pero esta audiencia no tuvo lugar hasta el día 17, cuando el Conde de Jordana recibió en Burgos a la Junta Directiva de la Asociación y aceptó para el Tesoro Nacional las primeras 15 Medallas recibidas.

Entre quienes desinteresadamente las aportaron, y cabe recordar que dichas Medallas eran ciertamente de oro, figuran Mariano Benlliure, Aniceto Marinas, José Garnelo y Alda, Fructuoso Orduña, Daniel Vázquez Díaz, José Gutierrez Solana, Julio Prieto Nespereira, José Bueno Gimeno, Jacinto Higueras Cátedra, Eugenio Hermoso, Eduardo Chicharro Chicharro, José Ortells…

En la Junta Directiva del 15 de marzo de 1940, bajo la presidencia de Fructuoso Orduña y siendo Secretario José Prados López, se decidió que la leyenda de las medallas de bronce que sustituían a las medallas de oro entregadas por los artistas fuera: «España, por tu oro, te devuelve este honor -1940», y de ellas se hicieron cincuenta ejemplares, aunque en una Junta anterior se habían aprobado 30, que fueron hechas por la Casa Teu, sobre el modelo realizado por José Ortells. Dichas medallas fueron entregadas por Juan de Contreras y López de Ayala, más conocido como el Marqués de Lozoya, que ocupaba el cargo de Director General de Bellas Artes, en su despacho oficial el 17 de junio de 1940.

Como veíamos anteriormente, hasta este momento, las recompensas del Salón de Otoño se limitaban a los nombramientos honoríficos de Socios de Honor y de Mérito.

En 1942, para el XVI Salón de Otoño, se establecen por primera vez premios económicos, que conviven con los honoríficos: el Ministerio de Educación Nacional aportó 10.000 pesetas, y 1.000 pesetas el Ayuntamiento de Madrid y la Diputación Provincial de Madrid otras 1.000.

Para el XIX Salón de Otoño de 1945 la Dirección General de Bellas Artes concedió 10.000 pesetas para premios-adquisición de obras con destino al Museo de Arte Moderno.

También hubo premios de 5.000 pts del Banco de España, de 2.500 del Duque de Alba y del Marqués de Aledo, así como los ofrecidos por el Ayuntamiento y la Diputación de Madrid.

En principio, los premios del Salón los votaban los mismos expositores, pero en Asamblea Extraordinaria del 14 de enero de 1946 se llegó al acuerdo de nombrar un jurado que quedó formado por Daniel Martínez Vázquez y José Prados López, en representación de la directiva y por los pintores Joaquín Valverde y Gregorio Toledo, y el escultor Juan Adsuara, designados por la Asamblea General. Finalmente Adsuara fue sustituído por José Ortells.

Los premios a otorgar fueron, además de los de la Dirección General de Bellas Artes, otros dos de 2.500 pesetas del Marqués de Aledo y del Duque de Alba, y se había establecido que los primeras medallas presentados al salón no obtasen a premios.

El hijo de Martínez Vázquez pidió ser considerado fuera de concurso al haber sido designado su padre como jurado, y Planes decidió no aceptar el cargo para el que, al parecer, fue votado, por la misma razón de que se presentaba su hijo.

Para el XXII Salón de Otoño de 1948, y por acuerdos de la Asamblea General, se establecían por primera vez medallas de primera, segunda y tercera clase, para pintura, escultura, grabado y dibujo y arte decorativo en general, distinguiéndose en pintura entre figura y paisaje. La acuarela estaba incluida en la pintura.

El número de medallas para pintura fue de dos, cuatro y seis respectivamente para primera, segunda y tercera clase y fueron concedidas por voto escrito y firmado de los expositores y, posteriormente, los premios en metálico asignados por el mismo procedimiento de voto entre los medallados, recayendo entre ellos mismos.

Las medallas así establecidas se dejaron de adjudicar a principios del siglo XXI, siendo retomadas en el año 2014 por el Presidente de la AEPE José Gabriel Astudillo López, si bien no de la misma forma.

Simultáneamente, continuaban los nombramientos de Socio de Honor y de Socio de Mérito entre 1942 y 1963, a artistas dentro del Salón de Otoño, pero sin tener acreditada su participación en ellos.

A partir de 1963 y para su concesión exclusiva en el Salón de Otoño y fuera de las bases, se creó la Medalla de Honor, formándose para ello expresamente un jurado especial. La última otorgada de esta manera lo fue en el Salón de 1978.

Coincidiendo con la celebración de la última Exposición Nacional de Bellas Artes, la Medalla de Oro que concedía la Asociación de Pintores y Escultores deja de tener sentido, por lo que es muy probable que se decidiera hacer de la Medalla creada por Fructuoso Orduña la pieza “estrella” de los Salones de Otoño, quedando ya para siempre unida a la centenaria entidad y a su más prestigioso galardón.




El Heraldo de Zamora 4 mayo 1939
Anverso de la Medalla de José Ortells para quienes entregaron su Medalla de Oro al Tesoro Nacional

Reverso de la Medalla de José Ortells

Lo que encierra la Medalla

Más allá de lo que formalmente representa, la Medalla de la AEPE constituye la seña de identidad de la centenaria institución. En ella se muestra claramente la capacidad del autor para el estudio anatómico y su excelencia como retratista, con simbología simplificada y líneas en las que las figuras sobresalen con una fuerza y energía acentuadas siempre por su excelente complexión física. Una obra que muestra rotundidad en la composición y un modelado de gran potencia y maestría.

Antes que la recompensa en metálico, que bien es verdad que a nadie le amarga un dulce, obtener la Medalla de la AEPE significaba lograr el reconocimiento del artista, pero no un reconocimiento cualquiera, sino la aprobación y afirmación de otros artistas, y entre iguales, esa hazaña alcanzaba aún más importancia y repercusión.

Que quienes se dedican a la pintura y la escultura, con conocimientos propios de la materia y experiencia personal acerca del mundo de las bellas artes, del difícil mundo del arte, de sus penas y alegrías, sinsabores y vanaglorias, sean quienes reconozcan que el trabajo realizado es digno de una medalla, va más allá de cualquier otro tipo de distinción, puesto que dice mucho a favor de quienes hacen de la creatividad y la calidad, el oficio de los artistas con todos los valores que ello encierra. Por todo ello, lograr la Medalla de la AEPE es un gran honor que quizás pocos artistas puedan aún comprender, pero por el que merece la pena intentar conseguirla.

Sujetamedallas de la AEPE, obra de José Gabriel Astudillo López, Presidente de la AEPE